January 21, 2020 at 8:59 pm EST | by Esteban Guzmán
Activistas: Los derechos LGBTQ en Uruguay están en peligro
El palacio legislativo de Uruguay con los colores del arcoíris. (Foto cortesía de Diego Puntigliano)

El movimiento LGBTQ en Uruguay está en alerta.

El próximo 1 de marzo asume el nuevo presidente de ese país latinoamericano, Luis Alberto Lacalle Pou, y tras él una futura coalición de gobierno mayoritariamente anti-LGBTQ que interrumpió la era del Frente Amplio, un conglomerado político de izquierda que estuvo en poder por cerca de 15 años.

Uruguay es considerado un líder global para los derechos de la diversidad sexual y de género y corre con mayor ventaja en relación a otros países de la región. Además de ser el principal destino turístico preferido por las personas LGBTQ en América Latina y el Caribe.

“Creo que Uruguay ha avanzado, pero no se puede afirmar que llegó a la meta, de ninguna manera”, asegura Martín Couto, el primer congresista uruguayo en declararse abiertamente gay, al Washington Blade, quién el 1 de marzo de este año dejará su cargo en el Congreso.

El diputado suplente, Martín Couto, salió del closet en 2017 a través de una carta pública en un medio local titulada “¡Hay un gay en el parlamento!” (Foto cedida al Washington Blade)

Uruguay fue uno de los primeros del continente en aprobar el matrimonio igualitario y permitir la adopción homoparental, en reconocer el derecho a la identidad de género, facilitar el acceso a la reproducción humana asistida y recientemente en aprobar la Ley Integral Trans, una pionera acción legislativa a favor de las personas trans.

Estos y otros avances están peligro advierten los activistas y políticos LGBTQ uruguayos, aunque el presidente electo prometió públicamente que no se derogará ninguna iniciativa aprobada en el gobierno anterior.

Cuando Lacalle Pou era congresista fue un férreo opositor al proyecto de Ley de Matrimonio Igualitario votando en contra y también se negó a otras iniciativas de la “agenda de derechos”, como le llaman en ese país a las demandas sociales.

Sin embargo, Lacalle Pou mientras era candidato presidencial declaró en un programa de televisión que “si volviera atrás, votaría (a favor) la ley de matrimonio igualitario”, pese a que meses antes no aprobó en su totalidad la Ley Integral Trans.

El futuro jefe de Estado rechazó que las personas trans tuvieran el derecho a reasignar corporalmente su cuerpo para adecuarlo a su identidad de género, si así lo deciden. Lacalle Pou tampoco apoyo la reparación económica para parte de la población trans que sufrió discriminación durante la dictadura en ese país.

Diego Puntigliano, miembro del Colectivo Ovejas Negras, una organización LGBTQ de Uruguay, advirtió al Blade que “sabemos que hay personas en el nuevo gobierno que están posicionadas en contra de la agenda de derechos”.

“Los retrocesos ya los estamos viendo. Ya sabemos que probablemente no se avance, va a ver poca capacidad de cooperación”, agregó Puntigliano.

La opinión del activista se centra en el nombramiento de dos personas anti-LGBTQ en carteras ministeriales importantes para la población diversa de ese país; el Ministerio de Desarrollo Social y el de Salud. Ambas secretarias de Estado quedarán “en manos de dos políticos de ultraderecha que públicamente se han pronunciado contra la igualdad de derechos”.

“Estamos expectante, hay varias cosas que preocupan más de allá de que la coalición de derecha que va asumir el gobierno se comprometió a no retroceder en las leyes aprobadas”, afirma al Blade el politólogo, Andrés Scagliola, un histórico activista LGBTQ de Uruguay. 

Andrés Scagliola, fue el primer político en asumir su homosexualidad y ha ocupado importantes cargos públicos en Uruguay. (Foto cedida al Washington Blade.)

Según Scagliola “tenemos un compromiso (de Lacalle Pou) de no retroceder, pero por un lado tenemos estas designaciones que aventuran discursos políticos que no están identificados con el avance en derecho y la preocupación también tiene que ver con que nuestros derechos no serán prioritarios para el nuevo gobierno”.

“Tan importante como la aprobación de leyes, tienen que ser los recursos humanos y económicos destinados a los derechos reconocidos. El escenario que nos estamos imaginando es un escenario donde no se modifican las leyes, pero donde la política pública vinculada al ejercicio efectivo de los derechos reconocidos en esas leyes, sin lugar a duda van a perder fuerza”, sentencia.

Similar opinión tiene Couto.

“Creo que estos años van a ser de una gran disputa, porque la coalición anunció que no iba a tocar ninguna de las leyes de la agenda derechos. Y creo que en ese sentido, no hay porque esperar que eso no se cumpla”, sinceró al Blade.

“Pero eso no quiere decir que no vayan a ver retrocesos porque obviamente una ley necesita ser implementada con presupuesto. Si no tiene el presupuesto necesario, es una ley que estará botada, pasará a ser letra muerta”, advierte Couto.

Una anomalía: Escasa representación política y pública LGBTQ

En el poder legislativo, actualmente hay dos personas abiertamente gais, en el nuevo congreso no habrá ninguno.

“Es curioso para un país que tanto ha avanzado que sin embargo todavía la representación de personas abiertamente LGBTQ sea escasa”, dice Scagliola.

“En otros parlamentos de América Latina hay personas LGBTQ que están llegando al poder”, agrega al experto en política. “Esto me hace reflexionar por que en Uruguay las personas abiertamente LGBTQ no ocupan los principales cargos de elección popular. Me parece que es una cierta anomalía en todo lo que ha avanzado el Uruguay”.

“Aquella representación escasísima que había de personas abiertamente LGBTQ, no va a existir en la próxima legislatura”, aporta Couto. “El nuevo congreso será más conservador”.

Según Couto “la discriminación sigue siendo muy fuerte. De hecho es sorprendente como en un país como Uruguay no hay ministros o ministras abierta LGBTQ y tampoco van a ver legisladores, ninguno en 130, tampoco hay deportistas. Eso da la pauta de que sigue siendo un problema de discriminación; un tabú”.

“Uno lee en las noticias internacionales sobre Uruguay como un destino LGBT-friendly y eso es una equivocación”, explica al congresista. “En esos lugares, donde van los turistas, no hay discriminación, porque entre otras cosas conspira contra el negocio, pero en otros espacios y en otros ámbitos de la sociedad uruguaya todavía hay una enorme discriminación”.

“Por ejemplo tenemos problemas vinculados a la mejora de la educación sexual en el sistema educativo, enormes resistencias por partes de los conservadores, incluyendo a los partidos que ganaron el gobierno y por tanto en términos de la educación hay cambios que todavía vienen muy lentos y frente a esto necesitamos un impulso”, sentenció Couto.

“Seguiremos haciendo, lo que siempre hicimos; tener alianzas y articular con otras organizaciones de la sociedad civil” adelantá el cientista político, Diego Puntigliano. (Foto de Twitter)

Esteban Guzmán es un comunicador digital y activista LGBTQ+ chileno. Su Twitter es @eguzmanrioseco.

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