Connect with us

Noticias en Español

Capitalizando el Mes del Orgullo: cómo empresas en Honduras utilizan a las personas LGBTQ para vender sus marcas

Galeano modificó el símbolo patrio Lempira

Published

on

Reportar Sin Miedo es el medio socio del Washington Blade en Honduras. Esta nota salió en su sitio web el 13 de junio.

Por María Alejandra Aguilar y Dunia Orellana

SAN PEDRO SULA, Honduras — Ondeando banderas de arcoíris y organizando marchas caracterizadas por color y júbilo recibimos junio, el Mes del Orgullo LGBTIQ+, alrededor del mundo. Aunque las poblaciones de la diversidad sexual y de género se dedican a concientizar y promover representación igualitaria durante todo el año, el Mes del Orgullo es un tiempo dedicado a visibilizar a la diversidad sexual y su lucha para borrar el estigma que aún existe.

Sin embargo, las personas LGBTIQ+ y sus aliadxs no son lxs únicxs en publicar mensajes de apoyo en redes sociales durante el Mes del Orgullo. Recientemente, corporaciones y empresas también se han unido al movimiento visibilizando su respaldo a través de campañas publicitarias. Tal es el caso de la marca de bebidas alcohólicas Four Loko, que publicó en sus redes sociales la campaña “Four Loko es para TODES” con el fin de visibilizar a la comunidad LGBTIQ+ hondureña.

También lo hizo Barena en el 2020 con una campaña publicitaria denominada “#LevantalaConOrgullo”, en la cual también promocionaron un “kit para apoyar la igualdad” por la compra de sus productos. Esta campaña fue creada por la transnacional AB InBev y dirigida creativamente en Honduras y El Salvador por la compañía publicitaria Ogilvy.

Sin derechos ni oportunidades

Aunque el Mes del Orgullo no es la única ocasión que las empresas y corporaciones utilizan para diversificar sus audiencias y consumidores, este movimiento es objeto de crítica y oposición que, digamos, el mes rosa -mes de concientización sobre el cáncer de mama- no recibe. Este fenómeno de utilizar al movimiento LGBTIQ+ como una herramienta para generar dinero se denomina capitalismo rosa o capitalismo gay.

Según activistas LGBTIQ+ hondureñxs, esa fue la táctica de Galeano, una marca de ropa hondureña que publicó una controversial imagen de Lempira, símbolo patrio nacional, con los colores de la bandera LGBTI+ en redes sociales el pasado 1 de junio. Acompañada de un mensaje ambiguo por parte de la empresa en el que no se expresa abiertamente apoyo hacia la población de la diversidad sexual, la publicación recibió miles de interacciones y comentarios negativos, incluso de personas de la diversidad sexual.

“Prácticamente, el sistema capitalista se ha llegado a adueñar del colectivo LGBTIQ+. Están vendiendo nuestro orgullo y nosotros estamos permitiéndolo”, opinó la activista LGBTIQ+ hondureña Génesis González. “La única manera en la que ellos se están pronunciando a favor de nosotros simplemente es en un día o en un mes, cuando la homofobia, la transfobia, la bifobia y la lesbofobia existen en todo el año”.

En un país donde la diversidad sexual es discriminada y violentada, no basta una publicación con arcoíris cada junio. De acuerdo con el Observatorio de Muertes Violentas de la Red Lésbica Cattrachas, más de 380 personas LGBTI han sido asesinadas desde el 2009, sin contar la cifra de quienes han sufrido amenazas de muerte, violencia física y sexual. Además, según un reporte del 2020 por el Observatorio de los Derechos Humanos, las personas de la diversidad sexual “se ven empujadas a los márgenes sociales y económicos por una vida de discriminación”. Esta marginación sistémica suele comenzar con el rechazo y el abuso por parte de sus familias, agrega el reporte.

¿Dónde está la responsabilidad empresarial?

El problema con el capitalismo rosa es que tal sistema, si bien visibiliza a las personas LGBTIQ+ durante el Mes del Orgullo, también se lucra de su opresión y no permite que estas comunidades logren desarrollos económicos sustentables para sí mismas. “Pensar en alcanzar otras audiencias es violencia capitalista porque es buscar provecho lucrativo y monetario de las vidas y luchas que no te atraviesan y deshumanizar las vidas de a quienes sí”, comentó lu cía Santos, representante del colectivo Luciérnaga Poética.

José, un joven de 24 años, abiertamente gay y migrante de San Pedro Sula, lleva seis meses sin encontrar trabajo. ¿Su mayor obstáculo? Ser homosexual. Personas como José no reciben ningún beneficio por parte de empresas que aparentan ser inclusivas, pero no implementan políticas internas que brindan oportunidades a las personas de la diversidad sexual. Como José, muchxs sufren discriminación con base en su orientación sexual e identidad de género en los lugares de trabajo, lo cual invisibiliza a la comunidad aún más.

“Estoy de acuerdo con que existan marcas comerciales que para estas fechas visibilicen su acompañamiento o su identificación con la comunidad de la diversidad sexual”, opinó el sociólogo hondureño Luis Velásquez. “Yo, como consumidor, sí les exigiría que tuvieran responsabilidad social empresarial en lo interno, que en sus políticas empresariales administrativas sean respetuosas de los derechos humanos y de la diversidad, y que en sus políticas comerciales se exprese esto por el resto del año”.

La publicación de Galeano también recibió críticas por usar la imagen del Indio Lempira, pero la cuenta oficial en Instagram no aclaró el propósito de modificar al símbolo patrio con colores de la bandera LGBTI+. Muchxs tomaron la publicación como una ofensa.

“Usar el símbolo de Lempira, en este caso con la bandera LGBTIQPA+, puede significar muchas cosas dependiendo de donde viene”, comentó Lu Cía. “El caso de Galeano es una ofensa. Usar las fechas que conmemoran de alguna u otra forma las luchas de comunidades y poblaciones violentadas como oportunidades de mercantilización es reafirmar la intención opresiva de los sistemas de opresión”.

El que las empresas y corporaciones utilicen sus marcas y plataformas para visibilizar a la comunidad de la diversidad sexual no es la causa del disgusto y ofensa por parte del público LGBTI+, según Luis Velásquez. Pero existen formas de actuar como aliadxs en vez de capitalizar el Mes del Orgullo.

“No les podemos exigir que se unan a la causa de las personas de la diversidad sexual de forma totalmente desinteresada porque no está en su naturaleza”, opinó Velásquez. “Lo que sí podemos exigirles es la responsabilidad social empresarial para que no utilicen la bandera de la diversidad o la apropiación de símbolos sin que eso sea coherente con su actividad diaria”.

Orgullo critico

El cofundador de la organización Honduras Diversa, Néstor Hernández, dice que en este mes están promoviendo el Orgullo Crítico que promueve la memoria histórica desde un espectro crítico contra las violencias capitalistas, racistas, clasistas y patriarcales. “Buscamos que todas las personas puedan estar representadas, ya que la invisibilización es segregación y discriminación. En conclusión, buscamos fomentar un espíritu de apoyo ante las diversas luchas disidentes que se dan en nuestro colectivo”, apunta el activista.

“Como personas LGBTIQ+ no debemos olvidar que orgullo es protesta. Para poder conmemorar esta fecha hubo personas que lucharon, dejando lágrimas, sudor, sangre e incluso sus vidas. Como para permitir que se comercialice esta lucha, ni Marsha P. Jonhson ni Sylvia Rivera tuvieron patrocinadores y aún así salieron a las calles y organizaron un movimiento revolucionario por la liberación sexual y de género”, manifiesta.

Para Hernández, las empresas se benefician y “nos controlan” con sus productos supuestamente inclusivos, pero los fondos recaudados en la mayoría de los casos son destinados a campañas de políticos ultraconservadores quienes se dedican a bloquear los derechos LGBTIQ+.

Desde su organización están promoviendo el Orgullo Crítico que busca recordar la revolución y reivindicación de lo que significa el Día del Orgullo. Busca la igualdad colectiva de todas las disidencias sexuales y de género.

Pinkwashing

El término pinkwashing se usa para describir la acción de usar temas relacionados con poblaciones LGBTIQ+ de manera positiva para distraer la atención de las acciones negativas de una organización, país o gobierno. La palabra fue acuñada por Breast Cancer Action para identificar a las empresas que aseguraban apoyar a las mujeres con cáncer de mama, mientras que en realidad pretendían obtener mayores beneficios y mejorar su imagen de marca al incorporar a su publicidad una causa benéfica.

Un buen ejemplo de esto fue la campaña de Pepsi en 2017, cuando se vio obligada a retirar un spot relacionado con el movimiento #BlackLivesMatter por considerarse “muy insensible” con lo que estaba sucediendo.

A raíz de estas prácticas nació la palabra pinkwashing. Se refiere, en el contexto de los derechos LGBTI, a la variedad de estrategias de marketing dirigidas a promocionar productos o empresas apelando a su condición de simpatizante con la causa, con el objetivo de ser percibidos como progresistas, modernos y tolerantes.

“Las compañías deben de referirse a las poblaciones de la diversidad sexual el resto del año y somos una población vulnerada, subatendida, y creo que las corporaciones deben tener el deber ético y moral de hacer mucho más allá de vender mercancías que solo los lucren a ellos y por lo menos deberían hacer campañas de concientización”, dice el fotoperiodista Danny Barrientos.

“La capitalización del orgullo es un problema muy global porque se utiliza a una comunidad que históricamente ha sido marginada. En las últimas décadas está siendo incluida en primer mundo y las corporaciones lo incluyen para lucrarse», enfatiza Barrientos.

Junio es un mes para hablar abiertamente de los temas diversos, afirma el periodista. Además, es un tiempo para promover contenido y actividades no lucrativas, sino que provean información sobre “el amplio espectro de la comunidad LGBTIQA+”. Se necesitan “narrativas dignas no sexualizantes ni misóginas, destinadas a informar a las personas”, dice Barrientos.

“Necesitamos comenzar a informar sobre los temas relevantes y asuntos que nos aquejan. A las autoridades que por décadas nos han marginado y ni siguiera nos mencionan y también al resto de la población que, si nos conoce o desconoce, nos mira desde una representación visual burlesca y sórdida y esa representación es poco real”. 

Continue Reading
Advertisement
Click to comment

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Noticias en Español

Pareja gay en Cuba tuvo que encargarse de dos niños en medio de la epidemia y ahora quiere adoptar

José Carlos y Samy se hicieron padres sin desearlo

Published

on

José Carlos y Samy (Foto de Nelson Julio Álvarez Mairata)

Tremenda Nota es el medio socio del Washington Blade en Cuba. Esta nota salió en su sitio web el 1 de junio.

LA HABANA — José Carlos Peñalver y Samy Bermúdez son una pareja gay con dos niños. Se hicieron padres sin desearlo. Por el camino descubrieron que cuidar y educar a sus “hijos”, además de una responsabilidad de primer orden, era un placer. 

“La madre de los niños necesitaba salir del país, empezó a indagar quién podía hacerse cargo de los niños y contactó conmigo porque es mi prima hermana”, contó Samy a Tremenda Nota.

“Como pareja lo hablamos y llegamos a la conclusión de que sí podíamos asumir la responsabilidad, porque era una tarea muy compleja”, añadió Samy.

Ninguno de los dos tenía experiencia en el cuidado de niños. Dylan, el más pequeño, tiene 3 años actualmente. Anyi, la mayor, va a la escuela primaria. Ambos les dicen “tío” a José Carlos y a Samy.

“Comenzamos en esto el año pasado justo antes de comenzar la covid. Y llevamos más de un año en esto”, cuenta Samy.

La epidemia significó un desafío mayor. Los niños han tenido que pasar más tiempo en casa. Los meses sin ver a su mamá se han alargado.

“Al principio el niño era totalmente dependiente y eso para mí fue un momento traumático, en lo personal, porque eran llantos, se hacía ‘pipi’, diversas situaciones de un niño de un año que estresan”, observa Samy.

Entre tantas novedades que vivieron, José Carlos recuerda su participación en una reunión de padres de la primaria donde estudia Anyi.

“Llegué a la escuela, pregunté dónde estaba el aula, porque nunca había ido al aula de la niña. Me senté como un padre más, pasaron la hoja y anoté mi nombre. Cuando empezó la reunión, todos los padres protestando porque sus hijos estaban indisciplinados. Me tuve que parar y poner orden. La maestra me propuso ser el jefe de los padres”, relata.

“Siempre tuvimos la duda en ser padres. Yo siempre quise, pero Samy es quien tiene dudas. Y hace algunos días empezó a pensar en un nombre para nuestros hijos. Significa que esto nos sirvió de mucha experiencia”, afirma José Carlos.

“Los prejuicios los crean las mismas personas, porque estos niños no tienen esa mentalidad, ni ese prejuicio, ni esa mala opinión”, dice Samy sobre el argumento conservador de que las parejas LGBTI+ no son un ejemplo apropiado.

“Yo sólo preguntaría a las personas que no están de acuerdo con el nuevo Código que debe aprobarse, si usted tiene un hijo y fallece, ¿que preferiría? ¿Que su hijo pase a manos de dos personas que le van a dar amor, como nosotros, o a una casa de amparo filial?”, reflexiona José Carlos.

El Código de las Familias será presentado al parlamento en julio próximo. Aunque el texto todavía no es público, algunas iglesias fundamentalistas han publicado declaraciones contra la legalización de las uniones LGBTI+ y la educación sexual en las escuelas cubanas.

José Carlos y Samy prevén que la madre de Dylan y Anyi podrá volver a La Habana para fin de año, a más tardar. Faltan meses para ese momento, pero ya se lo imaginan.

“Cuando llegue la hora de separarme de los niños voy a sufrir mucho. De ambos, porque quiero a los dos por igual, pero más del pequeño porque lo cogí desde bien chiquito”, dice José Carlos.

“Las primeras palabras que dijo, además de ‘mamá’ y ‘papá’, fue ‘borracha’, una palabra que nosotros le enseñamos, por una canción. Y muchas cosas que te marcan de por vida. Sé que los voy a extrañar cuando no estén”, añade.

José Carlos se imagina con hijos en el futuro: “No quisiera adopción temporal. Una adopción permanente y de forma legal”.

Continue Reading

Noticias en Español

Odio en Guatemala: Parte III

Testimonios de las personas LGBTQ guatemaltecos

Published

on

(Imagen cortesía de Astrid Morales)

Nota del editor: Esta investigación se realizó con el apoyo de la iniciativa ¡Exprésate! de la International Women’s Media Foundation. El Washington Blade el pasado mes publicó la primera y la segunda parte de esta serie de tres partes.

Un grupo de personas en Guatemala dan testimonios audios sobre sus experiencias como personas LGBTQ y no binarias en el país.

Ángel (hombre gay)

Ángela (mujer lesbiana)

Brandon (no binario)

Carlos (hombre gay)

Débora (mujer trans)

Erick (hombre bisexual)

Erick (hombre gay)

Jolie (mujer lesbiana)

Kenya (mujer trans)

Lou (no binario)

Manuel (hombre gay)

María (pansexual)

Mario (hombre gay)

Mercedes (mujer lesbiana)

Misael (no binario)

Mónica (mujer trans)

Owen (hombre trans)

Raisa (mujer lesbiana)

Tatiana (hombre gay/transformista)

Thalía (mujer trans)

Tod (no binario)

Vivi (mujer bisexual)

Continue Reading

Noticias en Español

Claudia Spellman huyó de la violencia en Honduras y ahora aspira a un reinado de belleza

Activista LGBTQ ha liderado el Colectivo Unidad Color Rosa

Published

on

Claudia Spellman (Foto cortesía de Reportar Sin Miedo)

Reportar Sin Miedo es el medio socio del Washington Blade. Esta nota salió en su sitio web el 27 de mayo.

NUEVA YORKLa violencia la hizo huir de Honduras y ahora se prepara para competir en agosto de 2021 en República Dominicana en el certamen de belleza Miss Hispanoamérica International. Sin embargo, no olvida la persecución que padecen otras mujeres trans hondureñas. Además de participar en concursos de belleza, es testiga en casos de alcance internacional, como la acusación contra el Estado de Honduras por el asesinato de la activista LGBTIQ+ Vicky Hernández.

La historia de Claudia Spellman rebosa de situaciones inesperadas y logros ganados a pulso con mucho esfuerzo y sufrimiento, pero también con esperanza y optimismo. En Honduras jamás tuvo la oportunidad de desarrollar sus aptitudes para el modelaje porque pasaba más ocupada en escapar de la persecución policial debido a su identidad de género.

Lo que le ocurrió a Spellman les ha pasado también a muchas mujeres trans hondureñas que, en lugar de recibir ayuda, sufren el hostigamiento y el maltrato de la policía. No obstante, ella ha sido capaz de vencer las adversidades. Logró terminar el Bachillerato en Administración de Empresas y ahora sigue tomando lecciones para perfeccionar su inglés.

La sociedad machista hondureña persiguió y trató con prejuicio a Spellman, nacida en Danlí, El Paraíso, hace 43 años, pero “cien por ciento sampedrana”. A pesar de todo, trabajó durante más de 20 años en Honduras a favor de los derechos de las personas LGBTIQ+ al frente del Colectivo Unidad Color Rosa, en San Pedro Sula, en el norte de Honduras.

Fue en el colectivo donde conoció a la activista trans Vicky Hernández, cuyo asesinato fue una consecuencia directa del golpe de Estado que derrocó al entonces mandatario Manuel Zelaya Rosales.

Entre la aceptación y el rechazo

“Estuve hasta mis cinco años en Danlí y después nos trasladamos para San Pedro Sula con mi familia, emigrando por la pobreza”, relata Claudia. “Soy cien por ciento sampedrana. Toda la cultura y las costumbres que tengo es de sampedrano porque allí crecí y estudié”.

Como les sucede a casi todas las personas que quieren convertirse en mujeres trans, Claudia no recibió apoyo de casi nadie cercano a ella. Por eso tuvo que sacrificarse para obtener el dinero necesario para comprar hormonas y tratamientos que la ayudaran a tener una transición menos problemática.

Las, los y les hondureñxs que hacen la transición en Honduras tampoco reciben apoyo estatal en forma de medicamentos, hormonas y auxilio médico. Claudia no se salvó de pasar por esas dificultades comunes para las mujeres trans. Muchas de ellas hacen su proceso a ciegas y algunas incluso ponen en peligro su vida al usar procedimientos peligrosos para hormonizarse o modificar su cuerpo.

Es “un proceso sin conocimiento, sin apoyo emocional, médico”, dice Claudia sobre su transición. “Nuestros padres no nos van ayudar a hacer el proceso de transición porque no van estar a favor. Al final tienen la aceptación o el rechazo”.

Claudia y otras mujeres trans en Honduras no solo afrontan la falta de apoyo médico y de oportunidades. También sobreviven en un entorno de violencia social e institucional. Claudia huyó de un país donde, desde 2009, han sido asesinadas 380 personas de la diversidad sexual, de las que 43 eran lesbianas y 119 eran trans, según el observatorio de muertes violentas de la Red Lésbica Cattrachas.

Los casos tienen un 91 por ciento de impunidad. A pesar de haber logrado la inclusión en el nuevo Código Penal del agravante de violencias basadas en orientación sexual, expresión e identidad de género, ninguna sentencia de este país lo ha tenido en cuenta.

“Las personas LGBTI no somos vulnerables, nos hicieron vulnerables, somos esa cuota ‘permitida’ de cuerpos desechables y desechados por el Estado de Honduras”, dice al respecto la coordinadora de Cattrachas, Indyra Mendoza.

Recuerdos y huida de Honduras

“Por supuesto que recuerdo [a la activista trans Vicky Hernández]”, dice Claudia. “De hecho, la recuerdo más ahora porque su juicio está por llegar. Ella y yo ya éramos amigas, más que compañeras”.

Claudia rememora así a Vicky, a quien conoció cuando ambas eran miembras del Colectivo Unidad Color Rosa, con sede en San Pedro Sula. Su amistad con la hoy fallecida defensora de los derechos LGBTIQ+ la llevó a participar en noviembre de 2020 en la primera audiencia para decidir la sentencia en el caso “Vicky Hernández y otros contra el Estado de Honduras”.

“La mayoría de las personas trans que se quedan en Honduras mueren”, dijo Spellman ese día en videoconferencia desde Estados Unidos. El testimonio de Spellman fue “uno de los momentos más dramáticos del primer día de la audiencia del caso”, según la crónica de Reportar sin Miedo.

“Imagínate estar en la noche estudiando para el caso en la noche o el día”, dice Claudia mientras recuerda ese día de la audiencia en noviembre. “No ha sido una vez, ha sido un par de veces que se me han salido las lágrimas. Igual que yo ahora estoy cumpliendo mi sueño, [Vicky] también quería cumplirlos”.

Para la activista residente en Estados Unidos, el fallo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos a favor de Vicky será su “mayor satisfacción porque no me quedé callada y era para mí una obligación por ser directora del colectivo y amiga de ella y porque la comunidad transexual de Honduras debe ya garantizar con leyes su identidad”.

Claudia Spellman nunca ha dejado de reinventarse. En 2012 se lanzó a la carrera política al presentarse como precandidata a diputada por el partido Libertad y Refundación (Libre). “Me llena de orgullo porque aquí soy pionera. Yo abrí ese espacio”, dice Claudia al recordar su aventura política de hace nueve años. “Soy la tercera más votada de los 80 candidatos”.

Cuatro años después de la muerte de Vicky y uno después de lanzarse como precandidata, en 2013, Claudia tuvo que escapar de la violencia que amenazaba con acabar también con su vida. Atrás dejó la tierra donde nació, pero no su vida de activismo en la que se ha comprometido de lleno con la población a la que representa.

Sueños sin límite

De la política al modelaje. Después de dos años de estudiar para ser modelo en Estados Unidos, Claudia está lista para participar en agosto de 2021 en un certamen internacional de belleza que considera importante para la población de la que es miembra. “Es un logro más para para la comunidad, para las mujeres transexuales”, asegura.

“Muchas personas podrán decir que es algo superficial y hay cosas mejores por las que debemos de luchar. Sí, es verdad, pero eso también es importante, la inclusión que podamos tener en estos espacios que también nos merecemos”, agrega respecto a su participación en el concurso de belleza Miss Hispanoamérica International.

Para Claudia, la historia de lucha de las mujeres trans “tiene altos y bajos, entre los bajos, muchas chicas por la lucha de la inclusión han muerto”. Sin embargo, considera positivo que las mujeres trans como ella pueden ahora “estar en diferentes espacios, incursionando en la actuación y el modelaje”.

El panorama para Claudia ha cambiado radicalmente desde que escapó del miedo y la persecución en Honduras. Ahora sus sueños no tienen límites. “Soy maestra de modelaje”; cuenta. “Estoy por abrir la primera escuela para mujeres transexuales en Nueva York de modelaje para continuar este legado”.

Para Cattrachas estas son las cosas más difíciles que viven las mujeres y personas LGBTI en Honduras:
1. No hay derechos a la píldora de anticoncepción de emergencia
2. No hay derecho al aborto
3. No hay derecho a cambio de sexo y nombre cuando son personas trans
4. No hay derecho al matrimonio igualitario
5. No hay derecho a registrar los matrimonios del mismo sexo

Continue Reading
Advertisement
Advertisement

Follow Us @washblade

Sign Up for Blade eBlasts

Popular