April 3, 2018 at 3:00 pm EDT | by Michael K. Lavers
Venezolanos LGBT encuentran refugio en Colombia

La frontera entre Venezuela y Colombia cerca de Paraguachón, Colombia, el 7 de marzo de 2018. Venezolanos LGBT que han salido de Venezuela han encontrado refugio en el país vecino. (Foto del Washington Blade por Michael K. Lavers)

MAICAO, Colombia — José Ferrer, 39, es un hombre gay que fue criado en Mara, una municipalidad rural fuera de la ciudad venezolana de Maracaibo que está cerca de la frontera del país con Colombia.

Ferrer el 7 de marzo dijo durante una entrevista en Maicao, una ciudad colombiana en el departamento de La Guajira que está menos de 10 millas de la frontera, que podía “hacer una vida independiente” por trabajar a una peluquería a pesar de la homofobia y el machismo que confrontaba. Ferrer dijo al Washington Blade que su vida mejoró cuando se mudó a Maracaibo, aunque sus padres habían aceptado su orientación sexual.

“La vida gay en la ciudad es más abierta,” el dijo. “Hay discotecas donde personas gay pueden ser libres. Pueden vivir sus vidas abiertamente.”

Ferrer salió de Venezuela y llegó en Maicao 20 días antes de hablar al Blade.

El dijo que salió de Venezuela porque su estatus de trabajo era “muy precario” y quería seguir apoyando a su madre de tercera edad. Ferrer dijo al Blade que trabaja ahora a una peluquería en Maicao y vive con su jefe en su casa.

“Mi intención era de venir aquí para estabilizarme y ayudar a ella,” dijo Ferrer, refriendo a su madre.

Ferrer está entre los cientos de miles de venezolanos que han entrado Colombia en el último año como la crisis económica y política de su país continúa empeorando.

Este reportero el 7 de marzo vió cientos de personas caminando con maletas y mochilas por la frontera desde Venezuela hacía Colombia en la comunidad colombiana de Paraguachón, que está ubicada ocho millas al este de Maicao. Personas con maletas y mochilas también estaban caminando desde Colombia hacía Venezuela.

Un hombre que estaba caminando hacía Venezuela gritó “personas tienen hambre” cuando vio este reportando grabando un video en su iPhone.

Varios autobuses y camiones que estaban sobrecargados de gente y sus pertenencias estaban esperando de pasar por un punto de control del ejercito colombiano fuera de Paraguachón. Hombres que estaban vendiendo gasolina — probablemente contrabandeado a Colombia desde Venezuela — en botellas de litro eran una vista común a lo largo de la carretera entre la frontera y Maicao.

Madonna Badillo es una mujer trans indígena que vive en Maicao. Ella también es una bien conocida intérprete que los residentes locales han doblado “la Madonna de Maicao” en honra de la famosa cantante que ella emula.

Badillo el 7 de marzo dijo al Blade durante una entrevista en su hogar que algunas mujeres venezolanas que han entrado Colombia se venden su cabello a pelucas para 20,000 pesos colombianos ($7.20) “por necesidad.”

Jenifer, una mujer trans de Maracaibo que salió de Venezuela hace siete años después del asesinado de su pareja, ahora trabaja como peluquera en Maicao.

Ella confirmó estas cuentas de mujeres venezolanas que venden su cabello cuando habló al Blade más temprano en el día. Badillo, que vive con Jenifer, también dijo que hay “casos de hambre en Venezuela que nunca han sido vistos.”

“Han sido un éxodo en el departamento de La Guajira que no se esperaba,” ella añadió, notando que los venezolanos rutinariamente regresan a su país con comida y otros alimentos que compraron en Maicao. “Venezolanos vienen con sus productos cada día y salen, pero la situación que está sucediendo en este momento en Venezuela es muy critica. Ellos hablan, dan sus testimonios sobre lo que está realmente sucediendo en Venezuela.”

Madonna Badillo en su hogar en Maicao, Colombia, el 7 de marzo de 2018. Ella es una mujer trans que es una intérprete bien conocida en la ciudad colombiana que está unas millas al oeste de la frontera del país con Venezuela. (Foto del Washington Blade por Michael K. Lavers)

El gobierno colombiano el pasado verano anunció que los venezolanos que entran el país por cruces fronterizos legales con pasaportes pueden obtener permites que los permiten trabajar y recibir beneficios de seguridad social por hasta dos años. La mayoría de los venezolanos que han llegado a Colombia durante el año pasado entraron el país sin documentos y/o por cruces fronterizos informales conocidos como “trochas.”

Urbe Jiménez, un activista LGBT de la capital venezolana de Caracas que es un crítico vocal del presidente venezolano Nicolás Maduro, está entre los venezolanos que han recibido permites de trabajo colombianos.

Jiménez ha vivido en la capital colombiana de Bogotá por más de un año y está trabajando actualmente como peluquero. El dijo al Blade el 12 de marzo durante una entrevista a un centro comercial en Bogotá que los colombianos se han recibido “totalmente” en el país.

Jenifer, como Jiménez, dijo al Blade que ella no “ha tenido ningún problema” en Colombia.

Badillo dijo una vez invitó en su hogar un grupo de trabajadoras sexuales trans de Venezuela que habían sido “maltratas.” Badillo dijo al Blade que se van a la plaza principal de Maicao cada noche para buscar clientes, pero también ellas confrontan acoso de oficiales de policía y “bullies” que las obligan a pagarles dinero.

“Las calles pertenecen de todos,” dijo Badillo.

Venezolanos con VIH/SIDA ‘están muriendo’

Jenifer dijo la crisis económica ha impactado sus familiares que aún vive en Venezuela, pero “no al punto de otras personas.”

“La crisis ha dejado a otras personas muy devastadas en el sentido que son muy delgadas, que no tienen dinero,” el dijo al Blade. “No es posible por ellos de adquirir nada.”

Jiménez dijo que envía medicamentos de la diabetes a su madre en Caracas porque no es disponible allá. Jiménez también dijo que venezolanos con VIH/SIDA están muriendo porque no tienen acceso a medicamentos.

“El gobierno ha negado de recibir asistencia humanitaria internacional, pero las personas con VIH en Venezuela están muriendo,” el dijo, notando que algunas personas con VIH/SIDA tienen acceso a medicamentos de familiares o amigos que los reciben cuando están al extranjero. “Es desesperada porque esas personas son personas que quieren seguir viviendo, son personas que tienen una condición de vida diferente, pero están en necesidad. Ellos necesitan esa ayuda.”

“El gobierno dice que no hay una crisis económica, que no hay una crisis de salud, que no hay ningún tipo de crisis,” añadió Jiménez. “Es desperado. Hay desprecio hacía personas con VIH.”

Urbe Jiménez, gay news, Washington Blade

Urbe Jiménez es un activista venezolano LGBT que ha vivido en Bogotá, Colombia, por un año. (Foto del Washington Blade por Michael K. Lavers)

‘No trato mal los venezolanos’

Venezuela, que tiene las reservas de petróleo más grandes del mundo, era una vez el país más prospero en América Latina.

Millones de colombianos quienes querían huir la guerra de décadas entre su gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia que se terminó formalmente con los acuerdos de paz de 2016 buscaban refugio en Venezuela. Edmundo Deluque, un activista que vive en Riohacha, la capital del departamento de La Guajira, dijo el Blade el 6 de marzo durante una entrevista a un restaurante local que su padre se fue a Venezuela en 2008 después del asesinado de su tío por rebeldes de las FARC que pensaban que era miembro de un grupo paramilitar.

El Wayúu y otras personas que viven en el departamento colombiano de La Guajira y el estado venezolano de Zulia que comparten una frontera en la Península de La Guajira — es el punto más norte de América del Sur — cruzan regularmente la frontera por razones económicas. Deluque la semana pasada dijo al Blade que muchas personas de la región tienen doble ciudadanía colombiana-venezolana.

El dijo su madre y padre ambos trabajaban en Caracas hasta de volver a Colombia. Deluque dijo al Blade que podían pagar por su educación y la de sus cuatros hermanos con el dinero que ganaron en Venezuela.

“No trato mal los venezolanos,” dijo el 6 de marzo.

Grupo colombiano trabaja con venezolanos LGBT

Deluque está entre ellos que trabajan con Caribe Afirmativo, un grupo LGBT colombiano.

Wilson Castañeda, el director de Caribe Afirmativo, es uno de los tres activistas LGBT colombianos que participaron en las negociaciones de paz entre el gobierno colombiano y las FARC que se realizaron en La Habana.

Caribe Afirmativo ha abierto cuatro “Casas de Paz” en Maicao y en las ciudades de Soledad, Carmen de Bolívar y Ciénega para apoyar la implementación de los acuerdos de paz. Caribe Afirmativo también ha empezado trabajar con venezolanos LGBT que han buscado refugio en Colombia.

Jenifer, Ferrer y Deluque estaban entre la más de 30 personas de Venezuela y Colombia que asistieron un evento a la “Casa de Paz” de Caribe Afirmativo en Maicao el 7 de marzo que terminó con ellos haciendo una pancarta con huellas de manos que fueron pintadas en los colores de las banderas de los dos países. Un evento parecido de Caribe Afirmativo se celebró el 8 de marzo a un centro comunitario en Riohacha.

José Ferrer asiste un evento a la “Casa de Paz” de Caribe Afirmativo en Maicao, Colombia, el 7 de marzo de 2018. (Foto del Washington Blade por Michael K. Lavers)

Deluque dijo al Blade la semana pasada desde Riohacha que su trabajo con venezolanos LGBT “viene del corazón porque mis padres trabajaron allá (en Venezuela) para pagar nuestros estudios aquí.” El añadió la crisis económica y política en Venezuela los ha afectado profundamente.

“Se solidarizan con el país que nos ayudó en nuestro momento de necesidad,” dijo Deluque.

Edwin Nemes de Caribe Afirmativo dijo al Blade en Riohacha el 8 de marzo que es “muy importante” para su organización de “trabajar en reforzar las relaciones entre (los) ciudadanos” de Colombia y Venezuela. Nemes también dijo las “Casas de Paz” de Caribe Afirmativo también proviene un espacio en donde las mujeres, los afrocolombianos, los indígenas y víctimas de la guerra entre las FARC y el gobierno colombiano puede unirse.

“Trabajan juntos para construir la paz,” dijo al Blade.

Michael K. Lavers is the international news editor of the Washington Blade. Follow Michael

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