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Un orgullo de luchar en El Salvador
Más de 20,000 personas marcharon el 24 de junio
SAN SALVADOR, El Salvador — Grupos de todas las edades, comenzaron a tomarse un tramo del Boulevard de Los Héroes, en las cercanías del Ministerio de Hacienda de El Salvador el sábado, todo con el fin de celebrar el día del orgullo LGBTQ e intersex en El Salvador.
Los colores comenzaron a pintar esta principal arteria capitalina desde tempranas horas de la mañana en donde carros alegóricos comenzaron a colocar el colorido en sus estructuras.
Entre canciones, consignas, música de DJs y en los carros alegóricos, se dio la indicación de hacer un minuto de silencio por las personas LGBTQ e intersex que ya no están presentes, ya sea por muerte natural o por crímenes por odio. Seguido a esto las organizaciones que conforman la Federación Salvadoreña LGBTI, dio lectura a su pronunciamiento para el día del orgullo.
En el cual mencionan que salen a marchar para reivindicar sus derechos, además que la sociedad; como efecto de las raíces racistas, colonialistas, machistas, heterosexistas, excluyentes, discriminatorias, y que descansan sobre la base de pilares fundamentalistas, tradicionalistas y conservadoras, ha ocasionado que todas las personas lesbianas, gay, bisexuales, mujeres y hombres trans, intersexuales, queer y todas aquellas formas de disidencias sexuales que no encajan en la heteronormatividad, sean objeto de constantes vulneraciones a sus derechos y convirtiéndose así en constantes agresiones que no se han limitado solo a abusos verbales, sino que muchas trascienden a agresiones físicas, sexuales, torturas, tratos crueles inhumanos y degradantes, asesinadas, y hasta criminalizadas por ser quiénes son.

Bianca Rodríguez, directora de COMCAVIS TRANS El Salvador, mencionó que debido a las distintas barreras que existen en todo nivel desde la invisibilización, la insensibilización, el encubrimiento, y el no reconocimiento legal del nombre y género de las personas trans, “escala a otras brechas como el acceso al derecho a la salud, educación, vivienda, trabajo, el acceso a la justicia y todos aquellos derechos básicos para que una persona se desarrolle plenamente”.
Reiteraron también que ya van cuatro meses que se venció el plazo que la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia dio a la Asamblea Legislativa y aún no se muestra voluntad de parte de la Comisión de Género y la Mujer a que se estudie y apruebe el anteproyecto de Ley de Identidad.
“En reiteradas ocasiones hemos enviado peticiones de reunión a la comisión, pero las únicas respuestas que hemos recibido es un silencio absoluto, violentando nuestro derecho constitucional como es el derecho de petición y respuesta consagrado en el artículo 18 de la Constitución”, agrega Bessy Ríos, directora de la Asociación de la Mano Contigo, de amigos y familiares por la diversidad.
El artículo 18 menciona que “toda persona tiene derecho a dirigir sus peticiones por escrito, de manera decorosa, a las autoridades legalmente establecidas; a que se le resuelvan, y a que se le haga saber lo resuelto”, lo cual de acuerdo con la Federación LGBTI de El Salvador, no ha ocurrido.
A su vez, dijeron que condenan las detenciones ilegales que se han hecho de personas LGBTQ e intersex en el contexto del régimen de excepción, ya que muchas veces han sido detenidas arbitrariamente debido a la orientación sexual, identidad y/o expresión de género.
“Condenamos los discursos de odio que han ido aumentando en los últimos años de grupos ultraconservadores muy mal llamados ‘provida’ que están levantando campañas de mentiras y desinformación en las redes sociales, atacando constantemente a activistas y organizaciones de derechos humanos LGBTIQ+”, expresó Erick Ortiz, director de Colectivo Normal.
Asegura, que esto les coloca en situación de indefensión, pues llegan a revelar información personal en las redes sociales y que estas acciones siempre se transforman en violencias y ataques hacia las personas trans principalmente.
26000 personas marcharon por la visibilidad de sus luchas
Personas LGBTQ e intersex de la capital tanto como del interior del país, se dieron cita para arrancar la marcha del orgullo desde la 1:45 de la tarde, partieron desde las afueras del Ministerio de Hacienda, también conocido como Tres Torres, recorriendo parte del Boulevard de los Héroes, pasando frente al centro comercial más populoso de la capital, para pasar frente al Estadio Mágico González, el cual ha sido recientemente reconstruido por el gobierno de Nayib Bukele, para lucirse en los recién comenzados XXIV Juegos Deportivos Centroamericanos y del Caribe San Salvador 2023; cruzando después sobre la avenida Olímpica hasta la Alameda Manuel Enrique Araujo y bajar al Monumento al Salvador del Mundo, donde se realizaría el PrideFest 2023.
Bajo el lema “Mi Identidad, Mi Lucha, Nuestros Derechos”, la marcha del 2023 en El Salvador se volvió a llenar de colorido en las calles capitalinas, dejando ver a diferentes asociaciones, grupos de amigos, familias, comercios LGBTQ e intersex o aliados, e incluso iglesias, que este era el día en que todos y todas podían unir sus luchas y decir “acá estamos, existimos, tenemos derechos como todos”.
Acompañaron a la marcha miembros de la Embajada de Estados Unidos en El Salvador, como también de la Embajada de México en El Salvador.
Mucha de la juventud asistente se mostraba interesada en alzar su voz y exigir el cumplimiento de sus derechos.
“Este es un espacio en el cual me siento segura, nadie me va a señalar por ser yo misma, como sucede cuando voy con mi novia a un restaurante”, mencionó al Washington Blade Katy Avilés, joven asistente.

Otras personas aprovechan este día para mostrar una expresión que en su día a día no pueden, “ahora he decido venir en drag este año, porque soy super fan de este arte”, Arturo Landaverde, un joven abogado de El Salvador que habló con el Blade.
Se mostraban pancartas con mensajes como “la homosexualidad no se contagia, que se te antoje es otra cosa” y “no utilices a tu Dios para promover tu odio”, y en cada paso de la marcha se mostraba respeto, inclusión y libertad; aunque no todas las realidades de los asistentes eran de libertad, “vine de escondidas de mis padres, no creo que me acepten si les digo que soy gay”, comentó un joven asistente al Blade.
También los grupos conservadores no pudieron faltar, como un grupo religioso que se instaló en las cercanías del monumento al Salvador del Mundo, con sus pancartas expresando “Homosex es pecado”, entre otras consignas que hacían un llamado a buscar el perdón y la liberación de la homosexualidad. A lo que los asistentes a la marcha solo contestaron con bailes, saludos y tomas de fotografías luciendo su colorido frente al grupo religioso.

Pride Fest 2023
El monumento al Salvador del Mundo se mostró abarrotado, entre ferias de emprendedores, comida, bebida, música y diversión, las personas LGBTQ e intersex y aliados asistentes, que aprovecharon la zona segura para disfrutar y celebrar la diversidad sexual en sus diferentes expresiones.
Al llegar la marcha las y los diferentes líderes tanto de la Federación LGBTIQ+ de El Salvador como la RED LGBTQIA+ El Salvador, dieron a conocer sus pronunciamientos a las personas asistentes en diferentes momentos.
En el escenario se presentaron diferentes talentos drag salvadoreños como internacionales, entre las internacionales estuvieron Aisha Dollkills de Costa Rica, participante de La Más Draga México 5 temporada y Alyssa Hunter de Puerto Rico, participante de Drag Race temporada 14.
También estuvieron en tarima presentadores nacionales como quienes abanderan el primer programa sobre diversidad sexual en línea llamado Zona LGBTIQ+, son Burka Von Teese, Alen Elias, Edrian y Abi Samayoa. Entre sus impresiones estuvieron el que es impresionante como la población LGBTQ e intersex salvadoreña se va sumando a esta marcha año con año, “siempre ha habido algo distinto y se nota en las nuevas generaciones, en como están viviendo sus identidades y realidades, es mucho más vistoso y más libre”, comentó al Blade, Samayoa.
Agregó que de acuerdo con la coyuntura que está viviendo la población LGBTQ e intersex en El Salvador, es muy acorde el lema de la marcha, “actualmente no existe iniciativa de parte del gobierno para apoyar el anteproyecto de Ley de Identidad”, recalcó Samayoa.
El Pride Fest 2023 terminó sin ninguna novedad que alertara a los movimientos de la población LGBTQ e intersex, mostrando esta celebración y convocatoria va en aumento en el territorio salvadoreño. También, de acuerdo con las organizaciones LGBTQ e intersex, que la lucha por el cumplimiento de los derechos que han sido históricamente excluidos para este sector de la población, debe seguir y sobre todo no quitaran el dedo del reglón hasta la aprobación de la Ley de Identidad de Género.
Honduras
Corte IDH reconoce a Thalía Rodríguez como familia social de Leonela Zelaya
Se construyeron una familia tras más de una década de convivencia
Por DORIS GONZÁLEZ * | TEGUCIGALPA, Honduras — En la sentencia del caso Leonela Zelaya y otra vs Honduras emitida por la Corte Interamericana de Derechos Humanos se estableció un hito jurisprudencial para las personas LGBTQ en Honduras, así como en la región en relación a las diversas conformaciones de familias existentes. La Corte IDH interpretó por primera vez el concepto de familia social, indicando que la construcción de familia no debe restringirse a la familia nuclear o a nociones tradicionales, bajo el entendido de que hay diferentes formas en las que se materializan los vínculos familiares.
Este análisis se trae a colación debido al contexto de discriminación, prejuicio y violencia que atravesamos las personas LGBTQ, el cual se puede manifestar incluso dentro de nuestras propias familias. Esta violencia se manifiesta a través de actos de odio como ser el desarraigo familiar, violencia física, psicológica, social, económica, expulsiones de los hogares, violaciones correctivas e incluso, culminando en muertes violentas. Esta violencia motivada por la orientación sexual, identidad y expresión de género de las personas imposibilita la convivencia familiar.
Ante esto, las personas LGBTQ construimos vínculos sociales fuera del vínculo familiar tradicional, los cuales a través de la convivencia, amistad, apoyo económico-social y construcción de vida en común constituyen familias, tal como ocurrió en este caso.
Tras el abandono de su familia biológica, Leonela Zelaya y Thalía Rodríguez construyeron una familia tras más de una década de convivencia, en los cuales se apoyaron mutuamente en diversas situaciones, viviendo como mujeres trans, portadoras de VIH, ejerciendo el trabajo sexual y en situación de pobreza, enfrentando constantes episodios de detenciones arbitrarias y violentas por parte de los órganos policiales.
Tras su asesinato, fue Thalía quien recogió el cuerpo de Leonela en la morgue de Tegucigalpa y quien gestionó el féretro a través de la Funeraria del Pueblo. Los servicios fúnebres de Leonela Zelaya fueron realizados en un bar por mujeres trans, trabajadoras sexuales, al cual no asistió ningún miembro de su familia biológica.
El asesinato de Leonela y la falta de esclarecimiento generaron a Thalía un sentimiento de inseguridad, frustración e impotencia. Por estas violaciones de derechos humanos, la Corte reconoció a Thalía Rodríguez, en calidad de familiar de Leonela, como víctima del caso, generando estándares aplicables a todas las personas LGBTQ.
A juicio de la Corte, esta situación lleva a que, en casos de muertes violentas de mujeres trans, las personas que integren las redes de apoyo de la persona fallecida puedan ser declaradas víctimas por la violación de sus derechos a la integridad psíquica o moral, siempre que se acredite la existencia de un vínculo estrecho con la víctima y una afectación a sus derechos, derivada, por ejemplo, de las gestiones realizadas para obtener justicia. Esta sentencia logra reconocer que las personas LGBTQ construimos familias sociales, familias elegidas, e indica que estas deben ser reconocidas y validadas.
* Abogada litigante del caso Leonela Zelaya y otra vs Honduras, Red Lésbica Cattrachas
El año 2026 no comenzó en blanco para las organizaciones LGBTQ en Estados Unidos. Llegó precedido por un proceso que se activó con fuerza en 2025 y que hoy se manifiesta como una reconfiguración profunda del ecosistema de derechos, servicios y sostenibilidad comunitaria. No se trata de una crisis momentánea ni de un ajuste administrativo pasajero. Lo que está ocurriendo es un cambio estructural en la forma en que el Estado define, financia y condiciona la igualdad, la accesibilidad y la atención a poblaciones históricamente vulnerables.
Desde los primeros meses de 2025, la administración federal inició la retirada o revisión de múltiples órdenes ejecutivas y disposiciones que protegían explícitamente a personas LGBTQ en áreas clave como salud, educación y acceso a servicios. La justificación oficial ha girado en torno a la eliminación de lo que se denomina “ideología de género” y a la redefinición restrictiva del concepto de sexo, limitado exclusivamente a criterios biológicos. Este cambio discursivo no quedó en el plano simbólico. Se tradujo en nuevas reglas de elegibilidad, en la cancelación de subvenciones, en la eliminación de recopilación de datos y en una creciente incertidumbre administrativa que ha afectado directamente la operatividad de organizaciones comunitarias en todo el país, como ha documentado la Kaiser Family Foundation.
La salud fue uno de los primeros campos donde se sintió el impacto. Programas vinculados a la atención integral, a la prevención del VIH, a la salud mental y a la investigación en poblaciones LGBTQ comenzaron a perder respaldo federal. Subvenciones previamente aprobadas fueron canceladas o sometidas a revisión bajo criterios ideológicos, no científicos. Reuters y Associated Press han documentado cómo esta nueva orientación provocó la interrupción de investigaciones financiadas por los Institutos Nacionales de Salud, afectando proyectos que buscaban comprender mejor las desigualdades en salud, el acceso a tratamientos y las condiciones de vida de comunidades ya marginadas. La consecuencia inmediata no es solo la pérdida de conocimiento, sino la erosión de la capacidad del país para diseñar políticas públicas basadas en evidencia.
La educación siguió un camino similar. A lo largo de 2025, el discurso oficial contra los programas de diversidad, equidad e inclusión se tradujo en recortes presupuestarios y en señales claras a los sistemas educativos. Talleres de prevención de acoso, programas de formación docente, iniciativas de acompañamiento estudiantil y espacios seguros que durante años fueron sostenidos por alianzas entre escuelas y organizaciones LGBTQ comenzaron a desaparecer o a ser suspendidos por temor a perder fondos. El mensaje fue inequívoco: la igualdad dejó de ser una prioridad financiable. En ese vacío, quienes pagan el precio son jóvenes que pierden redes de apoyo fundamentales en etapas decisivas de su vida.
A este escenario se sumó un fenómeno menos visible pero igualmente dañino: el condicionamiento del lenguaje. Organizaciones que no se dedican exclusivamente a temas LGBTQ, pero que atienden poblaciones diversas, comenzaron a recibir directrices que restringen términos y enfoques en sus propuestas de financiamiento. Esto ha generado autocensura institucional, debilitamiento de programas y una sensación generalizada de inseguridad jurídica. Cuando las organizaciones no saben si nombrar una realidad puede costarles su existencia, el impacto va mucho más allá del presupuesto.
El efecto acumulado de estas decisiones comenzó a hacerse evidente en 2025 y se consolida en 2026. Servicios que antes funcionaban con relativa estabilidad ahora operan al límite. Se reducen horarios, se despide personal, se priorizan únicamente los casos más urgentes y se crean listas de espera que antes no existían. La prevención cede espacio a la emergencia, y la emergencia, como bien sabe la salud pública, siempre resulta más costosa y más dolorosa.
Puerto Rico ofrece un ejemplo claro de cómo esta dinámica se acelera en contextos con menos margen de maniobra. La pérdida de fondos federales por parte de organizaciones comunitarias ha tenido efectos inmediatos, obligando a cierres de programas, reestructuraciones profundas y una dependencia aún mayor de donaciones locales en un mercado filantrópico limitado. Lo que en otros estados puede tardar años en sentirse, en la isla se manifiesta en meses. Y, sin embargo, la necesidad de servicios no disminuye; al contrario, aumenta en contextos de incertidumbre económica y social.
Frente a este panorama, las organizaciones LGBTQ no han permanecido inmóviles. El 2026 las encuentra ensayando estrategias de supervivencia que, aunque diversas, comparten un mismo objetivo: no colapsar. Muchas han acelerado la diversificación de sus fuentes de ingreso, apostando por donantes individuales recurrentes, campañas comunitarias y modelos de membresía. Otras han intentado desarrollar servicios híbridos que permitan generar ingresos propios para sostener programas gratuitos. Las alianzas con universidades, sistemas de salud, municipios y organizaciones comunitarias más amplias se han convertido en una tabla de salvación para compartir costos y mantener presencia territorial.
Pero también hay decisiones dolorosas. Reducciones de personal, cierres temporales, eliminación de proyectos no considerados esenciales y una redefinición constante de prioridades. Estas medidas no son señales de mala gestión; son respuestas defensivas ante un entorno que se ha vuelto hostil e impredecible.
Lo que muchas veces queda fuera del debate público es que este proceso no afecta solo a las organizaciones como estructuras administrativas. Afecta a personas concretas. A jóvenes que pierden espacios seguros. A personas trans que ven restringido su acceso a servicios de salud. A familias que ya no encuentran acompañamiento. A activistas que quedan más expuestos en un clima social cada vez más polarizado. La retirada de fondos no elimina las realidades humanas que esos programas atendían; simplemente las empuja hacia la invisibilidad y el sufrimiento silencioso.
El 2026, entonces, no es únicamente un año de ajustes presupuestarios. Es una antesala que pone a prueba el compromiso real del país con la igualdad y la dignidad. Cuando los derechos dependen de ciclos políticos y los servicios esenciales quedan sujetos a criterios ideológicos, lo que se debilita no es solo una comunidad específica, sino el tejido social en su conjunto.
La pregunta que queda abierta no es si las organizaciones LGBTQ resistirán. Históricamente lo han hecho. La verdadera pregunta es cuántas personas quedarán sin protección en el camino y cuánto daño se normalizará antes de que la nación asuma que la accesibilidad, la educación y la salud no pueden ser tratadas como concesiones temporales.
El 2026 ya comenzó. Y lo que está en juego no es una narrativa cultural, sino la capacidad de una sociedad para sostener, con hechos y no solo con discursos, la dignidad humana.
Colombia
Colombia anunció la inclusión de las categorías ‘trans’ y ‘no binario’ en los documentos de identidad
Registraduría Nacional anunció el cambio el 28 de noviembre
Ahora los ciudadanos colombianos podrán seleccionar las categorías ‘trans’ y ‘no binario’ en los documentos de identidad del país.
Este viernes la Registraduría Nacional del Estado Civil anunció que añadió las categorías ‘no binario’ y ‘trans’ en los distintos documentos de identidad con el fin de garantizar los derechos de las personas con identidad diversa.
El registrador nacional, Hernán Penagos, informó que hizo la inclusión de estas dos categorías en los documentos de: registro civil, tarjeta de identidad y cédula de ciudadanía.
Según la registraduría: “La inclusión de estas categorías representa un importante avance en materia de garantía de derechos de las personas con identidad de género diversa”.
Estas categorías estarán en el campo de ‘sexo’ en el que están normalmente las clasificaciones de ‘femenino’ y ‘masculino’ en los documentos de identidad.
En 2024 se inició la ejecución de diferentes acciones orientadas implementar componentes “‘NB’ y ‘T’ en el campo ‘sexo’ de los registros civiles y los documentos de identidad”.
Las personas trans existen y su identidad de género es un aspecto fundamental de su humanidad, reconocido por la Corte Constitucional de Colombia en sentencias como T-236/2023 y T-188/2024, que protegen sus derechos a la identidad y no discriminación. La actualización de la Registraduría implementa estos fallos que ya habían ordenado esos cambios en documentos de identidad.
Por su parte, el registrador nacional, Penagos, comentó que: “se trata del cumplimiento de unas órdenes por parte de la Corte Constitucional y, en segundo lugar, de una iniciativa en la que la Registraduría ha estado absolutamente comprometida”. Y explicó que en cada “una de las estaciones integradas de servicio de las más de 1.200 oficinas que tiene la Registraduría Nacional se va a incluir todo este proceso”.
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