World
Botswana attorney general seeks to recriminalize homosexuality
High Court heard case on Oct. 12
GABORONE, Botswana — On June 11, 2019, Botswana moved toward being a state that no longer held some of its citizens (and, by extension, visitors) as criminals if they identified within the LGBTQ spectrum. However, the government didn’t take too long before it declared its intention to appeal the High Court judgment that asserted that consensual same-sex sexual activity in private was not to be a criminal act.
The appeal hearing took place on Oct. 12.
There are some key things to understand about what the High Court did for people in Botswana. The judgment, written and delivered by Justice Leburu, not only put a clear delineation between the state’s powers to intrude in people’s private sexual lives, but it also stated that laws that served no purpose in the governance of the people they oversaw were most likely worthy of “a museum peg” more than being active laws of the land.
In the hearing on Oct. 9, a full bench of five judges of the Court of Appeal was treated to the government’s case—as presented by advocate Sydney Pilane of the Attorney General’s Chambers—along with hearing the rebuttals from the legal counsel representing Letsweletse Motshidiemang, who brought the original case against the government, and LEGABIBO, an NGO admitted as amicus curiae, a friend of the court. The appeal, two years in the making, would have been expected to be based on facts rather than opinions of what could and could not be accepted by hypothetical Batswana. Pilane even went so far as to contest that President Mokgweetsi Masisi’s utterances about how people in same-sex relationships were “suffering in silence” were taken out of context as he was talking about gender-based violence and not endorsing their relationships.
The 2019 ruling of the High Court, the most supreme court of incidence in the country, not only declared people who were or had interest in engaging in consensual same-sex sexual activity not criminals, but it also allowed non-queer people to engage in sex acts that would otherwise be considered “against the order of nature” freely. The latter clause had often been interpreted as being solely about non-heterosexuals but on greater interrogation one realizes that any sex act that doesn’t result in the creation of a child was considered against this ‘order of nature’ and that nullified much of heterosexual sexual exploration—further painting these clauses as out of touch with contemporary Botswana as Leburu expressed.
In some of his appeal arguments, Pilane stated that Batswana “do not have a problem with gay people”, yet he based his contention on the fact that Batswana “respect the courts’ decisions;” as such they would not take up arms at the court’s decision to decriminalize consensual same-sex sexual activity. Pilane maintained that the decision to decriminalize should be left to the Parliament on the recommendation of the courts. The bench was swift to query whether a body of politicians elected by a majority would be the best representatives of a minority that was oppressed by laws that the very politicians benefitted from.
Botswana’s legal system allows for the High Court ruling to remain the law of the land until such a point as it’s struck down. The Court of Appeal ruling in favor of Batswana’s sexual liberties will be a nail in the proverbial coffin of residual colonial sex-related laws plaguing Botswana. This will not be the end by any means though. Where the attorney general can form a case stating that decriminalizing consensual same-sex relations could be likened to people locking themselves in their houses with animals and having their way with them, we know that mindset changes need to be prioritized to ensure that all Batswana understand their constitutionally protected rights to privacy, expression, and freedom of association as relates to their personal and sexual lives.
The 2010 Employment Act of Botswana already protects people from being discriminated against based on their sex or gender identity. The nation’s sexual violence laws were made gender neutral, thus covering non-consensual sex (rape) in all its possibilities. In upholding the ruling of the High Court, the Court of Appeal will allow the LGBTQ and SOGIESC (sexual orientation, gender identity and expression and sex characteristics) movements in Botswana some respite as attention is then channeled toward other pressing matters such as name changes, access to healthcare, and other culturally pertinent issues.
The Court of Appeal is expected to hand down a judgement following their deliberations in 4-6 weeks (mid to late November), however, this remains at their discretion. As it stands, since the High Court ruling in 2019, Botswana has experienced increased social accommodation for LGBTQ matters and figures—however, this is not to say there have not been any negative instances. With the continued sensitization, the expectation is that the courts, the government and NGO players will all contribute to a broad, national, culturing of LGBTQ rights in Botswana devoid of colonial residues.
Central America
Dignidad para vidas LGBTQ en Centroamérica
Embajada canadiense en El Salvador se presentó ‘Historias de vida desde los cuerpos y territorios de la disidencia LGBTIQ+’
SAN SALVADOR, El Salvador — “A los 16 años, mi papá me echó”. Esa frase directa, sin adornos ni concesiones, es parte de una de las historias más impactantes del libro “Historias de vida desde los cuerpos y territorios de la disidencia LGBTIQ+”, presentado el 23 de enero. El testimonio pertenece a Estrella Cerón, mujer trans salvadoreña, cuya vida quedó marcada por la expulsión familiar y la violencia cotidiana ejercida contra su identidad.
Estrella relata que fue descubierta abrazando a un muchacho en la panadería que pertenecía a su familia, lugar donde también trabajaba. La respuesta fue inmediata: no le permitieron cambiarse de ropa ni llevar sus pertenencias. Salió “sucia, con olor a grasa, sin zapatos”. Su padre lloró al verla irse, pero no la detuvo. “Así ándate”, le dijo. Ese episodio no solo marcó su historia personal, sino que hoy se convierte en un reflejo de una realidad compartida por muchas personas trans en El Salvador y la región.
Durante la presentación del libro, Cerón tomó la palabra y compartió lo que significó volver a su historia frente a otras personas. Reconoció que no fue un proceso sencillo, pues implicó enfrentarse a recuerdos profundamente dolorosos.
“Fue doloroso hablarlo, sentí como un muro que fui rompiendo a poco a poco, saliendo adelante y pues hasta el día de hoy me siento más empoderada y más fuerte”, expresó. Sus palabras resonaron entre las y los asistentes, evidenciando que narrar la propia vida puede convertirse en un acto de sanación y afirmación personal.
Este momento público subrayó uno de los ejes centrales del proyecto: el derecho de las personas LGBTQ a contar sus historias en sus propios términos, sin miedo y con dignidad.
Rostros de la Equidad: un proyecto regional de memoria y justicia
La presentación de las publicaciones se realizó en el marco del proyecto Rostros de la Equidad, impulsado por COMCAVIS TRANS, con el apoyo de OIKOS y la Embajada de Canadá en El Salvador. El evento reunió a activistas, representantes de organizaciones sociales, cooperación internacional y público en general.
Como parte de este proyecto se presentaron dos materiales: el libro “Historias de vida desde los cuerpos y territorios de la disidencia LGBTIQ+” y el glosario vivencial y de conceptos sobre la diversidad sexual y de género. Ambos productos buscan aportar a la visibilización, sensibilización y defensa de los derechos humanos de las personas LGBTQ en Centroamérica.
El proyecto se concibió como un proceso colectivo, regional y participativo, en el que las voces protagonistas fueran las de quienes históricamente han sido marginadas.
El libro de historias de vida se distancia de la lógica del simple recopilatorio de testimonios. Tal como lo expresa su prólogo, se trata de “un acto de memoria, reparación, justicia personal y colectiva”. Su objetivo es mostrar voces que han resistido al silencio y al miedo, y que hoy deciden narrar sus verdades.
Las historias incluidas atraviesan experiencias de expulsión familiar, discriminación, violencia institucional, migración forzada y exclusión social. Sin embargo, también dan cuenta de procesos de resistencia, organización comunitaria, reconstrucción personal y esperanza.
En ese equilibrio entre dolor y dignidad, el libro se convierte en una herramienta política y pedagógica que interpela a la sociedad y a las instituciones.
Junto al libro se presentó el glosario vivencial y de conceptos sobre la diversidad sexual y de género, una propuesta que busca ir más allá de las definiciones tradicionales. El glosario no se limita a explicar términos, sino que los conecta con experiencias reales de personas LGBTQ.
Cada concepto está atravesado por el derecho a la identidad, el reconocimiento y la dignidad. De esta forma, las palabras dejan de ser etiquetas para convertirse en relatos vivos que reflejan cuerpos, territorios e historias concretas.
Las organizaciones impulsoras señalaron que el glosario pretende ser una herramienta accesible para procesos formativos, educativos y comunitarios, aportando a una comprensión más humana de la diversidad sexual y de género.
El respaldo internacional y el valor de la resistencia
Durante la presentación, la embajadora de Canadá en El Salvador, Mylène Paradis, reconoció el trabajo de COMCAVIS TRANS, OIKOS y de todas las personas que hicieron posible Rostros de la Equidad.
“Las historias de vida reunidas en este libro nos recuerdan que resistir no es solo sobrevivir, sino también afirmar la propia existencia, reclamar derechos y construir esperanza incluso en contextos adversos”, afirmó Paradis, destacando la importancia de apoyar iniciativas que promueven la justicia social y los derechos humanos.
Su intervención subrayó el valor político de la memoria y el papel de la cooperación internacional en el acompañamiento de procesos liderados por organizaciones locales.
Un proceso regional de escucha y construcción colectiva
El libro y el glosario son el resultado de una consulta a 10 personas LGBTQ: cuatro de Guatemala, dos de El Salvador y cuatro de Honduras. Además, se realizaron grupos focales en cada uno de estos países para profundizar en las experiencias compartidas.
El proceso inició en agosto de 2024 y concluyó con la presentación pública de los resultados en enero de 2026. Para las organizaciones participantes, este trabajo evidenció la necesidad de generar espacios seguros de escucha y diálogo en la región.
La dimensión regional del proyecto permite identificar patrones comunes de violencia, pero también estrategias compartidas de resistencia y organización.
Georgina Olmedo, encargada del área de formación y nuevos liderazgos de COMCAVIS TRANS El Salvador, destacó que el libro busca reconocer las historias que atraviesan las personas LGBTQ.
“Son historias marcadas por la resistencia, la dignidad, el aprendizaje y toda la esperanza”, señaló, subrayando que muchas de estas vivencias continúan siendo invisibilizadas en el discurso público.
Para Olmedo, visibilizar estas narrativas es un paso necesario para transformar las realidades de exclusión y violencia que enfrenta esta población.
Escuchar sin juzgar: el valor del acompañamiento
Desde OIKOS, Jason García resaltó que el libro incluye voces de Guatemala y Honduras, lo que le otorga un carácter regional. Señaló que fue un honor conocer historias de personas que se atrevieron a contar lo que nunca antes habían contado.
García explicó que muchas de las personas participantes expresaron estar cansadas de ocultar quiénes son y que, durante el proceso, encontraron por primera vez espacios donde fueron escuchadas sin ser juzgadas.
“Cada historia que se comparte es un recordatorio de que ninguna violencia puede apagar la dignidad de una persona”, afirmó, destacando los procesos de sanación y reconstrucción que emergen incluso en contextos adversos.
Marielos Handal, integrante del equipo de OIKOS que acompañó la investigación, compartió una reflexión sobre los retos que implicó construir estas publicaciones. Las entrevistas, explicó, dejaron nudos en la garganta, silencios densos y muchas preguntas abiertas.
Entre ellas, cómo continuar escribiendo después de escuchar relatos de abandono, rechazo y violencia sistemática; cómo narrar sin revictimizar, sin simplificar ni maquillar la verdad, pero tampoco explotarla.
Estas preguntas atravesaron todo el proceso editorial, marcando el cuidado con el que se construyeron tanto el libro como el glosario, priorizando siempre la dignidad de las personas participantes.
Palabras que se convierten en dignidad colectiva
La presentación cerró con un llamado a leer estas publicaciones no desde la lástima, sino desde la responsabilidad colectiva de reconocer las deudas históricas con las personas LGBTQ en Centroamérica.
Historias de vida desde los cuerpos y territorios de la disidencia LGBTQ y su glosario vivencial se consolidan como documentos necesarios en un contexto marcado por la exclusión, pero también por la lucha, la memoria y la esperanza.
En cada relato, como el de Cerón, queda claro que narrar la propia historia es un acto profundamente político: contar lo vivido no borra el dolor, pero lo transforma en palabra, memoria y dignidad compartida.
Russia
Russia designates ILGA World an ‘undesirable’ group
Justice Ministry announced designation on Jan. 21
Russia has designated a global LGBTQ and intersex rights group as an “undesirable” organization.
ILGA World in a press release notes the country’s Justice Ministry announced the designation on its website on Jan. 21.
The ministry’s website on Tuesday appeared to be down when the Washington Blade tried to access it. ILGA World in its press release said the designation — “which also reportedly includes eight other organizations from the United States and across Europe” — “has been confirmed by independent sources.”
“ILGA World received no direct communication of the designation, whose official reasons are not known,” said ILGA World.
The Kremlin over the last decade has faced global criticism over its crackdown on LGBTQ rights.
ILGA World notes Russians found guilty of engaging with “undesirable” groups could face up to six years in prison. The Russian Supreme Court in 2023 ruled the “international LGBT movement” is an extremist organization and banned it.
“Designating human rights groups ‘undesirable’ is outlandish and cynical, yet here we are,” said ILGA World Executive Director Julia Ehrt. “But no matter how much governments will try to legislate LGBTI people out of existence, movements will stay strong and committed, and solidarity remains alive across borders. And together, we will continue building a more just world for everyone.”
Honduras
Corte IDH reconoce a Thalía Rodríguez como familia social de Leonela Zelaya
Se construyeron una familia tras más de una década de convivencia
Por DORIS GONZÁLEZ * | TEGUCIGALPA, Honduras — En la sentencia del caso Leonela Zelaya y otra vs Honduras emitida por la Corte Interamericana de Derechos Humanos se estableció un hito jurisprudencial para las personas LGBTQ en Honduras, así como en la región en relación a las diversas conformaciones de familias existentes. La Corte IDH interpretó por primera vez el concepto de familia social, indicando que la construcción de familia no debe restringirse a la familia nuclear o a nociones tradicionales, bajo el entendido de que hay diferentes formas en las que se materializan los vínculos familiares.
Este análisis se trae a colación debido al contexto de discriminación, prejuicio y violencia que atravesamos las personas LGBTQ, el cual se puede manifestar incluso dentro de nuestras propias familias. Esta violencia se manifiesta a través de actos de odio como ser el desarraigo familiar, violencia física, psicológica, social, económica, expulsiones de los hogares, violaciones correctivas e incluso, culminando en muertes violentas. Esta violencia motivada por la orientación sexual, identidad y expresión de género de las personas imposibilita la convivencia familiar.
Ante esto, las personas LGBTQ construimos vínculos sociales fuera del vínculo familiar tradicional, los cuales a través de la convivencia, amistad, apoyo económico-social y construcción de vida en común constituyen familias, tal como ocurrió en este caso.
Tras el abandono de su familia biológica, Leonela Zelaya y Thalía Rodríguez construyeron una familia tras más de una década de convivencia, en los cuales se apoyaron mutuamente en diversas situaciones, viviendo como mujeres trans, portadoras de VIH, ejerciendo el trabajo sexual y en situación de pobreza, enfrentando constantes episodios de detenciones arbitrarias y violentas por parte de los órganos policiales.
Tras su asesinato, fue Thalía quien recogió el cuerpo de Leonela en la morgue de Tegucigalpa y quien gestionó el féretro a través de la Funeraria del Pueblo. Los servicios fúnebres de Leonela Zelaya fueron realizados en un bar por mujeres trans, trabajadoras sexuales, al cual no asistió ningún miembro de su familia biológica.
El asesinato de Leonela y la falta de esclarecimiento generaron a Thalía un sentimiento de inseguridad, frustración e impotencia. Por estas violaciones de derechos humanos, la Corte reconoció a Thalía Rodríguez, en calidad de familiar de Leonela, como víctima del caso, generando estándares aplicables a todas las personas LGBTQ.
A juicio de la Corte, esta situación lleva a que, en casos de muertes violentas de mujeres trans, las personas que integren las redes de apoyo de la persona fallecida puedan ser declaradas víctimas por la violación de sus derechos a la integridad psíquica o moral, siempre que se acredite la existencia de un vínculo estrecho con la víctima y una afectación a sus derechos, derivada, por ejemplo, de las gestiones realizadas para obtener justicia. Esta sentencia logra reconocer que las personas LGBTQ construimos familias sociales, familias elegidas, e indica que estas deben ser reconocidas y validadas.
* Abogada litigante del caso Leonela Zelaya y otra vs Honduras, Red Lésbica Cattrachas
