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Migrantes LGBTI+ llegaron a la frontera de EEUU
Grupo de casi 80 personas están en Tijuana

Dentro de poco se cumplirá un mes desde que Loly Méndez salió de El Salvador. (Foto por Yariel Valdés González/Tremenda Nota)
Nota del editor: Yariel Valdés es reportero de Tremenda Nota, una revista electrónica independiente en Cuba que reporta sobre la comunidad LGBT y otros grupos minoritarios en el país. Tremenda Nota es la pareja de contenido del Washington Blade en Cuba.
Yariel Valdés está actualmente en Tijuana, México. Su nota salió originalmente en el sitio web de Tremenda Nota el martes.
TIJUANA, México — Un grupo de migrantes LGBTI+ espera en Tijuana, México, para alcanzar la frontera estadounidense. Decenas de personas dejaron la caravana de al menos 5.000 centroamericanos para evitar el acoso de sus propios compañeros de viaje.
Hace más de 22 días, Loly Méndez emprendió el viaje más largo de su vida. Cerca de 4.400 kilómetros separan por tierra a El Salvador de Estados Unidos. Aun así, Loly decidió unirse a uno de los grupos de migrantes centroamericanos que huyen de la violencia en sus países natales, y avanzan hacia la frontera de Estados Unidos.
Loly, mujer transgénero, cosmetóloga, no vio solo la meta del “sueño americano,” sino la oportunidad de huir de la violencia y la transfobia. Una pandilla la había asaltado y robado en su propio país.
“Doy gracias a Dios porque no me quitaron la vida, ni me violaron,” dice.
En su adolescencia, Loly ya sabía que era una mujer. Sin embargo, el clima de intolerancia que vive en su país de origen le impidió completar el cambio de imagen que deseaba.
“Nunca sabes si vas a amanecer (viva) — dice —. Yo no dejo de pensar en mi amiga, cómo la asesinaron, la estrangularon y la tiraron de un puente. Teníamos planes de salir de allá juntas (de El Salvador), pero la gente le puso odio porque ella ya lucía como una mujer.”
Cruz Torres, director de Diversidad Sexual de la Secretaría de Inclusión Social de El Salvador, estima que 600 personas LGBTI+ han sido asesinadas en los últimos 24 años en ese país centroamericano. Al menos 145 de los crímenes ocurrieron en solo tres años, desde 2015 a 2017.
La frontera, a un paso
“Todas las personas homosexuales que viajamos en esta caravana venimos con el propósito de ser libres, de trabajar, de no ser delincuentes,” explica Loly a Tremenda Nota. “Yo jamás me he prostituido y no voy a otro país a eso.”
La salvadoreña llegó a la localidad Playas de Tijuana el pasado domingo como parte de una avanzada de casi 80 personas de la comunidad LGBTI+, integrantes de la primera caravana de más de 5.000 migrantes centroamericanos.
El grupo llegó escoltado por oficiales del Instituto Nacional de Migración de México y por observadores de varias comisiones de derechos humanos del país azteca. Arribaron a la ciudad fronteriza después de pasar por San Luis Río Colorado (Sonora) y Mexicali, la capital del estado de Baja California.
César Mejías, uno de los migrantes y portavoz no oficial del grupo, declaró que esta primera caravana alcanzó el norte de México antes de lo previsto porque recibieron apoyo de “una organización de Estados Unidos, que también pertenece a la comunidad LGBTI+.” Mejías prefirió no mencionar el nombre de sus patrocinadores.
En Tijuana aumentó la incertidumbre de los migrantes. “Duele saber que ahora nos vayan a deportar para nuestros países,” comenta Kecha Cataleya, una transgénero hondureña de 24 años.
“En 2015 me aventaron gas y me prendieron fuego, aún se me miran las marcas,” cuenta. La joven también asegura que las maras (pandillas) obligan a las personas trans a vender drogas y prostituirse.
Según la organización no gubernamental Transgender Europe, Latinoamérica tiene las tasas mundiales más altas de violencia contra la comunidad LGBTI+.
El Salvador, por ejemplo, ha registrado “aterradores crímenes de odio hacia las personas LGBTI” en los últimos años, según un reporte del grupo COMCAVIS Trans (Comunicacndo y Capacitando a Mujeres Trans). Se trata de “actos que se producen con mayor crueldad de lo usual: mutilaciones, excesos de violencia llegando al extremo de múltiples disparos, cuerpos atados, desmembramiento de partes genitales y acciones de tortura sistemática.”
Cuando Kecha Cataleya y sus compañeros llegaron a la calle Olas Altas, en la sección Coronado, varios vecinos protestaron. “Gracias a Dios — cuenta César Mejías — ellos ya comprendieron quiénes somos, qué es lo que vamos a hacer y cuánto tiempo vamos a estar aquí.”
Mejías y el resto del grupo, en el cual viajan varios menores de edad, esperan por sus “apoderados legales” para iniciar el proceso de asilo político en los Estados Unidos. “Queremos hacer las cosas bien,” añadió.

La caravana LGBTI+ arribó el pasado domingo 11 de noviembre a Tijuana, México. (Foto de Yariel Valdés González/Tremenda Nota)
Sin embargo, el presidente norteamericano Donald Trump ha intentado cerrar todas las puertas de Estados Unidos a los migrantes centroamericanos. El pasado 9 de noviembre el mandatario firmó una orden ejecutiva que prohíbe la entrada al país de forma ilegal por la frontera con México. Si los migrantes centroamericanos accedieran a la nación del norte a través puntos de entrada no autorizados, serían arrestados y perderían el derecho de permanecer en el país o solicitar asilo.
A finales de octubre el gobierno norteamericano anunció el despliegue de 5.200 militares en la frontera con México. Aunque Trump no mostró ninguna prueba aseguró en la red social Twitter que las caravanas “también están formadas por algunos matones y pandilleros muy malos.” En otro de sus tweets amenazó a los migrantes: “¡Esta es una invasión de nuestro país y nuestro ejército te está esperando!”
Unos son más iguales que otros
Durante el trayecto, los integrantes LGBTI+ de la caravana caminaron a la par de sus compatriotas hondureños, salvadoreños y guatemaltecos. Cruzaron a nado los mismos ríos, atravesaron las mismas cercas fronterizas, durmieron bajo la intemperie común, padecieron el mismo frío y la misma hambre. Sin embargo, su condición de personas LGBTI+ provocó que fueran discriminados por sus propios compañeros.
“No me esperaba eso de ellos porque todos somos migrantes y veníamos juntos. Pensé que teníamos que apoyarnos,” denunció la salvadoreña Noe Alvarenga.
“Como somos la comunidad más vulnerable — acota Loly — hemos sufrido la violencia, el machismo que viene dentro de esa caravana. Hemos sido mal vistos, nos gritan cosas.”
La antropóloga social Marta García Ortega, investigadora del Colegio de la Frontera Sur de México, coincide en que dentro del conjunto de migrantes, la comunidad LGBTI+ es particularmente vulnerable, “porque no solo están solicitando un derecho al asilo, también están en mayor riesgo, y requieren atención especial, como las mujeres.”

Varios niños se cuentan en la caravana que alcanzó la localidad Playas de Tijuana, a orillas de la frontera norteamericana. (Foto de Yariel Valdés González/Tremenda Nota)
En efecto, la discriminación, la homofobia, la violencia y los crímenes de odio lanzaron a Loly Méndez, Kecha Cataleya, Noe Alvarenga y César Mejías a un camino de miles de kilómetros, desde sus países natales hasta la frontera norteamericana.
“Vivir como yo deseo vivir, siendo lo que soy, sin que nadie me discrimine, sin necesidad de ocultarme, sin que vengan unos maleantes a la vuelta de la esquina y me golpeen…Eso es lo que quiero,” confiesa Mejías.
El recorrido, sin embargo, no termina en la frontera estadounidense. Ahí deberán emprender otra “caminata” por el sistema legal norteamericano.
Las caravanas que en pocos días tocarán las puertas de Estados Unidos han inaugurado un proceso sin precedentes en la historia reciente de las migraciones forzadas, cree la investigadora Marta García Ortega. “Esto ya no es solo un movimiento de éxodo, es un movimiento por los derechos sociales, por los derechos civiles, por el derecho a migrar.”
Virginia
VIDEO: LGBTQ groups march in Va. inaugural parade
Abigail Spanberger took office on Saturday
The inaugural ceremonies for Virginia Gov. Abigail Spanberger were held in Richmond, Va. on Saturday. Among the groups marching in the parade were Diversity Richmond and the Virginia Pride project of Diversity Richmond.
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Virginia
Va. Senate approves referendum to repeal marriage amendment
Outgoing state Sen. Adam Ebbin introduced SJ3
The Virginia Senate on Friday by a 26-13 vote margin approved a resolution that seeks to repeal a state constitutional amendment that defines marriage as between a man and a woman.
Outgoing state Sen. Adam Ebbin (D-Alexandria) introduced SJ3. The Senate Privileges and Elections Committee on Wednesday approved it by a 10-4 vote margin.
Same-sex couples have been able to legally marry in Virginia since 2014. Outgoing Republican Gov. Glenn Youngkin in 2024 signed a bill that codified marriage equality in state law.
A resolution that seeks to repeal the Marshall-Newman Amendment passed in the General Assembly in 2021. The resolution passed again in 2025.
Two successive legislatures must approve the resolution before it can go to the ballot. Democrats in the Virginia House of Delegates have said the resolution’s passage is among their 2026 legislative priorities.
“It’s time for Virginia’s Constitution to reflect the law of the land and the values of today,” said Ebbin after Friday’s vote. “This amendment, if approved by voters, would affirm the dignity of all committed couples and protects marriage equality for future generations.”
Florida
DNC slams White House for slashing Fla. AIDS funding
State will have to cut medications for more than 16,000 people
The Trump-Vance administration and congressional Republicans’ “Big Beautiful Bill” could strip more than 10,000 Floridians of life-saving HIV medication.
The Florida Department of Health announced there would be large cuts to the AIDS Drug Assistance Program in the Sunshine State. The program switched from covering those making up to 400 percent of the Federal Poverty Level, which was anyone making $62,600 or less, in 2025, to only covering those making up to 130 percent of the FPL, or $20,345 a year in 2026.
Cuts to the AIDS Drug Assistance Program, which provides medication to low-income people living with HIV/AIDS, will prevent a dramatic $120 million funding shortfall as a result of the Big Beautiful Bill according to the Florida Department of Health.
The International Association of Providers of AIDS Care and Florida Surgeon General Joseph Ladapo warned that the situation could easily become a “crisis” without changing the current funding setup.
“It is a serious issue,” Ladapo told the Tampa Bay Times. “It’s a really, really serious issue.”
The Florida Department of Health currently has a “UPDATES TO ADAP” warning on the state’s AIDS Drug Assistance Program webpage, recommending Floridians who once relied on tax credits and subsidies to pay for their costly HIV/AIDS medication to find other avenues to get the crucial medications — including through linking addresses of Florida Association of Community Health Centers and listing Florida Non-Profit HIV/AIDS Organizations rather than have the government pay for it.
HIV disproportionately impacts low income people, people of color, and LGBTQ people
The Tampa Bay Times first published this story on Thursday, which began gaining attention in the Sunshine State, eventually leading the Democratic Party to, once again, condemn the Big Beautiful Bill pushed by congressional republicans.
“Cruelty is a feature and not a bug of the Trump administration. In the latest attack on the LGBTQ+ community, Donald Trump and Florida Republicans are ripping away life-saving HIV medication from over 10,000 Floridians because they refuse to extend enhanced ACA tax credits,” Democratic National Committee spokesperson Albert Fujii told the Washington Blade. “While Donald Trump and his allies continue to make clear that they don’t give a damn about millions of Americans and our community, Democrats will keep fighting to protect health care for LGBTQ+ Americans across the country.”
More than 4.7 million people in Florida receive health insurance through the federal marketplace, according to KKF, an independent source for health policy research and polling. That is the largest amount of people in any state to be receiving federal health care — despite it only being the third most populous state.
Florida also has one of the largest shares of people who use the AIDS Drug Assistance Program who are on the federal marketplace: about 31 percent as of 2023, according to the Tampa Bay Times.
“I can’t understand why there’s been no transparency,” David Poole also told the Times, who oversaw Florida’s AIDS program from 1993 to 2005. “There is something seriously wrong.”
The National Alliance of State and Territorial AIDS Directors estimates that more than 16,000 people will lose coverage
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