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Casa Tomada Mirarte es la casa de todes en La Habana

Una pareja de lesbianas abrieron el espacio hace cuatro años

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Casa Tomada Mirarte, un espacio para la comunidad LGBTIQ en Cocosolo. (Foto de Leidys H. L.)

Nota del editor: Tremenda Nota es el medio socio del Washington Blade en Cuba. Esta nota salió en su sitio web el 14 de enero.

LA HABANA — Cocosolo es un pequeño barrio en la periferia del municipio Marianao. Un barrio marginal, dicen muchos. Aunque Cocosolo no debería llamarse así, porque en ese barrio no se está solo. Y si alguien lo duda, que visite Casa Tomada Mirarte, la casa de todes.

Myrna Rosa Padrón Dickson es de esas personas que primero sonríe y después habla. Dijo que me conocía, aunque aún no sé de dónde. Ella, junto a su mujer, Siria, lideran el proyecto de Casa Tomada Mirarte desde hace cuatro años.  

Para los ojos de algunos la casa está en ruinas, se podría decir que inhabitable, pero los que saben mirar encuentran el arte en cada rincón.

“Es la casa de mi familia —allí donde Myrna cuidó a su padre hasta sus últimos días y ahora se ocupa del alzhéimer de su madre—. Por mucho tiempo estuvo cerrada y por cuestiones del clima atmosférico y económico también se ha deteriorado mucho. Nosotros hemos salido y entrado y la casa se ha quedado un poco sola. No es secreto ver cómo está constructivamente, pero tiene mucha espiritualidad”.

Pero así mismo, con paredes desconchadas y pedazos de techos que ya no están, es la casa de todes, como dice Siria a cada uno que llega: “Mi casa es tu casa”.

Entonces recordamos que ese también es el eslogan de la prestigiosa institución Casa de las Américas. Brindar la casa es lo que realmente sucede en Cocosolo, donde Myrna comparte con el público su propio espacio y lo convierte en la Casa Mirarte.

“Voy a poner el café. El que quiera que pase a servirse, porque no se lo voy a dar” —así me recibió.

A los pocos minutos de estar en la sala de Myrna, sale una persona con la cafetera en la mano, se para justo en la puerta que divide la cocina de la sala, mira a todos con cara de poder y manda que pasen a tomar café. Esa misma acción la repitió una y otra vez, y luego otra. Yo, que ya me sentía parte del lugar, fui por mi taza, pero solo en la tercera colada pude tomar.

Había allí más de una centena de personas abrazándose, riéndose, halagándose unas a las otras. ¿Se conocían? No creo que toda esa gente fueran amigos desde antes, pero lograron entenderse, dialogar, bailar, y tomar café. 

“Hemos abierto las puertas para el intercambio del arte pero también para el intercambio de saberes en los que se encuentra la cultura queer y el feminismo en diferentes variantes” —dijo Myrna, micrófono en mano, mientras formaba parte de un panel que habló sin tapujos, con deseos de contar sus historias y de escuchar la de los demás.

Para Myrna es fácil hablar frente a muchos. Ella es educadora popular, algo de lo que siente orgullo porque le permitió adquirir las herramientas para entender todo sobre política, cultura y saberes hegemónicos. Desde la religión hasta su identidad sexual, desde la manera de hablar y cómo dirigirse a los demás, hasta la propia manera de brindar amor. 

Bajo el lema: “Mi casa es tu casa”, todos los que llegan a la Casa Tomada Mirarte dejan su huella.

“Culturalmente somos un país machista y ese machismo, sexismo, homofobia, solo dividen. Para fortalecer la unidad, que no es esa unidad de la que se hablaba hace cincuenta años, sino esa otra unidad del nuevo pensamiento a la transformación social, a valorar lo diferente y lo diverso, para eso son estos espacios, y para eso estamos acá, en Casa Tomada Mirarte”.

Nosotres también existe

Habían pasado algunas horas desde que tomé la primera taza de café. Yo estaba allí desde las cinco de la tarde y no fue hasta pasadas las ocho de la noche que comenzó la actividad. Ya me había hecho a la ida de que no iba a comer nada en ese momento. Para comer habría tiempo…

Más de diez panelistas hablaban de sus proyectos, reían, se pasaban el micrófono unos a otros sin pena ni nervios, sin pudor. Hablaban y reían. Hablaban y hacían reír a los demás. A ratos mi estómago se entusiasmaba, hacía un ruido raro, como si riera también. 

Entre las voces que se disputaban el micrófono estaba Nancy Cepero, una artista visual, grabadora específicamente. Pero también una de las mejores cocinando comida vegana. 

Ya me habían hablado de ella. Había leído sobre ella, pero no la conocía. Y ahí estaba, justo en frente, sentada en el suelo, apretada entre sus colegas. No parecía importarle que la Real Academia de la Lengua Española no haya aceptado incluir todes. Porque Nancy seguía hablando con la e para sustituir la a y la o. Ella seguirá liderando Nosotres, un proyecto que funciona desde 2018.

Nancy se define a sí misma como activista. Usa el arte como pretexto evolutivo. Dice que antes veía las cosas de otra forma, incluso el propio tema de la racialidad lo entendía de un modo diferente, a la ligera. Sabe que desde pequeños usamos, tal vez de forma consciente (otras no tanto), un lenguaje racista, sexista, discriminatorio, que divide. Pero ella quiere despojarse de esos males, quiere que todes juntes luchen contra las desigualdades.

“Las discriminaciones nos tienen segmentados, pero lo importante es ver la necesidad de avanzar y crecer juntes como comunidad pero entendiendo las necesidades específicas de todes. Esa es una de las esencias de nuestro proyecto: aprender del afrofeminismo y crear espacios donde podemos ser nosotres mismes, con las libertades que uno merece”.

Para ella es fundamental que todes se sientan como una familia, que tengan la sensación de pertenecer a un hogar, aunque no tengan un espacio físico. Nosotres es un proyecto itinerante, diverso y divertido. Han empezado con un concierto, pero terminaron desayunando en la mañana.

“Porque la gente tenía muchas cosas que echar para afuera, mucho que compartir. Más allá del debate público hay una necesidad de conexión con gente común, que entiende la historia que estás contando, porque también vive como tú. En ese sentido lo logramos. Todes estamos en función de crecer juntes”.

Lideresas colombianas sanan desde el arte

El diálogo continuaba, como mismo continuaba creciendo mi hambre. Las opciones de comida estaban cada vez más lejos. La única persona que tenía fama de hacer comida para este tipo de actividades estaba sentada muy a gusto escuchando el debate, debatiendo.

Pero mi olfato no falló. Justo cuando las colombianas comenzaron a hablar sentí olor a comida. Un olor diferente al que siento en mi cocina o en la cocina de mi madre. Tal vez mi cerebro me estaba traicionando y el aroma que sentía era producto de mi imaginación, de mis deseos de comer…

Pero Jess Castaño y Vero Naki sí eran reales. Viajaron desde Colombia para participar de este encuentro, que no solo incluía un conversatorio, también prometía cerrar con un concierto.  

“Nosotres vivimos en Bogotá, una capital blanquísima, donde además existe división dentro de la propia comunidad discriminada —aclaró Jess—. Si eres negra y te relacionas con gente de tu color no puedes ser marica, porque eres mal vista. Si decides participar en actividades donde haya mayor inclusión y diversidad, entonces vas a ser la única pareja de negras”.

A raíz de esa situación surge la necesidad de crear un proyecto como Posa Suto. 

Jess hablaba rápido pero claro. Quería decir muchas cosas y el tiempo era poco. En cada intervención antes de la suya, asentía con la cabeza, se reía, como si entendiera qué pasa en Cuba. 

“Optamos por tener nuestro propio espacio: Posa Suto. Porque llegábamos a muchos sitios y no nos dejaban entrar. Nunca nos dijeron que por ser negras pero eso estaba clarísimo”.

Vero es más calmada. Empezó a hablar sin estar preparada porque, en un arrebato, Jess le puso el micrófono enfrente y la dejó sin opciones. Entonces se escuchó su voz por primera vez. 

Alberto Fellove Hernández ha encontrado en casa de Myrna un lugar ideal para sus espectáculos de transformismo. (Foto cortesía de Tremenda Nota)

“El proyecto fue posible gracias a que ganamos una beca de la Open Society Fundations, una organización gringa dirigida a jóvenes feministas de Latinoamérica. Gracias a esa ayuda logramos tener la casa. Queríamos lograr un espacio tolerante, respetuoso, donde nadie se meta con nadie, donde cada uno tenga la libertad de ser como quiera ser.

“Muchas veces nos sumergimos en la cotidianidad. Entonces el tiempo de compartir en espacios inclusivos, diversos, es poco. Sin embargo, necesitamos compartir con personas como nosotres, que tengan las mismas dudas, los mismos problemas”.

Jess sabe que el camino seguirá siendo escabroso, que pocas veces disfrutará de sus derechos fácilmente. Porque, aunque exista Posa Suto, aún hay mucha discriminación en Colombia, como también la hay en Cuba. Para ellas lo importante es sanar desde el arte. 

“Estamos convencides de que la cosa es por ahí. Nos sentimos a gusto en Casa Tomada Mirarte y estamos felices de poder reunirnos con tanta gente negra, tanta gente marica, tanta gente hermosa dispuesta a escuchar y a compartir”.  

Otra vez las Krudas Cubensi 

Si algo no me falla es el olfato. A veces quisiera tapar mi nariz, porque delata todos los olores que hay a mi alrededor, y son agradables, me traen recuerdos que solo se activan en mi mente gracias a que pasaron por el filtro de mi nariz. Y esta vez yo quería seguir oliendo, quería pensar que no me equivocaba, que podía comer… 

Justo cuando acabó el conversatorio habló de nuevo. Lo había hecho desde el principio porque era moderadora de la actividad. Su sentido del humor era más grande que su cuerpo, y su volumen corporal no es nada despreciable. Entonces retomó el mando de la situación, ahora para anunciar que había comida. Santas palabras mágicas que salieron de su boca: “Apúrense, que hay que comer”.

En la mesa se sirvió comida vegana colorida, diversa como todas las personas que estaban en la Casa Tomada Mirarte. No hubo mejor elección. Una comida sana, diferente, con combinaciones raras pero posibles, con sabores nuevos, y poco degustada en los hogares cubanos. 

Y todos comimos, y volvimos a tomar café. Y reímos. Y entramos otra vez en la zona caliente, donde antes se dialogó y ahora se escuchaba música, donde sería el concierto de las Krudas Cubensi. 

Odaymara y Olivia Prendes son las Krudas Cubensi, una de las agrupaciones más importantes de la diáspora cubana. Están radicadas en Estados Unidos. Se fueron cuando aún la ley de pies secos, pies mojados invitaba a tantos cubanos a probar suerte en el país más temible del mundo.

Salieron de Cuba en el 2006 y cada año regresan. Volver las llena de energía para seguir creando.  Recordaré a Odaymara Cuesta durante muchos días, quizás cada vez que tenga hambre mi mente traiga su recuerdo. Se parecía a mi madre, que primero anuncia que hay comida y después ella misma es quien te sirve el plato. Pero Odaymara es rapera, de las primeras mujeres que subió a escena para batirse en un ambiente feroz, donde el machismo estaba, y sigue estando, a la orden del día. 

(Foto cortesía de Tremenda Nota)

“Al final creo que estamos recogiendo el fruto de lo que Krudas fundó en el año 1999. Siempre fuimos un grupo muy futurista, muy adelantado a nuestra época. Y ahora estamos viendo que de alguna manera muchas personas están recogiendo nuestro trabajo de 20 años.

“Cuba y sus gobernantes son parte del circuito de la hegemonía blanca mestiza de toda América Latina. Y aunque hay que reconocer que se han hecho algunas cosas positivas, también hay que decir que la gente por su cuenta ha encontrado la manera de seguir adelante. Hay que emprender, porque no se puede esperar a que el gobierno dé nada”.

Según la visión de esta rapera negra y queer, Cuba sigue resistiendo. 

“Antes era casi imposible pensar que existiera un espacio como Casa Tomada Mirarte. Ni la Alianza Afrocubana, ni Afrodiverso, ni Nosotres, ni ningún otro proyecto con características similares hubiera sido posible”.

No es un secreto las adversidades que sufren las personas queer. Muchos fueron los testimonios que contaron los valientes y las valientes en la casa de Myrna, de todes. Algunos felices, otros más desgarradores, porque conocer que los agentes de Policía Nacional Revolucionaria, cuya misión es proteger a la población, son de los principales agresores, es realmente triste. 

Hay que multiplicar estos escenarios, trabajar en nuevas apuestas desde la perspectiva de género para combatir posturas sexistas equivocadas, la violencia de género. Es necesario que la sociedad cubana adopte un lenguaje inclusivo y tolerante, que se encamine hacia una libertad completa e igualitaria. Casa Tomada Mirarte es, casi seguro, un comienzo.

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McAuliffe: School boards should make ‘own decisions’ on trans students policy

Former Va. governor debated Republican challenger on Thursday

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Terry McAuliffe, gay news, Washington Blade
(Washington Blade photo by Lee Whitman)

Terry McAuliffe on Thursday hotly debated Republican challenger Glenn Youngkin at the Appalachian School of Law in southwestern Virginia on a variety of issues that include vaccine mandates, economic development, abortion access and policing. The former Virginia governor’s support for a law that protects transgender students, however, seemed less clear.

When the moderator asked if local school boards should be allowed to reject Virginia Department of Education “model policies” developed as part of a state law passed last year to protect trans and non-binary students from discrimination, McAuliffe said school boards “should be making their own decisions.”

This soft support for the law that Gov. Ralph Northam signed is in contrast to the Human Rights Campaign’s endorsement this week for his work as governor that includes signing an executive order prohibiting discrimination against LGBTQ state employees and vetoing anti-LGBTQ bills.  

HRC called out Youngkin, a former business executive and vocal Trump supporter, for “anti-LGBTQ and transphobic language” during his campaign. (HRC in 2019 named the Carlyle Group, the private equity company that Youngkin previously ran, as a “Best Place to Work for LGBTQ Equality” in its annual Corporate Equality Index.)

Younkin has supported Tanner Cross, a Loudoun County elementary school teacher who was suspended in June after he spoke against the Virginia Department of Education policy known as Policy 8040. The Virginia Supreme Court last month supported Cross’ reinstatement on First Amendment grounds.

“As governor, I will stand up for teachers like Tanner Cross,” the Republican candidate tweeted.

Youngkin also told Fox News the school board was trying to “cancel” Cross “simply for expressing his views that are in the best interests of the children and expressing his faith.”

But state Del. Danica Roem (D-Prince William County), one of the bill’s co-sponsors, told the Washington Blade in an earlier interview that the 2020 law passed with bipartisan support and most school boards are acting in accordance with the nondiscrimination law.

“Loudoun is catching headlines, but look at all of the other school districts who have adopted this without controversy,” said Roem, who in 2018 became the first openly trans person seated in a state legislature in the U.S. “They are acting in compliance with Department of Education best practices for how to humanely treat transgender kids in schools.”

McAuliffe, after stating that decisions regarding implementing trans student protections should be left to local school boards, said he hated seeing all of the “divisiveness” and “children being demonized.” He then pivoted to his talking points about increasing both teacher pay and broadband access for students.

Early in-person voting in Virginia is underway and lasts until Oct. 30. Election day is Nov. 2.

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Local

Black gay man hopes to ‘shatter lavender ceiling’ in Annapolis

Keanuú Smith-Brown is running to unseat Ward 3 incumbent

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Keanuú Smith-Brown (Photo by David Hartcorn)

Keanuú Smith-Brown, who is affectionately called KSB by his friends, is running to unseat incumbent Annapolis Alderwoman Rhonda Pindell Charles (D-Ward 3) and become the first out LGBTQ elected official in the city.

“Keanuú is on-track to shatter a lavender ceiling in Annapolis, becoming the first out LGBTQ person ever elected in the city,” Victory Fund Vice President of Communications Elliot Imse told the Washington Blade.

Smith-Brown, a 26-year-old substitute teacher, announced in February that he was challenging Pindell Charles, who has represented his ward since 2013. They will face off in a Democratic primary on Sept. 21, then the winner advances to the general election on Nov. 2.

The Annapolis native is the eldest of six siblings, raised by a single mother and a first-generation college graduate who describes himself as a proud Black gay man. His opponent, also a Democrat, stated on an Annapolis Pride survey that she supports the LGBTQ community, just “not overtly.”

“But his candidacy is about more than just making history,” Imse said. “When in office, Keanuú will ensure the interests of the LGBTQ community are considered in every policy discussion and every piece of legislation that comes before the council.”

Smith-Brown told the Blade he is running to represent “those who have been left out,” emphasizing that “there is an urgent need for change in our ward.”

The Annapolis native first came out as gay while still a senior in high school, the same year Pindell Charles was first elected as his Ward 3 representative.

“I grew up surrounded by drug addiction and witnessed domestic violence both in my family and in my community,” he told the Blade, sharing he was raised by a single mom while his father was incarcerated during most of his life.

He still lives in the home in which he grew up, and within five minutes of his partner’s house “if you’re driving fast.”

After graduating from the University of Baltimore in 2017 with a bachelor’s degree in government and public policy, Smith-Brown began working with legislators and advocating for LGBTQ bills in Maryland.

As president of the District 30 Democratic Club, Smith-Brown advocated for House Bill 1147 and its companion Senate Bill 401, which were both similar to neighboring D.C.’s requirement for single-occupancy bathrooms to be marked gender-neutral.

Both bills died in committee during the General Assembly’s pandemic-shortened session in 2020, but Smith-Brown’s advocacy continued.

He marched during the Black Lives Matter protests following the murder of George Floyd by then-Minneapolis police officer Derek Chauvin, and he continued to be a public advocate for LGBTQ rights and visibility as a member of Annapolis Pride.

“I have led and joined LGBTQ+ marches, rallies and events, even hosting a campaign ‘Love with Pride and Unity’ Drag Brunch,” Smith-Brown wrote in response to Annapolis Pride’s first LGBTQ-issues survey. “I helped organize for Maryland’s Health Care Decisions Act which would extend the rights of partners when making medical or funeral decisions.”

Pindell Charles, by contrast, in her survey response stated she did not consider her advocacy for the LGBTQ community to be “overt.”

“My support for the LGBTQ+ community, and even other communities, usually revolves around me working with persons individually, which I prefer,” she wrote. “One-on-one, rather than as a group, or public displays.”

FreeState Justice, Maryland’s statewide LGBTQ rights organization supports public advocacy.

“It’s extremely important for LGBTQ community members to participate in civic engagement — especially as elected officials,” Executive Director Jeremy LaMaster told the Blade in an email.

FreeState Justice has encouraged LGBTQ Marylanders to speak out at public hearings in support of legislation such as the state’s “panic defense” ban, waiving the publication of name change petitions and the establishment of a state commission on LGBTQ affairs. All of these measures passed during the 2021 legislative session.

“There is such immense power for our community that can be built at the grassroots level. From leading neighborhood associations to sitting on city councils, or representing the community in the General Assembly,” said Smith-Brown. “As the world changes, so do the ways in which issues disproportionately or uniquely impact the LGBTQ community, especially for our youth, elders, trans and Black siblings.”

Pindell Charles, who did not respond to the Blade’s requests for comment prior to publication, is a retired Baltimore City prosecutor and chairs the Annapolis City Council’s Public Safety Standing Committee.

During her time in public service, her advocacy included a variety of “groups and communities considered to be ‘underrepresented,’” according to her Annapolis Pride survey response.

Smith-Brown said Ward 3 deserves better.

“She is saying this is in a position of power, that she’s not willing to get out of her comfort zone,” he told the Blade. “You may not be okay with seeing two men or two women together, but when you don’t allow yourself in your position to be inclusive of all people you are now failing in your position.”

“If someone said that about the Black community, it would not be taken in the same way,” he added. “Admit that you don’t need to be here in this way. We can all do our best to do better.”

The Capital Gazette in February reported Pindell Charles intends to run for a third term and welcomes Smith-Brown’s challenge.

“We need to win this,” Smith-Brown said, encouraging LGBTQ and all voters to get out and vote. “My being at that seat at the table means that we are all in that seat. What is it they say? If I eat, we eat. That is the impact on our future, and I’m in it to win it.”

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Lo que trae el Código de las Familias de Cuba

Tendría matrimonio igualitario y ‘multiparentalidad’

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Activistas LGBTIQ+ en una acción callejera realizada en Playa, La Habana, en 2021 (Foto de María Lucía Expósito por Tremenda Nota)

Tremenda Nota es el socio mediático del Washington Blade en Cuba. Esta nota salió en su sitio web el 15 de septiembre.

El anteproyecto del Código de las Familias fue publicado este miércoles por el Ministerio de Justicia (Minjus). Como estaba previsto, la propuesta incluye el matrimonio LGBTIQ+ entre otros conceptos nuevos para la legislación cubana.

“El matrimonio es la unión voluntariamente concertada de dos personas con aptitud legal para ello, a fin de hacer vida en común, sobre la base del afecto y el amor”, dice el artículo 61 del anteproyecto.

Esta es la versión número 22 del Código de las Familias, declaró el gobierno hace una semana cuando la comisión redactora se reunió con el presidente Miguel Díaz-Canel y otros funcionarios.

Según el ministro de Justicia Oscar Silvera Martínez, el gobierno decidió publicar la última versión para «captar opiniones» de la ciudadanía. La publicación se hizo efectiva este miércoles.

El Minjus, en su presentación del anteproyecto de ley, compartió el correo electrónico [email protected] para recibir sugerencias y comunicó que «del resultado de estos análisis se elaborará una nueva versión del anteproyecto que será sometida a aprobación de las diputadas y diputados de la Asamblea Nacional del Poder Popular, en diciembre de este año».

Posteriormente, ya convertido en proyecto de ley, el Código será sometido a consulta popular en 2022.

¿Qué dice el anteproyecto?

El matrimonio entre personas LGBTIQ+ provocó grandes discusiones en 2018, durante el debate del proyecto de Constitución que finalmente se aprobó en 2019. El gobierno tuvo que desistir del artículo 68, que definía matrimonio como «la unión de dos personas», y adoptar una fórmula más amplia.

El camino quedaba abierto, a pesar de los reclamos del activismo LGBTIQ+, que alcanzaron su tono máximo en la marcha del 11 de mayo de 2019, un mes después de promulgada la Constitución.

Un plazo de dos años quedó abierto en Cuba, por una de las disposiciones transitorias de la Constitución, para discutir sobre los alcances del matrimonio. La epidemia de covid-19 complicó el cumplimiento de los plazos. Finalmente, el anteproyecto de ley se hizo público este 15 de septiembre.

A pesar de la falta de transparencia para constituir la comisión redactora, criticada también por la ausencia de personas abiertamente LGBTIQ+, el anteproyecto trajo algunas sorpresas.

En Cuba, si se aprueba este anteproyecto, será posible tener más de dos filiaciones. Aunque se aclara que será “excepcionalmente”, la ley reconocerá la maternidad/paternidad de más de 2 personas.

El artículo dedicado a la “multiparentalidad” dice que “una persona puede tener más de dos vínculos filiatorios” y cita como ejemplos “los casos de filiación asistida donde no existe anonimato de la persona dadora o gestante” y “las adopciones por integración”. Este último caso es el de quienes adoptan a la hija o al hijo de su pareja.

Según el anteproyecto, este vínculo será válido sin que importe “el lazo biológico o el componente genético de las personas implicadas”. “La determinación de los apellidos y el orden de estos, si la hija o hijo es menor de edad, se toma en cuenta lo que resulte más beneficioso, conforme con su interés superior y el respeto a su identidad”, establece el anteproyecto.  

La “gestación solidaria” también será posible en Cuba siempre que no tenga fines de lucro.

“La gestación solidaria se autoriza judicialmente cuando en la misma intervengan personas unidas por vínculos familiares, en beneficio de mujeres con alguna patología médica que les impida la gestación o de personas que presenten esterilidad o de hombres solos o parejas de hombres”, dice uno de los artículos del anteproyecto.

Con respecto a la adopción, buena parte de los procedimientos se hacen más sencillos. En la ley vigente, para adoptar hay que contar con autorización judicial. Con el nuevo Código aparece la opción de ceder un bebé voluntariamente “sin que de este acto sea exigible responsabilidad penal alguna”. Ofrece la posibilidad de hacerlo incluso con una simple escritura notarial.

El anteproyecto introduce el concepto de “comaternidad” para referirse a las parejas de lesbianas con descendencia y establece tácitamente la “filiación asistida” como un derecho, en vez de una opción para tratar la infertilidad según había sido considerada hasta ahora.

La noción tradicional de “patria potestad”, de origen romano y raíz machista, fue sustituida por la de “responsabilidad parental”. En esa línea, el anteproyecto prohíbe el castigo físico de los hijos, que está permitido “moderadamente” en la ley vigente.

Sobre la responsabilidad doméstica atribuida culturalmente a las mujeres, el nuevo Código expresa que “la división tradicional de roles de género y funciones durante la convivencia de los cónyuges no puede dar lugar a consecuencias económicas perjudiciales para ninguno de ellos” y establece por último que “el trabajo en el hogar es computable como contribución a las cargas”.

El anteproyecto se ocupa ampliamente de la violencia familiar con un adecuado enfoque de género. Los adultos mayores son otro foco de interés que no tiene tanta atención en la ley vigente. El nuevo Código también reconoció los derechos sexuales de las personas “en situación de discapacidad”.

A pesar de estos avances, en algunos casos extraordinarios, el anteproyecto no se refiere nunca a las personas trans y no binarias. El respeto a la identidad de género de menores trans por parte de sus familias, y en particular de quienes tienen la “responsabilidad parental”, es una significativa ausencia.

De ser aprobada la versión publicada hoy, el Código de las Familias sustituirá una ley de 1975 considerada un hito jurídico de la Revolución Cubana, pero sobre todo trascenderá por inaugurar el matrimonio LGBTIQ+ y por consagrar el derecho de esas familias a tener descendencia. 

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