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¿Cómo fueron las consultas populares del Código de las Familias en Cuba?

Tremenda Nota habla con participantes por todo el país

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(Foto de Michael Key por el Washington Blade)

Tremenda Nota es el socio mediático del Washington Blade. Esta nota salió en su sitio web el 29 de abril.

LA HABANA — Ya terminaron las consultas populares del proyecto de Código de las Familias, se informó este martes en el IV Pleno del Comité Central del Partido Comunista de Cuba (PCC).

La noticia no ha tenido gran relevancia en los medios cubanos hasta el momento.

Aquí examinamos los hitos del proceso.

¿Quiénes, cuándo y cómo?                                       

La convocatoria a consulta popular del proyecto de ley se adoptó por votación unánime en una sesión ordinaria de la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP) el 21 de diciembre de 2021, y comenzó el 2 de febrero del 2022.

El proceso se programó en tres fases que comprendieron la consulta popular propiamente, la entrega de informes de propuestas a la Comisión Redactora y la elaboración del proyecto final que debe presentarse en mayo a la ANPP.

La consulta popular llegó a todos los municipios y barrios. En total se realizaron más de 79.000 reuniones en todo el país. El número de electores participantes fue de alrededor de 6 millones 500.000 personas.

Las intervenciones fueron más 330.000, se informó en el Pleno del PCC. Los que decidieron compartir sus opiniones y sugerencias hicieron más de 397.000 propuestas, que significan 5 en promedio por cada reunión.

Según Cubadebate, el 61 por ciento de las propuestas fueron favorables al proyecto de ley. Si bien la cifra sugiere el predominio del Sí en el próximo referendo, hay que evaluar con cautela este resultado. Se trata, en efecto, de la mayoría de las propuestas realizadas en las consultas populares, pero solo un pequeño número del total de electores intervino en las reuniones.  

En estas consultas pudieron participar los electores definidos en la ley vigente. Incluso se admitieron las sugerencias de cubanos residentes en el extranjero, aunque a la larga solo un número pequeño compartió sus opiniones a través de las vías habilitadas por el Ministerio de Relaciones Exteriores (Minrex).

Se estima que alrededor de 2 millones de cubanos viven fuera del país. De ellos, solo 26.740 electores participaron en la consulta. Más de la mitad eran miembros del cuerpo diplomático o de las misiones médicas cubanas.

Según el Cen, las opiniones emitidas por los electores no tienen efecto vinculante. Según el jurista Raudiel Peña Barrios, esto significa que “las opiniones expresadas durante la consulta no tienen que ser tomadas en cuenta por el gobierno”.

Las propuestas se podían realizar por escrito u oralmente, y en ningún caso debían ser discutidas o debatidas. Las posibilidades de propuestas eran “modificación”, “eliminación”, “adición” o “dudas”.

En correspondencia con el cronograma del proceso, el 10 de marzo de 2022 el Consejo Nacional Electoral (Cen), entregó el primer informe de propuestas. Hasta ese momento, se habían realizado 210.786 propuestas y de ellas de procesaron 210.142.

Alina Balseiro Hernández, presidenta de la Comisión Electoral Nacional, explicó en ese momento a Cubadebate que “para conformar las propuestas tipo recogidas en el informe que se entregó a la comisión redactora, se asociaron las propuestas idénticas y aquellas que tenían redacción diferente, pero que se referían a igual criterio u opinión. Además, fueron eliminadas las propuestas que resultaron inconsistentes y no contaban con la argumentación necesaria para ser evaluadas con posterioridad”.

Con este criterio, se presentaron a la Comisión Redactora en ese momento 5.237 propuestas tipo.

Según el cronograma del proceso, este 30 de abril el Cen debe entregar el segundo informe de propuestas a la Comisión Redactora. Para mayo, la Comisión Redactora debe entregar a la ANPP un proyecto que el organismo someterá a aprobación.

Para que se considere aprobado el Código de las familias, deben votar por el Sí la mayoría simple de los electores cubanos, es decir, la mitad más uno. En el referendo constitucional de 2019, había 8 millones 705.723 electores en Cuba.

Hasta el momento, sigue sin informarse la fecha exacta en que se realizará el referendo.

¿Qué se discutió en las consultas populares?                      

Desde la inclusión del matrimonio igualitario en el proyecto constitucional de 2019, los espacios de debate público atestiguaron una fuerte pugna dentro del seno de la sociedad civil y diferentes organizaciones religiosas.

Con la publicación del proyecto del nuevo Código de las Familias y las posteriores consultas populares, este debate tomó una nueva dimensión que indujo a un accionar más fuerte de los activismos LGTBIQ+ y feministas.

Por otra parte, hubo un posicionamiento férreo de los sectores antiderechos del fundamentalismo cristiano, que incluso se manifestaron en televisión nacional.

Aunque el código es una ley revolucionaria en muchos aspectos, el tema de la responsabilidad parental ha acaparado buena parte de la polémica. Además de lo novedoso del término para una sociedad con esquemas de crianza autoritarios, la responsabilidad parental es una noción que tanto el fundamentalismo cristiano como algunos sectores de la oposición en Cuba han instrumentalizado para deslegitimar los cambios medulares que trae el Código.

Tremenda Nota conversó con varios participantes en las consultas populares para conocer, de primera mano, las tendencias principales de los planteamientos y el ambiente en que se produjeron las reuniones.

Katherine Fonte Rivero, estudiante de Veterinaria, La Habana

Las opiniones fueron 100 por ciento favorables al Código. Yo vivo en la zona del Cristo, a dos cuadras de Obispo, un lugar interesante, repleto de turistas y de policías, uno junto con el otro, pero también es un lugar donde hubo muchos problemas con las drogas hace algunos años.

La gente, gracias al turismo, ha ido encontrando fuentes de trabajo y se han regulado un poco los problemas con las broncas y los robos. Se ven menos. Entonces, esto es una mezcla rara entre un mini progreso gracias al turismo y gente de barrio 100 por ciento.

Ese día específico de la reunión eran personas mayores nada más, de más de 40 años. Los únicos jóvenes éramos yo, mi novio, mi hermano y otra amistad de nosotros. Nadie estaba para eso, a quién le iba a interesar.

Había unas 40 personas. Casi nadie fue, teníamos un montón de sillas vacías. La abogada que nos tocó era una mujer joven que de verdad tenía ganas de que la gente entendiera. Lo explicó punto por punto. Hasta las personas más ancianas entendieron perfectamente de lo que iba todo.

Nadie dijo nada en contra y hasta una señora de 70 años se paró a decir con un papel muy grande que este era un código de amor, de inclusión, unas palabras que tú no te imaginas que va a salir de una mujer de 70 años.

La gente lo apoyó de forma espontánea y real, más allá del hecho de acatar la orden del gobierno. Hubo gente que se paró y dijo, por ejemplo, “mi hija se fue del país cuando mi nieta era muy pequeña y yo tuve que criar y no podía ejercer ningún poder legal sobre ella” o “yo vivo solo, me interesa esto”.

Yoelkys Torres, activista LGBTIQ+ y coordinador del proyecto AfroaAtenAs, Matanzas

Participé en dos de las reuniones de la circunscripción 34 del consejo popular de Pueblo Nuevo, en Matanzas. El espacio utilizado fue la entrada del Callejón de las Tradiciones precisamente por las informaciones que durante un par años he estado mostrando sobre el Código de las Familias y su posible aprobación.

Había un 50 o 45 por ciento de las personas que debían estar y es que la gente es reacia a las reuniones, y tienen niveles de preocupación más importantes que el Código. Muchas personas no sabían ni lo que era.

Esto un barrio obrero y marginalizado de clase media y baja, y digamos que la mayoría de la población es de personas mayores, muy pocos jóvenes y muy pocos niños. Había dos o tres jóvenes si acaso.

La jurídica trató la mayoría de los aspectos generales del Código y la gente de aquí, como ya tiene un nivel de formación por el trabajo que nosotros hacemos, estaba muy de acuerdo. El único desacuerdo que chocó en ambas reuniones es que niños de 12 años tuvieran facilidad testamental.

No hubo ningún fundamentalista, a pesar de que tenemos una iglesia cerca. En ningún momento yo tuve que intervenir, incluso las autoridades que vinieron me pidieron hablar, pero expliqué que no era necesario porque todo el mundo estaba muy consciente.

Sí hubo varias personas en otros lugares, inclusive miembros del Partido Comunista de Cuba, que se opusieron totalmente al Código.

José Alejandro Estévez Santos, estudiante de Medicina, Las Tunas

Participé en dos reuniones, la que tocaba aquí en mi barrio, el reparto Aurora, y en la de mi brigada en la universidad. Vivo hace poco tiempo en este barrio, por eso no sé cuántas personas estaban convocadas. En la universidad sí hubo mucha participación: de 27, unos 23 o 24.

El barrio en el que vivo es residencial. Tiene una gran concentración de clases medias y altas, sobre todo media, aunque hay sus excepciones. Casi todos los que estuvieron presentes en la reunión de la circunscripción eran personas de más de 50 años.

Ese día, la delegada leyó un papel donde parece que estaban los temas más candentes y no hubo nadie en contra. Algunos salieron a explicar la importancia de aprobarlo, pero casi nadie había leído el texto y casi nadie participó tampoco. Creo que fui el único. Los dos o tres que participaron lo que hicieron fue repetir la propaganda de la televisión y los medios estatales.

En la brigada había un desconocimiento total, el único que tenía noción del Código era yo. De los pocos que sabían, lo que sabían era que había matrimonio igualitario, adopción…

En mi intervención traté de explicar lo novedoso del texto. En ninguno de los dos espacios hubo fundamentalistas. Cuando la Constitución sí, en ese momento algunos estudiantes se pararon y la cosa fue fuerte. También los marcos de discusión de ese momento fueron más amplios, por ejemplo, en la universidad fue a teatro lleno.

Indira González Rodríguez, Villa Clara

He estado en dos en dos consultas. En la primera fue en Santa Catalina, en la ciudad de Santa Clara, que si bien no es de la zona céntrica de la ciudad, tampoco es lo que el argot político y mediático considera vulnerable o marginalizado.

Era un grupo heterogéneo, pero predominaban personas entre 40 y 60 años, además de cuatro o cinco jóvenes que iban acompañando a sus padres o madres.

Hablaron de los términos y novedades más importantes respecto la ley vigente. La expresión generalizada para mí era que las personas tenían un profundo desconocimiento del proyecto, de los términos y las novedades que se estaban planteando en relación con el vigente.

Yo creo que no era desinterés o apatía, porque las personas expresaron a viva voz que les hubiera gustado poder leer el documento para formular un criterio, porque lo que te cuentan en la TV o en la radio, pasado por el tamiz de periodistas o expertos, es insuficiente.

La disponibilidad de tabloides aquí era muy baja. Las consultas comenzaron el 1 de febrero a las 8 de la noche y la distribución de los tabloides empezó ese día por la mañana. Para la edad del auditorio que había, tener el tabloide era importante si se aspiraba a una reunión de calidad. La alternativa era que el dúo de juristas explicara título por título los aspectos más novedosos, pero las personas tenían que haber leído.

La otra reunión fue en mi centro laboral y los jóvenes éramos mayoría. Aquí hubo muchas dudas con la autonomía progresiva, la crianza positiva, la responsabilidad parental. Por otra parte, estuvo lo patrimonial, el régimen económico del matrimonio.

Una de las propuestas fue mía y tuvo que ver con la protección familiar a las infancias trans, porque aunque se habla de la protección a las niñas, niños y adolescentes me parece que la práctica ha demostrado que se debe ser más explícito en cuanto a la protección de comunidades históricamente vulneradas.

Giselle Ordóñez, bartender, La Habana

Soy del Consejo Zamora-Cocosolo, Marianao, un barrio obrero de La Habana con zonas marginadas. A la reunión asistieron aproximadamente 80 personas, cifra récord, nunca habían salido tantos vecinos. Casi todo el tiempo en silencio, escuchando atentos.

Se leyeron y aclararon todos los artículos y en especial, los concernientes a responsabilidad parental y el matrimonio igualitario. Yo hablé del tema responsabilidad parental y la necesidad de explicarlo a fondo, porque ese cambio de nomenclatura no afecta ni la tutoría de los menores ni la guarda y custodia. Se aclaró ese punto y todos quedaron satisfechos.

Luego de terminar la reunión, la gente se quedó con dudas sobre los temas patria potestad y responsabilidad parental. Y lo otro, el tema del orden de los apellidos.

Nada de mencionar el tema del matrimonio igualitario ni la conformación de las familias homoparentales, porque la verdad es que en este barrio hay varias familias y parejas de hecho que son homosexuales y varias trans que son reconocidas y bien aceptadas en el barrio, incluso muy queridas por todos los vecinos. En eso, mi “charquito” tiene 100 puntos.

La muchacha, estudiante de Derecho, explicó bien resumido y conciso cada título del proyecto. Lo único a destacar es que un buen por ciento de los vecinos, no ha consultado el documento por no tenerlo a su alcance. Deficiencia tremenda, porque de haberlo leído todos, hubiéramos tenido un debate productivo. Por ahora, lo que más se necesita es que la mayoría lea el documento.

Yadira Álvarez Betancourt, profesora, La Habana

Yo soy del consejo popular Santa Felicia, en Marianao, un barrio obrero con muchos trabajadores informales.

A la reunión fueron menos personas de las que debían, unas 15 de 30 o 40 que hay en la manzana. La edad oscilaba entre 20 y 70 y pico de años aproximadamente.

Se hizo un paneo general de todos los capítulos del Código. La gente pidió aclaraciones sobre todo en temas de herencia, propiedad, adopción, manutención y atención económica a personas vulnerables, niños, ancianos y discapacitados.

Aquí hay muchísimas madres solteras con más de un hijo, cuidadoras de discapacitados y abuelos cuidando nietos porque los hijos se han ido del país, y por eso surgieron esos temas. En general estuvieron a favor una vez aclaradas las dudas.

Hubo dos fundamentalistas en contra del matrimonio igualitario y del reconocimiento de las familias homoparentales, pero se los “comieron”, y se callaron.

Aquí hay varias personas de la comunidad LGTBIQ+ a quienes se les aprecia mucho y por eso la gente empatiza con ellos, con sus machismos y sus chistes tontos que hay que deconstruir, pero hay mucho menos rechazo que antes. Las preocupaciones de las personas de estos barrios son otras.

Yo hablé sobre todo de la necesidad del reconocimiento de todos los tipos de familias y los derechos de todas las personas a tener vidas familiares, a mantener los vínculos con sus familias de origen.

Aquí en la zona viven varias personas de la comunidad LGBTIQ+ que han sido expulsadas por sus familias de origen y se les impide ver a sus abuelos y sobrinos.

Me sorprendí muchísimo. Pensé que iba a ser más complicado porque yo vivo a tres cuadras de la Liga Evangélica de Cuba y es un lugar de mucho tráfico de personas haciendo proselitismo, pero no pasó nada. Hubo dos budistas, algo muy interesante, y dijeron que todos los derechos deben ser respetados para que haya paz.

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Todas las vidas de Ilse, una mujer trans de 57 años en Guatemala

Ilse Jeaneth Contreras vive en la capital guatemalteca

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Ilse Jeaneth Contreras (Foto cortesía de Quorum)

Quorum es el socio mediático del Washington Blade en Guatemala. Esta nota salió en su sitio web el 23 de septiembre.

La puerta de su casa se mantiene siempre abierta. Un letrero en la pared amarillenta indica que ahí se hacen ruedos, se colocan zippers y se hacen zurcidos a las prendas de vestir. Ilse Jeaneth vive en el El Amparo II, un barrio popular ubicado en la zona 7 de la Ciudad de Guatemala.

Esta tarde de septiembre el cielo está despejado y los gatos del vecindario entran y salen de la casa de la costurera con completa confianza, como lo hacen también sus vecinos.

Durante los últimos 40 años el barrio ha sido testigo de cómo Jeaneth se ha ido transformando poco a poco y encontrándose con su propia identidad. Es de carácter fuerte: lo que piensa, lo dice. Es, incluso, un poco dura para tratar a quienes no conoce, pero es esa transparencia la que al final se gana la confianza de quienes están a su alrededor.

Las y los jóvenes la buscan en su hogar, donde tiene un taller de costura. Le piden que les enseñe a coser y Jeaneth nunca dice que no. En estos encuentros aprovecha para hablarles:

“Les digo ‘¿ustedes ya estudiaron la identidad de género?’, y me dicen que no. Entonces les pregunto, ‘¿Saben lo que es una mujer trans?’. Y responden: ‘Sí, es alguien como usted’”.

Ella no hubiera imaginado tener ese diálogo en su propia adolescencia, cuando tuvo que salir de su casa a los 15 años por la discriminación de sus hermanos. 

Sobrevivir a su propia familia

Hoy Jeaneth tiene 57 años. Lleva el pelo teñido de negro y los labios pintados de rosa. Las arrugas en su rostro cuentan de una vida de resistencia.

Nació en el barrio El Gallito, en la zona 3 y desde que empezó a ir a la escuela ya se diferenciaba de los niños. Es una etapa que prefiere no recordar porque la traslada a los malos tratos que recibía cuando sus hermanos se dieron cuenta que le gustaba jugar con muñecas y que prefería la compañía de las demás niñas. 

Pero su mamá es su referente de mujer. De ella solo recibió amor y sabe que lloraba a solas al ver que sus otros hijos no aceptaban a Jeaneth como era. “Fue una mujer luchona que nunca se dio por vencida”, dice. 

Después del terremoto de 1976, con su familia tuvo que mudarse a la colonia “4 de Febrero”, en la zona 7, y desde esa fecha recuerda que empezó a construir su identidad de género.

“No se tenía entendido cómo era una mujer trans o una persona de la diversidad sexual porque no había mucha información. En ese entonces yo sabía que era un homosexual pero a los 15 años me empecé a hormonizar con pastillas anticonceptivas porque quería ser una mujer”.

Resistir en la calle en tiempos de guerra

A los 22 años empezó como trabajadora sexual en las calles de la zona 1, en pleno centro de la Ciudad de Guatemala. Entre sus tesoros aún guarda varias fotografías que le recuerdan a sus compañeras de esa época.

En una de las fotos aparece con cuatro mujeres jóvenes afuera de un lugar llamado Salón Ramiro, que se ubicaba en la 5 avenida y 14 calle. Están abrazadas, casi todas sonrientes, con el pelo estilizado con una permanente característica de la década de los 90.

Jeaneth es la única que aún está con vida. Las demás murieron. Algunas, a causa de la falta de acceso a un tratamiento contra el VIH. Otras, como su gran amiga Conchita Alonso, a manos de la violencia. 

Alonso es la única que se mantiene seria desde la esquina izquierda de la foto. Ella fue asesinada en 1997 en la zona 1 de la capital. La demanda de justicia por el transfemicidio de esa joven de 23 años fue el inicio en Guatemala de la Marcha del Orgullo, que aún se celebra cada año.

“Con ellas trabajamos en una discoteca imitando a artistas”, cuenta Jeaneth. Para entonces, los artistas de moda que imitaban eran Gloria Trevi, Yuri, Ana Gabriel y María Conchita Alonso. 

Sus shows eran en la famosa discoteca Cashé, que se ubicaba cerca del Cementerio General. Ese taller mecánico, que durante las noches se convertía en una pista de baile, era de los pocos lugares seguros para la comunidad LGBTIQ+ que existían en aquella época. 

Los recuerdos alegres chocan con los momentos en los que Jeaneth acudió a las drogas y al alcohol para asimilar una realidad en la que ella y sus amigas vivían. A menudo eran agredidas, violentadas y desaparecidas por las fuerzas de seguridad de las dictaduras militares.

Una ‘madre’ para la comunidad

Después de pasar por siete casas de rehabilitación, Jeaneth ahora celebra más de dos décadas sobria. Es coordinadora del colectivo Mujeres Trans Trabajadoras Sexuales de El Trébol, que nació en el 2010. “Madre” le dicen allá. Trabaja con temas de salud sexual, derechos humanos y prevención de las drogas y el alcohol. 

Con los años, Jeaneth ha sido reconocida como una figura protectora de muchas mujeres jóvenes que han acudido a ella, y mientras habla, su celular no deja de sonar. La llaman compañeras y otros colectivos para pedirle acompañamiento y ayuda. 

También se dedica a apoyar a otras mujeres trans adultas mayores para que puedan tener una vejez digna, un tema del que se habla poco en Guatemala. Jeaneth Menciona como ejemplo a Juanita, de 80 años, que murió hace poco más de un mes. 

“La salud para las personas grandes es peor. No hay una ayuda social del gobierno para mujeres trans, por fuerza tenemos que tener una familia construida por nosotras mismas para que nos den el bono del Adulto Mayor”.

Jeaneth formó una familia con sus sobrinas y el hijo de una de ellas, pero esto no es suficiente para que el gobierno la tome en cuenta en el aporte mensual que los adultos mayores reciben y que les sirve para su subsistencia y compra de medicinas.

Aún queda mucho por luchar, pero ve entre lágrimas y alegría cómo la Marcha del Orgullo hoy convoca a miles de jóvenes que caminan por las calles de la ciudad. Hace 20 años, cuando Jeaneth participaba en las primeras marchas iba en vestidos de su propia confección, las condiciones eran muy diferentes.

“Los chicos gay se liberan, las mujeres lésbicas se liberan y pueden disfrutar esto. Antes nosotras no podíamos hacerlo porque el ejército no podía vernos, nos subían a una carroza y no nos dejaban de golpear hasta que dijéramos que éramos hombres”.

Mucho ha cambiado hoy, pero las mujeres trans siguen siendo las más vulnerabilizadas de la diversidad sexual, por eso Jeaneth no se rinde. 

“A veces me pongo a llorar en el desfile y otras veces me pongo feliz por todo lo que se ha logrado en las calles, ser libres aunque sea ese día”.

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Presidente Petro confía en la vicepresidenta Francia Márquez el desarrollo de la política pública LGBTQ en Colombia

El nuevo gobierno tomó posesión el pasado mes

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Vicepresidenta Francia Márquez (Foto cortesía de su cuenta de Twitter)

OrgulloLGBT.co es el socio mediático del Washington Blade en Colombia. Esta nota salió en su sitio web.

Mediante Decreto 1874 de 2022 el presidente de la república de Colombia Gustavo Petro asigna una serie de responsabilidades en temas sociales a la vicepresidenta Francia Márquez Mina, entre ella en el Numeral 12 le entrega el desarrollo de la política pública LGBTIQ+ en Colombia.

Cabe anotar que en 2018 durante el gobierno del presidente Juan Manuel Santos fue expedido el Decreto 762 de 2018 cuyo incumplimiento ha motivado diversas acciones de tutela por parte de activistas de los sectores poblaciones LGBT (Ver más). 

Desde nuestra plataforma OrgulloLGBT.co saludamos esta designación y nos manifestamos a la expectativa y a total disposición en lo que se requiera para que finalmente Colombia cuente con unas acciones reales, de hondo calado y de beneficio para nuestra población diversa. 

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Juventud LGBTQ hondureña renueva la marcha del orgullo

Unas mil personas participaron en el evento en San Pedro Sula

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(Foto cortesía de Reportar sin Miedo)

Reportar sin Miedo es el socio mediático del Washington Blade en Honduras. Esta nota salió en su sitio web el 1 de agosto.

SAN PEDRO SULA, Honduras — “Este maricón seguirá en las calles”, dijo con su altavoz el miembro de la Asociación LGBTIQ+ Iguales, Javier Carrington, después de que algunos conductores intentaran tirarles sus carros encima en varias ocasiones a quienes asistieron este sábado 30 de julio a la marcha del orgullo 2022 que recorrió las principales vías del centro de San Pedro Sula.

Pero no solo Javier detenía los carros. También la líder de la Asociación Feminista Trans (AFET), Allyson Hernández, y el presidente del Comité LGBTIQ+ del Valle de Sula, Osman Lara, estaban allí para proteger a sus compañerxs que estaban desfilando y venían de Tegucigalpa, La Ceiba, San Manuel, Puerto Cortés, Tela, Nacaome, Choloma, Villanueva, Siguatepeque, Santa Cruz, Santa Bárbara, entre otras ciudades.

“Hubo insultos y nos querían tirar los carros, pero nos defendimos con uñas y dientes, fue una manifestación pacífica y valió la pena porque ya no queremos ser invisibilizadas”, dijo Hernández. 

La marcha no sólo tuvo que enfrentarse a las agresiones de los automovilistas, sino también a un intento de boicot, ya que varias organizaciones de San Pedro Sula y Tegucigalpa decidieron a última hora no asistir al evento. A pesar de todo, la marcha tuvo un tremendo éxito que quedó demostrado por la enorme cantidad de asistentes, en su mayoría jóvenes, según lo que pudo constatar el equipo periodístico de Reportar sin Miedo.  

“Esta marcha presenta un nuevo relevo generacional”, dijo Osman Lara. “Estamos dando la apertura para que estas nuevas juventudes, identidades y corporalidades estén siendo incluidas. Estamos ofreciendo mayor visibilidad en un contexto como el de Honduras, donde las personas LGBTI+ existimos y resistimos”.

@reportarsinmiedo Hablamos con Osman Lara presidente de comité LGBTIQ+ del Valle de Sula sobre el día del orgullo celebrado en San Pedro Sula. #Pride #Honduras #lgbt🌈 ♬ sonido original – Reportar Sin Miedo

‘Todos tenemos derecho a ser diferentes’

El evento demostró el fortalecimiento de las alianzas con diferentes organizaciones que resistieron a las presiones internas de otros colectivos. Además mostró el apoyo de la gobernadora de Cortés, Alexa Solórzano, el diputado de Libre, Víctor Grajeda, y el vicealcalde de San Pedro Sula, Omar Menjívar. 

“Todos tenemos derecho a ser diferentes”. Esas fueron las palabras de Menjívar mientras participaba en la marcha del orgullo LGBTIQ+. El evento se desarrollaba en la ciudad del alcalde Roberto Contreras, quien ha enviado mensajes de odio contra las poblaciones diversas como no asistir a las actividades que han convocado, aunque sí abrió el espacio de la municipalidad de San Pedro Sula para publicitar bodas masivas de grupos religiosos. 

Menjívar se desliga de los discursos del edil y se muestra más inclusivo. “Es importante una manifestación como esta porque se vivisilizar una población que existe, resiste y tiene derechos”, afirmó. 

La gobernadora del departamento de Cortés y el diputado de Libre fueron nombrados los mariscales de la marcha. “Seguiremos apoyando todas las iniciativas que ayuden a la inclusión y la diversidad”, manifestó Alexa Solórzano. 

Por su parte, el primer diputado abiertamente gay en el Congreso Nacional de Honduras, Víctor Grajeda, enfatizó la importancia de participar en este tipo de espacios. “Aunque se hizo la invitación a varios políticos, no todos están aquí, pero sabemos que el próximo año habrá más oportunidades”. 

Foros por la igualdad 

Usaid junto con sus programas Unidos por la Justicia y Gobernabilidad Local patrocinaron y apoyaron de forma directa la marcha. También estuvieron presentes otras organizaciones, como Pasmo, la Iglesia Episcopal, Médicos sin Fronteras, Asonapvsidah, Brigadas Internacionales de Paz, Policía Nacional e integrantes de la Policía Municipal de San Pedro Sula. La embajada de Taiwán en Honduras apoyó el espacio. 

En la semana del orgullo, Usaid patrocinó dos foros, el primero sobre inclusión y no discriminación con los gobiernos locales y el segundo sobre migración LGBTIQ+, donde participaron las organizaciones de San Pedro Sula, Tegucigalpa, Tela, La Ceiba, Choloma, Puerto Cortés y otras ciudades. 

Entre las organizaciones que participaron estuvieron Somos CDC, Horus, LGBTI Sureña, Aprest, Iguales, OprouceHumanos en Acción, Sitraluna, CEFI, Muñecas de ArcoirisAsociación de Mujeres Lesbianas y Bisexuales LITOSAfetAlma Violeta y Cepres, entre otras. 

 

 
 
 
 
 
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Una marcha para familias diversas 

Entre las palillonas que alegraron el desfile con sus habilidades y ritmo se hallaban niñas como la sobrina de la líder de la organización Muñecas de Arcoiris, JLo Córdova. “Lo que queremos en nuestro país es vivir nuestra comunidad LGBTI+ con orgullo”, exigió Córdova. “Sin desprecio ni discriminación, sin maldad ni prejucio hacia nosotras”. 

Al desfile llegaron en masa jóvenes hondureñxs, así como niñxs acompañadxs por sus madres, padres y familiares. Un ejemplo de esto fue Max, que llegó junto a su hija, su sobrina y su familia para enviar mensajes hacia las familias diversas. Ella dice que es difícil ser una mujer diversa en un contexto como Honduras, pero marchar para encontrar la igualdad vale la pena, por eso lo hace en familia.

La juventud fue la que en su mayoría llenó las calles de color y música, a pesar de los discursos y acciones de rechazo de algunos conductores sampedranos que se molestaron por la manifestación pacífica de las poblaciones de las disidencias sexuales.

Blanca Osorio marchó junto con su hijo Gago apoyándolo y reclamando sus derechos. “Como madre lo apoyo incondicionalmente. Muy triste al principio porque uno no lo acepta, pero viendo las cosas y tratando con ellos nos hace ver que cada quien tiene que respetar sus decisiones”. 

2022, el año de la juventud LGBTIQ+ 

Casi mil personas, en especial jóvenes, llenaron las principales calles de San Pedro Sula para ser parte de la marcha del orgullo LGBTIQ+. El desfile recorrió las céntricas tercera avenida y primera calle hasta finalizar en la Plaza de las Banderas, junto al estadio Morazán.

Este año, a la marcha llegaron en su mayoría representantes de la juventud LGTIQ+ de todo el país para aportar colorido y ritmo al evento.

Además de lxs integrantes de organizaciones como Coven, Iguales, Cepres, Afet, Cefi, Pueblo y Barrio, asociación Luna, Aprest, Humac, Oprouce, Muñecas de Arcoiris, Litos, Arcoiris, Horus, Red LGBTIQ de Chamelecón, Frida Trans y Red LGBTIQ de Choloma, entre otras, en el desfile participaron los miembros de la banda marcial Independiente Tecno Sampedrano, quienes pusieron música hondureña, folclórica, tradicional y punta en el desfile con sus liras y tambores.

En representación de los chicos trans estuvieron Andy Tosta y Alex Bustillo, quienes expresaron que estos espacios son importantes para visibilizar la violencia que sufren los hombres trans en Honduras. “Acabemos con la genocidio trans”, gritaron en las calles sampedranas. 

También la juventud diversa afrodescendiente y garífuna se destacó por sus mensajes de inclusión. El líder garífuna hondureño Darwin Pérez llevaba una camisa inclusiva que decía “todos somos humanos”. “Mi mensaje es lograr inclusión de verdad y que las personas LGBTIQ+ afrodescendientes tengamos espacios verdaderos”, enfatizó. La colectiva Pueblo y Barrio sobresalió por sus mensajes antipatriarcales, anticolonialistas y antiheterocisnormales al pedir una representación inclusiva de las disidencias sexuales, entre las que se encontraban también las personas asexuales, no binarias y queer. Su mensaje fue claro: “Los pueblos somos diversidad”.

El relevo generacional

La directora de Litos, Esdras Sosa, llegó desde Tegucigalpa y fue una de cientos de personas que apoyaron la marcha del orgullo en el centro sampedrano. El evento comenzó en ese lugar y recorrió las dos principales vías hasta llegar a la Plaza de las Banderas, situada junto al estadio Morazán, en el oeste de la ciudad. Poco antes de llegar a la Plaza, las organizaciones hicieron estallar fuegos artificiales que llenaron de chispas de colores el cielo de la ciudad.

“Hay nuevos liderazgos y nuevas etapas para seguir en la lucha”, dijo Sosa. Ella con su colectiva viajó desde Tegucigalpa exigiendo igualdad para las mujeres diversas, ya que enfrentan tres veces más la discriminación en el país. Primero por ser mujeres, segundo por ser lesbianas y tercero por no tener recursos o pertenecer a un grupo originario o afrodescendiente. 

Así como Esdras estuvo presente, el activista de Iguales y excandidato a la diputación por el departamento de Cortés, Fredy Funes, enfatizó que participar en este espacio no es para perdir nada extraordinario, sino respeto e inclusión, la petición más importante es la aprobación de una ley de identidad de género integral. “Honduras ya tiene la sentencia de Vicky Hernández y es importante que se cumpla”. 

El Estado de Honduras a través de la presidenta Xiomara Castro pidió perdón el 9 de mayo de 2022 por el asesinato de Vicky Hernández. La petición es parte de la sentencia de la Corte IDH que obliga a la burocracia hondureña a ofrecer una serie de derechos para las personas trans y LGBTI+. 

Hasta la fecha, las personas trans siguen sin acceder a su DNI ni tener otra serie de garantías.

Entre los participantes de la marcha estuvo presente el líder de Arcoiris, Donys Reyes, quien pidió mayor inclusión para la diversidad y no más crímenes de odio. En 2022 se han registrado más de 12 muertes LGBTIQ+ y suman más de 412 desde el 2009 hasta la fecha, según el Observatorio de muertes violentas de la Red Lésbica Cattrachas. 

También resurgió Ramón Valladares, fundador de la Comunidad Gay Sampedrana, quien acaba de fundar una colectiva de Chamelecón. “Estoy muy orgulloso porque hemos limpiado el camino, esto sigue y vamos para adelante. Qué bueno que se vea gente joven, pero todavía estamos luchando porque la Iglesia tiene mucha influencia sobre el Estado y se supone que en Honduras estamos en un Estado laico”, finalizó.

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