Noticias en Español
La comunidad LGBTI mexicana a la conquista de las audiencias
Hay más personajes LGBTI en las pantallas del país

Un beso lésbico en horario de máxima audiencia y una mujer transgénero cantando en un programa familiar de domingo eran escenas impensables hace unos años en la televisión mexicana. Hoy, no solo conforman una realidad, sino que devienen en historias con miles de seguidores, en un país donde el machismo y la homofobia aún son caldo de cultivo para una alarmante violencia en contra de la comunidad LGBTI.
El reality show de música “La Voz“ en su versión mexicana de 2018 así como varias telenovelas, todo producido por la cadena Televisa, sorprendieron al retratar sin tapujos en la pantalla nacional historias gays, reales y de ficción, que han logrado, sin dudas, una mayor visibilidad de esta minoría.
Y apenas está comenzando todo. En 2017 se emitió “Papá a Toda Madre” un audiovisual que reveló las dificultades a las que se enfrentaba una pareja homosexual masculina para formar una familia. El año pasado, según la revista People, Televisa presentó su primera relación de amor lésbico en televisión con “LIKE”, todavía en transmisión. Lo hizo a través de una pareja, a la que dieron vidas las actrices Carolina Sepúlveda y Daphne Montesinos.
También ha causado gran conmoción entre el público mexicano, el dúo amoroso de Juliana y Valentina, de la novela “Amar a Muerte” (actualmente en emisión), encarnadas por las actrices Bárbara López y Macarena Achaga respectivamente, quienes asumen con total naturalidad sus personajes, que constantemente son tendencia en Twitter.
Para inicios de este año, Televisa continúa con melodramas gay-friendly, pues llevará a los hogares mexicanos “Ringo” , una superproducción con una subtrama que recrea una relación de amor entre dos boxeadoras.
Música y activismo
La séptima temporada de “La Voz” (concluida en diciembre pasado) trajo dos talentos de la comunidad LGBTI: Morgana Love, una mujer transexual de 28 años, originaria de uno de los estados más conservadores de México, Guanajuato, y Ángel Elizondo, un joven abiertamente gay de 21 años, procedente de Coahuila.
Elizondo llegó a la final del programa en el equipo de Anitta y en varios capítulos lo acompañó su novio, pues según confesó, parte de su familia no lo acepta como gay. Sin embargo, señaló que desde que comenzó a cantar no ha recibido discriminación.
“En el lado de la música me ha ido muy bien”, refirió. “Nunca me ha ido mal por mi orientación sexual porque es tan intrascendente como cualquier otra diferencia. Soy una persona plena, buscando la felicidad, luchando con sus sueños y luchando para compartir el amor que uno tiene por uno mismo con los demás”.
Elizondo en una de las emisiones lanzó además un mensaje en el que apostó por la igualdad de los seres humanos, un gesto de tímido activismo aderezado con notas musicales: “Antes de gustos, antes de sexo o de cualquier orientación sexual somos todos iguales y todos valemos lo mismo. Creo que hay que dejar de decir ‘la comunidad (gay, trans, etc.)’ porque la comunidad somos todos, no necesitamos representantes porque cada quien se representa a sí mismo y es algo fundamental en estos días, el amor, la tolerancia y el respeto para nosotros mismos”.
En cambio, Love se convirtió en la primera mujer trans en participar en un certamen de este tipo, pese a que no remarcó desde un inicio su verdadera identidad de género por temor a no ser aceptada por los televidentes. Lo que sí dejó claro desde un principio fue su propósito en el reality: “Quiero decir que la bandera que yo estoy levantando aquí es la de ser humano. Me voy a quitar las etiquetas y todo eso que nos define por nuestra sexualidad, no me interesa nada de eso. Soy un ser humano, soy una cantante y todos amamos la música. Por eso estoy aquí”, afirmó.
Uno de los episodios más emocionantes para la concursante fue cuando, en una de sus presentaciones, dedicó la canción “Creo en ti” a una amiga que había sido asesinada por ser trans. En ese momento su mentora, Anitta, en medio de elogios por la calidad de su presentación, le confirmó al público lo que sospechaban: Morgana era una mujer trans, lo cual desató aplausos en la audiencia que asistía al foro de la cadena Televisa, encargada del popular show.
Detrás de la dedicatoria de Morgana late una vergonzosa realidad: México ocupa el segundo lugar a nivel mundial, luego de Brasil, en la tasa de homicidios a personas trans. Solo en este 2018, se han registrado 47 asesinatos, según Rocío Suárez, directora general del Centro de Apoyo a las Identidades Trans A.C, en una entrevista ofrecida a El Universal el promedio de vida de una persona trans en Latinoamérica es de 35 años.
En ‘La Voz’ ganó la diversidad
Varios activistas e integrantes de la comunidad LGBTI en México coinciden en que este concurso de talentos deviene en otra acertada plataforma para que los mexicanos sigan eliminando prejuicios y cada día ganen en tolerancia y aceptación.
Francisco Robledo, empresario y socio director de la Alianza por la Diversidad e Inclusión Laboral (ADIL) afirmó al Washington Blade que “La Voz México” 2018 fue “una gran oportunidad de poner el tema en la mesa, sirvió para abrir esta discusión y se vean las muchas formas en que una persona LGBT nos presentamos ante la vida”.
Robledo es amigo personal de Love y tuvo la oportunidad de acompañarla a su audición. “Escuché lo que se dijo esa tarde y luego comparándolo con lo que salió en TV me quedo satisfecho de que haya escogido a Anitta, una mujer entendida, informada y comprometida con las personas LGBT desde su natal Brasil y ahora dándose a conocer con más fuerza en el resto de Latinoamérica a través de México”.
“Nuestra amiga (Morgana) sin duda no quería exhibir ser una persona trans desde el inicio para no sesgar a la audiencia. Al final, la producción fue quien eligió cómo armar el material y lo que vimos en televisión sí fue un abordaje frontal y directo al tema”.
A Robledo le preocupaba cómo iba a ser reflejada la vida personal de la cantante, así como los términos que se utilizarían en el show. Según nos cuenta, quedó complacido pues, “el día de la semifinal el discurso que salió en televisión de Anitta, fue de lo mejor y más digno que he escuchado en esa cadena televisiva nunca antes”.
Y es que Televisa no era conocida como una empresa que tocara temas pro-LGBTI y cuando lo hacía, era de una forma estereotipada y con personajes que solo servían como recurso cómico, reconoce Karolyna Pollorena, una activista de Mexicali.
“Considero importante y muy positivo que un programa como ‘La Voz México’, que tiene una audiencia muy grande con la empresa de televisión mexicana más importante, esté apostando por hablar de diversidad e inclusión”, destaca Pollorena.
Pese a que ninguno de los dos participantes conquistó el premio, Robledo comparó las apariciones de Morgana y Elizondo con la de Angela Ponce, la primera trans en representar a España en Miss Universo. “Ganó la diversidad, ganó la conversación y ganó la visibilidad”, destacó.
Este último aspecto, relacionado con la visibilidad, en opinión de Mónica Trasandes, investigadora de la Alianza Gay y Lésbica contra la Difamación (GLAAD), resulta sumamente importante pues “ver a personas LGBTQ felices, fuertes, saliendo adelante puede ser muy alentador para ellas, y ellos que no tienen apoyo familiar o en sus comunidades, puede dar esperanza. También hay muchas personas que aún no conocen a personas gays, lesbianas, bisexuales o transgénero. A través de los medios pueden ‘conocer’ quienes somos y esto puede tener un fuerte efecto en disminuir el prejuicio”.
Aun no es suficiente
Según varios expertos, “La vida en el espejo”, telenovela mexicana producida por Argos Comunicación para Televisión Azteca en 1999, fue el primer material audiovisual que presentó dignamente a un hombre gay en México. Así lo cree Paul Julian Smith, profesor e investigador británico, quien durante dos años se adentró en los procesos de representación y producción de la industria cinematográfica y televisiva mexicana para realizar el libro “Queer Mexico, Cinema and Television Since 2000.”
En una entrevista concedida al blog Sección Amarilla, Smith alegó que en esa telenovela “no hubo nada del mariquita. No. Aquí se trató de un hombre y se mostró perfectamente. Fue muy importante … A diferencia del cine, la televisión deja entrar a tu casa temáticas como la LGBT y provocar una reacción más directa”.
Antes del lanzamiento de ese material y en años sucesivos “algunos grupos de la comunidad LGBT, en especial los colectivos gay y lesbianas, han sido perpetuados como objeto de burla y humillación, pues en la mayoría de las telenovelas mexicanas donde los productores tratan de ser ‘inclusivos’ son representados por uno de dos estereotipos clichés: el peluquero o estilista y el diseñador o modista, siempre propuestos súper femeninos”, escribió José Alfredo Jiménez en un artículo titulado “Estereotipos LGTB en la televisión mexicana” para la web Servicio de Agencia.
Al decir de Jiménez, los cambios en la representación de los gays en las pantallas mexicanas han sido mínimos y se debe, en su mayoría, por la influencia que ha ejercido Internet, que posee una visión más desprejuiciada y abierta.
“Es muy importante que los medios sigan, incluso aumenten su inclusión”, sostiene Trasandes. “Hay un poco más inclusión, lo cual me alegra, pero no es suficiente. En cobertura noticiera, unos de los errores que vemos todavía es que se desconozca la diferencia entre orientación e identidad de género”.
La investigación Todavía Invisibles, realizada por GLAAD, una organización sin ánimo de lucro dedicada al estudio de los temas LGTBI en los medios de comunicación, reveló que, de los 698 personajes de ficción de cadenas como Univisión, Telemundo y UniMás, solo diecinueve, un 3 por ciento del total, eran LGBTI, idéntico resultado que el año anterior, lo cual evidencia un estancamiento en la representación de esta comunidad en la pantalla chica.
“Continúa siendo preocupante el hecho de que los productores no puedan imaginar una manera en la que los personajes LGBTQ tengan relaciones satisfactorias, familias o éxito en los negocios, de igual manera en que los personajes heterosexuales y cisgénero lo logran en los mismos programas”, dice GLAAD en su estudio.
Sin dudas, el prejuicio ha mutado y ahora no se presenta tan evidente, sino en una forma menos agresiva. Superar esos tabúes debe ser el próximo éxito. Solo así la obra de estas producciones televisivas estará completa.

Noticias en Español
The university that refuses to let go
Joanna Cifredo is a trans woman participating in University of Puerto Rico strike
Over the past days, I have been walking with a question that refuses to leave me. Not the kind of question you answer from a desk or from a distance, but one that grows out of what you witness in real time, at the gates, in the faces of those who remain there without knowing how any of this will end. What is truly happening inside the University of Puerto Rico, and why have so many students decided to risk everything at a moment when they can least afford to lose anything.
I write as someone who lives just steps away from the Río Piedras campus. These days, the silence has replaced the constant movement that once defined this space. The absence is felt in every corner where students used to pass at all hours. Since arriving in Puerto Rico three years ago, I have come to know firsthand stories that rarely make it into reports or official statements. One of the reasons I chose to stay was precisely this, to serve the university community, to help create a space where students could find something as basic as a safe meal at night and, in some way, ease burdens that are often carried in silence.
I have listened, asked questions, and tried to understand without imposing answers. What I have found is not a collective outburst or a generational whim. What exists is a fracture, a deep break between those making decisions and those living with their consequences every single day.
There has been an effort to reduce this strike to an issue of order, scheduling, or academic disruption. Conversations revolve around missed classes, delayed semesters, and students supposedly unaware of the consequences of their actions. What is rarely addressed are the conditions that lead an entire student body to pause its own future to sustain a protest that offers no guarantees.
Because that is the reality. These are students who fully understand what they are risking, and yet they remain. When someone reaches that point, the least they deserve is not judgment, but to be heard.
From the outside, there have also been attempts to discredit what is happening. Familiar narratives are repeated, legitimacy is questioned, and doubt is cast over intentions. It is easier to do that than to acknowledge that this did not begin at the gates, but long before, in decisions made without building trust.
And something must be said clearly. This is not limited to the gates of Río Piedras. What we are witnessing extends across every unit of the University of Puerto Rico system. Mayagüez, Ponce, Arecibo, Bayamón, Cayey, Humacao, Carolina, Aguadilla, Utuado, and the Medical Sciences Campus. This is not an isolated reaction. It is a movement that runs through the entire institution. Río Piedras may be more visible, but it is not alone. What is happening there reflects a broader unrest felt across the system.
Within that context, one demand has grown increasingly present, the call for the resignation of University of Puerto Rico President Zayira Jordán Conde. This is not the voice of a small group. It reflects a deeper level of mistrust that has spread across multiple campuses.
The Puerto Rican Association of University Professors has also made it clear that this is not solely a student issue. There is real concern among faculty, and a shared recognition of the conditions currently shaping the university. When students and professors arrive at the same conclusion, the problem can no longer be minimized.
Meanwhile, the administration continues to speak in the language of dialogue. But dialogue is not a word, it is a practice. And when trust has been broken, it cannot be restored through statements alone, but through decisions that prove a willingness to truly listen.
In the midst of all of this, there are voices that cannot be ignored. Voices grounded not in theory, but in lived experience. One of them is Joanna Cifredo, a student at the Mayagüez campus, a young Puerto Rican trans woman, and someone widely recognized for her advocacy.
I spoke with her in recent days. What follows is her voice, exactly as it is.
How would you describe what is happening inside the University of Puerto Rico right now, beyond what people see from the outside?
Estamos viviendo momentos muy difíciles, en el sentido de que hay mucha incertidumbre y una presión constante por parte de la administración para reabrir el recinto, pero, entre todo el caos e inestabilidad provocado por las decisiones de esta administración, también hemos vivido momentos muy poderosos. Esta lucha ha sacado lo mejor de nuestra comunidad.
Lo vimos en las asambleas y plenos, donde 1,500, 1,700, hasta 1,800 estudiantes llegaron —bajo lluvia, bajo advertencias de inundaciones— y aun así se quedaron, participaron y votaron a favor de una manifestación indefinida hasta que se atiendan nuestros reclamos.
He conocido a tantas personas en los diferentes portones, estudiantes graduados, aletas, estudiantes de intercambio, estudiantes de todo tipo de concentraciones y se unieron para apoyar el movimiento estudiantil. Estudiantes que vienen a los portones después del trabajo o antes de trabajar. Estudiantes que vienen a dejar agua y suministros entre turnos de trabajo. Viejitos que vienen a los portones con desayuno, almuerzo o cena.
Más allá de lo que se ve desde afuera, lo que estamos viviendo es una mezcla de tensión y resistencia, pero también de comunidad, solidaridad y compromiso colectivo.
Much of what is discussed remains at the level of headlines or social media. From your direct experience, what specific decisions or actions from the administration have led to this level of mobilization?
Desde el inicio, la designación de la Dra. Zayira Jordán Conde careció de respaldo dentro de la comunidad universitaria. No contaba con experiencia administrativa en la UPR ni con un conocimiento básico de nuestros procesos, cultura y reglamentos. Por eso, en asamblea, el estudiantado votó para solicitarle a la Junta de Gobierno que no considerara su candidatura, y múltiples organizaciones docentes hicieron lo mismo. Existía un consenso amplio de que no tenía la experiencia necesaria para liderar una institución como la nuestra.
A pesar de ese rechazo claro, la Junta de Gobierno decidió ignorar los reclamos de la comunidad universitaria e imponer su nombramiento.
Una vez en el cargo, su estilo de gobernanza ha sido poco transparente y poco colaborativo. Sin embargo, el detonante principal de la movilización en el Recinto Universitario de Mayagüez fue su decisión de destituir, de manera unilateral y en medio del semestre, a cinco rectores, incluyendo al nuestro, el Dr. Agustín Rullán Toro, para reemplazarlo por un rector interino, el Dr. Miguel Muñoz Muñoz.
Esta acción, tomada de forma abrupta, provocó de inmediato un clima de caos e inestabilidad dentro de la institución. Y deja una pregunta inevitable: ¿no anticipó el impacto de esa decisión, lo que evidenciaría una falta de experiencia? ¿O lo anticipó y aun así decidió proceder? No está claro cuál de las dos es más preocupante.
Además, esta decisión tuvo consecuencias concretas para el estudiantado, incluyendo el retiro de becas educativas para nuevos integrantes del RUM por parte de la Fundación Ceiba, que calificó la movida como “sorprendente” y “preocupante”. Decisiones impulsivas como la que tomó la presidenta ponen en peligro la estabilidad de nuestra institución y la acreditación de la universidad.
As a trans woman within this movement, how does your identity intersect with what is happening, and why does this also shape the future of people like you?
Soy una de varias chicas trans que formamos parte activa de este movimiento estudiantil.
For those outside the UPR who believe this does not affect them, what are the real consequences of this crisis?
La Universidad de Puerto Rico se fundó para servir al pueblo.
It is impossible to overstate the role the University of Puerto Rico and its students have played in shaping the social, cultural, and economic life of this country. Its impact extends into science, medicine, and every profession that has sustained Puerto Rico over time. No other educational institution has contributed more.
After listening to her, one thing becomes undeniable. This is not just another protest, but a generation refusing to let go of what little remains within its reach. And when a generation reaches that point, the issue is no longer the strike, the issue becomes the country itself.
Noticias en Español
La X vuelve al tribunal
Primer Circuito examina caso del reconocimiento de personas no binarias en Puerto Rico
Hace ocho meses escribí sobre este tema cuando todavía no había llegado al nivel judicial en el que se encuentra hoy. En ese momento, la discusión se movía entre decisiones administrativas, debates públicos y resistencias políticas. No era un asunto cerrado, pero tampoco había alcanzado el punto actual.
Hoy el escenario es distinto.
La organización Lambda Legal compareció ante el Tribunal de Apelaciones del Primer Circuito en Boston para solicitar que se confirme una decisión que obliga al gobierno de Puerto Rico a emitir certificados de nacimiento que reflejen la identidad de las personas no binarias. La apelación se produce luego de que un tribunal de distrito concluyera que negar esa posibilidad constituye una violación a la Constitución de Estados Unidos.
Este elemento marca la diferencia. Ya no se trata de una discusión conceptual. Existe una determinación judicial que identificó un trato desigual.
El planteamiento de la parte demandante se sostiene en el propio marco legal vigente en Puerto Rico. Los certificados de nacimiento de identidad no son registros históricos inmutables. Son documentos utilizados para fines actuales y esenciales. Permiten acceder a empleo, educación y servicios, y son requeridos en múltiples gestiones ante el Estado. Su función es operativa.
En ese contexto, la exclusión de las personas no binarias no responde a una limitación jurídica. Puerto Rico permite la corrección de marcadores de género en certificados de nacimiento para personas trans binarias desde el caso Arroyo González v. Rosselló Nevares. Además, el Código Civil reconoce la existencia de certificados que reflejan la identidad de la persona más allá del registro original.
La diferencia radica en la aplicación.
El reconocimiento se concede dentro de categorías específicas, mientras que se excluye a quienes no se identifican dentro de ese esquema. Esa exclusión es el eje de la controversia actual.
El argumento presentado por Lambda Legal es preciso. Obligar a una persona a utilizar documentos que no reflejan su identidad implica someterla a una representación incorrecta en procesos fundamentales de la vida cotidiana. Esto puede generar dificultades prácticas, exposición innecesaria y situaciones de vulnerabilidad.
Las personas demandantes, nacidas en Puerto Rico, han planteado que el acceso a documentos precisos no es una cuestión simbólica, sino una necesidad básica para poder desenvolverse sin contradicciones impuestas por el propio Estado.
El hecho de que este caso se encuentre en el sistema federal introduce una dimensión adicional. No se trata de un proyecto legislativo ni de una política pública en discusión. Es una controversia constitucional. El análisis gira en torno a derechos y a la aplicación equitativa de las leyes.
Este proceso tampoco ocurre en aislamiento.
Se desarrolla en un contexto donde los debates sobre identidad y derechos han estado marcados por una mayor presencia de posturas conservadoras en la esfera pública, tanto en Estados Unidos como en Puerto Rico. En el ámbito local, esa influencia ha sido visible en discusiones legislativas recientes, donde argumentos de carácter religioso han comenzado a formar parte del debate sobre política pública. Esa intersección introduce tensiones en torno a la separación entre iglesia y Estado y tiene efectos concretos en el acceso a derechos.
Señalar este contexto no implica cuestionar la fe ni la práctica religiosa. Implica reconocer que, cuando determinados argumentos se trasladan al ejercicio del poder público, pueden incidir en decisiones que afectan a sectores específicos de la población.
Desde Puerto Rico, esta situación no se observa a distancia. Se experimenta en la práctica diaria. En la necesidad de presentar documentos que no corresponden con la identidad de quien los porta. En las implicaciones que esto tiene en espacios laborales, educativos y administrativos.
El avance de este caso abre una posibilidad de cambio en el marco legal aplicable. No porque resuelva de inmediato todas las tensiones en torno al tema, sino porque establece un punto de análisis jurídico sobre una práctica que hasta ahora ha operado bajo criterios restrictivos.
A diferencia de hace ocho meses, el escenario actual incluye una determinación judicial que ya identificó una violación de derechos. Lo que corresponde ahora es evaluar si esa determinación se sostiene en una instancia superior.
Ese proceso no define un resultado inmediato, pero sí establece un nuevo punto de referencia.
El debate ya no es teórico.
Ahora es judicial.
Cuba
Cuba bajo presión y sin respuestas
Cubanos no hablan en términos geopolíticos. Hablan de sobrevivir
Las tensiones entre Estados Unidos y Cuba han vuelto a subir de tono. No es algo nuevo, pero este momento se siente distinto. Las medidas más recientes desde Washington buscan cerrar aún más los espacios financieros del gobierno cubano, limitar sus fuentes de ingreso y presionar sectores clave de la economía. No es simbólico. Es una política directa.
Desde Estados Unidos, el mensaje es claro. Se busca provocar cambios que no han ocurrido en más de seis décadas. También hay un componente interno, una presión política que responde a sectores del exilio que llevan años exigiendo una postura más dura. Todo eso forma parte del escenario.
Pero esa es solo una parte.
Del lado cubano, la respuesta sigue un patrón conocido. El gobierno habla de agresión externa, de guerra económica, de un embargo que se endurece. Cada medida se convierte en argumento para reforzar su narrativa y cerrar filas. No hay espacio para reconocer errores propios. Todo apunta hacia afuera.
Mientras tanto, la vida en la isla va por otro camino.
La crisis energética que hoy vive Cuba no empezó con estas medidas. Lleva años acumulándose. El sistema eléctrico está deteriorado, sin mantenimiento suficiente, con fallas constantes. Los apagones no son nuevos. Lo que ha cambiado es la frecuencia y la duración.
Durante años entró petróleo a Cuba, especialmente desde Venezuela. Hubo acuerdos. Hubo suministro. Y aun así, la vida del cubano no mejoró. La electricidad seguía fallando, el combustible seguía racionado, el transporte seguía siendo un problema diario.
Entonces la pregunta sigue siendo la misma.
Si el petróleo estaba entrando, ¿por qué nada cambiaba?
¿Dónde fue a parar ese recurso?
¿Dónde está el dinero que generó?
Hoy se habla de restricciones al petróleo como si fueran la causa principal de la crisis. No lo son. Empeoran una situación ya frágil, pero no la explican completamente.
Hay una historia más larga que no se puede ignorar.
Lo mismo ocurre con las brigadas médicas.
Durante años se presentaron como un gesto de solidaridad internacional. Y en muchos casos lo fueron. Médicos cubanos trabajaron en condiciones difíciles, salvaron vidas, sostuvieron sistemas de salud en otros países. Eso es real.
Pero también funcionaron como una de las principales fuentes de ingreso del Estado cubano.
Muchos de esos profesionales no recibían el salario completo por su trabajo. Una parte significativa quedaba en manos del gobierno. En algunos casos, ni siquiera tenían control sobre el dinero que generaban.
Y hay algo más duro.
Si uno de esos médicos decidía no regresar a Cuba, ese dinero no llegaba a su familia. Se quedaba retenido.
Hoy varios países están revisando o cancelando esos acuerdos. Y otra vez, la respuesta oficial es señalar hacia afuera. Pero la pregunta sigue siendo inevitable.
¿Se está perdiendo un modelo de cooperación o un sistema que dependía del control sobre sus propios profesionales?
Dentro de Cuba, la conversación suena diferente.
La gente no habla en términos geopolíticos. Habla de sobrevivir. De cómo llegar al final del día. De los apagones, de la comida que no alcanza, del transporte que no aparece, de una vida que cada vez se hace más difícil.
Hay quienes miran las medidas de Estados Unidos con cierta expectativa. No porque quieran más escasez, sino porque sienten que el sistema no cambia por sí solo. Hay una sensación de estancamiento que pesa.
Pero esa expectativa convive con una realidad concreta.
Las sanciones no golpean primero a quienes toman decisiones. Golpean al ciudadano común. Al que hace la fila. Al que pierde la comida por falta de electricidad. Al que no tiene cómo moverse.
Esa es la contradicción.
El gobierno cubano pide solidaridad internacional. Y la recibe. Países que envían ayuda, organizaciones que se movilizan, voces que defienden a la isla.
Pero hay otra pregunta que también está ahí.
¿Esa ayuda llega realmente al pueblo?
La falta de transparencia en la distribución de recursos es parte del problema. Porque no se trata solo de lo que entra, sino de lo que realmente llega a quienes lo necesitan.
Reducir lo que pasa en Cuba a un conflicto entre dos gobiernos es no querer ver el cuadro completo.
Aquí hay responsabilidades compartidas, pero no iguales.
Estados Unidos ejerce presión con efectos reales sobre la economía cubana. Eso no se puede negar. Pero dentro de la isla hay un sistema que ha tenido décadas para corregir, para abrir, para responder a su gente, y no lo ha hecho.
Esa parte no se puede seguir esquivando.
Yo escribo esto como cubano. Desde lo que vi, desde lo que viví y desde la gente que sigue allá tratando de resolver el día.
Porque al final, más allá de lo que se diga entre gobiernos, la realidad es otra.
Cuba hoy está más apretada, sí. Pero también lleva años arrastrando problemas que nadie ha querido enfrentar de verdad.
Y mientras eso siga así, da igual lo que venga de afuera. El problema sigue estando adentro.
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