January 22, 2021 at 2:58 pm EST | by Yariel Valdés González
Un segundo hogar para la comunidad LGBTQ en Ciudad de México
Casa Frida en Ciudad de México (Foto cortesía de Casa Frida)

El 14 de febrero de 2020 Juan Antonio Carmona no llegó a casa del colegio. 

Luego de asistir a sus clases, decidió celebrar San Valentín con su novio, otro adolescente de 17 años que había conocido nueve meses atrás. Sus padres, enfermos de homofobia, ya le habían prohibido salir en esa fecha, pero Carmona incumplió gustoso la orden y se fue al cine con su chico. 

Al regresar, chocó una vez más con la incomprensión de su familia, que le prohibía mostrarse gay en la calle y mucho menos tras la puerta familiar. Como nunca cedió, lo expulsaron de la casa y las calles de la Ciudad de México fueron su hogar por tres semanas. 

“Fue algo difícil pero necesario”, cuenta Carmona en una entrevista con el Washington Blade. “Me quedaba en las entradas de algún metro y me alimentaba con lo que encontraba en la calle”. 

El número de jóvenes expulsados de sus residencias por pertenecer a la comunidad gay, muchos de los cuales se han visto obligados a vivir en las calles se ha incrementado recientemente, según el reporte de It Gets Better México, una organización sin fines de lucro con la misión de elevar, empoderar y conectar a jóvenes LGBTQ.

Asimismo, el confinamiento por la pandemia del coronavirus provocó que muchos jóvenes salieran del clóset con sus familiares, exponiéndolos a disímiles formas de discriminación. Durante la cuarentena, las niñas, niños y adolescentes LGBTQ figuraron entre los grupos más vulnerables, pues se encuentran bajo la vigilancia constante de adultos con los que pasaron el tiempo de aislamiento.

Iván Tagle, director de Yaaj México, una organización sin fines de lucro encargada de promover, proteger y garantizar los derechos humanos de la población gay, aseguró que ha recibido hasta cinco veces más casos de jóvenes en peligro de quedarse en la calle por el coronavirus. 

“Es alarmante que no denuncien por miedo a delatar a uno de sus familiares, desafortunadamente no saben que existen instituciones que apoyan durante esta emergencia, y siempre de la mano de organismos gubernamentales”, detalló Alex Orué, director de It Gets Better México al medio mexicano Milenio.

Precisamente, una de esas organizaciones que tienden la mano a la comunidad LGBTQ sacó de las calles a Carmona. Un amigo lo condujo hasta Casa Frida, un refugio de reciente creación en la capital mexicana donde son bienvenidos todos aquellas personas en condiciones de vulnerabilidad.

Un lugar que cambia vidas 

Casa Frida nació el 13 de mayo del 2020 en el marco de las medidas de contingencia tomadas ante la crisis pandémica de coronavirus, con el objetivo de brindar asistencia y refugio a la comunidad LGBTQ, explica al Blade Raúl Caporal Montes, codirector del refugio. 

Caporal Montes define al lugar como un espacio seguro, de contención y acompañamiento psicosocial para personas de la comunidad. El nacimiento de Casa Frida fue impulsado por las “diversas barreras socio-estructurales a las que nos seguimos enfrentando las personas LGBTIQ, agudizadas por la crisis económica que acompañaba la pandemia por COVID-19”. 

Este refugio brinda especial atención a jóvenes gays de entre 16 y 34 años de edad que han sido expulsados de sus hogares a razón de su orientación sexual o identidad de género, personas LGBTQ que han perdido sus fuentes de ingresos a partir el paro de actividades económicas, migrantes que pertenecen a la comunidad y/o personas con VIH. 

De acuerdo con Caporal Montes, Casa Frida apoya a los más necesitados desde tres pilares fundamentales: hogar a través de un programa de alojamiento, alimentación y servicios básicos, así como la garantía de seguridad y protección; apoyo psicosocial dirigido a atender la salud mental de quienes reciben así como forman y capacitan a sus residentes para fortalecer habilidades técnicas y sociales, que les permitirán tener mayores oportunidades para la reintegración social.

Para las personas transgénero, Casa Frida brinda acompañamiento jurídico para el cambio a su identidad de género así como vinculación a servicios de salud para terapia de reemplazo hormonal. Casa Frida también tiene un equipo multidisciplinario, conformado por psicólogos, trabajadores sociales, enfermeros, una consulta de psiquiatría y varios voluntarios que apoyan las actividades que allí se desarrollan. 

Desde su surgimiento, Casa Frida ha acogido a 74 personas, principalmente entre 18-35 años de edad. El refugio tiene una capacidad de 20 camas, aunque se espera ampliar a 34 próximamente.

A la hora de redactar esta nota, vivían en sus instalaciones 17 personas. Actualmente cuentan con un espacio residencial de tres niveles con ocho habitaciones, un área común y una terraza para el esparcimiento. 

Vanesa de Martel, 54, es una mujer trans que vive a Casa Frida en Ciudad de México. (Foto cortesía de Casa Frida)

Allí, Carmona residió aproximadamente siete meses, donde siempre se sintió en un clima familiar, como no había experimentado desde hacía años, reveló. Aprendió cómo cuidarse, cómo ser él mismo, a disfrutar de las diferencias y vio crecer su autoestima, al punto de que ya no le incomodan las opiniones ajenas sobre su homosexualidad. 

Durante su estancia, lo ayudaron a confeccionar su currículum; asistió a varios cursos; continuaba sus estudios y, como en cualquier casa, colaboraba con las tareas hogareñas.

Carmona recibió además asistencia psicológica para completar su proceso de autoaceptación, como también su familia mediante contactos y pláticas en busca de una reconciliación, que finalmente fue efectiva. Caporal Montes explicó al Blade que en el caso particular de Carmona se hizo una labor de acompañamiento y asistencia psicoterapéutica durante su residencia en Casa Frida.

“Se alcanzó una mediación exitosa al lograr la reintegración familiar. Para esto fue necesario un espacio integral de formación y capacitación en terminologías adecuadas, introducción a la diversidad y el género en conjunto con la familia”, contó Caporal Montes. “Luego de un tiempo comenzaron convivencias de los familiares dentro de actividades comunitarias en la casa. Esto es un ejemplo de que es posible la reintegración familiar”.

Hoy día, Carmona está de regreso con su familia, que poco a poco aprendió a aceptar su orientación sexual y desterró esas burlas incómodas que tanto daño le hacían. 

“En Casa Frida me subieron la autoestima. Me hicieron salir adelante, pues ya estoy trabajando y pensando en mi independencia económica. Ellos cambiaron demasiado mi vida”, declaró. 

Todo esto es posible gracias a las donaciones realizadas por la propia comunidad LGBTIQ y organizaciones civiles, pues actualmente no cuentan con subsidios gubernamentales. Han sobrevivido a la actual pandemia gracias a “la solidaridad, amor y apoyo de la propia comunidad LGBTIQ, organizaciones, vecinos y ciudadanos”, destacó Caporal Montes.

El codirector hizo además un llamado a todas aquellas personas que pudieran hacer donaciones a través de su sitio web para mantener su promesa de ayuda a quienes enfrentan situaciones complejas por su orientación sexual o identidad de género.  

https://www.refugiocasafrida.com/donar

Quienes necesiten el apoyo de este refugio existen múltiples vías para contactarlos: a través de su página web, al correo electrónico: casafrida@refugiolgbt.org, llamando al teléfono 5563796215 o mensajería de Whatsapp al 5618028637 así como presentarse en su sede, sita en Calle Sur 105 #434, Colonia Heroes de Churubusco, Iztapalapa, Ciudad de México.

Desde izquierda: Lucia Riojas and Raúl Caporal Montes son los codirectores de Casa Frida. (Foto cortesía de Casa Frida)
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