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Un californiano conquista las cocinas de MasterChef España
Michael Salazar es el primer participante estadounidense del reality show

Un escalofrío atravesó el cuerpo de Michael Salazar cuando, a la temprana edad de 16 años, su madre le preguntó, sin el menor pudor, si era maricón; no gay ni homosexual: maricón, con toda la carga despectiva que esa palabra puede encerrar. La interrogante lo tomó por sorpresa y sintió que moría de vergüenza y miedo.
“Me quedé helado”, cuenta Michael al Washington Blade, 35 años luego del suceso. “No sé de dónde saqué valor y le contesté que sí. Fue entonces cuando me dijo que me tenía que ir de la casa, ¡y ya! Ella no quería tener ningún maricón bajo su techo”.
Esta amarga anécdota, que no por lejana deja de ser dolorosa para él, la escucharon por primera vez quienes siguen la versión española de MasterChef, un reality show de habilidades culinarias, que en este 2020 ya acumula ocho temporadas. Michael, uno de sus concursantes, es el primer estadounidense que se presenta en la competencia, que se emite cada lunes por Televisión Española.
Michael, 51 años, nació en Costa Rica y a los siete años se trasladó con su familia a los Estados Unidos. Creció en Long Beach, California, lugar que él denomina su “pueblo natal”.
“Cuando alguien me pregunta que de dónde soy, mi respuesta es siempre la misma, aunque también viví en Victorville unos años, antes de venirme para España, donde conservo buenos amigos”, dice.
Profesor de Inglés y aficionado al arte culinario, decidió probar suerte en uno de los certámenes televisivos más populares de España, donde reside desde hace ocho años. Vive actualmente en Barcelona, muy cerca del mar, junto a su esposo Fernando. En exclusiva conversamos con él sobre su pasado, repleto de eventos discriminatorios y su presente, en el que se ha convertido en una especie de celebrity, que motiva a muchos jóvenes LGBTQ cada vez que aparece en pantalla.
¿Cómo recuerda la vida con su familia en Estados Unidos?
“Mi vida en familia, si se puede llamar así, no era muy amorosa. A veces, trato de recordar algo divertido o eso que me haga sentir nostálgico y solo me viene a la mente cuando llegó la selección de Costa Rica a Los Ángeles, para jugar un partido de fútbol. Mi madre hizo una fiesta con sus amigos para celebrarlo, pero no me acuerdo si ganó ni contra quién jugó.
Yo de pequeño me imaginaba que era adoptado y que algún día vendrían mis verdaderos padres a llevarme. Veía a las familias de mis amigos como si fueran las de la tele, tanto amor y cariñitos, y me daban ganas de quedarme a vivir con ellos. En aquellos años, no le gustaba a mi madre que fuera un niño tan afeminado.
Era una cuestión ‘cultural y religiosa’ de la época. Una vez me dijo que yo era el ‘desprestigio de la familia’. No supe en ese momento lo que significaba la frase, pero sabía que no era bueno. Tenía como 8 o 9 años, pero se me quedó grabado”.
¿Qué sucedió después de ese episodio donde su mamá lo expulsó del hogar por ser homosexual?
“Empezaré por recordarte que en los años 80 estábamos en plena epidemia del VIH-Sida y toda la comunidad gay estaba en pánico. Se empezaron a organizar muy rápido, haciendo pruebas de Sida, dando ayuda psicológica y ofreciendo albergues para aquellos que habían sido echados de sus casas. Los jóvenes gays y latinos sufrimos más discriminación, porque nuestras familias eran muy religiosas y tradicionales. Unos amigos y yo nos unimos a un grupo de apoyo que organizó la MCC (Metropolitan Community Church) en Long Beach y ayudábamos a recaudar fondos para la gente que lo había perdido todo por el Sida.
Enviaron a mi casa un boleto con una invitación para una fiesta y mi mamá la leyó. Cuando llegué del instituto, ella me dijo que había una iglesia cristiana que convertía a ‘maricones y tortilleras’ en gente ‘normal’, y que me habían enviado una carta. Me preguntó el porqué. En ese momento yo no entendí muy bien qué pasaba y ni siquiera lo asocié con la MCC. Un escalofrío atravesó mi cuerpo. Me sentí morir de vergüenza y de miedo, porque no sabía por dónde iba la cosa.
Yo le contesté que no sabía nada de eso y fue cuando ella me preguntó que si yo era ‘maricón’. Me quedé helado, pero no sé de dónde saqué valor y le contesté que sí. Fue entonces cuando me dijo que me tenía que ir de la casa, ¡y ya! Ella no quería tener ningún maricón bajo su techo.
Entonces, le pedí permiso para llamar a mi hermana para ver si me dejaba quedarme en su casa. Me dijo que sí, que la llamara, pero rápido. Mi hermana me dijo que me fuera a su casa y que me podía quedar el tiempo que fuera necesario, pero … en unos días ella se iba a Costa Rica a visitar unos parientes y no sabía cuánto tiempo iba a quedarse. Yo le prometí que tan pronto encontrase un sitio dónde quedarme, me iría”.
¿Cómo incidió en Ud. el sentirse discriminado por su propia familia?
“Durante muchos años me sentí culpable y no debía confesar que era gay. Pero conocí gente tan buena que me ayudaron a entender que no era mi culpa y me enseñaron a quererme. Hoy en día, soy un hombre felizmente casado y veo la vida con optimismo. Sé que hay cosas que no podré cambiar, pero yo pongo de mi parte para ser una persona mejor todos los días”.
¿Cuánto cambió su vida a partir de ese entonces?
“Haber pasado por esa situación me ha hecho tener más sensibilidad hacia otras personas que se encuentran en cualquier forma de discriminación. Como profesor, inculco en mis alumnos el respeto y el hacerse respetar. Entiendo que hay situaciones que no podemos cambiar, pero lo que sí podemos hacer es tener una visión de las cosas más optimista.
Yo soy un vivo ejemplo de que todo puede mejorar en la vida si le das una oportunidad. Deseo que ninguna otra persona pase por lo que yo pasé, pero, a la vez, reconozco que no es tan fácil. Hoy en día, por medio de Instagram, me contactan muchos jovencitos diciéndome que se identifican con mi historia y eso me da mucha pena, porque sé lo mal que lo están pasando.
Trato de darles ánimos y que tengan paciencia, ¡todo mejorará! También me hablan muchos padres que me preguntan cómo pueden ayudar a sus hijos que les han confesado su orientación. Siempre les digo que hay grupos de apoyo, tanto en persona como online, y les animo a que se pongan en contacto con ellos. Yo solo les puedo aconsejar desde mis vivencias, sin embargo, en esas asociaciones tienen grupos de expertos cualificados que les ayudarán mejor que yo”.
¿Ud. contó que cuando su madre lo echó de la casa el gobierno de California lo reubicó con un padre gay. ¿Qué tan diferente fue todo a partir de ahí?
“El departamento de servicios humanos junto con el Gay and Lesbian Center de Los Ángeles formaron un grupo llamado Pink Project, que se basaba en asignar niños gays o lesbianas de la calle a padres gay-lésbico, ya que otras familias casi nunca nos entendían. A mí me tocó vivir en Burbank, California. Quien me acogió fue uno de esos ‘ángeles’ en mi vida, que me trató con mucho respeto y cariño, y aunque solo estuve en su casa unos meses, dejó una huella en mi vida tan positiva que me atrevo a decir que soy quien soy gracias a él”.
¿Se ha sentido discriminado alguna otra vez?
“Desgraciadamente, ¡sí! En mi caso me han discriminado en multitud de ocasiones por triple motivo: por ser hispano, gay y oscuro (todo lo que los racistas odian). Al principio me ponía muy triste, porque sentía que era la historia de nunca acabar. Ya después me hice una piel más dura y no dejé que me afectara tanto. Yo soy feliz como soy y tengo gente que me ama igual”.
¿Y cómo terminó viviendo en España?
“Estuve trabajando para una gran compañía de teléfono en Victorville, California. Ganaba mucho dinero, pero a la vez era muy duro y tenía mucho estrés. No tenía vida, no estaba feliz ahí, quería un cambio. Empecé a viajar dentro del continente y nada. Entonces decidí buscar en Europa. Fui a Londres, a París y cuando llegué a Madrid dije ‘Oh! This is it!’ Tuve una conexión inmediatamente con España y decidí venirme a vivir aquí. Eso fue en 2010 y, para finales del 2012, ya estaba viviendo aquí en Barcelona”.
¿Por qué le gusta la vida en España?
“Vivir en España es muy agradable. Como hispano-americano encuentro muchas similitudes con nuestra cultura, pero aquí la historia está más conservada y se puede apreciar en sus palacios, en sus castillos, en sus calles … en fin, en todo su alrededor. A diferencia de lo que me pasaba en Estados Unidos, donde yo vivía para trabajar, aquí siento que trabajo para vivir, y vivo muy bien.
Tengo una nueva familia y unos amigos que ya son como mi familia también. Es increíble que un país tan pequeño como España tenga tanta diversidad cultural, como la vasca, la catalana, la gallega, la andaluza … Allí donde vayas encuentras algo interesante. Además, la gente en España es muy linda y acogedora. ¡Es imposible no enamorarse de este país!”
Sin embargo, también se enamoró de su actual esposo …
“Fernando y yo nos conocimos en una red social. Yo ya tenía pensado ir a Barcelona y, una vez allí, quedamos para conocernos. Eso fue a finales del 2012 y, desde entonces, empezamos a vernos casi todos los días. ¡Fue muy bonito! A los pocos meses nos fuimos a vivir juntos. El 4 de agosto del 2017 nos casamos legalmente aquí en Barcelona. Ya vamos para 8 años de pareja y 3 de casados”.
¿Se siente parte de la comunidad LGBTQ de España?
“Yo soy abiertamente gay y, aunque hoy en día no estoy involucrado en organizaciones LGBTQ, cuando vivía en Victorville fundamos junto a unos amigos, en febrero del 2009, el High Desert Equality, un grupo de actividades socio-culturales. Aquí en España, sobre todo por falta de tiempo, no pertenezco a ninguna organización, pero no descarto hacerlo pronto”.
¿De dónde viene esa pasión suya por la cocina?
“Siempre me gustó la cocina, sólo que antes lo hacía más por necesidad que por gusto. Ya desde hace unos 15 años empecé a practicar nuevas recetas y a cocinar jugando con diferentes mezclas de sabor y texturas, pero siempre enfocándome en lo tradicional. En mis viajes (me encanta viajar) he aprendido mucho de diferentes culturas gastronómicas y siempre he intentado plasmarlas en mis platos. Esto me ha dado más amplitud a la hora de cocinar. Me encanta que mis amigos disfruten de algo que yo he cocinado”.
¿Por qué decide incorporarse a MasterChef?
“La primera vez que vi MasterChef fue en el año 2014 y me gustó, pero no lo pude seguir por cuestiones de horario. En el 2015 cambié mi horario de trabajo y así pude verlo completo. Me quedé tan impresionado que empecé a buscar las recetas que hacían y practicarlas en casa. Recuerdo que al principio le decía a Fernando que yo algún día iba a entrar en ese programa. Me hacía mucha ilusión con solo pensar en todo lo que aprendería. El año pasado, mientras veíamos la edición de MasterChef Celebrity vi que anunciaban que todavía estaban abiertas la plazas para entrar en MasterChef. Abrí la computadora y rellené la solicitud. Y después de un duro proceso de selección, ¡aquí estoy!”
¿Cómo se ha sentido hasta ahora en el concurso?
“El talent show es muy difícil, ¡pero me encanta! Si me preguntáis que si lo recomiendo, yo digo mil veces que sí. No solo por lo que aprendes, sino también por cómo me trata toda la gente del programa: el jurado, los trabajadores de producción, los cámaras, las maquilladoras, las peluqueras … ¡Ha sido una experiencia maravillosa!”
¿Cuáles han sido sus momentos más difíciles hasta ahora en el programa?
“Creo que lo más difícil para mí es la convivencia con los compañeros. Nunca había estado en un entorno con gente tan diferente a mí, y ¡mira que soy de Los Ángeles!”
¿Cree que el hecho de ser extranjero y gay lo ha puesto en una posición diferente con relación a sus compañeros?
“Antes de que me seleccionaron entre los últimos 50 concursantes mis amigos me vacilaban con eso, que por ser gay y latino tendría más oportunidades. Estuve a punto de creérmelo, pero cuando vi que en la última prueba la comunidad LGBTQ ya estaba muy bien representada, pensé: ‘¿me seleccionarán por ser extranjero?’. Pero también convocaron a otras personas de diferentes países como Cuba, Bélgica, China, Marruecos, así que no creo que ser extranjero o gay haya tenido algo que ver, ¡fue mi cocina!
Shine Iberia, la productora que tiene a su cargo la realización de MasterChef España y que forma parte del grupo internacional Endemol Shine Group, refirió al Blade que la inclusión de personas LGBTQ en sus producciones es inequívoco. Programas de éxito en España como MasterChef o Maestros de la Costura apuestan edición tras edición por la visibilidad y normalización de todos los colectivos, y por supuesto también del colectivo LGBTQ, mostrando a través de sus talent shows cómo son las personas con independencia de su procedencia u opción.
En ese sentido -continúa Shine Iberia- cabe destacar la reciente presencia de Michael en esta octava edición de MasterChef, temporada de la que también ha formado parte Saray, una transexual de etnia gitana que ha compartido cocinas con Michael y los otros 15 aspirantes”.
¿Qué le ha enseñado el programa hasta hora, profesional y personalmente?
“Gracias a MasterChef me estoy perfeccionando en las cosas que ya hacía. También estoy aprendiendo técnicas que por mí solo hubiesen sido muy difíciles. En lo personal te digo que ahora aprecio más el tiempo con mi pareja y mis amigos, detalles que antes no daba mucha importancia, ahora los valoro más”.
¿Cuánto de sus raíces hay en sus platos?
“¡Mucho! Nosotros, en California, tenemos la suerte de tener mucha influencia mexicana, que a la vez tiene mucho que ver con la comida española. En Estados Unidos crecemos con una gran variedad de comidas de todo el mundo. Toda esa influencia me ha ayudado a poder improvisar más rápido que el resto de mis compañeros en las diferentes pruebas”.
¿Qué tal la relación con los jueces y el resto de los compañeros?
“Cuando no estamos grabando, tienes oportunidad de charlar con los jueces y para mí son personas muy cercanas y encantadoras. Yo en lo personal me he llevado muy bien con los tres, pero debo admitir que Samantha Vallejo-Nágera me ha dejado la mejor impresión. En cuanto a los compañeros, tengo más relación con Teresa, Adrienne, Sito y Mónica”.
¿Cómo se siente durante las grabaciones? ¿Qué sentimientos experimenta?
“¡En el plató y los exteriores hay un remolino de emociones! ¡Es una combinación de estrés, nervios y adrenalina! Me lo paso mejor durante las grabaciones. Todos nos tratan muy bien, desde los que limpian hasta los de dirección. ¡Es otro mundo! ¡I love it!”
¿Cómo lo ha recibido el público español?
“¡Muy bien! En las redes sociales no dejan de apoyarme. Desde que vine a España por primera vez de turismo y hasta ahora me he sentido como en casa. La gente aquí es muy acogedora y te hacen sentir como uno de ellos. Me hacen sentir muy querido”.
¿Cuáles son sus mayores aspiraciones en el mundo culinario?
“Siempre he soñado con tener mi propio negocio relacionado con la cocina. Pensé en poner un pequeño restaurante y abrir solo por las tardes. Pero ya con la experiencia que tengo sé que lo mejor para mí sería un servicio de catering. De hecho, estoy en contacto con mi compañera Teresa para, en un futuro no muy lejano, poder montar algo aquí en Barcelona. Quién sabe si en un futuro abrió una filial en Los Ángeles o en Washington, D.C.”
¿Qué significaría para ud obtener el trofeo de MasterChef España?
“¡Wow! Ganar el título de MasterChef España no solo representa el dinero o la fama, también es haber logrado una más de mis metas. La oportunidad de estudiar en Basque Culinary Center es algo que nunca hubiera imaginado. Todo lo que podría aprender y la experiencia que adquiriría … ¡sería genial!
¿Ha regresado a Estados Unidos?
“¡Si! El verano pasado nos fuimos Fernando y yo a pasear y visitar a mi familia y amigos. Estuvimos en Orlando, San Francisco, Long Beach (por supuesto), Hollywood, Las Vegas y otras ciudades. Estuvimos tres semanas y, claro, nos faltó tiempo para ver todo lo que queríamos. Estamos pensando en hacer otro viaje por lugares que no conozcamos, como New Orleans, Washington, D.C., Cleveland o New York y ¡muchos otros!”
¿Qué lazos mantiene con California y Estados Unidos?
“Tengo muchos amigos en California, con los cuales mantenemos contacto. También a mi padre de acogida. En Long Beach tengo una tía que quiero mucho. ¡Y en Florida tengo a mi hermana que adoro! Estados Unidos siempre será mi hogar. ¡Yo soy y seguiré siendo americano! He hablado con mi marido de que en un futuro, cuando estemos jubilados, podríamos ir a vivir a Cocoa Beach”.

Ecuador
Adolescentes trans en Ecuador podrán cambiar datos en su cédula, pero con condicionamientos
Pueden modificar el campo de género en su documento de identidad con requisitos
Por VICTOR H. CARREÑO | En una sentencia del 5 de febrero de 2026, la Corte Constitucional declaró inconstitucional el requisito legal de mayoría de edad para modificar el campo de sexo o género en la cédula de identidad y fija lineamientos para que adolescentes trans puedan cambiar estos datos.
El máximo organismo de control e interpretación constitucional incorpora dos requerimientos: que la persona adolescente se presente al procedimiento administrativo con sus padres y que informes psicosociales acrediten un grado de madurez.
El fallo resuelve una consulta de constitucionalidad de una unidad judicial que lleva una acción de protección contra el Registro Civil presentada por la familia de un adolescente trans que solicitó, en junio de 2023, modificar el campo de género en la cédula.
La institución se negó porque la Ley Orgánica de Gestión de la Identidad y Datos Civiles establece que la rectificación de sexo o género es un procedimiento para personas mayores de 18 años.
El adolescente, cuya identidad se protege en la sentencia, cuenta con el apoyo de sus padres en su transición, que inició en 2020. En una audiencia, su madre expuso que si bien en el ámbito familiar y en el sistema educativo se respeta la identidad de su hijo, fuera de estos hay situaciones, como en consultas médicas en el Seguro Social, en que debe presentar la cédula de él y quienes la reciben preguntan si es el documento equivocado.
En el desarrollo de la sentencia, la Corte expone por qué el requisito de tener mayoría de edad para acceder a la modificación de datos en la cédula es inconstitucional.
Entre varios motivos, explica que restringe los derechos al libre desarrollo de la personalidad e identidad, que la edad no puede exigirse como “criterio determinante y único” para determinar la madurez de un adolescente, y que la medida puede generar impactos negativos en el bienestar psicológico y emocional.
Por ello, indica que existen mecanismos alternativos como la evaluación individualizada, el acompañamiento técnico y la consideración del contexto familiar.
En ese sentido, la Corte dispone al Registro Civil que debe proceder al cambio de los datos de adolescentes trans cuando acudan acompañades de sus representantes legales y con el respaldo de informes psicosociales.
Estos informes, agrega la sentencia, deben ser de profesionales acreditados o de órganos técnicos públicos competentes que sean considerados por el Registro Civil.
El fallo tiene efectos para este caso y otros similares. A diferencia de otras sentencias, la Corte no ordena una reforma a la legislación.
La organización Silueta X, que difundió el caso en un comunicado el 11 de marzo, calificó el fallo como histórico y explicó que este crea jurisprudencia de cumplimiento obligatorio.
🏳️⚧️🌈Un chico trans de 15 años le dijo al Estado ecuatoriano “yo sé quién soy”. Y la Corte Constitucional le dio la razón. 🏛️✊
Este fallo es nuestro. Es tuyo.
🔗 Lee la comunicado completa en nuestra bio.#DerechosTransEcuador #SiluetaX #CorteConstitucional #AdolescentesTrans pic.twitter.com/aXE4FU9VeS
— Asociación SILUETA 'X' (@SiluetaX) March 11, 2026
Sin embargo, otras organizaciones cuestionan los requisitos. Fundación Pakta indica que si bien la sentencia derriba la barrera etaria de la mayoría de edad, la inclusión de informes psicosociales contradice la tendencia global y regional hacia la despatologización.
Pakta menciona, por ejemplo, la Opinión Consultiva 24/17 de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, instrumento que reconoce la identidad autopercebida de las personas y los derechos patrimoniales de parejas del mismo sexo.
El documento, recuerda Pakta en un comunicado, establece que para el reconocimiento de la identidad de género no se debe exigir certificados médicos ni psicológicos. Además, que la Organización Mundial de la Salud reconoció que la identidad trans no es una patología psiquiátrica.
Mientras que la activista Nua Fuentes, de Proyecto Transgénero, considera que los requisitos impuestos por la Corte pueden ser problemáticos. Menciona que frente al desconocimiento y prejuicios, profesionales de salud patologizan la identidad trans.
La Sentencia 4-24-CN/26 sobre la inconstitucionalidad de negar a adolescentes trans cambio de su sexo o género en la cédula es un acto que entreabre la puerta para los derechos, pero también sostiene algunas barreras y es problemático para adolescentes trans #Ecuador
Abro hilo🧵 pic.twitter.com/aKBUlmnU1A— Nua Elizabeth Fuentes Aguirre (@NuaEliz) March 11, 2026
Además, señala que puede haber casos de que la familia y psicólogos expresen rechazo a la identidad trans y limiten los derechos de adolescentes trans. O también menciona casos de abandono de niñes y adolescentes trans y pregunta cómo reconocer su identidad si no cumplen con el requisito de acudir sin representantes legales.
Los condicionamientos para el cambio del campo de sexo o género en la cédula para adolescentes trans marcan también una diferencia con el procedimiento en personas trans de más de 18 años, pues estas —desde las reformas vigentes en 2024— no deben presentar requisitos. Solo su declaración expresa de ser una persona trans que desea que los datos de su cédula estén conformes a su identidad de género.
La madurez de niñeces y adolescencias ha sido un tema abordado en convenciones o instrumentos internacionales. La Convención sobre los Derechos del Niño de la ONU del 2009 es contundente al reconocerles como seres autónomos y capaces de formar sus propias opiniones a través de la experiencia, el entorno, las expectativas sociales y culturales.
Esta convención es mencionada en una sentencia de la Corte Constitucional en que reconoció la identidad de infancias y adolescencias trans en el sistema educativo.
En las Observaciones Generales del Comité de los Derechos del Niño, documentos de interpretación para los alcances de la mencionada Convención, se explica que la madurez es “la capacidad de comprender y evaluar las consecuencias de un asunto determinado”, lo cual debe considerarse en relación con su capacidad individual, contextos, entornos, experiencias de vida y familiar, desarrollo psicológico y no únicamente con su edad biológica.
Además, que la edad cronológica no determina la evolución de las capacidades de las niñeces y adolescencias porque estas crecen a lo largo del tiempo.
Ecuador
Justicia reconoce delito de odio en caso de bullying en Instituto Nacional Mejía de Ecuador
Johana B se suicidó el 11 de abril de 2023
A casi tres años del suicidio de Johana B., quien estudió en el Instituto Nacional Mejía, colegio emblemático de Quito, el Tribunal de la Corte Nacional de Justicia ratificó la condena para el alumno responsable del acoso escolar que la llevó a quitarse la vida.
Según información de la Fiscalía, el fallo de última instancia deja en firme la condena de cuatro años de internamiento en un centro para adolescentes infractores, en una audiencia de casación pedida por la defensa del agresor, tres meses antes de que prescriba el caso.
Con la sentencia, este caso es uno de los primeros en el país en reconocer actos de odio por violencia de género, delito tipificado en el artículo 177 del Código Orgánico Penal Integral (COIP).
El suicidio de Johana B. ocurrió el 11 abril de 2023 y fue consecuencia del acoso escolar por estereotipos de género que enfrentó la estudiante por parte de su agresor, quien constantemente la insultaba y agredía por su forma de vestir, llevar el cabello corto o practicar actividades que hace años se consideraban exclusivamente para hombres, como ser mando de la Banda de Paz en el Instituto Nacional Mejía.
Desde la muerte de Johana, su familia buscaba justicia. Su padre, José, en una entrevista concedida a edición cientonce para la investigación periodística Los suicidios que quedan en el clóset a causa de la omisión estatal afirmó que su hija era acosada por su compañero y otres estudiantes con apodos como “marimacha”, lo que también fue corroborado en los testimonios recogidos por la Unidad de Justicia Juvenil No. 4 de la Fiscalía.
Los resultados de la autopsia psicológica y del examen antropológico realizados tras la muerte de Johana confirmaron las versiones de sus compañeras y docentes: que su agresor la acosó de manera sistemática durante dos años. Los empujones, jalones de cabello o burlas, incluso por su situación económica, eran constantes en el aula de clase.
La violencia que recibió Johana escaló cuando su compañero le dio un codazo en la espalda ocasionándole una lesión que le imposibilitó caminar y asistir a clases.
Días después del hecho, la adolescente se quitó la vida en su casa, tras escuchar que la madre del agresor se negó a pagar la mitad del valor de una tomografía para determinar la lesión en su espalda, tal como lo había acordado previamente con sus padres y frente al personal del DECE (Departamento de Consejería Estudiantil del colegio), según versiones de su familia y la Fiscalía.
#AFONDO | Johana se suicidó el 11 de abril de 2023, tras ser víctima de acoso escolar por no cumplir con estereotipos femeninos 😢.
Dos semanas antes, uno de sus compañeros le dio un codazo en la espalda, ocasionándole una lesión que le imposibilitó caminar 🧵 pic.twitter.com/bXKUs9YYOm
— EdicionCientonce (@EdCientonce) September 3, 2025
“Era una chica linda, fuerte, alegre. Siempre nos llevamos muy bien, hemos compartido todo. Nos dejó muchos recuerdos y todos nos sentimos tristes; siempre estamos pensando en ella. Es un vacío tan grande aquí, en este lugar”, expresó José a Edición Cientonce el año pasado.
Para la fiscal del caso y de la Unidad de Justicia Juvenil de la Fiscalía, Martha Reino, el suicidio de la adolescente fue un agravante que se contempló durante la audiencia de juzgamiento de marzo de 2024, según explicó a este medio el año pasado. Desde entonces, la familia del agresor presentó un recurso de casación en la Corte Nacional de Justicia, que provocó la dilatación del proceso.
En el fallo de última instancia, el Tribunal también dispuso que el agresor pague $3.000 a la familia de Johana B. como reparación integral. Además, el adolescente deberá recibir medidas socioeducativas, de acuerdo al artículo 385 del Código Orgánico de la Niñez y Adolescencia, señala la Fiscalía.
El caso de Johana también destapó las omisiones y negligencias del personal del DECE y docentes del Instituto Nacional Mejía. En la etapa de instrucción fiscal se comprobó que no se aplicaron los protocolos respectivos para proteger a la víctima.
De hecho, la Fiscalía conoció el caso a raíz de la denuncia que presentó su padre, José, y no por el DECE, aseguró la fiscal el año pasado a Edición Cientonce.
Pese a estas omisiones presentadas en el proceso, el fallo de última instancia sólo ratificó la condena para el estudiante.
Honduras
Corte IDH reconoce a Thalía Rodríguez como familia social de Leonela Zelaya
Se construyeron una familia tras más de una década de convivencia
Por DORIS GONZÁLEZ * | TEGUCIGALPA, Honduras — En la sentencia del caso Leonela Zelaya y otra vs Honduras emitida por la Corte Interamericana de Derechos Humanos se estableció un hito jurisprudencial para las personas LGBTQ en Honduras, así como en la región en relación a las diversas conformaciones de familias existentes. La Corte IDH interpretó por primera vez el concepto de familia social, indicando que la construcción de familia no debe restringirse a la familia nuclear o a nociones tradicionales, bajo el entendido de que hay diferentes formas en las que se materializan los vínculos familiares.
Este análisis se trae a colación debido al contexto de discriminación, prejuicio y violencia que atravesamos las personas LGBTQ, el cual se puede manifestar incluso dentro de nuestras propias familias. Esta violencia se manifiesta a través de actos de odio como ser el desarraigo familiar, violencia física, psicológica, social, económica, expulsiones de los hogares, violaciones correctivas e incluso, culminando en muertes violentas. Esta violencia motivada por la orientación sexual, identidad y expresión de género de las personas imposibilita la convivencia familiar.
Ante esto, las personas LGBTQ construimos vínculos sociales fuera del vínculo familiar tradicional, los cuales a través de la convivencia, amistad, apoyo económico-social y construcción de vida en común constituyen familias, tal como ocurrió en este caso.
Tras el abandono de su familia biológica, Leonela Zelaya y Thalía Rodríguez construyeron una familia tras más de una década de convivencia, en los cuales se apoyaron mutuamente en diversas situaciones, viviendo como mujeres trans, portadoras de VIH, ejerciendo el trabajo sexual y en situación de pobreza, enfrentando constantes episodios de detenciones arbitrarias y violentas por parte de los órganos policiales.
Tras su asesinato, fue Thalía quien recogió el cuerpo de Leonela en la morgue de Tegucigalpa y quien gestionó el féretro a través de la Funeraria del Pueblo. Los servicios fúnebres de Leonela Zelaya fueron realizados en un bar por mujeres trans, trabajadoras sexuales, al cual no asistió ningún miembro de su familia biológica.
El asesinato de Leonela y la falta de esclarecimiento generaron a Thalía un sentimiento de inseguridad, frustración e impotencia. Por estas violaciones de derechos humanos, la Corte reconoció a Thalía Rodríguez, en calidad de familiar de Leonela, como víctima del caso, generando estándares aplicables a todas las personas LGBTQ.
A juicio de la Corte, esta situación lleva a que, en casos de muertes violentas de mujeres trans, las personas que integren las redes de apoyo de la persona fallecida puedan ser declaradas víctimas por la violación de sus derechos a la integridad psíquica o moral, siempre que se acredite la existencia de un vínculo estrecho con la víctima y una afectación a sus derechos, derivada, por ejemplo, de las gestiones realizadas para obtener justicia. Esta sentencia logra reconocer que las personas LGBTQ construimos familias sociales, familias elegidas, e indica que estas deben ser reconocidas y validadas.
* Abogada litigante del caso Leonela Zelaya y otra vs Honduras, Red Lésbica Cattrachas
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