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Los cubanos de Trump y la política ‘elvispresliana’

El apoyo del trumpismo provoca preguntas en Cuba

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Ilustración de Polari

Nota del editor: Tremenda Nota es el medio socio del Washington Blade en Cuba. Esa nota salió en su portal el 3 de noviembre.

Los cubanos de Trump son binarios en política, igual que los cubanos de Fidel. Machos y hembras de cuño tradicional. Más machos en ambos casos, por supuesto, como es el mundo machango que tenemos. 

La política binaria, más bien “binarista”, es masculina. Disfruta más el forcejeo en la barra de un bar que la charla edificante de los borrachos en ese punto en que el alcohol, si cayó bien en los nervios, te hace querer a la gente o te da sueño. Estos políticos tienen que derribar a alguien necesariamente por la muñeca. Si no tienen a quien noquear han fracasado.

En ambas orillas de Cuba no tenemos un modo de entender el debate que no sea jacobino. Dame tu cabeza. Así habla, en cuanto se le presenta la oportunidad de hacerlo, Díaz-Canel. En el mismo estilo, como si la experiencia de la vieja democracia estadounidense no les hubiera enseñado nada, hablan los cubanos de Trump.

Los más estridentes son los influencers, gente la más binaria que hay fuera de la Plaza de la Revolución, junto con algunos políticos de tono menor y vocecitas que hablan para el exilio o para Washington, nunca para ser oídos claramente en La Habana o en Guaracabuya.

Ayer Berta Soler, la mujer que lidera a las Damas de Blanco, dijo que sí, “Trump 2020”, con el argumento muy binario de que si Trump no gusta a los comunistas de Cuba forzosamente tiene que gustarle a ella. Berta es notoria por estas incongruencias. Sería una opinión cualquiera, aceptable, si no fuera trágico que la devoción por la política de Estados Unidos para Cuba, la fe en que un presidente americano hará la democracia de la isla, se ha convertido en un requisito para los héroes civiles de la oposición.

Eliecer Ávila, por decir uno que pasaba por socialdemócrata hace unos años, ahora es un activista republicano. Por serlo completo, como el exilio espera de él, se convirtió al racismo. Hay que verlo así, como una conversión religiosa, donde la fe se abraza entera o es herejía.

Una de las políticas más serenas que tiene la oposición, Rosa María Payá, católica y provida, se ha reconocido con naturalidad en el espíritu de la actual administración estadounidense. Lo que no le conviene, en tanto cubana que participa de nuestro precario juego político, es confiarse a la solución de Trump, como hizo cuando obsequió al presidente con unos yugos de camisa estampados con el escudo cubano, ni más ni menos, y le dedicó su buena fe.

Estos políticos e influencers hablan como si no entendieran nada de las relaciones entre ambos países, ni de la sensibilidad histórica que tiene la mayoría de los cubanos, con Fidel o sin él. Idealmente, ningún político debería confiar a un colega extranjero, a cargo además de una nación que tiene una relación tan larga y problemática con la propia, la solución de los problemas doméstico.

Que anden así por la vida explica, en parte, junto con las herramientas de control de la dictadura cubana, que la oposición tenga pocos seguidores en Cuba.

Transitar a una situación democrática, siquiera al nivel de una democracia liberal defectuosa, requiere aceptarse, y ese es uno de los grandes pendientes del exilio cubano y de la oposición. Aceptar, primero, que la Revolución Cubana ocurrió, en vez de querer borrarla, y luego ver qué hacemos con esa certeza en lo adelante. Aceptar, necesariamente, que debes construir tu propia personalidad política a partir de lo que eres, en vez de afiliarte pasivamente al plan que otro tiene para ti.

Rebasar las violencias del castrismo obliga a comprender su origen y sus rutas, las razones por las que nuestro carácter y el de la vieja república cubana favorecieron que acabáramos así, subordinados a un poder más opresivo que el que tenían nuestros abuelos encima.

Miami, el exilio político quiero decir, ha sido hasta ahora solo una negación, nunca una superación de la Revolución Cubana. Fue una base terrorista, hoy es un refugio para todos los conservadurismos como reacción al comunismo soviético, sin chance de democratizarse ni a sí mismos.

Alex Otaola, el más gritón de los influencers cubanos, entrevistó a Trump muy versallescamente el otro día. Como de favor le pidió que mirara una lista negra de toda la vida, dice él que roja, para que el presidente cubano de los Estados Unidos castigue a un grupo de artistas por su tibieza frente al gobierno de La Habana. Algunos de los enlistados jamás han hecho propaganda de ningún partido, mientras Alex corea consignas republicanas a diario en nombre del exilio.

No hay que ponerse pesado porque Otaola mezcle la política con el chisme. Pero promover las sanciones estadounidenses, antes y ahora, mañana incluso, es joderse la credibilidad frente a las millones de personas que buscan una alternativa dentro de Cuba para tener un país habitable. Las violaciones de derechos humanos no se resuelven con una cura de caballo que dañe el bienestar de quienes queremos defender. La mayoría de los “beneficiados” por estas arengas lo tiene claro.

Qué binarios son todos. A Otaola sus seguidores machos le celebran los cojones y le perdonan las plumas porque habla masculinamente, performance aparte, sobre Cuba. Cuadraría mejor tener una política “elvispresliana”, pero esa tradición solo existe como pulla del orador binario que fue Fidel y es una nota que el exilio, la simple negación, tampoco sabe dar. Todavía no tenemos plumas para eso.

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Un día de luto nacional en Nicaragua

Se realizaron ‘elecciones’ el 7 de noviembre

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Una cartelera en Managua, Nicaragua, promueve al régimen Ortega Murillo. Las “elecciones” que se realizaron el 7 de noviembre de 2021 equivalieron a un día de luto nacional para aquellos que creen en la democracia y los derechos humanos. (Foto de Michael K. Lavers por el Washington Blade)

El día 7 de noviembre del 2021 para los nicaragüenses fue un día de luto nacional y sobre todo, para las poblaciones vulneradas como lo ha sido la LGBTIQ+. Con el levantamiento del 18 abril, tomamos un papel fundamental en la organización de la lucha cívica, movilización de recursos, presencia en la protesta. La ultima marcha, realizada el 28 de junio del 2018, confirma, como estábamos logrando avanzar en la organización de las personas LGBTIQ+ para luchar por nuestros derechos. Depositamos mucha esperanza en una transición gubernamental que pudiera dar espacio a los derechos LGBTIQ+. Sin embargo, con el fraude electoral, se nos cae esa ilusión. Ya que no solo están siendo violentados los derechos de nosotros, sino, los derechos de todos, todas y todes, los ciudadanos.

Es importante tener claro que a Daniel Ortega y Rosario Murillo no les interesa velar por los derechos humanos de los nicaragüenses, ni siquiera los derechos de los militantes de su partido (FSLN). Quedó demostrado con la pandemia, como han mentido con los datos, las muertes de tantas personas, sin distingo de color, sexo, genero, opción sexual o religiosa, etc. Pero también quiero recalcar, que en los espacios que he participado en la Oposición Azul y Blanco, le consultaba a los dirigentes políticos partidarios de la agenda LGBTIQ+ y siempre me decían, que esto se tendría que verse, después de obtener el poder, los derechos LGBTIQ+ están en segundo plano, para un dirigente heterosexual, hetero normado y patriarcal.

Esa ha sido la retorica de todos los partidos políticos con respecto a los derechos LGBTIQ+. Siempre se verán después que estén en el poder, utilizando nuestros derechos solamente como una moneda de cambio, que nunca llega tener un resultado a favor de la comunidad LGBTIQ+.

Actualmente la población LGBTIQ+ exiliada en Costa Rica, sobre todo la comunidad trans, sufre de muchos atropellos en los sitios donde viven, ya que a veces su dinámica de ingresos es ejercer el sexo por sobrevivencia y las condiciones de la pandemia, han afectado gravemente la posibilidad de poder ganar para la renta y comida, por lo que ser nicaragüense y mujer trans, las coloca en un grado de violencia, por la vulnerabilidad a la que estas se enfrentan.

Hoy, como persona LGBTIQ+, me siento triste porque se ve cada vez más lejano un país con equidad e igualdad de derechos. Sin embargo, este debe ser un toque de fondo, para poder encontrarnos como personas diversas, desde la propuesta, apostando a los emprendimientos, como una forma de autosostenernos en un país que implica mucho reto económico, pero también oportunidad.

Ya es necesario, que al menos entre nosotros la población LGBTIQ+, empecemos a vernos como personas que pueden apoyar a la economía de un país y darle paso al dinero rosa. Ya que una población que tiene la libertad financiera puede pensar mejor y actuar con propuestas de integración, en una Latinoamérica machista patriarcal.

Nadie dijo que esta lucha iba a ser fácil, por lo tanto, seguimos resistiendo. LA LGBTIQ+ ESTUVO EN LA PROTESTA, AHORA QUEREMOS ESTAR EN LA PROPUESTA.

William Ramírez Cerda es activista de derechos humanos nicaragüense y asesor empresarial PYME. El vive en Costa Rica.

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Noticias en Español

Asesinan a Erika Tatiana 10 días después del discurso de odio de JOH contra personas LGBTQ en Honduras

La activista es la 4ta persona trans asesinada en el país este año

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Erika Tatiana (Imagen cortesía de Reportar Sin Miedo)

Reportar Sin Miedo es el socio mediático del Washington Blade en Honduras. Esta nota salió en su sitio web el 27 de septiembre.

SANTA ROSA DE COPÁN, Honduras — María hizo muchas llamadas, pero su hija, Erika Tatiana Martínez García, nunca le contestó. 

Desesperada por no saber de ella, fue a buscarla y la encontró muerta con heridas de arma blanca en su apartamento el domingo 26 de septiembre en horas de la tarde, relató a Reportar sin Miedo la madre de Tatiana.

Erika Tatiana, mejor conocida por su segundo nombre, tenía 32 años de edad y residía en la colonia Díaz Valenzuela, en Santa Rosa de Copán, en el occidente de Honduras. 

La víctima mortal tenía un pequeño negocio donde vendía bebidas y algunos alimentos a los clientes que llegaban en estado de embriaguez.

A la casa de Tatiana acudieron miembros de la Policía Nacional para acordonar el sitio donde yacía el cadáver. María quiere justicia para su hija, pero sabe que la mayoría de los crímenes quedan en la impunidad. “Si no se hace justicia acá, sé que el Señor lo hará. De Dios nadie se escapa”. Tatiana fue enterrada la tarde del lunes por sus familiares en Santa Rosa de Copán. 

Mientras tanto, elementos de la Dirección Policial de Investigación (DPI) procedieron a trabajar en las primeras pesquisas del caso. 

El vocero de la Policía Nacional de Honduras en el departamento de Copán, Gregorio Cornejo Campos, dijo que Tatiana falleció a causa de tres heridas producidas supuestamente por un puñal en el tórax y el cuello. 

“Hay mucha desinformación sobre las heridas y cómo se encontró el cuerpo, pero lo oficial que tenemos es que la mataron entre la noche del sábado y madrugada del domingo”, dijo a Reportar sin Miedo el vocero policial. 

Tatiana es la cuarta trans asesinada en Honduras en el 2021. Hasta la fecha, desde el transfemicidio de Vicky Hernández en 2009 han muerto 390 personas LGBTI en Honduras. 

Según el Observatorio de Muertes Violentas de la Red Lésbica Cattrachas, de los 17 casos de este año, 10 son de hombres gay, tres de mujeres lesbianas y cuatro de mujeres trans. 

La impunidad de los crímenes de odio contra las personas LGBTI+ en Honduras es de un 91 por ciento, revelan datos de la misma institución. 

Era activista nacionalista 

Según su madre, Tatiana era activista del Partido Nacional en Santa Rosa y acompañó a la institución política durante años en diferentes elecciones primarias y generales. 

El partido de gobierno del presidente Juan Orlando Hernández al que pertenecía Tatiana se ha pronunciado públicamente en contra de leyes que benefician en derechos a las personas LGBTIQ+ y mujeres, pero no por el asesinato de una de las líderes de sus bases. 

Además, el mandatario hondureño ha dicho públicamente su oposición a las propuestas a favor del derecho a decidir sobre el cuerpo de las mujeres y a los defensores de los territorios que se pronuncian contra las ciudades modelos o ZEDE. 

Un activista LGBTIQ+ nacionalista consultado por Reportar Sin Miedo dijo que los estatutos del Partido Nacional prohíben tocar el tema de la diversidad sexual y aborto.  Sin embargo, agregó el entrevistado, muchas personas diversas sexualmente que trabajan en la formación de las bases de la organización política reciben a diario un reconocimiento por parte de los grupos locales por su trabajo en la organización de la participación comunitaria y las estructuras del partido.

Honduras: organizaciones de la diversidad sexual denuncian a JOH por “discurso de odio”

Condenan crimen

La organización LGBTIQ+ Honduras Diversa realizó un pronunciamiento público con una imagen de Tatiana en la que incluyó un mensaje pidiendo justicia. 

“Hagamos oír nuestra voz, nuestro dolor y rabia, exigiendo al Ministerio Público y a los demás entes de investigación criminal en el país que realicen una investigación exhaustiva para que el asesinato de Tatiana no se sume al 91% de impunidad de los crímenes de odio de personas LGBTI+ en Honduras”, dice el comunicado. 

El director de Honduras Diversa, Néstor Hernández, condenó que los medios de comunicación no respetaran la identidad y expresión de género de Tatiana.

Hernández denunció que los medios locales y de circulación nacional colocaron el nombre con el que Tatiana aparece en sus documentos públicos y no su nombre asumido, ya que las personas trans no tienen ley de identidad de género en Honduras.

 

 
 
 
 
 
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A post shared by Honduras Diversa (@hondurasdiversa)

También las asociaciones diversas Arcoíris y Muñecas de Arcoíris realizaron un pronunciamiento público: “No más crímenes de odio contra nuestras hermanas, no más apología para nuestras colectivas”. 

 

 
 
 
 
 
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Por su parte, el secretario de la Juventud del Partido Libre, Kevin Ramos, dijo en sus redes sociales: “Seguiremos en la lucha por la búsqueda de la justicia. La transfobia es una realidad y más viva que nunca”. 

 

 
 
 
 
 
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Honduras tiene una deuda pendiente con las personas trans 

Tatiana debería ser una de las personas LGBTIQ+ beneficiadas por la sentencia en el caso de Vicky Hernández. En cambio, se convierte en otra víctima de un crimen de odio.

El Estado de Honduras fue condenado el 28 de junio por la Corte IDH por el asesinato de la activista trans Vicky Hernández. La sentencia del caso obliga al país a crear protocolos y normativas para brindar, de forma expedita, identidad de género a las personas trans.

Sin embargo, hasta hoy el gobierno hondureño no ha cumplido ninguno de los mandatos de la Corte IDH incluidos en la sentencia del caso de Vicky. Al contrario, durante el período electoral ha afinado su discurso contra las personas de la diversidad sexual y mujeres, según denuncias de activistas. 

“Al investigar la vida y muerte de Vicky entendimos la falta de acceso a servicios básicos, las dificultades para conseguir empleo formal y las barreras legales para el cambio de nombre y reconocimiento de su identidad y expresión de género que sufren las personas trans. Vimos cómo una cultura persistente de impunidad ha impedido sancionar a quienes cometen crímenes transfóbicos, y cómo muchos gobiernos de la región han optado por ignorar esta realidad. Para hacerle justicia a Vicky hay que entender el modo en el que el sistema les falla a las mujeres trans y cómo se puede mejorar”, escribieron para el New York Times las abogadas Angelita Baeyens y Kacey Mordecai de la organización estadounidense Robert F. Kennedy Human Rights. 

El equipo legal del caso también contó con las abogadas hondureñas Astrid Ramos y Nadia Mejía, de la Red Lésbica Cattrachas.

La red es liderada por Indyra Mendoza, quien el 14 de septiembre fue nombrada junto con Claudia Spellman entre las 100 personas más influyentes del mundo, según la revista Time. 

Ambas mujeres diversas sexualmente son las primeras personas hondureñas que obtienen este reconocimiento internacional. 

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Noticias en Español

‘Ser hombre va más allá de tener genitales’: Carlos y Niurka, una familia LGBTQ en Cuba

‘Yo vivo orgulloso’

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Carlos Hernández (Foto de María Lucía Expósito)

Tremenda Nota es el socio mediático del Washington Blade en Cuba. Esta nota salió en su sitio web el 27 de agosto.

LA HABANA — “Tengo muchísimas amistades que me llaman como Carlos, tengo otros allegados como mi familia que me aceptan, pero no se acomodan totalmente a la idea de que no es Diana, sino Carlos”, dice.

“Empecé en la transición hace tres años, siempre había tenido el deseo de estar bajo tratamiento. Comencé gracias a un grupo de amistades que tenía conexiones con la Cenesex (Centro Nacional de Educación Sexual). Hasta ahora he visto muchos cambios en mi cuerpo”, relata.

Carlos Hernández tiene 32 años y no tiene ningún problema con mencionar su nombre legal, aunque nadie se lo pregunte. El nombre antiguo está tan superado que no le preocupa mencionarlo.

Su mamá es la única que insiste en llamarlo Diana y le ha dicho que empezará a llamarlo Carlos cuando haya podido cambiar su nombre en el registro civil. Este argumento se lo inspira una transfobia agonizante, prácticamente derrotada. Ninguna institución tiene la facultad de hacer de Carlos un Carlos legítimo. Sin embargo, el Estado cree que tiene ese poder y para ejercerlo cuenta con oficinas, juristas, médicos, tribunales. Gente como la madre de Carlos, que no entiende bien que el género es otra norma, se excusa con esto.

“La última vez que insistí en buscar trabajo para el Estado me miraron de arriba a abajo cuando vieron mi carnet, me juzgaron por el tamaño”, cuenta Carlos. “Desistí y comencé a trabajar en el sector independiente y así nadie me reprime. Como trans, lo primero que yo desearía no es casarme como una Diana sino como un Carlos, cambiarme el nombre”.

Aunque el matrimonio parece la gran demanda de los colectivos LGBTIQ+ y ha sido el caballo de batalla del activismo, hay mucha gente como Carlos pensando más en derechos laborales o en el respeto al género de las personas trans. Hasta ahora, estos reclamos ni siquiera están en el gran debate público.

Cuando se aprobó el Código de Trabajo, en 2014, quienes legislaron decidieron que quedaba prohibido, a la hora de contratar, discriminar a nadie por su orientación sexual. Sin embargo, algunos diputados se negaron a incluir a la identidad de género en la lista de argumentos usados para descalificar a una persona que busca empleo. La ley entró en vigor con esa falta.

(Foto de María Lucía Expósito)

Carlos coordina una red de activistas afrodescendientes y vive con Niurka. Se conocen desde la adolescencia. Pasaron años desde que volvieron a verse decidieron tener una familia. Niurka tiene un hijo. Ha vivido como una mujer heterosexual. Insiste en que sigue siéndolo, aunque la transfobia general se empeñe en considerarla lesbiana.

“Nunca había tenido una relación con alguna otra mujer, de hecho me gustan los hombres. Por eso estoy con Carlos, porque él realmente lo es”, dice.

“Para mí ser hombre va más allá de tener genitales. Él tiene conceptos, principios y otras cualidades muy bonitas. Creo que debería ser un ejemplo para otros hombres”, opina.

“Luego del reencuentro, sin muchos rodeos, me aparecí en su casa con el niño y punto. Ya vamos para dos años de relación”, cuenta Niurka.

“El niño me dice tío, a veces me dice papá. Soy partidario de no imponer las cosas. Yo vivo orgulloso de esta familia”, dice Carlos y sonríe.

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