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La comunidad LGBTQ ante la crisis política provocada por el Movimiento San Isidro, un ‘sí pero no’

Plataforma 11M apoya a los manifestantes

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(Foto tomada de la página de Facebook de la Red TransCuba)

Nota del editor: Tremenda Nota es el medio socio del Washington Blade en Cuba. Esta nota salió en su portal el 30 de noviembre.

LA HABANA — Los colectivos LGBTI+ se pronunciaron sobre la crisis política provocada en Cuba por la huelga de hambre del Movimiento San Isidro, un grupo de activistas disidentes, y la manifestación realizada este 27 de noviembre frente al Ministerio de Cultura, donde cientos de personas demandaron al gobierno que se respeten los derechos de los artistas y de la ciudadanía.

La Plataforma 11M, una agrupación LGBTI+ independiente, publicó una breve declaración este sábado en respaldo a “la iniciativa del colectivo de jóvenes intelectuales y artistas” de ir protestar en el Ministerio de Cultura, “bajo la convicción de que el diálogo es el camino a seguir para garantizar la libertad de expresión y de creación artística en Cuba”.

Los manifestantes consiguieron que sus voceros fueran recibidos por Fernando Rojas, el viceministro de Cultura, en una reunión que duró hasta las primeras horas de la madrugada de este sábado.

Las demandas presentadas incluyeron el derecho a la libertad de expresión y de creación artística, entre otros puntos. Solicitaron que termine el hostigamiento y la censura contra a la comunidad artística e intelectual independiente y que se respete la legalidad del proceso contra Denis Solís, un rapero que fue sancionado a 8 meses de prisión por “desacato”.

Su encarcelamiento provocó la huelga de hambre y sed de varios miembros del Movimiento San Isidro. Para pedir la libertad del rapero estuvieron confinados varios días en la sede del grupo hasta que la policía los desalojó el pasado jueves. Desde entonces, la mayoría abandonó la huelga, incluso Luis Manuel Otero Alcántara, uno de sus principales líderes.

El “desacato” por el que procesaron a Solís quedó grabado en una directa de Facebook e incluye varios insultos homofóbicos. Posteriormente, en el último video disponible en su perfil, se disculpó con la comunidad LGBTI+ por esas expresiones.

“Rechazamos enérgicamente cualquier discurso homofóbico y misógino”, dice la declaración de la Plataforma 11M, después de recordar el compromiso de sus miembros con la “no violencia”.

11M también consideró en su comunicado que “la libertad de expresión, dentro del Estado de Derecho Socialista, es un elemento básico para la defensa de las conquistas del socialismo y progreso social colectivo”.

La revista Q de Cuir, una publicación digital del activismo LGBTI+, también se pronunció sobre el caso en un editorial publicado este 24 de noviembre, donde instaron al gobierno para que “responda a la situación del Movimiento San Isidro desde otra posición que no sea la intransigencia y la violencia”.

El editorial de Q de Cuir aclaró que no comparte “la perspectiva política expresada por Denis Solís” y rechazó su “discurso homofóbico y misógino”.

“Son elementos que no podemos pasar por alto y que no son menores para nosotres, porque en la idea de país que enarbola Denis en su video, las personas LGBTIQ+ e incluso las mujeres seguimos siendo inferiores y excluidas”, dijo Q de Cuir.

No obstante, el texto defiende el derecho a que reciba “un proceso judicial como establece la ley”.

“La disidencia de pensamiento no puede ser percibida como una amenaza a la construcción de nuestro proyecto social, sino como el escenario necesario para generar mejores realidades desde el diálogo, la participación, el respeto de los derechos humanos y la protección de los grupos marginados de la sociedad”, concluyó.

Una posición semejante a la de Q de Cuir tiene la activista lesbiana Lidia Romero Moreno, miembro de la Plataforma 11M.

“No simpatizo con el Movimiento San Isidro, más sí respeto lo que hacen. Todas las personas tenemos derecho a expresarnos libremente. La Constitución cubana nos garantiza ese derecho”, dijo Romero a Tremenda Nota.

La activista estuvo entre los manifestantes que fueron a protestar en el Ministerio de Cultura.

“Estoy aquí porque considero que todas las personas, independientemente de su posición política e ideológica, tienen derecho a que quienes se dicen nuestros representantes y dirigentes les escuchen”, consideró.

La activista LGBTI+ Yasmín Portales, miembro también de la Plataforma 11M y antigua coordinadora de Proyecto Arcoíris, un desaparecido grupo de activistas que se definía como “anticapitalista”, dijo a Tremenda Nota que no apoya al Movimiento San Isidro, aunque cree que “el gobierno cubano lo hace mal, desde el marco legal e incluso desde las apariencias” en su tratamiento a ese colectivo de activistas disidentes.

“No logro empatizar con personas que no han revelado ninguna propuesta política más allá del enfrentamiento a las autoridades cubanas y cuya expresión revela homofobia y machismo cabalgantes”, dijo Portales.

Este domingo, como reacción a la manifestación del Ministerio de Cultura, un grupo de jóvenes universitarios convocó a una concentración en el parque Trillo, de Centro Habana, en apoyo del gobierno ante la crisis política en curso. A la mitad del acto, llegó el presidente Miguel Díaz-Canel.

El evento fue denominado “tángana”, un término muy usado en Cuba en décadas pasadas para referirse a protestas callejeras, en particular durante la Revolución del 30 contra la dictadura de Machado.

A la “tángana” acudió al menos un grupo LGBTI+, la Red TransCuba, afiliada al Centro Nacional de Educación Sexual. Los oradores de la concentración aludieron en varios momentos a los derechos de la comunidad gay, lesbiana y trans, un asunto pendiente para la Revolución Cubana y particularmente polémico a causa de los campos de trabajo forzado que funcionaron en Cuba a mediados de la década de 1960.

“Había varias muchachas ahí, respaldando las actividades que se han hecho en estos días por la mucha provocación”, dijo a Tremenda Nota Malú Cano, la coordinadora de TransCuba.

Raúl Escalona, el presidente de la Federación Estudiantil Universitaria en la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana y uno de los organizadores de la concentración del parque Trillo, fue uno de los oradores que se refirió a la comunidad LGBTI+ desde la tribuna levantada para la “tángana”.

“Si de algo debemos tener claridad todos, desde la más alta dirección del país hasta el último ciudadano, es que si la izquierda radical revolucionaria no lidera la lucha del movimiento LGBTI+, esta puede ser hegemonizada por la reacción”, dijo.

Yasmín Portales manifestó a Tremenda Nota que esa idea “es profundamente reduccionista y un poco homofóbica, pues presupone que un rasgo identitario define la posición ideológica de las personas”.

“Ningún grupo humano puede ser capitalizado por una línea política u otra, pues las personas tenemos la capacidad de discernir y elegir la propuesta política que más nos convenga”, consideró la activista.

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El Código de las Familias ya es proyecto de ley en Cuba, pero no revelaron la fecha en que se realizará el referendo

El documento será consultado con la ciudadanía a partir de febrero

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Los diputados aprobaron por unanimidad el proyecto de ley (Foto de Tony Hernández Mena, sitio oficial de la Asamblea Nacional del Poder Popular)

Tremenda Nota es el socio mediático del Washington Blade en Cuba. Esta nota salió en su sitio web el 22 de diciembre.

El Blade ha publicado una versión de esa noticia en inglés.

LA HABANA — El Código de las Familias, uno de los textos legales que probablemente han tenido más versiones en la historia jurídica de la Revolución Cubana, fue aprobado este martes como proyecto de ley por la Asamblea Nacional del Poder Popular.

Una nota publicada en la web del parlamento, comunicó además que el documento será consultado con la ciudadanía a partir de febrero de 2022 y hasta que concluya abril.

La presentación de la futura ley a los diputados, estuvo a cargo de Oscar Silvera Martínez, ministro de Justicia.

Silvera consideró que el nuevo Código de las Familias es “un proyecto moderno, plural, respetuoso, defensor de todos los derechos para todas las personas”.

La diputada Mariela Castro Espín, directora del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex), conocida por su polémico activismo LGBTIQ+ al frente de esa institución, dijo que el Código “no quita derechos a nadie, sino que amplía las garantías de los derechos para todos”.

“Tenemos la responsabilidad histórica de aprobarlo para consolidar el carácter humanista de la Revolución”, insistió Castro Espín, que llamó “una participación consciente” en el referendo que vendrá después de la consulta popular.

La diputada consideró que el proyecto legislativo “contribuye a la erosión del patriarcado como dispositivo de opresión y dominación, a la democratización de las relaciones entre hombres y mujeres y las diferentes generaciones de los grupos familiares”.

El líder cubano Raúl Castro no hizo ninguna observación pública sobre el proyecto de ley, aunque asistió a esta sesión del parlamento. Los medios oficiales tampoco reportaron ninguna declaración del presidente Miguel Díaz-Canel, que hace pocos meses recibió en el Palacio de la Revolución a un grupo de activistas vinculados a Cenesex.  

El futuro Código de las Familias propone la legalización de las uniones LGBTIQ+ y el acceso de las parejas beneficiadas a la adopción, la fertilización asistida e incluso a la denominada “gestación solidaria”, que permitirá a cualquier mujer tener un hijo para otra persona o pareja, con el requisito de una relación afectiva o familiar previa y sin que medie ningún pago.

El proyecto legal renueva conceptos como el de la “patria potestad” tradicional, que ahora se denominará «responsabilidad parental», y reconoce la validez de los vínculos “socioafectivos” entre las personas, además de los estrictamente biológicos.

Sin embargo, la primera versión pública del texto recibió críticas del activismo LGBTIQ+ y feminista, en particular por no proteger a las personas trans en el ámbito familiar y también por permitir excepcionalmente los matrimonios de menores de 18 años.

Esta última observación fue resuelta por la comisión redactora en la versión 23 del documento, presentada a la presidencia de la República en noviembre pasado. El matrimonio infantil no será permitido en Cuba, ni siquiera en determinados casos. En cambio, las personas trans continuaron ausentes en el texto.

El proyecto de ley fue aprobado por unanimidad y, según el periódico Trabajadores, la discusión de los diputados fue “emotiva y profunda”.

La consulta que viene

Alina Balseiro, presidenta del Consejo Electoral Nacional (Cen), ofreció detalles este domingo  sobre la consulta del proyecto de ley a partir de febrero.

La funcionaria informó, ante dos comisiones del parlamento, que el Cen ya determinó 78.000 puntos de reunión en circunscripciones electorales de todo el país para presentar la futura ley a la ciudadanía.

“Se mantienen en las propuestas de los electores las categorías de modificación, adición, eliminación y dudas. Se incluyen las de favorables y otras. En todos los casos se cumplirá el principio de respetar el criterio de los electores y no se establecerán discusiones con los mismos”, dijo Balseiro.

En su exposición, la funcionaria aclaró que los electores podrán entregar sus observaciones por escrito o presentarlas verbalmente en las reuniones.

Según Balseiro, a finales de enero realizarán “un ejercicio práctico” para “promover la capacitación de todos los involucrados en las consultas”.

Después de “dos cortes informativos” con las propuestas de los electores procesadas por expertos, los resultados de la consulta serán entregados al parlamento en mayo de 2022. Se mantiene la opción de enviar opiniones por correo electrónico a la Asamblea.

Sin embargo, la funcionaria no especificó en qué fecha se celebrará el referendo, previsto en una de las disposiciones transitorias de la Constitución de 2019.

A partir de lo informado hasta ahora, se deduce que los resultados de la consulta popular estarán a disposición del parlamento para hacer nuevas modificaciones al proyecto de ley. Después se realizaría el referendo, una opción que ha sido usada en otros países antes de aprobar el matrimonio LGBTIQ+ y que, en todos los casos, fue criticada por el activismo. Cuba no es la excepción.

“Ni una sola mención explícita a la ciudadanía LGBTIQ+ en la Presentación del #CódigoDeLasFamilias”, posteó en Facebook el activista Yadiel Cepero.

Cepero fue el organizador de una protesta frente a la televisión cubana en 2020 después de la censura de un beso gay. También estuvo relacionado con la preparación de la marcha del 11 de mayo de 2019.

“La unidad del pueblo cubano no debe ni puede ser una excusa para limitar derechos a la ciudadanía LGBTIQ+. #HeDicho”, también posteó Cepero este martes.

Los activistas se han manifestado inconformes, desde el principio, con los procedimientos usados por las autoridades respecto al Código de las Familias. Hace varios meses, cuando se informó la constitución de la comisión redactora del texto, observaron que no había ninguna persona abiertamente LGBTIQ+ entre sus miembros.

“Falta ver cómo va a quedar después de esa consulta. Sigue siendo el mismo Poncio Pilatos que nos hicieron cuando el 68”, dijo en Facebook la activista Yeyé Hernández Molina, una de las gestoras de la campaña Ahora Sí.

El artículo 68 del anteproyecto de Constitución finalmente presentado en 2018, definía el matrimonio como “la unión de dos personas”.

El gobierno, presionado por varias iglesias cristianas, según confesó a un medio europeo la propia diputada Mariela Castro, acabó sustituyendo ese concepto por una fórmula vaga que dejaba abierta la puerta para legalizar las uniones LGBTIQ+ sin ser tan específico.

En las sesiones previas al referendo de la Constitución, el parlamento acordó un plazo de dos años para redactar el Código de las Familias, presentarlo públicamente y convocar a otro referendo. El plazo llegó a su fin.

Las mismas iglesias que combatieron el artículo 68 han estado haciendo declaraciones sobre el matrimonio LGBTIQ+ durante 2021, y con especial énfasis han criticado el programa de educación sexual “con enfoque de género” adoptado en febrero pasado por el Ministerio de Educación.

Después de amenazar con impedir que sus hijos asistieran a las escuelas públicas, estos grupos cristianos consiguieron que el gobierno postergara la implementación del programa.

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‘Mi hijo es gay y yo tengo miedo de que me lo traten mal’

Madre de Yoan de la Cruz habla con Tremenda Nota en Cuba

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Yoan de la Cruz (Foto cortesía de Twitter)

Tremenda Nota es el socio mediático del Washington Blade en Cuba. Esta nota escrita por Mel Herrara salió en su sitio web el 13 de diciembre.

SAN ANTONIO DE LOS BAÑOS, Cuba — La voz al otro lado del teléfono se escucha decidida, aunque no tarda en desmoronarse apenas le mencioné a su hijo. Es la voz de quien tiene fe en que algo decisivo va a ocurrir. Se oye resuelta y sin muchos matices.

Es la voz de Maribel Cruz, la madre de Yoan de la Cruz, el joven que transmitió en vivo desde su celular la manifestación que dio inicio a las protestas del 11 de julio en el municipio de San Antonio de Los Baños, provincia de Artemisa, al oeste de La Habana.

“Para mí ha sido muy doloroso y duro”, dice. “Yo nunca imaginé a mi hijo preso. Un muchacho tan bueno. Todo San Antonio lo sabe”.

Maribel tiene 62 años y vive con su madre, de 83. Ambas están jubiladas. Y hasta hace casi cinco meses vivía también con Yoan, su único hijo, quien se encuentra en prisión a la espera de juicio.

No se adapta a no verlo en la casa. Confiesa que no hay noche que no se acueste y llore, ni momento del día en que no se pregunte cómo estará su hijo, si tendrá frío, hambre. Si lo están maltratando.

“Aunque él me dice que no”, aclara. “Pero no sé si lo dice para que yo no me preocupe”.

Yoan se encuentran en la prisión de Melena del Sur, una prisión de máximo rigor en la provincia Mayabeque, junto con otros cuatro manifestantes del 11 de julio. Permanecen separados del resto de los presos. Los guardias se encargan de llevarlos al patio, al comedor y al teléfono y no permiten que tengan contacto con los demás.

Cuenta Maribel que les llaman “Los Tirapiedras” y no sabe por qué. Asegura que al menos Yoan no tiró ninguna piedra.

Cerca de las 11 de la mañana del 11 de julio, Yoan despertó sin imaginar que en breve se haría viral en redes sociales y que sus días iban a dar un giro impensado. Se cruzó en la acera de su casa con Daniela, una vecina que venía de la tienda, quien le contó que algo se iba armar porque había gente aglomerada en un extremo del parque de la iglesia.

A Yoan no le costó darse cuenta de que, en efecto, algo ocurría. Su vivienda queda cerca del parque. Enseguida agarró el celular y salió a toda carrera, en chancletas, a ver de cerca lo que estaba pasando.

Al principio debió estar expectante y atónito como el resto de los jóvenes que nunca habían visto una manifestación no convocada por el gobierno. Poco después, al ver que el número de personas aumentaba y se hacían más frecuentes los gritos de libertad, empezó a transmitir en vivo desde su perfil de Facebook.

Cientos de personas pasaron por delante de su cámara en bicicletas, en motos, a pie. Algunos bailaban, reían. Otros lloraban. Gritaban “¡Libertad!”, “¡Patria y Vida!” y a Díaz Canel, el presidente, “¡Singao!” Pedían comida, medicinas, mejoras económicas y laborales. Había cuentapropistas, obreros, un pueblo descontento y a la vez perplejo. Yoan, emocionado también, animaba al mismo tiempo que filmaba: “¡Vamos, gente!”

La transmisión alcanzó más de 3.000 espectadores en vivo. Recorrería Cuba y medio mundo. Muy pronto las protestas se extenderían a todo el país. Yoan estaba eufórico y, a la vez, preocupado. Llegó a la casa y le contó a Maribel. Nunca había estado en una protesta de tal magnitud ni había alcanzado tantas vistas y seguidores.

–Yo creo que voy preso, mamá.

–Pero cómo te van a meter preso, mijo, si tú lo que hiciste fue filmar algo que estaba pasando por aquí mismo, por enfrente de la casa.

Yoan eliminó la directa, pero era demasiado tarde. En los días siguientes entraría varias veces a llorar al cuarto de su madre y a repetir que se lo iban a llevar preso.

A él lo acusan desde un principio por hacer la directa, pero después la abogada me dice que él no está solo por filmar, sino también por incitar a la gente a caminar y a seguir protestando.

Yo sé que a él lo que lo motivó principalmente no fue la política. Mi hijo tiene sus molestias con el gobierno como cualquiera, pero yo sé que lo que más lo motivó fueron las redes. A él le gustan mucho las redes, hacía Tik toks y siempre andaba buscando impresionar y ganarse seguidores. Cuando vio la cantidad de gente que estaba conectada en su directa y las veces compartidas, se volvió loco.

A él nadie le pagó. Es un buen muchacho. Cualquiera aquí te lo puede decir. Es muy querido, hace sus cositas, tiene un contrato con Etecsa y vende tarjetas de recarga de celulares. Antes tenía una mesita donde vendía bisutería y esas cosas. Una vida tranquila.

Yo a veces no me creo que estemos viviendo esto. Yo jamás me lo hubiera imaginado, la verdad. Unas antiguas compañeras de cuando yo trabajaba en Etecsa, me resolvieron una consulta con una psicóloga, porque la verdad, esto es muy fuerte para mí.

La gente me pregunta qué dice la abogada. Ella no me dice nada. Ahora mismo yo vengo de su casa. Nunca está o me dicen que está acostada. El lunes que viene ya es el juicio y no se ha comunicado conmigo, ni con Yoan. Y Yoan quiere hablar con ella.

A ver, ella me habló claro. Me dijo que era del Partido (Comunista de Cuba), que iba a defender a Yoan hasta donde pudiera, pero que su caso era complicado, porque dicen que incitó a la gente. Pero, ¿tú viste la directa, verdad? Tú viste que él solo incitaba a caminar, no a romper tiendas, ni a tirar piedra, ni a la violencia. No se fresqueó con ningún policía.

Pero esa abogada, nada. Voy a su casa a hablar con ella, pero por gusto. Nunca está. Le dejé dos cajas de cigarro y lo puse todo en manos de Dios. Yo le pido a Dios. Yo no sé si tú tienes fe o si crees en algo, pero yo sí, y le pido a ese Señor que me lo proteja y salga bien de todo esto. Yo sé que absuelto no va a salir. Para qué me voy a engañar. Ninguno de los que han esperado juicio en prisión ha salido absuelto.

A Maribel nunca le informaron por qué los juicios de los 17 manifestantes de San Antonio, originalmente fijados para el 7, 8 y 9 de diciembre, fueron aplazados para el 13, 14 y 15. Lo único que sabe es que se realizarán en un tribunal de la prisión de Guanajay, por lo que tendrá que alquilar un carro para trasladarse hasta allí y estar el día entero.

“Y dicen que en diez días le dan la sentencia, pero eso es mentira”, considera.  “A los de Artemisa y los de Alquízar les hicieron juicio hace más de 15 días y todavía no les han dicho”.

El expediente de los 17 viajó desde Guanajay hasta la fiscalía de Artemisa, de ahí a la Fiscalía General de la República, luego volvió a Artemisa y poco después a San Antonio de Los Baños, donde Maribel pudo revisarlo y leer lo que había declarado Yoan. Fue así también que supo que a su hijo le piden 8 años por desacato y desorden público. Se horrorizó.

 “¿Tú crees que eso es justo?”, me pregunta. “Eso es inhumano”, se responde ella misma y me confiesa que el día que arrestaron a Yoan ella pensó que le pondrían una multa o le harían una advertencia.

A eso de las 5 de tarde del 23 de julio, 12 días después de las protestas, la patrulla 151 se detuvo frente a la vivienda. Los policías preguntaron por Yoan. “Coge tu celular y monta”, dijo uno de ellos.

Yoan no se resistió al arresto ni entró en careo alguno. Desde el mismo 11 de julio y en los días sucesivos, al ver a cuántos jóvenes que también participaron habían sido arrestados, se convenció de que en algún momento irían por él.

En lo que se despedía de su madre, afligida, le pidió que le tomara una foto mientras se lo llevaban. Maribel alcanzó a tomar una foto nublada que más tarde publicaría en redes sociales.

El primer destino de Yoan fue el Técnico de Guanajay donde permaneció alrededor de 20 días. Maribel rememora, con la voz quebrada, las primeras visitas que le hizo a su hijo en ese lugar. Fue un jueves cuando le avisaron para que fuera a verlo y luego las visitas empezaron a ser los martes. Cuenta que tenía que ponerse fuerte, porque Yoan lloraba como un niño pequeño.

“No dejaban ni que nos abrazáramos, por la covid”, recuerda.  

A Maribel tampoco le avisaron cuando trasladaron a Yoan para Melena del Sur. Al tercer martes que fue al Técnico de Guanajay, le dijeron que ya él no se encontraba allí y que no sabían a dónde lo habían llevado.

Maribel, desesperada, se puso a hacer averiguaciones a través de conocidos, familiares y amigos de otros manifestantes detenidos. Se presentó a varios centros de reclusión hasta que al final, en la prisión de Melena del Sur, le informaron que Yoan estaba allí.

No dejaban verlo, por la dichosa covid, pero cuando la cosa mejoró autorizaron visitas cada 15 días. Ya hemos tenido 2 desde que está en Melena. La próxima debe ser el día 21 de este mes.

Yo le llevo de todo: maní, tostadas, mayonesa, guayaba, galletas, dulces que le hago. Mucha chuchería que es lo que le gusta a él. Dice que la comida está de madre, que es un sancocho. Por suerte, nos dejan entrar carne. Entonces yo le hago varios bistecitos y se los cubro de bastante manteca para que se conserve, y le dan como para cuatro días. Imagínate, allá dentro no tienen como freír.

Ya en estas visitas podemos abrazarnos, besarnos. Yo no sé ahora cuando sepa de él, cómo viene el juicio y eso. No sé qué pasará. Yo imagino que él me llame hoy. A veces me llama contento diciéndome que no esté triste, que todo va a salir bien, pero otros días lo siento decaído. Yo le digo que no se desespere, que tenga fe y que cuando los saquen al patio haga ejercicio. Tengo que levantarle el ánimo de alguna manera, aunque yo tenga el mío por el piso.

Cuando me hablan de Yoan, lloro. Lo extraño mucho. Cando cae la noche, así como ahora, o cuando llega la hora de la comida es cuando me pongo peor. Lo único que digo es «ay, dios mío», y mi mamá me dice no empieces. Es lo único que digo. Ella sabe que cuando digo «ay, Dios mío» es que tengo a Yoan en la cabeza

Me preocupan tantas cosas. Son ocho años. Ocho años. ¿Usted se imagina? Lo otro es que mi hijo es gay, no sé si usted sabe, y yo tengo miedo de que me lo traten mal. Los guardias son los primeros faltos de respetos y homofóbicos.

Cuando Yoan todavía se encontraba recluido en el Técnico de Guanajay, Daniela, la vecina, fue citada a un supuesto careo con él, porque había declarado que fue por ella que supo que el 11 de julio pasaba algo en el parque. Nunca hubo tal careo. En el Técnico, Daniela ni siquiera vio a Yoan. Lo que hicieron fue interrogarla.

Al oficial que la llevó a su oficina para el interrogatorio, le contó que ella estaba esa mañana en la tienda, porque habían sacado café, y estando allí se dio cuenta de que la gente se estaba tirando para la calle. Aseguró que lo único que hizo fue llegar a la casa y comentarle a Yoan.

De pronto, un segundo oficial irrumpió en la oficina sin advertir la presencia de Daniela.

–Dame acá el teléfono del maricón –le pidió a su colega.

–¿El de Yoan? –precisó el primero, probablemente en aprietos por cómo el otro se había referido a Yoan delante de Daniela.

Cuando Maribel se enteró, llamó a la Política del Técnico de Guanajay. No iba a permitir que nadie ofendiera o humillara a su hijo por su orientación sexual.

–¿No sabe quién fue? Pues yo voy a llamar a Mariela Castro –amenazó Maribel, pero muy pronto desistió. Este no es el único incidente homofóbico que se han reportado en relación con los detenidos del 11J

“Vayas a donde vayas, es por gusto”, explica. “Se tapan unos a otros”.

El celular de Yoan permanece incautado. Cuando Maribel preguntó cuándo podía recogerlo, el instructor le respondió que hay un 99 por ciento de probabilidad de que sea decomisado. No obstante, ella está dispuesta a reclamarlo. “Fue un celular que costó muchísimo”, le dijo.

–Nadie lo mandó a grabar –concluyó el instructor.

Maribel dice que el 11 de julio le cambió la vida al país entero. Desde entonces hay boinas negras y policías en el parque todos los días. Llegan desde temprano en un camión y algunos hasta se quedan de guardia de noche.

Cuenta que este 10 de diciembre, el Día de los Derechos Humanos, eran bastantes. Se rumora que en el camión hay palos por si se arma alguna revuelta, pero dice que ella no puede asegurarlo porque no los ha visto.

“Nosotros no tenemos tranquilidad, pero ellos tampoco”, dice.

Recientemente le contaron que en los juicios de los muchachos de Artemisa hubo falsos testigos que mintieron, y está preocupada. No sabe a quiénes llevarán de testigos de Yoan. Daniela ha dicho que ese día testificará lo mismo que en el Técnico de Guanajay.

Maribel en todo este tiempo no ha perdido la fe, pese a que, como explica, se ha denunciado muchísimo sobre las detenciones del 11 de julio “y no pasa nada”.

“No es posible el sufrimiento de tantas familias”, dice. Está segura de que eso es peor para ellos, porque eso “hace que la gente le coja más roña” al sistema.

Lo que hizo su hijo, explica calmada, “no es peor que lo que hizo Díaz Canel”, que salió por televisión a dar orden de combate e incitó a pelear al pueblo contra el pueblo. Por eso tiene fe. “Algo tiene que pasar y mi hijo va a salir bien”, dice. “Algo grande tiene que pasar en este país. ¿Tú no crees?”

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Un día de luto nacional en Nicaragua

Se realizaron ‘elecciones’ el 7 de noviembre

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Una cartelera en Managua, Nicaragua, promueve al régimen Ortega Murillo. Las “elecciones” que se realizaron el 7 de noviembre de 2021 equivalieron a un día de luto nacional para aquellos que creen en la democracia y los derechos humanos. (Foto de Michael K. Lavers por el Washington Blade)

El día 7 de noviembre del 2021 para los nicaragüenses fue un día de luto nacional y sobre todo, para las poblaciones vulneradas como lo ha sido la LGBTIQ+. Con el levantamiento del 18 abril, tomamos un papel fundamental en la organización de la lucha cívica, movilización de recursos, presencia en la protesta. La ultima marcha, realizada el 28 de junio del 2018, confirma, como estábamos logrando avanzar en la organización de las personas LGBTIQ+ para luchar por nuestros derechos. Depositamos mucha esperanza en una transición gubernamental que pudiera dar espacio a los derechos LGBTIQ+. Sin embargo, con el fraude electoral, se nos cae esa ilusión. Ya que no solo están siendo violentados los derechos de nosotros, sino, los derechos de todos, todas y todes, los ciudadanos.

Es importante tener claro que a Daniel Ortega y Rosario Murillo no les interesa velar por los derechos humanos de los nicaragüenses, ni siquiera los derechos de los militantes de su partido (FSLN). Quedó demostrado con la pandemia, como han mentido con los datos, las muertes de tantas personas, sin distingo de color, sexo, genero, opción sexual o religiosa, etc. Pero también quiero recalcar, que en los espacios que he participado en la Oposición Azul y Blanco, le consultaba a los dirigentes políticos partidarios de la agenda LGBTIQ+ y siempre me decían, que esto se tendría que verse, después de obtener el poder, los derechos LGBTIQ+ están en segundo plano, para un dirigente heterosexual, hetero normado y patriarcal.

Esa ha sido la retorica de todos los partidos políticos con respecto a los derechos LGBTIQ+. Siempre se verán después que estén en el poder, utilizando nuestros derechos solamente como una moneda de cambio, que nunca llega tener un resultado a favor de la comunidad LGBTIQ+.

Actualmente la población LGBTIQ+ exiliada en Costa Rica, sobre todo la comunidad trans, sufre de muchos atropellos en los sitios donde viven, ya que a veces su dinámica de ingresos es ejercer el sexo por sobrevivencia y las condiciones de la pandemia, han afectado gravemente la posibilidad de poder ganar para la renta y comida, por lo que ser nicaragüense y mujer trans, las coloca en un grado de violencia, por la vulnerabilidad a la que estas se enfrentan.

Hoy, como persona LGBTIQ+, me siento triste porque se ve cada vez más lejano un país con equidad e igualdad de derechos. Sin embargo, este debe ser un toque de fondo, para poder encontrarnos como personas diversas, desde la propuesta, apostando a los emprendimientos, como una forma de autosostenernos en un país que implica mucho reto económico, pero también oportunidad.

Ya es necesario, que al menos entre nosotros la población LGBTIQ+, empecemos a vernos como personas que pueden apoyar a la economía de un país y darle paso al dinero rosa. Ya que una población que tiene la libertad financiera puede pensar mejor y actuar con propuestas de integración, en una Latinoamérica machista patriarcal.

Nadie dijo que esta lucha iba a ser fácil, por lo tanto, seguimos resistiendo. LA LGBTIQ+ ESTUVO EN LA PROTESTA, AHORA QUEREMOS ESTAR EN LA PROPUESTA.

William Ramírez Cerda es activista de derechos humanos nicaragüense y asesor empresarial PYME. El vive en Costa Rica.

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