September 2, 2018 at 12:00 pm EST | by Laura Rodríguez Fuentes
Matrimonio igualitario en Cuba: La discordia

Durante años, activistas y personas LGBTI+ han reclamado el derecho al matrimonio igualitario en Cuba. (Foto por Yariel Valdés González/Tremenda Nota)

Nota del editor: Tremenda Nota es una revista electrónica independiente que documenta la comunidad LGBTI del país y otros grupos minoritarios. Tremenda Nota es una pareja de contenido del Washington Blade.

Esa nota salió originalmente en el sitio web de Tremenda Nota.

SANTA CLARA, Cuba — Unas semanas antes de que se conociera la propuesta de modificación del concepto de matrimonio en el proyecto de Carta Magna, la polémica se avivó en las calles y las redes sociales. 

De un lado, cinco denominaciones cristianas promovieron una campaña a favor del “diseño original de la familia, tal como Dios la creó.” De otro lado, la población LGBTI+, numerosos activistas y artistas así como personas heterosexuales, defendieron el diseño original de la familia cubana, cualquiera que fuera su composición. 

Mariela Castro Espín, la directora del Centro Nacional de Educación Sexual de Cuba (CENESEX), reconoció frente al Parlamento que “el matrimonio es la posibilidad de garantizar otras oportunidades y otros derechos que se les están negando a las personas por su orientación sexual.” 

Sin embargo, la modificación del concepto de matrimonio provocó más polémica en las calles que en el propio Parlamento. En las plazas, en las reuniones de debate o incluso en las instituciones eclesiásticas ahora la gente aprueba o cuestiona el artículo 68 que establece “la unión voluntariamente concertada entre dos personas con aptitud legal para ello, a fin de hacer vida en común.” 

Jovann Silva Delgado, un abogado cubano residente en Estados Unidos, considera que el texto del artículo “no deja lugar a las dudas sobre la intención del legislador de abrir la posibilidad para que dos personas del mismo sexo se puedan casar.”
 
Sin embargo, a Silva Delgado le preocupa que la discusión de los cubanos se circunscriba únicamente al artículo 68, y que, cuando sean llamados a un referendo obvien otros fundamentos esenciales para el ejercicio democrático en el país.

Por su parte, María Jorge López, coordinadora de Labrys, un grupo lésbico de Santa Clara, hace varias semanas convocó al público de El Mejunje a votar a favor de la nueva Constitución. María es militante del Partido Comunista de Cuba y está de acuerdo con el Proyecto de Carta de Magna sometido actualmente a consulta popular.
 
A partir de los debates populares iniciados el pasado 13 de agosto el Noticiero de Televisión Nacional ha transmitido opiniones contrarias al matrimonio igualitario. Hasta ahora, el debate del resto de los artículos se limita a ligeras sugerencias de adición y, sobre todo, al asentimiento. Nadie cuestiona las estrictas bases pautadas en el proyecto: el papel rector del Partido Comunista de Cuba o el carácter irrevocable del sistema social, económico y político del país, parecen puntos inviolables.

¿Quién es más original?

La Liga Evangélica de Cuba, la Convención Bautista de Occidente, la Convención Bautista de Oriente, así como la Iglesia Metodista en Cuba y la Iglesia Evangélica Asamblea de Dios, se pronunciaron en mayo pasado a favor del “diseño original de la familia” y convocaron a diversos ayunos y “clamores” para expresar su disgusto con el posible cambio en la Ley suprema.  

Del otro lado, los activistas generaron una campaña, sobre todo en las redes sociales, para respaldar el cambio en la nueva constitución. Y sustituyeron el cartel divulgado por las iglesias por otro que defendía el “diseño cubano” de una “familia muy original,” que no se limita a la fórmula Papá + Mamá + Bebé(s).

Al ser interpelado, Yoan Pérez de Ordaz, un líder de jóvenes en la Iglesia Bautista La Trinidad de Santa Clara, se escuda en el criterio de que “el futuro del país debiera ser de todos.” 

“Básicamente, la posición de los evangélicos es que no debería existir una legislación respecto al matrimonio igualitario. Sin embargo, considero que la Carta [de las cinco denominaciones cristianas] que está circulando no se abre al diálogo,” apunta este devoto cristiano. 

No obstante, Pérez de Ordaz entiende que, históricamente, los cristianos y los homosexuales recibieron maltratos por parte del sistema. Unos y otros “fueron juntos a la UMAP [Unidades Militares de Apoyo a la Agricultura], pero, en estos momentos, la ley solo favorece a unos. Nuestra cosmovisión no va a estar reflejada en la constitución ni en el Código de Familia. Por eso, el documento no va a ser inclusivo: me excluye a mí y a muchos más.”

La iglesia católica también se ha hecho eco de la campaña contra el matrimonio igualitario, aunque más discretamente. En la foto: Un mural en las afueras de la casa de las Siervas de Jesús, en Santa. Clara. (Foto por Carlos Alejandro Rodríguez Martínez/Tremenda Nota)

Mientras varias iglesias se oponen al cambio en el concepto de matrimonio, en La Habana varios activistas organizan intervenciones públicas y sesiones fotográficas de bodas simbólicas frente a la Plaza de la Revolución y otros lugares emblemáticos de la capital.

En el anfiteatro de El Mejunje, la meca de los marginados en el centro del país, muchos concurrentes opinan que el matrimonio no debe ser considerada la última meta a alcanzar. 

Blancuchini, una conocida transformista de Santa Clara, cree que las personas LGBTI+ también necesitan el respeto de la policía, o que se admita a las personas trans en sus centros de trabajo o estudio con ropas consideradas femeninas.

“Aquí to´ el mundo quiere casarse, algún día me llegará mi media naranja,” revela Zuleika, otra chica trans de Santa Clara que plantea su propia petición: “una ley que me deje ponerme mi nombre en el carné de identidad.” Otros, como Javier Lorenzo Olivera, transformista de Santa Clara, espera que en el futuro cercano se permita la adopción a las parejas de gais y lesbianas. 

Las personas LGBTI+ también han abogado por que se reconozca el derecho a heredar, entre otros. A partir del potencial cambio de la ley, Francisco Águila Medina, profesor de filosofía jubilado, advierte también que “se acabarán las barreras para ir a un hotel o a un cabaré a los que se debe entrar por parejas. Creo que cambiarán hasta los planes de estudio en escuelas y universidades.” 

Sin embargo, el artista visual y diseñador habanero Roberto Ramos Mori representa a otro grupo de activistas que, aunque reconocen la importancia del matrimonio igualitario dudan de su capacidad transformadora. “Yo no estoy en contra del matrimonio. Estoy en contra de la institución matrimonio que regula la manera en que construyes tu familia, y [en contra de] que sea el matrimonio lo que te dé garantías sociales. El Estado debería asegurar el desarrollo pleno de la sexualidad humana, sin que importe la situación de vida de las personas,” dijo Ramos Mori a Tremenda Nota.

A pesar de las opiniones encontradas, gran parte de la población LGBTI+ cubana percibe la Carta Magna como la única forma de ser reconocida y respetada por primera vez ante la sociedad. Ramos Mori opina: “A partir de que pueda formar parte y participar realmente, al margen de mi orientación sexual o identidad de género, podré considerar otros derechos.”

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