January 14, 2020 at 9:24 am EST | by Kevin Naff
¡Libera a Yariel!
Yariel Valdés González es un colaborador del Washington Blade que ha ganado asilo en los Estados Unidos.

Yariel Valdés González, un colaborador del Washington Blade de Cuba, está sufriendo el tratamiento inhumano mientras permanece bajo custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Luisiana.

Valdés, un periodista profesional que trabaja como freelancer para el Blade, está buscando asilo debido a la verdadera persecución que ha sufrido a los manos del gobierno cubano. Un funcionario de asilo que entrevistó a Valdés en el Tallahatchie County Correctional Center en Tutwiler, Misisipí, el 28 de marzo determinó que tenía un “temor creíble de persecución o tortura” en Cuba. Su familia en Cuba continúa recibiendo amenazas de muerte por parte de funcionarios del gobierno debido a su trabajo con “medios de comunicación del enemigo”. A principios del año pasado, el gobierno cubano intensificó su persecución a los periodistas, incluso la detención de Michael Lavers, el editor de los temas internacionales del Blade, en el aeropuerto antes de negarlo la entrada y enviarlo de regreso a Miami. El informe de derechos humanos del Departamento de Estado señala la persecución de periodistas en Cuba. Pero aquellos que buscan refugio en los Estados Unidos están descubriendo que, bajo el presidente Trump, no solo no serán bienvenidos, sino que también podrán ser encarcelados.

En una historia de portada del Blade en 2019, Valdés describió las terribles condiciones de su confinamiento en el Bossier Parish Medium Security Facility en Plain Dealing, Luisiana. Otros solicitantes de asilo cubanos en Bossier -algunos que han estado detenidos durante casi un año- lo felicitaron con, “Bienvenido al infierno.”

Los detenidos son tratados como internos de prisión. Y recuerde: Buscar asilo no es ilegal. Valdés ha seguido el proceso legal y sus reclamos de persecución y miedo a la tortura en su país ya han considerado creídos por el gobierno. Sin embargo, describe una vida desgarradora tras las rejas en la que cada día es una lucha por sobrevivir.

En sus propias palabras: “Cada día dentro de ella es un constante entrenamiento de supervivencia, que pone en máxima tensión mis capacidades físicas, psicológicas y, sobre todo, emocionales. En cuatro dormos convivimos más de 300 migrantes en condiciones de hacinamiento, frío intenso y cero privacidad. … Mi espacio personal se reduce a una estrecha cama al hierro, atornillada al suelo, una gaveta para guardar mis artículos y un delgado colchón que apenas logra separar mi columna del metal, que me ha provocado unos pocos dolores de espalda. Sin embargo, a veces, lo que más liere es el trato que recibimos por parte de los oficiales”.

Reporta que los guardias desconectan rutinariamente el microondas, la televisión y niegan a los detenidos hielo. Cuando se quejan, los guardias les dicen: “Este no es tu país”.

El día comienza a las 5 a.m. con una fila seguida de desayuno. Las comidas son insuficientes y la cena es a las 4 p.m. conducen a dolores de hambre antes de acostarse. La sopa se usa como moneda entre los detenidos. Los servicios médicos son inadecuados o inexistentes. Como dijo un detenido: “El que se enferma lo meten en celdas de castigo, aislados y solos, lo que psicológicamente nos afecta. Las personas a veces no dicen que se sienten mal por temor a que los lleven al ‘pozo’. En casos extremos te llevan a un hospital, en cadenada de pies, manos y cintura y así te mantienen amarrado a la cama, aún estando custodiado. Yo prefiero aguantar antes de ser hospitalizado así.”

Esto es lo que el gobierno está haciendo en nuestro nombre y con nuestros impuestos: Tratar a los solicitantes de asilo que huyen de la violencia y la persecución como delincuentes.

El juez Timothy Cole el 18 de septiembre concedió asilo a Valdés, pero semanas después ICE apeló esa decisión y lo mantuvo bajo custodia. La semana pasada, ICE se lo transfirió a él y a más de 30 detenidos de Bossier al River Correctional Center en Ferriday, Luisiana. LaSalle Corrections, una compañía privada, opera la instalación donde ahora se encuentra Valdés.  Su caso se encuentra ahora ante la Junta de Apelaciones de Inmigración, supervisada por el Departamento de Justicia.

Han pasado cuatro meses desde que un juez consideró a Valdés digno de asilo aquí. Las historias de estos solicitantes de asilo son desgarradoras e insto a nuestra audiencia a leerlas y exigir reformas.  Hay varios grupos LGBTQ y otros grupos activistas que podrían ayudar, incluida el Human Rights Campaign, Immigration Equality, la Asociación Nacional de Periodistas Gays y Lesbianas y el Southern Poverty Law Center. Les insto a revisar este caso, agregar sus voces a la lucha y ayudan a nosotros y su abogada a liberar a Yariel.

En sus propias palabras: “Espero que puedo continuar mi carrera como periodista desde aquí y continuar la lucha por una Cuba más democrática para esos 11 millones de cubanos que han resistido y resisten este régimen dictatorial que ha estado en poder durante seis décadas”.

Kevin Naff is the editor and a co-owner of the Washington Blade, the nation’s oldest and most acclaimed LGBT news publication, founded in 1969.

© Copyright Brown, Naff, Pitts Omnimedia, Inc. 2020. All rights reserved.