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Editorial: ‘El Orgullo LGBTI+ y la lucha por el matrimonio igualitario en Cuba’

Activistas han llegado a este mes del Orgullo más organizados que nunca

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(Captura de pantalla de Tremenda Nota)

Nota del editor: Tremenda Nota es el medio socio del Washington Blade en Cuba. Este editorial salió en su sitio web el 29 de julio.

Los colectivos LGBTI+ de Cuba han llegado a este 28 de junio más organizados que nunca antes. 

La Plataforma 11M, que es el grupo más activo, hizo gala de fuerza este mes con una besada virtual y un tuitazo a favor del matrimonio igualitario que se reeditará el 11 de cada mes, en referencia al 11 de mayo de 2019, cuando cientos de activistas y sus aliados marcharon en La Habana sin autorización. 

El Orgullo que los movimientos LGBTI+ del mundo entero celebraron este domingo es una celebración de la rebeldía, a diferencia de otras conmemoraciones, como la del Día Internacional contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia ―el 17 de mayo―, que se originó en un gesto institucional de la Organización Mundial de la Salud. 

Mientras el 17 de mayo es una fecha que recuerda el triunfo del sentido común sobre los prejuicios culturales del discurso médico, el 28 de junio significa la rebeldía LGBTI+ sin concesiones. El acto de desobedecer. 

Ninguna institución, ni siquiera los Estados, tiene derecho a enfermarnos o sanarnos, a igualarnos a todos o rebajarnos a una ciudadanía de segunda clase, según determine la voluntad política. 

Las instituciones cubanas, que siguen patologizando los cuerpos trans y discriminando el acceso a la fertilización, por hablar solo de dos gestos reguladores, llevan años retardando la implementación en las leyes de matrimonios LGBTI+ que, no obstante, existen. 

En la tradición patriarcal, existir más allá del Estado es un gran atrevimiento. En el mundo heterosexual, es el Estado quien decide qué eres. Se ocupa de reglamentarlo y registrarlo minuciosamente, siempre con el afán controlador y empobrecedor que es consustancial al origen y la práctica de los Estados. 

Los maricones y tortilleras y travestis y trans nacimos en esa tradición. Vivimos en la paradoja de negar ese orden y a la vez, como forzosamente, sin más opción, querer asimilarnos a él. 

Nosotras no tenemos patria. 

Las patrias no son esencias, sino discursos. Y siempre, hasta ahora, ha sido el discurso de un grupo, de una clase o de una ideología que pretende prevalecer. 

Ningún ideal de ciudadanía concebido desde los presupuestos nacionalistas tradicionales ha aportado siquiera un trato respetuoso para las comunidades LGBTI+ en Cuba ni en ninguna parte. 

No obstante, como fuimos asimiladas a esos Estados sin que nos consultaran y recibimos de ellos, como una asignación incuestionable, un género y una orientación sexual, tenemos derecho a exigirles a estas alturas, al menos, un trato igualitario. 

El matrimonio civil es un derecho alcanzado en la mayor parte del mundo desde el siglo XIX por las personas heterosexuales y afiliadas en general a las normas patriarcales. 

Es, también, una institución reguladora que establece solamente una relación de esas parejas con el poder efectivo e implica una sumisión. Otras opciones de relacionarse o de constituir familias, por suerte, siguen funcionando al margen del sistema. 

Pelear por el matrimonio igualitario, como ha hecho en Cuba la comunidad LGBTI+ con más empeño desde 2018, ha sido, sin embargo, la oportunidad más viable para desmantelar la vieja patria donde hemos vivido como inquilinos hasta ahora. 

Los intentos de activismo sustentados por una sensibilidad “oficial”, como el emprendido por Mariela Castro y el Centro Nacional de Educación Sexual durante la última década, fracasaron precisamente por haber nacido sujetos al deseo de asimilarnos a un orden que nos excluye, sin comprender la naturaleza histórica de esa relación opresiva. 

Sin revisar y cuestionar abiertamente la homofobia y transfobia de Estado, no solo cultural sino política, ejercida en Cuba hasta el presente, las comunidades LGBTI+ no tienen ninguna oportunidad de conseguir ni siquiera la igualdad sometida que pudiéramos obligar al poder a otorgarnos. 

El Orgullo LGBTI+ debería ser la fiesta de quienes ya superaron la tentación de asimilarse y, si van a pelear en el terreno del Estado, fingirán que aspiran a incluirse en las reglas para ganar pequeñas victorias. 

El matrimonio igualitario es la meta de ahora. Y hay que lograrlo sin referendo, a pesar de la norma establecida por el parlamento cubano con el propósito de buscar un consenso injusto, por razones no solo prácticas. 

El matrimonio igualitario no nos dará una patria, pero hará más habitable la patria que nos impusieron. Con esa certeza hay que ir por él.

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Central America

Dignidad para vidas LGBTQ en Centroamérica

Embajada canadiense en El Salvador se presentó ‘Historias de vida desde los cuerpos y territorios de la disidencia LGBTIQ+’

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(Foto cortesía de Ernesto Valle por el Washington Blade)

SAN SALVADOR, El Salvador — “A los 16 años, mi papá me echó”. Esa frase directa, sin adornos ni concesiones, es parte de una de las historias más impactantes del libro “Historias de vida desde los cuerpos y territorios de la disidencia LGBTIQ+”, presentado el 23 de enero. El testimonio pertenece a Estrella Cerón, mujer trans salvadoreña, cuya vida quedó marcada por la expulsión familiar y la violencia cotidiana ejercida contra su identidad.

Estrella relata que fue descubierta abrazando a un muchacho en la panadería que pertenecía a su familia, lugar donde también trabajaba. La respuesta fue inmediata: no le permitieron cambiarse de ropa ni llevar sus pertenencias. Salió “sucia, con olor a grasa, sin zapatos”. Su padre lloró al verla irse, pero no la detuvo. “Así ándate”, le dijo. Ese episodio no solo marcó su historia personal, sino que hoy se convierte en un reflejo de una realidad compartida por muchas personas trans en El Salvador y la región.

Durante la presentación del libro, Cerón tomó la palabra y compartió lo que significó volver a su historia frente a otras personas. Reconoció que no fue un proceso sencillo, pues implicó enfrentarse a recuerdos profundamente dolorosos.

“Fue doloroso hablarlo, sentí como un muro que fui rompiendo a poco a poco, saliendo adelante y pues hasta el día de hoy me siento más empoderada y más fuerte”, expresó. Sus palabras resonaron entre las y los asistentes, evidenciando que narrar la propia vida puede convertirse en un acto de sanación y afirmación personal.

Este momento público subrayó uno de los ejes centrales del proyecto: el derecho de las personas LGBTQ a contar sus historias en sus propios términos, sin miedo y con dignidad.

Rostros de la Equidad: un proyecto regional de memoria y justicia

La presentación de las publicaciones se realizó en el marco del proyecto Rostros de la Equidad, impulsado por COMCAVIS TRANS, con el apoyo de OIKOS y la Embajada de Canadá en El Salvador. El evento reunió a activistas, representantes de organizaciones sociales, cooperación internacional y público en general.

Como parte de este proyecto se presentaron dos materiales: el libro “Historias de vida desde los cuerpos y territorios de la disidencia LGBTIQ+” y el glosario vivencial y de conceptos sobre la diversidad sexual y de género. Ambos productos buscan aportar a la visibilización, sensibilización y defensa de los derechos humanos de las personas LGBTQ en Centroamérica.

El proyecto se concibió como un proceso colectivo, regional y participativo, en el que las voces protagonistas fueran las de quienes históricamente han sido marginadas.

El libro de historias de vida se distancia de la lógica del simple recopilatorio de testimonios. Tal como lo expresa su prólogo, se trata de “un acto de memoria, reparación, justicia personal y colectiva”. Su objetivo es mostrar voces que han resistido al silencio y al miedo, y que hoy deciden narrar sus verdades.

Las historias incluidas atraviesan experiencias de expulsión familiar, discriminación, violencia institucional, migración forzada y exclusión social. Sin embargo, también dan cuenta de procesos de resistencia, organización comunitaria, reconstrucción personal y esperanza.

En ese equilibrio entre dolor y dignidad, el libro se convierte en una herramienta política y pedagógica que interpela a la sociedad y a las instituciones.

Junto al libro se presentó el glosario vivencial y de conceptos sobre la diversidad sexual y de género, una propuesta que busca ir más allá de las definiciones tradicionales. El glosario no se limita a explicar términos, sino que los conecta con experiencias reales de personas LGBTQ.

Cada concepto está atravesado por el derecho a la identidad, el reconocimiento y la dignidad. De esta forma, las palabras dejan de ser etiquetas para convertirse en relatos vivos que reflejan cuerpos, territorios e historias concretas.

Las organizaciones impulsoras señalaron que el glosario pretende ser una herramienta accesible para procesos formativos, educativos y comunitarios, aportando a una comprensión más humana de la diversidad sexual y de género.

El respaldo internacional y el valor de la resistencia

Durante la presentación, la embajadora de Canadá en El Salvador, Mylène Paradis, reconoció el trabajo de COMCAVIS TRANS, OIKOS y de todas las personas que hicieron posible Rostros de la Equidad.

“Las historias de vida reunidas en este libro nos recuerdan que resistir no es solo sobrevivir, sino también afirmar la propia existencia, reclamar derechos y construir esperanza incluso en contextos adversos”, afirmó Paradis, destacando la importancia de apoyar iniciativas que promueven la justicia social y los derechos humanos.

Su intervención subrayó el valor político de la memoria y el papel de la cooperación internacional en el acompañamiento de procesos liderados por organizaciones locales.

Un proceso regional de escucha y construcción colectiva

El libro y el glosario son el resultado de una consulta a 10 personas LGBTQ: cuatro de Guatemala, dos de El Salvador y cuatro de Honduras. Además, se realizaron grupos focales en cada uno de estos países para profundizar en las experiencias compartidas.

El proceso inició en agosto de 2024 y concluyó con la presentación pública de los resultados en enero de 2026. Para las organizaciones participantes, este trabajo evidenció la necesidad de generar espacios seguros de escucha y diálogo en la región.

La dimensión regional del proyecto permite identificar patrones comunes de violencia, pero también estrategias compartidas de resistencia y organización.

Georgina Olmedo, encargada del área de formación y nuevos liderazgos de COMCAVIS TRANS El Salvador, destacó que el libro busca reconocer las historias que atraviesan las personas LGBTQ.

“Son historias marcadas por la resistencia, la dignidad, el aprendizaje y toda la esperanza”, señaló, subrayando que muchas de estas vivencias continúan siendo invisibilizadas en el discurso público.

Para Olmedo, visibilizar estas narrativas es un paso necesario para transformar las realidades de exclusión y violencia que enfrenta esta población.

Escuchar sin juzgar: el valor del acompañamiento

Desde OIKOS, Jason García resaltó que el libro incluye voces de Guatemala y Honduras, lo que le otorga un carácter regional. Señaló que fue un honor conocer historias de personas que se atrevieron a contar lo que nunca antes habían contado.

García explicó que muchas de las personas participantes expresaron estar cansadas de ocultar quiénes son y que, durante el proceso, encontraron por primera vez espacios donde fueron escuchadas sin ser juzgadas.

“Cada historia que se comparte es un recordatorio de que ninguna violencia puede apagar la dignidad de una persona”, afirmó, destacando los procesos de sanación y reconstrucción que emergen incluso en contextos adversos.

Marielos Handal, integrante del equipo de OIKOS que acompañó la investigación, compartió una reflexión sobre los retos que implicó construir estas publicaciones. Las entrevistas, explicó, dejaron nudos en la garganta, silencios densos y muchas preguntas abiertas.

Entre ellas, cómo continuar escribiendo después de escuchar relatos de abandono, rechazo y violencia sistemática; cómo narrar sin revictimizar, sin simplificar ni maquillar la verdad, pero tampoco explotarla.

Estas preguntas atravesaron todo el proceso editorial, marcando el cuidado con el que se construyeron tanto el libro como el glosario, priorizando siempre la dignidad de las personas participantes.

Palabras que se convierten en dignidad colectiva

La presentación cerró con un llamado a leer estas publicaciones no desde la lástima, sino desde la responsabilidad colectiva de reconocer las deudas históricas con las personas LGBTQ en Centroamérica.

Historias de vida desde los cuerpos y territorios de la disidencia LGBTQ y su glosario vivencial se consolidan como documentos necesarios en un contexto marcado por la exclusión, pero también por la lucha, la memoria y la esperanza.

En cada relato, como el de Cerón, queda claro que narrar la propia historia es un acto profundamente político: contar lo vivido no borra el dolor, pero lo transforma en palabra, memoria y dignidad compartida.

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Blade welcomes spring intern

Sam Epner is freshman at American University

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Sam Epner (Photo courtesy of Sam Epner)

The Washington Blade this month welcomed Sam Epner as its spring intern.

Sam is a freshman at American University and is studying journalism and creative writing. Sam is originally from California.

“D.C. has become my home, and reporting on the District is one of the most important parts of my life,” said Sam.

Sam’s internship will end at the end of April.

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Federal Government

Top Democrats reintroduce bill to investigate discrimination against LGBTQ military members

Takano, Jacobs, and Blumenthal sponsored measure

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U.S. Rep. Mark Takano (D. Calif.) speaks at a Hispanic Federation press conference outside U.S. Capitol on July 9, 2024. (Washington Blade photo by Michael Key)

Multiple high-ranking members of Congress reintroduced the Commission on Equity and Reconciliation in the Uniformed Services Act into the U.S. House of Representatives and the U.S. Senate, aiming to establish a commission to investigate discriminatory policies targeting LGBTQ military members.

Three leading Democratic members of Congress — U.S. Rep. Mark Takano (D-Calif.), who is the House Veterans’ Affairs Committee’s ranking member and chairs the Congressional Equality Caucus; U.S. Sen. Richard Blumenthal (D-Conn.), who is the Senate Veterans’ Affairs Committee’s ranking member; and U.S. Rep. Sara Jacobs (D-Calif.) — introduced the bill on Tuesday.

The bill, they say, would establish a commission to investigate the historic and ongoing impacts of discriminatory military policies on LGBTQ servicemembers and veterans.

This comes on the one-year anniversary of the Trump-Vance administration’s 2025 Executive Order 14183, titled “Prioritizing Military Excellence and Readiness,” which essentially banned transgender servicemembers from openly serving in the Armed Forces, leading to the forced separation of thousands of capable and dedicated servicemembers.

In a joint statement, Takano, Blumenthal, and Jacobs shared statistics on how many service members have had their ability to serve revoked due to their sexual orientation:

“Approximately 114,000 servicemembers were discharged on the basis of their sexual orientation between WWII and 2011, while an estimated 870,000 LGBTQ servicemembers have been impacted by hostility, harassment, assault, and law enforcement targeting due to the military policies in place,” the press release reads. “These separations are devastating and have long-reaching impacts. Veterans who were discharged on discriminatory grounds are unable to access their benefits, and under the Trump administration, LGBTQ+ veterans and servicemembers have been openly persecuted.”

The proposed commission is modeled after the Congressional commission that investigated and secured redress for Japanese Americans interned during World War II. Takano’s family was among the more than 82,000 Japanese Americans who received an official apology and redress payment under that commission.

The press release notes this is a major inspiration for the act.

“Qualified servicemembers were hunted down and forced to leave the military at the direction of our government,” said Takano. “These practices have continued, now with our government targeting transgender servicemembers. The forced separation and dishonorable discharges LGBTQ+ people received must be rectified, benefits fully granted, and dignity restored to those who have protected our freedoms.”

“LGBTQ+ servicemembers have long been the target of dangerous and discriminatory policies—resulting in harassment, involuntary discharge, and barriers to their earned benefits,” said Blumenthal. “Establishing this commission is an important step to understand the full scope of harm and address the damage caused by policies like ‘Don’t Ask, Don’t Tell.’ As LGBTQ+ servicemembers and veterans face repugnant and blatant bigotry under the Trump administration, we will keep fighting to secure a more equitable future for all who serve our country in uniform.”

“Instead of righting wrongs and making amends to our LGBTQ+ service members and veterans who’ve suffered injustices for decades, I’m ashamed that the Trump administration has doubled down: kicking trans folks out of the military and banning their enlistment,” said Jacobs. “We know that LGBTQ+ service members and veterans have faced so much ugliness — discrimination, harassment, professional setbacks, and even violence — that has led to unjust discharges and disparities in benefits, but we still don’t have a full picture of all the harm caused. That needs to change. That’s why I’m proud to co-lead this bill to investigate these harms, address the impacts of discriminatory official policies like ‘Don’t Ask, Don’t Tell’ and the transgender military ban, and ensure equity and justice for our LGBTQ+ service members and veterans.”

Takano and Jacobs are leading the bill in the House, while Blumenthal is introducing companion legislation in the Senate.

Takano’s office has profiled and interviewed LGBTQ servicemembers who were harmed by discriminatory policies in the uniformed services.

The Commission on Equity and Reconciliation in the Uniformed Services Act is supported by Minority Veterans of America, Human Rights Campaign, Equality California, SPARTA, and the Transgender American Veterans Association.

In recent weeks, thousands of trans military members were forcibly put into retirement as a result of Trump’s executive order, including five honored by the Human Rights Campaign with a combined 100 years of service, all due to their gender identity: Col. Bree B. Fram (U.S. Space Force), Commander Blake Dremann (U.S. Navy), Lt. Col. (Ret.) Erin Krizek (U.S. Air Force), Chief Petty Officer (Ret.) Jaida McGuire (U.S. Coast Guard), and Sgt. First Class (Ret.) Catherine Schmid (U.S. Army).

Multiple career service members spoke at the ceremony, including Takano. Among the speakers was Frank Kendall III, the 26th U.S. Air Force secretary, who said:

“We are in a moment of crisis that will be worse before it is better. Members of my father’s and mother’s generation would ask each other a question: what did you do during the war? Someday we will all be asked what we did during this time. Please think about the answer that you will give.”

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