Connect with us

News

Grupos LGBTI de El Salvador preocupados ante caravanas de migrantes

Organización trans emitió aviso el pasado mes

Published

on

Grupos LGBTI en El Salvador han expresado su preocupación sobre los caravanas de migrantes. (Foto del Washington Blade por Michael K. Lavers)

SAN SALVADOR, El Salvador — El pasado 28 de octubre, alrededor de las 8 de la mañana, equipados con sus mochilas y diferentes cosas para un largo viaje, partieron hombres, mujeres, niños y niñas desde la Plaza del Divino Salvador del Mundo en la capital salvadoreña en una caravana que se formó con rumbo hacia los EEUU. Pese a que el gobierno salvadoreño en un mensaje a la nación pidió no poner en riegos sus vidas con un viaje de este tipo, más de 300 personas decidieron arriesgarse a los peligros del camino, replicando la caravana de hondureños que salió el 13 de octubre de la ciudad de San Pedro Sula.

“Ponte de acuerdo con las personas que participarán de esta caravana,” fue el mensaje que la página de Facebook publicó el 24 de octubre. “Comenta de dónde eres para que los demás sepan y sea más fácil para todos llegar en grupos.”

“Hay gente de todo el país,” añadió. “El Salvador emigra por un futuro mejor.”

Dicha página entró en funciones desde el 16 de octubre, administrada por una persona sin identificarse. Alenta a personas que querían salir del país a crear y unirse a grupos de redes sociales para enterarse así de los grupos cercanos que se unirían a dicha caravana y así salir con ellos.

Esta situación comenzó a preocupar a diferentes personas y organizaciones de la sociedad civil, entre ellas las organizaciones LGBTI que conforman la Federación Salvadoreña LGBTI. COMCAVIS Trans tomó la iniciativa de publicar un aviso de advertencia para la población LGBTI.

“MIGRAR es un DERECHO pero hacerlo de forma irregular implica riesgos altos, especialmente para las personas LGBTI,” lea el aviso de COMCAVIS Trans en su página de Facebook.

“Algunas de las personas LGBTI viajan por mejorar sus condiciones económicas, ya que en El Salvador existe una discriminación evidente al acceso de trabajo para muchas de las personas LGBTI, especialmente para las mujeres transgénero, existe mucha inseguridad a su integridad física, asedio por pandillas, tratos crueles y abuso de autoridad por parte de policías, soldados,” comenta al Washington Blade Bianca Rodríguez, directora ejecutiva de COMCAVIS Trans.

Entre los enunciados del aviso mencionaban que ser una persona LGBTI no es garantía de recibir y/o refugio en los EEUU, a la vez hacían énfasis que el gobierno estadounidense ha lanzado una advertencia para todas las personas que entren de manera irregular, que serán detenidas y procesadas judicialmente para su deportación.

Por otro lado, Liduvina Magarin, viceministra del Ministerio de Relaciones Exteriores, declaró que brindarían “acompañamiento” al grupo de salvadoreños migrantes, con el único objetivo de que las familias salvadoreñas se informen, tomen una decisión responsable y no pongan en riesgo la vida de los niños y niñas en la ruta migratoria.

Pero el 31 de octubre se concentró otro número de personas en el mismo lugar para conformar una segunda caravana, con el mismo objetivo de buscar un futuro mejor para sus familias.

“Si normalmente corremos peligro en nuestro diario vivir, en las caravanas de arriesga el triple y no solo son o serán violentados en las fronteras por las autoridades o la delincuencia, sino también por los mismos que forman las caravanas,” comentó al Blade Aldo Peña de Hombres Trans HT.

“Yo no me iría para posiblemente morir en el camino, además que recuerden que en este país dejan a sus familias, y ellos seguirán viviendo las injusticias de este país,” agrega Peña.

COMCAVIS Trans ha emitido un aviso que insta a los migrantes LGBTI a no viajan a los EEUU con caravanas de migrantes.

Por su parte Camila Portillo, una activista trans, comenta al Blade que “no hay que detener el sueño de emigrar por un mejor futuro, si por ejemplo el Estado y el país no garantiza el desarrollo socio económico de la población LGBTI.”

“Práctica no se ejecutan de la forma correcta, aunque hayan personas en la disposición de apoyar a las personas LGBTI,” ella dijo.

“Acá hay mucho desplazamiento forzado internamente, por el tema de la violencia, así que no creo que sea una moda,” Portillo comenta al Blade. “Es más que todo una cuestión estructural de que el Estado no garantiza no solo a la población LGBTI sino a la población en general, pero que por ser una población en riesgo es más vulnerada, por eso el estado debe garantizar el bienestar de las personas.”

Portillo no pierde la esperanza que en los países donde pasen las caravanas logren tener la ayuda que necesitan y poder cumplir sus objetivos sin tener muchos obstáculos, que el Estado salvadoreño debe comenzar a depurar sus mismas estructuras llenas de corrupción, que hacen valer decretos y diferentes lineamientos que se han creado a favor de la población LGBTI, no solo tener todo por escrito, sino comenzar a ejecutarlo.

En la Declaración Universal de los Derechos Humanos en sus artículos 13 y 14 reivindica expresa que las personas tienen derecho a moverse libremente e incluso a buscar refugio y asilo en casos extremos donde su vida corre peligro.

“Ante los altos índices de violencia en El Salvador muchas de las personas que integran esa caravana tendrán sus propios motivos para migrar,” expresó Rodríguez. “Pero ante esta situación el Estado salvadoreño por lo menos debería coordinar con instituciones nacionales y asociaciones y organismos internacionales para brindar una protección durante su recorrido, que incluso los países que ellos transitan hacia EEUU (Guatemala, México) proteja sus derechos humanos.”

Al cierre de esta nota las personas de la primera caravana ya se encontraban en tierras mexicanas, en donde se les dio albergue a las familias para que pudieran mantenerse juntas. También recibieron asistencia médica, alimentos, baños y regaderas.

Advertisement
FUND LGBTQ JOURNALISM
SIGN UP FOR E-BLAST

The White House

Report: Grenell wants Russian ambassadorship

Country’s anti-LGBTQ record a reported barrier

Published

on

Special envoy for “special missions” Richard Grenell speaks at the Log Cabin Republicans Big Tent Event in 2024. (Washington Blade photo by Michael Key)

Richard Grenell, President Donald Trump’s special envoy for “special missions,” is making it known that he is interested in the Russian ambassadorship.

According to reporting by the Daily Mail, Grenell has “floated” his interest in the role to coworkers, but issues surrounding the former German ambassador’s sexuality have made securing the position more difficult.

“He had an interest in the job — or at least he floated the idea to select colleagues. But Putin’s regime is extremely anti–LGBTQ, so I’m sure they didn’t take that thought too seriously,” one source close to Grenell told the Daily Mail. “That would never happen anyway.”

Grenell has long been one of Trump’s closest allies and was the first openly gay person to hold a Cabinet-level position. He was ousted last month as acting director of the Kennedy Center, a position he had held since Trump reestablished the board to be composed of his political supporters in 2025.

In addition to leading the nation’s cultural arts center, Grenell previously served as the U.S. ambassador to Germany from 2018 to 2020, and as the special presidential envoy for Serbia and Kosovo peace negotiations from 2019 to 2021. He was also a State Department spokesperson to the U.N. under the George W. Bush administration and a Fox News contributor.

Russia has a longstanding history of being anti-LGBTQ.

In 2013, the country passed a law banning any public endorsement of “nontraditional sexual relations” among minors. In December 2022, Putin signed legislation expanding the ban, making it illegal to promote same-sex relationships or suggest that non-heterosexual orientations are “normal” for people of any age, widening censorship across media and public life.

The Russian courts have also supported the restriction of LGBTQ identity in the country. In November 2023, Russia’s Supreme Court granted a request from the Justice Ministry to outlaw the “international LGBT movement” as “extremist,” allowing authorities to criminalize advocacy and potentially prosecute individuals for expressions of LGBTQ+ identity or support.

In addition to LGBTQ rights issues, the war between Russia and Ukraine has become a global concern. Ukraine, which was part of the former Soviet Union, includes the territory known as Crimea, which Russia annexed in 2014. The annexation remains a major point of international dispute over sovereignty. Since 2022, Russia’s large-scale invasion of Ukraine has escalated the conflict, drawing global attention and sanctions while straining U.S.-Russia relations.

The U.S. has spent $188 billion in total related to the war in Ukraine since the Russian invasion in February 2022, according to the Council on Foreign Relations.

The Russian ambassadorship seems to be a difficult role to fill, according to additional information presented by the Daily Mail. With Trump already being seen as relatively positive by Russian President Vladimir Putin, and with close ties to members of his Cabinet and family — like son-in-law Jared Kushner — the ambassadorship is complicated and viewed as less critical than in previous administrations.

“There is no rush to fill that role because it has now been deemed unnecessary,” another source told the U.K.-based publication.

Bob Foresman, a seasoned businessman with decades-long ties to the Kremlin, was reportedly once the frontrunner, according to the Daily Mail. Foresman served as vice chair of UBS Investment Bank and Deputy Chairman of Renaissance Capital between 2006 and 2009, and earlier led investment banking for Russia at Dresdner Kleinwort Wasserstein from 1997 to 2000.

“This is a pattern, especially in the Trump administration — special envoys big–footing the ambassadors,” a source told the Daily Mail. “It is shocking that we are already in April and we don’t have an ambassador to one of the most important countries in the world.”

Continue Reading

Politics

Log Cabin Republicans to honor Scott Presler

Event to take place at Capitol Hill Club on Friday

Published

on

Gays for Trump, co-founded by Scott Presler participates in the "Million MAGA March" in D.C. on Nov. 14, 2020. (Washington Blade photo by Michael Key)

The Log Cabin Republicans, a group representing LGBTQ conservatives and their allies within the Republican Party, is set to honor gay conservative commentator and activist Scott Presler on Friday.

Presler will receive the organization’s 2026 “Game Changer Award” during its Spring Forward Cocktail Reception at the Capitol Hill Club, a private club steps from the U.S. Capitol that regularly hosts Republican political events.

Presler has risen to prominence through a combination of pro-LGBTQ conservative activism, political organizing, and a series of controversial affiliations.

He first gained national attention in 2017 for organizing the “March Against Sharia” rallies across the country. The demonstrations came amid heightened tensions in Portland, Ore., following a deadly attack on a metro train, in which Jeremy Joseph Christian killed two people and injured others after harassing Muslim women for wearing a hijab.

The rallies were organized in partnership with ACT for America, which advocates against what it describes as “the threat of radical Islam” in the U.S. and has been labeled a hate group by the Southern Poverty Law Center. Presler volunteered with the organization for three months.

He has said he was first motivated to “fight Muslim extremism” following the Pulse nightclub massacre, he told NPR, in which a gunman who pledged allegiance to ISIS killed 49 people at an LGBTQ nightclub in Orlando, Fla. The site now serves as a memorial to the victims of the attack.

Born May 15, 1988, in Jacksonville, Fla., Presler is the son of a U.S. Navy captain and was raised in both Florida and Fairfax County. He later attended George Mason University, where he earned a degree in criminal justice.

In addition to his anti-Islam activism, Presler has been involved in a number of other high-profile and controversial efforts. He co-foundedGays for Trump” and attended their 2017 DeploraBall in Maryland for the first inauguration of Trump. According to a 2021 report from Media Matters for America, he also promoted the QAnon conspiracy movement through social media posts in 2018 and 2019.

He has also faced criticism tied to his early political work. According to a 2023 report from Politico Playbook, Presler’s work with the Republican Party of Virginia in 2016 ended after he allegedly engaged in sexual activity in a shared office space and posted explicit images online.

Beyond ideological activism, Presler has also organized community-focused initiatives. In 2019, he led a widely publicized cleanup effort in Baltimore that drew more than 100 volunteers and resulted in approximately 29 tons of trash being removed. The event was a result of criticism from President Donald Trump, calling the area, represented by then-U.S. Rep. Elijah Cummings (D-Md.) a “rodent infested mess.” 

Presler has also been active in election-related organizing, leading a two-day “Stop the Steal” demonstration at the Pennsylvania State Capitol following the 2020 presidential election. He has appeared on the “War Room” podcast hosted by former Trump strategist and well-known right-wing populist conspiracy theorist Steve Bannon.

He has also expressed a controversial stance within the LGBTQ community for supporting then-candidate Trump for President over Hillary Clinton. He told prioritizing Second Amendment rights over certain LGBTQ policy goals, saying he is more supportive of gun rights than efforts to codify same-sex marriage, and adding, “I 100 percent believe in the notion that armed gays don’t get bashed. It is our right to feel safe.”

Presler voiced his support for the Florida Parental Rights in Education Act, more commonly referred to as the “Don’t Say Gay” law, signed into law by Republican Gov. Ron DeSantis in 2022.

Continue Reading

Cuba

Cuba bajo presión y sin respuestas

Cubanos no hablan en términos geopolíticos. Hablan de sobrevivir

Published

on

La Habana en 2017. (Foto de Michael Key por el Washington Blade)

Las tensiones entre Estados Unidos y Cuba han vuelto a subir de tono. No es algo nuevo, pero este momento se siente distinto. Las medidas más recientes desde Washington buscan cerrar aún más los espacios financieros del gobierno cubano, limitar sus fuentes de ingreso y presionar sectores clave de la economía. No es simbólico. Es una política directa.

Desde Estados Unidos, el mensaje es claro. Se busca provocar cambios que no han ocurrido en más de seis décadas. También hay un componente interno, una presión política que responde a sectores del exilio que llevan años exigiendo una postura más dura. Todo eso forma parte del escenario.

Pero esa es solo una parte.

Del lado cubano, la respuesta sigue un patrón conocido. El gobierno habla de agresión externa, de guerra económica, de un embargo que se endurece. Cada medida se convierte en argumento para reforzar su narrativa y cerrar filas. No hay espacio para reconocer errores propios. Todo apunta hacia afuera.

Mientras tanto, la vida en la isla va por otro camino.

La crisis energética que hoy vive Cuba no empezó con estas medidas. Lleva años acumulándose. El sistema eléctrico está deteriorado, sin mantenimiento suficiente, con fallas constantes. Los apagones no son nuevos. Lo que ha cambiado es la frecuencia y la duración.

Durante años entró petróleo a Cuba, especialmente desde Venezuela. Hubo acuerdos. Hubo suministro. Y aun así, la vida del cubano no mejoró. La electricidad seguía fallando, el combustible seguía racionado, el transporte seguía siendo un problema diario.

Entonces la pregunta sigue siendo la misma.

Si el petróleo estaba entrando, ¿por qué nada cambiaba?

¿Dónde fue a parar ese recurso?

¿Dónde está el dinero que generó?

Hoy se habla de restricciones al petróleo como si fueran la causa principal de la crisis. No lo son. Empeoran una situación ya frágil, pero no la explican completamente.

Hay una historia más larga que no se puede ignorar.

Lo mismo ocurre con las brigadas médicas.

Durante años se presentaron como un gesto de solidaridad internacional. Y en muchos casos lo fueron. Médicos cubanos trabajaron en condiciones difíciles, salvaron vidas, sostuvieron sistemas de salud en otros países. Eso es real.

Pero también funcionaron como una de las principales fuentes de ingreso del Estado cubano.

Muchos de esos profesionales no recibían el salario completo por su trabajo. Una parte significativa quedaba en manos del gobierno. En algunos casos, ni siquiera tenían control sobre el dinero que generaban.

Y hay algo más duro.

Si uno de esos médicos decidía no regresar a Cuba, ese dinero no llegaba a su familia. Se quedaba retenido.

Hoy varios países están revisando o cancelando esos acuerdos. Y otra vez, la respuesta oficial es señalar hacia afuera. Pero la pregunta sigue siendo inevitable.

¿Se está perdiendo un modelo de cooperación o un sistema que dependía del control sobre sus propios profesionales?

Dentro de Cuba, la conversación suena diferente.

La gente no habla en términos geopolíticos. Habla de sobrevivir. De cómo llegar al final del día. De los apagones, de la comida que no alcanza, del transporte que no aparece, de una vida que cada vez se hace más difícil.

Hay quienes miran las medidas de Estados Unidos con cierta expectativa. No porque quieran más escasez, sino porque sienten que el sistema no cambia por sí solo. Hay una sensación de estancamiento que pesa.

Pero esa expectativa convive con una realidad concreta.

Las sanciones no golpean primero a quienes toman decisiones. Golpean al ciudadano común. Al que hace la fila. Al que pierde la comida por falta de electricidad. Al que no tiene cómo moverse.

Esa es la contradicción.

El gobierno cubano pide solidaridad internacional. Y la recibe. Países que envían ayuda, organizaciones que se movilizan, voces que defienden a la isla.

Pero hay otra pregunta que también está ahí.

¿Esa ayuda llega realmente al pueblo?

La falta de transparencia en la distribución de recursos es parte del problema. Porque no se trata solo de lo que entra, sino de lo que realmente llega a quienes lo necesitan.

Reducir lo que pasa en Cuba a un conflicto entre dos gobiernos es no querer ver el cuadro completo.

Aquí hay responsabilidades compartidas, pero no iguales.

Estados Unidos ejerce presión con efectos reales sobre la economía cubana. Eso no se puede negar. Pero dentro de la isla hay un sistema que ha tenido décadas para corregir, para abrir, para responder a su gente, y no lo ha hecho.

Esa parte no se puede seguir esquivando.

Yo escribo esto como cubano. Desde lo que vi, desde lo que viví y desde la gente que sigue allá tratando de resolver el día.

Porque al final, más allá de lo que se diga entre gobiernos, la realidad es otra.

Cuba hoy está más apretada, sí. Pero también lleva años arrastrando problemas que nadie ha querido enfrentar de verdad.

Y mientras eso siga así, da igual lo que venga de afuera. El problema sigue estando adentro.

Nota del editor: Una versión de este comentario en inglés salió en el sitio web del Washington Blade el 7 de abril.

Continue Reading

Popular