January 26, 2019 at 9:00 am EST | by Yariel Valdés González
La comunidad LGBTI mexicana a la conquista de las audiencias
Morgana Love, gay news, Washington Blade
Morgana Love era una concursante el “La Voz”, un show de cantantes (Foto vía YouTube)

Un beso lésbico en horario de máxima audiencia y una mujer transgénero cantando en un programa familiar de domingo eran escenas impensables hace unos años en la televisión mexicana. Hoy, no solo conforman una realidad, sino que devienen en historias con miles de seguidores, en un país donde el machismo y la homofobia aún son caldo de cultivo para una alarmante violencia en contra de la comunidad LGBTI.

El reality show de música “La Voz en su versión mexicana de 2018 así como varias telenovelas, todo producido por la cadena Televisa, sorprendieron al retratar sin tapujos en la pantalla nacional historias gays, reales y de ficción, que han logrado, sin dudas, una mayor visibilidad de esta minoría.

Y apenas está comenzando todo. En 2017 se emitió “Papá a Toda Madre” un audiovisual que reveló las dificultades a las que se enfrentaba una pareja homosexual masculina para formar una familia. El año pasado, según la revista People, Televisa presentó su primera relación de amor lésbico en televisión con “LIKE”, todavía en transmisión. Lo hizo a través de una pareja, a la que dieron vidas las actrices Carolina Sepúlveda y Daphne Montesinos.

También ha causado gran conmoción entre el público mexicano, el dúo amoroso de Juliana y Valentina, de la novela “Amar a Muerte” (actualmente en emisión), encarnadas por las actrices Bárbara López y Macarena Achaga respectivamente, quienes asumen con total naturalidad sus personajes, que constantemente son tendencia en Twitter.

Para inicios de este año, Televisa continúa con melodramas gay-friendly, pues llevará a los hogares mexicanos “Ringo” , una superproducción con una subtrama que recrea una relación de amor entre dos boxeadoras.

Música y activismo

La séptima temporada de “La Voz” (concluida en diciembre pasado) trajo dos talentos de la comunidad LGBTI: Morgana Love, una mujer transexual de 28 años, originaria de uno de los estados más conservadores de México, Guanajuato, y Ángel Elizondo, un joven abiertamente gay de 21 años, procedente de Coahuila.

Elizondo llegó a la final del programa en el equipo de Anitta y en varios capítulos lo acompañó su novio, pues según confesó, parte de su familia no lo acepta como gay. Sin embargo, señaló que desde que comenzó a cantar no ha recibido discriminación.

“En el lado de la música me ha ido muy bien”, refirió. “Nunca me ha ido mal por mi orientación sexual porque es tan intrascendente como cualquier otra diferencia. Soy una persona plena, buscando la felicidad, luchando con sus sueños y luchando para compartir el amor que uno tiene por uno mismo con los demás”.

Elizondo en una de las emisiones lanzó además un mensaje en el que apostó por la igualdad de los seres humanos, un gesto de tímido activismo aderezado con notas musicales: “Antes de gustos, antes de sexo o de cualquier orientación sexual somos todos iguales y todos valemos lo mismo. Creo que hay que dejar de decir ‘la comunidad (gay, trans, etc.)’ porque la comunidad somos todos, no necesitamos representantes porque cada quien se representa a sí mismo y es algo fundamental en estos días, el amor, la tolerancia y el respeto para nosotros mismos”.

En cambio, Love se convirtió en la primera mujer trans en participar en un certamen de este tipo, pese a que no remarcó desde un inicio su verdadera identidad de género por temor a no ser aceptada por los televidentes. Lo que sí dejó claro desde un principio fue su propósito en el reality: “Quiero decir que la bandera que yo estoy levantando aquí es la de ser humano. Me voy a quitar las etiquetas y todo eso que nos define por nuestra sexualidad, no me interesa nada de eso. Soy un ser humano, soy una cantante y todos amamos la música. Por eso estoy aquí”, afirmó.

Uno de los episodios más emocionantes para la concursante fue cuando, en una de sus presentaciones, dedicó la canción “Creo en ti” a una amiga que había sido asesinada por ser trans. En ese momento su mentora, Anitta, en medio de elogios por la calidad de su presentación, le confirmó al público lo que sospechaban: Morgana era una mujer trans, lo cual desató aplausos en la audiencia que asistía al foro de la cadena Televisa, encargada del popular show.

Detrás de la dedicatoria de Morgana late una vergonzosa realidad: México ocupa el segundo lugar a nivel mundial, luego de Brasil, en la tasa de homicidios a personas trans. Solo en este 2018, se han registrado 47 asesinatos, según Rocío Suárez, directora general del Centro de Apoyo a las Identidades Trans A.C, en una entrevista ofrecida a El Universal el promedio de vida de una persona trans en Latinoamérica es de 35 años.

En ‘La Voz’ ganó la diversidad

Varios activistas e integrantes de la comunidad LGBTI en México coinciden en que este concurso de talentos deviene en otra acertada plataforma para que los mexicanos sigan eliminando prejuicios y cada día ganen en tolerancia y aceptación.    

Francisco Robledo, empresario y socio director de la Alianza por la Diversidad e Inclusión Laboral (ADIL) afirmó al Washington Blade que “La Voz México” 2018 fue “una gran oportunidad de poner el tema en la mesa, sirvió para abrir esta discusión y se vean las muchas formas en que una persona LGBT nos presentamos ante la vida”.

Robledo es amigo personal de Love y tuvo la oportunidad de acompañarla a su audición. “Escuché lo que se dijo esa tarde y luego comparándolo con lo que salió en TV me quedo satisfecho de que haya escogido a Anitta, una mujer entendida, informada y comprometida con las personas LGBT desde su natal Brasil y ahora dándose a conocer con más fuerza en el resto de Latinoamérica a través de México”.

“Nuestra amiga (Morgana) sin duda no quería exhibir ser una persona trans desde el inicio para no sesgar a la audiencia.  Al final, la producción fue quien eligió cómo armar el material y lo que vimos en televisión sí fue un abordaje frontal y directo al tema”.

A Robledo le preocupaba cómo iba a ser reflejada la vida personal de la cantante, así como los términos que se utilizarían en el show. Según nos cuenta, quedó complacido pues, el día de la semifinal el discurso que salió en televisión de Anitta, fue de lo mejor y más digno que he escuchado en esa cadena televisiva nunca antes”.

Y es que Televisa no era conocida como una empresa que tocara temas pro-LGBTI y cuando lo hacía, era de una forma estereotipada y con personajes que solo servían como recurso cómico, reconoce Karolyna Pollorena, una activista de Mexicali.

“Considero importante y muy positivo que un programa como ‘La Voz México’, que tiene una audiencia muy grande con la empresa de televisión mexicana más importante, esté apostando por hablar de diversidad e inclusión”, destaca Pollorena.

Pese a que ninguno de los dos participantes conquistó el premio, Robledo comparó las apariciones de Morgana y Elizondo con la de Angela Ponce, la primera trans en representar a España en Miss Universo. “Ganó la diversidad, ganó la conversación y ganó la visibilidad”, destacó.

Este último aspecto, relacionado con la visibilidad, en opinión de Mónica Trasandes, investigadora de la Alianza Gay y Lésbica contra la Difamación (GLAAD), resulta sumamente importante pues “ver a personas LGBTQ felices, fuertes, saliendo adelante puede ser muy alentador para ellas, y ellos que no tienen apoyo familiar o en sus comunidades, puede dar esperanza. También hay muchas personas que aún no conocen a personas gays, lesbianas, bisexuales o transgénero. A través de los medios pueden ‘conocer’ quienes somos y esto puede tener un fuerte efecto en disminuir el prejuicio”.

Aun no es suficiente

Según varios expertos, “La vida en el espejo”, telenovela mexicana producida por Argos Comunicación para Televisión Azteca en 1999, fue el primer material audiovisual que presentó dignamente a un hombre gay en México. Así lo cree Paul Julian Smith, profesor e investigador británico, quien durante dos años se adentró en los procesos de representación y producción de la industria cinematográfica y televisiva mexicana para realizar el libro “Queer Mexico, Cinema and Television Since 2000.”

En una entrevista concedida al blog Sección Amarilla, Smith alegó que en esa telenovela “no hubo nada del mariquita. No. Aquí se trató de un hombre y se mostró perfectamente. Fue muy importante … A diferencia del cine, la televisión deja entrar a tu casa temáticas como la LGBT y provocar una reacción más directa”.

Antes del lanzamiento de ese material y en años sucesivos “algunos grupos de la comunidad LGBT, en especial los colectivos gay y lesbianas, han sido perpetuados como objeto de burla y humillación, pues en la mayoría de las telenovelas mexicanas donde los productores tratan de ser ‘inclusivos’ son representados por uno de dos estereotipos clichés: el peluquero o estilista y el diseñador o modista, siempre propuestos súper femeninos”, escribió José Alfredo Jiménez en un artículo titulado “Estereotipos LGTB en la televisión mexicana” para la web Servicio de Agencia.

Al decir de Jiménez, los cambios en la representación de los gays en las pantallas mexicanas han sido mínimos y se debe, en su mayoría, por la influencia que ha ejercido Internet, que posee una visión más desprejuiciada y abierta.  

“Es muy importante que los medios sigan, incluso aumenten su inclusión”, sostiene Trasandes. “Hay un poco más inclusión, lo cual me alegra, pero no es suficiente. En cobertura noticiera, unos de los errores que vemos todavía es que se desconozca la diferencia entre orientación e identidad de género”.

La investigación Todavía Invisibles, realizada por GLAAD, una organización sin ánimo de lucro dedicada al estudio de los temas LGTBI en los medios de comunicación, reveló que, de los 698 personajes de ficción de cadenas como Univisión, Telemundo y UniMás, solo diecinueve, un 3 por ciento del total, eran LGBTI, idéntico resultado que el año anterior, lo cual evidencia un estancamiento en la representación de esta comunidad en la pantalla chica.

“Continúa siendo preocupante el hecho de que los productores no puedan imaginar una manera en la que los personajes LGBTQ tengan relaciones satisfactorias, familias o éxito en los negocios, de igual manera en que los personajes heterosexuales y cisgénero lo logran en los mismos programas”, dice GLAAD en su estudio.

Sin dudas, el prejuicio ha mutado y ahora no se presenta tan evidente, sino en una forma menos agresiva. Superar esos tabúes debe ser el próximo éxito. Solo así la obra de estas producciones televisivas estará completa.

GLAAD promueve la representación de la comunidad LGBTI en las pantallas de México
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