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Mesa por una Ley de Identidad de Género en El Salvador continua su lucha

Organizaciones trans presentaron nuevamente la propuesta

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Representantes de la Mesa por una Ley de Identidad de Género en El Salvador hablan con los medios de comunicación en la Asamblea Legislativa el 17 de agosto de 2021. (Foto de Ernesto Valle por el Washington Blade)

SAN SALVADOR, El Salvador — En conferencia de prensa el 17 de agosto la Mesa Permanente por una Ley de Identidad de Género en El Salvador, conformada por organizaciones de personas trans, recordaron los acontecimientos en donde la Comisión de la Mujer e Igualdad de Género de la Asamblea Legislativa envió a archivo la propuesta de Ley de Identidad de Género presentada el 22 de marzo del año 2018 a dicho órgano del Estado.

Además, recalcaron la indiferencia de los legisladores ante la pieza de correspondencia que el 17 de mayo de este año, fecha en que se conmemora el Día Internacional contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia presentaron ante el ya mencionado órgano del Estado.

“Queremos comunicar que el próximo viernes 20 de agosto presentaremos nuevamente la propuesta de Ley de Identidad de Género, ajustada y adecuada conforme a los estándares internacionales de Derechos Humanos establecidos por la Corte Interamericana de Derechos Humanos, en la Opinión Consultiva 24/7”, indicó en conferencia de prensa, Britany Castillo, representante de ASPIDH Arcoíris Trans (la Asociación Solidaria para Impulsar el Desarrollo Humano), en la Mesa Permanente.

Por este motivo Amalia Leiva, representante de COMCAVIS Trans de El Salvador, aclaró a los medios que la Ley de Identidad de Género permite el cambio del nombre, sexo y género, únicamente de las personas trans, en sus documentos de identificación; dentro de la ley se contemplan ciertos requisitos de tramite administrativo y judicial para poder acceder al cambio de nombre.

La Mesa por una Ley de Identidad de Género acompañada de la Fundación de Estudios para la Aplicación del Derecho (FESPAD), a través de un comunicado publicado en redes sociales el 18 de agosto, hicieron un llamado a la conciencia a los diputados y diputadas de la Comisión de la Mujer e Igualdad de Género; amparándose del artículo 36 de la Constitución de la República, que establece expresamente que todas las personas tienen derecho a un nombre.

Aclararon también que ese reconocimiento está en función de la auto realización de cada persona, esto de conformidad con el artículo 1 de la misma Constitución. Y por ello el nombre está vinculado con el goce de otros derechos como la educación, el trabajo, la salud, la seguridad, entre otros. Por lo que explican que la falta de un nombre acorde a la identidad de género que represente a las personas trans, conlleva a la exclusión de todos esos derechos y a la vez son discriminadas por el Estado y la sociedad misma.

Llegado el viernes 20 de agosto, las personas representantes de la Mesa Permanente presentaron a la Asamblea Legislativa la propuesta de Ley de Identidad de Género.

“Junto con el apoyo técnico de FESPAD y todas las organizaciones que estamos aquí, hemos actualizado y modificado el lenguaje de algunos artículos que tiene la ley para una mejor interpretación y comprensión de la ley”, expresó Leiva a los medios de comunicación presentes.

Leiva reiteró que la ley que se presenta sigue teniendo el marco legal sobre los requisitos y procedimientos a seguir para las personas trans que apliquen a dicho cambio.

“Uno de los principales desafíos en las anteriores Asambleas Legislativas, era que les preocupaba que cualquiera pudiera acceder, cuando la ley específicamente es para personas trans salvadoreñas, mayores de 18 años y que cumplan los requisitos”, aclaró.

A pesar de que la Mesa por una Ley de Identidad convocó a todos los diputados de las diferentes fracciones políticas, en especial a quienes conforman la comisión encargada de estudiar dicha propuesta, las únicas que se acercaron a recibir y firmar el documento fueron Linda Funes, diputada suplente de Nuestro Tiempo; Anabel Belloso y Rocío Menjívar diputadas del Frente Farabundo Martín para la Liberación Nacional (FMLN).

Si la Asamblea Legislativa no da respuesta a la ley presentada, la Mesa por una Ley de Identidad de Género seguirá su trabajo de incidencia.

“Generando espacios de diálogo e invitando a los legisladores a que participen en esos espacios de diálogo, que se asesoren y lean para que también entiendan toda la temática”, comentó Leiva al Washington Blade.

Las organizaciones de personas trans junto a FESPAD también solicitaron una inconstitucionalidad por omisión a la Corte Suprema de Justicias a través de la Sala de lo Constitucional desde el 20 de agosto del 2020.

“Se ha cumplido un año sin que la Sala de lo Constitucional, pueda decidir o pueda decir si existe una omisión parcial, hemos agotado todas las vías”, enfatizó Belloso al Blade.

La Mesa Permanente dejó muy claro es que de no ser favorable la respuesta de la Asamblea Legislativa ante la ley presentada, se ampararan en lo establece por la Opinión Consultiva 24/7 que establece una obligación de los Estados emitir una Ley del Nombre para las personas trans; por lo que en palabras de Belloso, el siguiente paso sería una petición a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, denunciando al Estado salvadoreño por la omisión de legislar el derecho al nombre de las personas trans.

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‘Mercenarismo’: El delito que la Seguridad del Estado de Cuba usa para presionar al activista LGBTQ Raúl Soublett

Se realizó la interrogación el 9 de octubre

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Raúl Soublett López ((Foto cortesía de Twitter de María Matienzo)

Tremenda Nota es el socio mediático del Washington Blade en Cuba. Esta nota salió en su sitio web el 9 de octubre.

LA HABANA — El activista LGBTIQ+ Raúl Soublett López fue amenazado este sábado durante una entrevista con la Seguridad del Estado con un proceso penal por “mercenarismo”.

“Cualquier tipo de lucha en #Cuba puede ser criminalizada. A Raúl Soublett López ahora lo quieren procesar por mercenarismo y la notificación se la hace un tipo que tiene tanto miedo que no da ni su nombre real”, denunció la periodista María Matienzo en sus cuentas de Facebook y Twitter.

Según Matienzo, el argumento de la Seguridad del Estado para probar el «mercenarismo» de Raúl Soublett es una serie de videos contra el racismo y la homofobia que produjo el activista.

Al menos uno de esos videos fue publicado por Tremenda Nota.

Camino al Código de las Familias, uno de los videos de Raúl Soublett señalados por la Seguridad del Estado como “mercenarismo”

La Alianza Afro-Cubana, una organización independiente que coordina el propio Soublett, informó este viernes que el activista había sido citado en la mañana del sábado para una entrevista con “agentes de la Seguridad del Estado” en una unidad de policía ubicada en Playa, La Habana.

En coincidencia con la citación, este sábado Raúl Soublett debió asistir a la universidad, donde cursa el último año de una licenciatura en Pedagogía.

María Matienzo advirtió en Facebook que “las citaciones con menos de 72 horas de antelación son ilegales también”.

El mismo día que citaron a Soublett, el presidente Miguel Díaz-Canel se reunió con activistas LGBTIQ+ y funcionarios del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex). Malú Cano, la coordinadora de la red TransCuba, que fue una de las invitadas, calificó el encuentro como una evidencia de la “voluntad política de avanzar en el reconocimiento de los derechos de las personas LGBTIQ+”.

Matienzo, que también es lesbiana, observó la coincidencia entre ambos incidentes.

“Ante una comunidad #LGTBIQ que se reúne con el poder en #Cuba, quieren procesar al activista @RaulSoublett”, observó en Twitter.

El propio Soublett posteó en Facebook: “Mientras hay activistas LGBTIQ+ que no se les escuchan, que los acosan, los citan para interrogatorios ilegales, en fin. Esa es la Cuba de ponle corazón. Hipócritas”.

El pasado 25 de febrero, Raúl se reunió con la Seguridad del Estado y acabó autoagrediéndose como resultado de la presión.

“Fue interrogado por más de cuatro horas, según me describe las cuatro horas más horribles de su vida, en la cual usaron los más bajos recursos de intimidación, chantaje, coacción y sobre todo mucha violencia tanto psicológica como verbal”, relató en esa ocasión el periodista Héctor Luis Valdés Cocho.

Según el Código Penal vigente en Cuba, el delito de “mercenarismo” consiste en incorporare “a formaciones militares integradas total o parcialmente por individuos que no son ciudadanos del Estado en cuyo territorio se proponen actuar” a cambio de “un sueldo u otro tipo de retribución material”. 

Las sanciones previstas para estos casos son hasta 20 años de cárcel o muerte. 

Un experto en Derecho consultado por Tremenda Nota, que pidió reservar su identidad, considera que “esta amenaza no pasa de ser un recurso de tortura psicológica”.  “Ese delito es improcedente en este caso y eso sería obvio para cualquiera”, añadió. 

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ORMUSA presentó investigación sobre la realidad LGBTQ en El Salvador

73.2 por ciento de miembros de la comunidad han sido discriminados

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Miembros de COMCAVIS TRANS participan en una marcha por el Día Internacional de la Mujer en San Salvador, El Salvador, el 8 de marzo de 2021. (Foto cortesía de COMCAVIS TRANS)

SAN SALVADOR, El Salvador Recientemente la Organización de Mujeres Salvadoreñas por la Paz (ORMUSA), en colaboración con la Asociación Comunicando y Capacitando a Mujeres Trans en El Salvador (COMCAVIS TRANS) y con el apoyo de la Colaboración Alemana y la Iniciativa Cristiana Romero (CIR), realizó tres diferentes presentaciones de una investigación sobre la realidad de personas LGBTQ en el país.

Desde hace ocho años y después de varias reflexiones, ORMUSA encontró diferentes aristas en los ámbitos en los que se desenvuelven las mujeres y por ello vio la necesidad de tocar el tema de diversidad sexual, al igual que de otras expresiones que encontraban en los territorios, expresó al Washington Blade, Marcos Urquilla, coordinador de planificación monitoreo y evaluación de la organización.

“Así ORMUSA comenzó a gestionar diferentes iniciativas, que pudieran dar una respuesta desde el tema de la investigación, con datos reales”, agrega Urquilla, quien además asegura que es importante dar reconocimiento a la diversidad misma que labora en la misma organización como tal.

Con el propósito de poder investigar en conjunto a COMCAVIS TRANS, las realidades de las poblaciones diversas, comenzaron hace unos años el observatorio www.nuestramirada.lgbt, debido al desconocimiento de la existencia de un observatorio que se dedique específicamente a temas de la población LGBTQ, expresa con énfasis Urquilla.

“La mayor parte de la información de la población LGBT que se encuentra es de testimonios, crónicas u otra modalidad; se necesitaba información cuantitativa”, explica Urquilla el porqué de la actual investigación.

La aproximación más cercana fue la Consulta Nacional sobre realidades LGBTI en El Salvador, realizada por la Dirección de Diversidad Sexual de la Secretaría de Inclusión Social en el año 2012; esto bajo la secretaría de Vanda Pignato en dicha institución.

“Esta iniciativa fue muy modesta en cuanto al alcance de la muestra”, expresó Urquilla con respecto a dicha consulta nacional, explicando así que con ORMUSA se pretende quitar el paradigma que solo se investiga sobre temas de salud sexual, sino también como el capital natural, el económico y social, entre otros.

De la investigación lanzada por ORMUSA, se obtuvo 447 respuestas de una muestra inicial de 625 personas LGBTQ en los 14 departamentos de El Salvador; también brindaron un poco de información instituciones como el Ministerio de Trabajo y Previsión Social (MTPS), Policía Nacional Civil (PNC), Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología (MINEDUCYT), Ministerio de Salud (MINSAL), Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), Ministerio de Gobernación y Desarrollo Territorial (MIGOBDT) y Fiscalía General de la República (FGR), de los cuales solo el MIGOBDT no respondió a su solicitud de información.

De todas estas instituciones únicamente el MINSAL tiene programas específicos en beneficio de la población LGBTQ, el 95 por ciento de las personas encuestadas conocen los diferentes programas y políticas de gobierno a su favor.

Otro hallazgo importante es que 58 por ciento profesan una religión, en su mayoría mujeres trans y hombres gays; de este porcentaje un 40.3 por ciento tiene un estigma y realizan discriminación a las personas LGBTQ, pese a eso no les parecía un obstáculo para vivir una fe.

Un 73.2 por ciento de las personas expresó haber sido discriminados, sobre todo personas bisexuales y gays, el 47.7 por ciento de estas personas son hombres. Un 41.4 por ciento han enfrentado violencia por su orientación sexual y/o identidad de género, sobre todo personas intersexuales y lesbianas. Esto les genera afectaciones emocionales, físicas y sociales, como también las pérdidas de oportunidades de crecimiento y desarrollo.

Como en el tema del apoyo entregado por el gobierno para generar ingresos en temas de emprendimientos, únicamente el 12.8 por ciento manifestó haber recibido ayuda de ese tipo.

Ante toda la realidad de esta parte de la población salvadoreña afronta, un 79.5 por ciento se reconocen como resilientes, se adapta a su realidad de una manera positiva, pese a todo.

De esta manera lo reflejó Romina, mujer trans asistente a la presentación de la investigación, “al acercarme a este tipo de presentación y diferentes procesos, me motivo a conocer más y seguir creciendo”, expresó.

Astor Elías, un hombre trans que recién comienza su proceso de hormonización, entre lagrimas expresó sentirse identificado con los resultados presentados, “al escuchar los datos de la investigación, puedo confirmar que son reales”, alegó entre sollozos.

Las personas asistentes externaban que estos resultados pueden servir de apoyo al ante proyecto de ley de identidad, Kaori Sánchez, “nunca había visto un estudio así, a profundidad, esto puede apoyar la ley de identidad”.

Ivonne Argueta, una investigadora de ORMUSA, aseguró que cuando las personas se identifican con lo que se presenta, esto valida el análisis y además muestra que se va por el camino correcto ante la realidad que se vive.

“Sin duda es una aproximación a la realidad”, aseguró Urquilla, agregando también que aún tienen grandes desafíos en cuanto a la participación de muchos departamentos del país ya que comenta que en Cabañas, Morazán, La Unión, Usulután y Chalatenango no hubo mucha respuesta.

“Pese a eso consideramos que es uno de los mayores aportes que hay a nivel nacional y esperamos seguirlo promoviendo, y que estos datos se utilicen como evidencia”, finaliza.

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Un país con derecho a la blasfemia

‘El idioma es para singar, asere, para hacer magia negra’

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Tremenda Nota es el socio mediático del Washington Blade en Cuba. Esta nota salió en su sitio web el 30 de septiembre.

LA HABANA — Dice el periodista Maykel González Vivero, director de Tremenda Nota, que yo soy un tipo “cuir”.

También dice que algo de lo mejor que le ha pasado la revista en esta epidemia, fue que entró a trabajar un “heterosexual cis”. Esto último no lo dice, pero al masajista de mi ego le encanta pensar que sí.

Llevo algunos meses trabajando con lesbianas, bisexuales, pájaros y no binaries. Conversan fluidamente en lenguaje inclusivo. A veces se me agota el oído intentando seguirles la rima. No soy un defensor apasionado de su uso.

Pero otro día le comentaba a un socio, negro y maricón, al que no le gusta que le digan que es negro y maricón, que sin darme cuenta he comenzado a manejar formas inclusivas en algunas de mis conversaciones. Desestigmatizarlo desde el juego con las palabras es un reto poético.

Otro socio, amargado y ladinamente heterosexual, aspirante a ateo en la asamblea de los muertos de hambre, soltó que me estaba comportando como un tipo blasfemo: “El idioma es para singar, asere, para hacer magia negra. Es un cultismo. No es para hacerse el heterogéneo ni el inclusivo. Recuerda lo que dijo Víctor Hugo: el español se utiliza para hablar con Dios”.

Me importó un rábano toda su proyección léxicomachista. En lo que sí me detuve, fue en el hecho de que me definiera como un blasfemo. Hacía años no escuchaba semejante hipérbole. Ahora soy empingadamente “cuir” y un blasfemo de nuevo tipo.

Hay quien me ha aconsejado que salga de aquella redacción donde Sodoma y Gomorra son apacibles pueblos de provincia. Otros siguen enquistados en que nuestro pájare superior es un comprobado agente de la Seguridad del Estado. Otros aseguran que es ahijado de la NED, la organización estadounidense más denunciada por el gobierno cubano.

Tremenda Nota justifica su existencia en una apología casi divina. Admitir que somos “una revista marginal” tiene sus consecuencias en un país marginal y harto mamable.

Fuera más fácil la pincha para nosotros, los redactores, si nuestros próceres asumieran de una vez que nunca han dejado de ficcionar un mundo ideal bajo principios de Levítico. Este texto bíblico, miles de años viejo, sanciona la blasfemia con lapidación por las masas. Si consideramos que blasfemar es un delito público contra Dios, entonces somos el verdadero y único pueblo elegido.

Blasfemar es un acto democrático. Se trata de conectar los cables indicados al explosivo, dígase sentido común, y dejar caer el artefacto, “la mirada constante, la palabra precisa, la sonrisa perfecta”, desde el piso más alto de la libertad que te asiste como hereje alfabetizado que eres. El paquete de vuelta trae incluido lo que llaman “pánico moral”.

Ser cruelmente sincero en un país obstinadamente hipócrita “obliga” a los gobernantes a usar la racionalidad política: hacer lo necesario para salvar lo necesario. Es decir, la “revolú”.

El abogado y veterano de la guerra civil estadounidense Robert Ingersoll dijo una vez que «el crimen llamado blasfemia fue inventado con el propósito de mantener ―defender— doctrinas que no pueden sostenerse por sí mismas”.

Cuando Maykel González Vivero defenestró mis horas nalgas de cultura política y temas de identidad de género y orientación sexual con aquello de “querido, asúmelo ya: eres un macho cuir con todas las de la ley”, yo no sabía de qué estaba hablando.

En mi última etapa como militar supe, por comentarios de pasillo, que la gente llevaba tiempo queriendo saber cuán maricón era Acostarana. Nadie me conocía ninguna descarga o romance con ninguna de mis compañeras de trabajo. Al parecer eso era mal visto o la confirmación de que lo mío “era otra cosa”.

Mi heterosexualidad ha cogido otro rumbo, pero ni Maykel ha sido esa especie de mecenas que pudiera pensarse ni la revista es la playa “Mi Cayito”, como otros tantos la asumen desde el desprecio y el desconocimiento.

Soy una blasfemia andante de doscientos seis huesos y uñas pintadas de vez en cuando. Tengo gestos de passarella, de amanuense versátil. Si me enseñas una ropa de mujer que me queda en talla, no dudo en ponérmela.

Todas mis balas son de mujer. Lo que quiere decir que la diferenciación entre ropa femenina y masculina, desde hace unos cuantos años, es un rezago de eso que Ingersoll denominó blasfemia: una construcción social bollopinga con causa y efecto acérrimo en una sociedad marcada por un pensamiento austral, imposible ya de sostenerse.

Viene un país con total derecho a la blasfemia.

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