September 5, 2019 at 10:26 am EST | by Maykel González Vivero
¿Quién es Juan García Rodríguez, el nuevo cardenal cubano, y qué piensa de la comunidad LGBTI+?
En 2018 el nuevo cardenal cubano, Juan García Rodríguez (camisa azul), firmó una carta colectiva que criticaba la intención de definir el matrimonio como “la unión de dos personas”. (Foto tomada de santegidio.org)

Nota del editor: Tremenda Nota es el medio socio del Washington Blade en Cuba. Esta nota salió originalmente en su sitio web el 1 de septiembre de 2019.

El papa Francisco anunció este domingo en la plaza de San Pedro que próximamente se crearán 13 cardenales y uno de ellos será el cubano Juan de la Caridad García Rodríguez, arzobispo de San Cristóbal de La Habana desde 2016. 

El nuevo cardenal tiene 71 años y nació en Camagüey, sede arzobispal que desempeñó como titular desde 2002, antes de sustituir a Jaime Ortega Alamino en el arzobispado habanero. 

García Rodríguez se contará por su edad entre los más de 100 cardenales menores de 80 años que participarían en un cónclave para la elección de otro papa si fuera necesario. 

Tres años atrás, cuando sustituyó a Ortega, el arzobispo dijo a la prensa que esperaba aumentar los diálogos con el gobierno cubano y contribuir así a que la iglesia católica participara en la educación y los medios de comunicación, además de tener más acceso a las prisiones. 

Al menos en los primeros años de su episcopado no ha conseguido cumplir estas aspiraciones, aunque García Rodríguez mantiene la posición amigable de su predecesor hacia la política cubana que controla el Partido Comunista de Cuba con exclusión de otros grupos. 

El pasado mes de julio, por citar un ejemplo de cautela en su relación con el gobierno, el arzobispado de La Habana prefirió no pronunciarse sobre las acciones de las autoridades para impedir que laicos católicos y periodistas independientes participaran en los funerales del cardenal Ortega. 

Jaime Ortega Alamino, a quien los medios llamaron “el cardenal del deshielo” por su papel mediador en el acercamiento que tuvieron los gobiernos de Cuba y Estados Unidos en 2014, calificó de “antiguos delincuentes, sin nivel cultural, algunos con trastornos psicológicos” a un grupo de disidentes que ocuparon un templo y fueron desalojados por la policía, a solicitud del prelado, días antes de la visita de Benedicto XVI a la Isla en 2012.

Ortega también había negado, en declaraciones realizadas en 2015, que existieran presos políticos en Cuba. 

García Hernández, en cambio, ha evitado declararse sobre estos temas en los últimos años. 

“Por su discreción y centrismo, es la persona menos comprometida en las luchas intestinas de la Iglesia cubana”, dijo el intelectual laico Lenier González Mederos al periodista Mario J. Pentón en los días que tomó posesión el actual arzobispo. 

García Hernández tampoco se pronunció el año pasado sobre la polémica alrededor del matrimonio igualitario que sí generó declaraciones de varios colegas suyos como Dionisio García Ibáñez, arzobispo de Santiago de Cuba, para rechazar el matrimonio entre personas del mismo sexo/género y atribuírselo al “imperialismo cultural”, o Wilfredo Pino Estévez, arzobispo de Camagüey, a favor de implementar una unión civil para parejas LGBTI+. 

El nuevo cardenal sí figura entre los firmantes de un mensaje publicado por los obispos cubanos acerca del proyecto de Constitución que presentó el parlamento en 2018. En el documento se criticó la intención de definir el matrimonio como “la unión de dos personas” y se calificó este concepto de “mal fundado y erróneo”. 

Los obispos aseguraron en el texto que no deseaban “menospreciar la dignidad de ninguna persona” y que su posición a favor del matrimonio tradicional “no significa[ba] discriminación”. 

Finalmente, el parlamento modificó la redacción del artículo y optó por una redacción más técnica y neutra que fue rechazada por gran parte de la comunidad LGBTI+, incluso entre los grupos favorables al discurso oficial. 

Durante los debates populares previos al referéndum de la actual Carta Magna cubana, la diputada Mariela Castro Espín, directora del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex) y activista por los derechos LGBTI+, dijo a la prensa del País Vasco: “Fundamentalistas religiosos están tratando de ‘chantajear al Gobierno cubano con que no van a votar a favor de la Constitución si se deja el artículo relativo al matrimonio entre dos personas'”.

Castro Espín parecía referirse a las iglesias protestantes que dirigieron varias cartas públicas a la Plaza de la Revolución contra el matrimonio igualitario. 

No hay evidencias de que la Iglesia Católica haya intentado influir sobre la redacción final del artículo relacionado con el matrimonio, aunque es probable que sostuviera conversaciones con el gobierno cubano sobre el tema, si se toman en cuenta los antecedentes de mediación política que desempeñó el arzobispado de La Habana en la persona de Jaime Ortega.

El nombramiento de un nuevo cardenal con sede en La Habana, anunciado solo a un mes de la muerte de Ortega, también expresa la voluntad que tiene El Vaticano de mantener su influencia en futuros diálogos con el gobierno cubano.

Comments are closed
© Copyright Brown, Naff, Pitts Omnimedia, Inc. 2019. All rights reserved.