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Grupo LGBTQ en El Salvador homenajea a víctimas de crímenes de odio

Se realizó la ‘Plegaria Rosa’ de Asociación Entre Amigos el 18 de junio

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(Foto de Ernesto Valle por el Washington Blade)

SAN SALVADOR, El Salvador – Más de 600 personas de la población LGBTQ han sido asesinadas en El Salvador en los últimos 31 años; son casos de violencia sexual y física hacia esta población que aún continúan impunes. 

Por décimo año la organización LGBTQ Asociación Entre Amigos el 18 de junio se realizó la actividad denominada “Plegaria Rosa”, la cual tiene como objetivo homenajear a las víctimas por crímenes de odio y violaciones de derechos humanos debido a su orientación sexual e identidad de género. 

Esta vez el evento se realizó en el Teatro Municipal de Cámara Roque Dalton en la ciudad de San Salvador. Asistieron muchos activistas, amigos y familiares de víctimas que alzaron sus plegarias en memoria de aquellos que ya no están. 

William Hernández, director de la organización anfitriona, agradeció a todos los presentes por su voluntad de participar del acto con “las vibras y la energía de las personas que ya no están con nosotros, poder recordarles y mantenerles vivos en nuestra memoria”; también lamentó que no pudiera participar la doctora Ana Isabel Nieto, coordinadora del Programa Nacional de ITS/VIH/SIDA en el Ministerio de Salud, debido a que se encuentra fuera del país cumpliendo sus labores. 

“Estamos aquí porque no debemos permitir olvidarlos, porque no debemos permitir que más personas de nuestra comunidad formen parte de una fría estadística”, mencionó en el evento Joaquín Caseres, miembro de la Asociación Entre Amigos. 

Además, agregó que es importante que se sepa que esas personas victimas tienen rostro, y que sus familiares y amistades les siguen demostrando que están con ellos, con una solicitud de un minuto de aplauso se comenzó el homenaje de esa tarde. 

El acto conmemorativo estuvo a cargo del seminarista de la Iglesia Episcopal Anglicana de El Salvador (IAES) y coordinador del Ministerio de Diversidad Sexual de la misma, Cruz Edgardo Torres, quien con unas lecturas propias para el evento reflexionó para el público. 

“Estamos rodeados de una ideología de muerte en donde nuestra comunidad está frente al cañón, son nuestras vidas las que exigen sacrificio de las teologías odio, generadoras de muerte, que se plantean como defensoras de la vida y la familia”, alega enérgicamente en su mensaje el seminarista. 

También agregó que a muchas personas LGBTQ no les gusta utilizar la palabra comunidad al referirse al colectivo, pues no existe un sentimiento de unidad y por eso hay que trabajar en ello, “es nuestra responsabilidad con las personas que ya no están aquí”, agrega Torres. 

La técnica especialista del Ministerio de Cultura, Brenda Rosales, asistió por primera vez a la Plegaria Rosa, menciona que casi no conocía las actividades de las organizaciones LGBTQ en el país, pero que ahora que ahora como funcionaria pública, comprende muchas cosas que continúan siendo una “deuda histórica” con la población LGBTQ. 

“Me encantó esta actividad, porque es una conmemoración para aquellas personas que han fallecido a causa  del odio sin sentido; este evento refuerza la hermandad y solidaridad entre nosotros y nos da la fortaleza para seguir esta lucha por el respeto para todas y todos”, comentó Rosales al Washington Blade. 

El evento terminó con la participación del coro Acuarela Coral del licenciado Ángel Rivas, que con sus interpretaciones conmovieron a las personas asistentes. 

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Indocumentadas en Honduras: la realidad de las personas trans (parte II)

Activistas hacen la diferencia en un entorno plagado de riesgos

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Angie Martínez en Honduras (Foto de Dunia Orellana)

SAN MANUEL/SAN PEDRO SULA, Honduras — “Nosotras no contamos con muchos servicios que son esenciales como mujeres trans”, recalca Angie Orellana. Uno de ellos es la salud, la cual es un derecho vital para cualquier ser humano. Desafortunadamente, los entes gubernamentales han segregado a la población trans, dejándola sin atención o discriminándola al brindarle este servicio.

Hasta este momento solo hay un protocolo desarrollado para brindar asistencia a las personas LGBTIQ+, la llamada Guía 06:2016, que socializa cómo “proveer servicios de salud libres de estigma y discriminación a personas trans e intersexuales trabajadores y trabajadoras sexuales, hombres que tienen relaciones sexuales con hombres y personas con VIH”.

Más allá de esta, las personas trans no tienen nada que las ampare y constantemente se ven enfrentadas a escenas de discriminación, humillación o negación de servicios por su género dentro de instituciones estatales. Cabe resaltar que en Honduras alrededor del 70 por ciento de la población se encuentra en situación de pobreza y en 2021 la pobreza extrema aumentó en un 44 por ciento, según el Instituto Nacional de Estadística (INE).

Sumado a esto, la casi imposible obtención de empleos bien remunerados debido a la discriminación por parte de una sociedad que las rechaza. Según el Centro de Documentación y Situación Trans de América Latina y el Caribe, las clasificaciones de empleo son las siguientes: trabajadoras sexuales, el 42 por ciento del total, el 34 por ciento son trabajadoras formales, el 5 por ciento son activistas y el 7 por ciento trabajadoras informales.

Al respecto, Angie señala que este escenario obliga a muchas personas trans a migrar de forma irregular a países como Estados Unidos, donde su expresión de género no es un impedimento para obtener un empleo digno, acceder a educación y un servicio de salud integral.

Forzadas a cambiar de vida

En Estados Unidos, se encuentra Aneiry Zapata, hondureña de 26 años de edad, refugiada desde hace siete, huyendo de la violencia y discriminación a la que estaba expuesta solo por su expresión de género.

La hija de padres indocumentados, actualmente se desempeña como activista de derechos humanos en BLMP en la coordinación del Comité Garífuna, brindando servicios a migrantes recién llegados al país anglosajón para que obtengan servicios de salud, refugio y alimentación luego de su travesía.

“Honduras me trató muy mal”, dice al continuar su relato con un semblante serio, un tono de voz seguro y con ojos totalmente expresivos. Comparte que aunque sabe que en algún momento tiene que volver a Honduras, no quiere.

Aneiry y Angie comparten la pasión por la educación. Antes de migrar, la activista se dedicaba a la docencia, sin embargo, aún los niños de los cuales era maestra la insultaban llamándola con pronombres masculinos y usando términos homofóbicos argumentando que sus padres la nombraban de esa manera.

Al consultarle acerca del cambio de nombre, Aneiry comenta que es una situación bastante frustrante dado a que fue capaz de cambiar su nombre en Estados Unidos, no obstante sabe que si regresa a Honduras esto no tendrá validez porque el cambio de nombre todavía no inicia por lo que la llamarán por su nombre muerto.

Mientras la activista relataba su travesía menciona que este año una asesora de la Secretaría de Desarrollo Social la contactó para decirle que deseaban que ella se convirtiera en la primera persona en el extranjero quien hiciera el proceso del cambio de nombre.

Agregando que si accedía debía de realizar una campaña en redes sociales mencionando el apoyo del Gobierno, por lo cuál se negó a participar, para no traicionar a las otras personas trans que han luchado y que continúan en el país.

El 27 de octubre del 2022 el subdirector nacional de Derechos Humanos y Litigios Internacionales, Olbin Mejía Cambar, informó que “el Registro Nacional de las Personas solicitó a la Organización de Estados Americanos (OEA) la asistencia técnica para la adecuación de la normativa nacional” y que así se proceda con el cambio de nombre.

Según este “El Estado adoptará un procedimiento para el reconocimiento de la identidad de género que permita a las personas adecuar sus datos de identidad, en los documentos de identidad y en los registros públicos”, pero no se tiene un tiempo estimado para la finalización de dicho proceso.

Con una historia similar, encontramos a Kendra Jordany, originaria de San Pedro Sula, activista de derechos humanos quién trabajó en pro de los derechos LGBTIQ+ con diferentes organizaciones no gubernamentales incluída Médico Sin Fronteras, donde manejaba temáticas de VIH y La clínica “Puertas Abiertas” para la atención de la población diversa.

Kendra Jordany, activista trans actualmente residiendo en el extranjero por falta de oportunidades laborales. (Foto de Dunia Orellana)

Sin embargo, luego de finalizar su relación laboral con dicha organización, decidió emigrar para tener una mejor calidad de vida de la que lamentablemente no gozaría en Honduras. Por falta de oportunidades.

En junio de 2022, el Programa de Universalización de la Identidad Civil en las Américas (PUICA) de la OEA, presentó un diagnóstico para identificar los principales retos para el cumplimiento de dicho punto. A partir de esto, el RNP con el apoyo de diferentes instituciones como CONADEH, la Secretaría de Derechos Humanos (SEDH) y la PGR, están construyendo una propuesta de reformas para garantizar el reconocimiento de la identidad de género de las personas trans en Honduras.

Un sistema de salud obsoleto

Doctor Dylan Duarte durante su entrevista en Tegucigalpa.(Foto de Fátima Romero).

En Tegucigalpa, capital del país, reside el doctor y activista Dylan Duarte. A sus 32 años de edad, labora con la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) y se ha convertido en la primera persona trans en ser reconocida por el gobierno con su identidad y expresión de género en las identificaciones oficiales.

“Esos avances, por minúsculos que parezcan en un país con el contexto de Honduras, son algo”, dice. Con los rayos del sol reflejándose en su camisa blanca, procede a darnos su testimonio con semblante tranquilo y el tono de voz apacible que lo caracteriza.

En la Secretaría de Salud no existe un protocolo de atención integral en salud para personas LGBTIQ+, tampoco hay médicos especialistas en endocrinología que puedan trabajar la etapa de reemplazo hormonal. 

“Hemos visitado a algunos, pero nos han cerrado las puertas. Influye muchísimo la religión y hacen uso de la ‘objeción de conciencia’ para no tratar a una persona. Al final, viene siendo una negligencia. Negar la salud a una persona, por su identidad de género, es violencia”, dice Duarte.

Según Dylan, la presidenta Xiomara Castro tiene una postura positiva en pro de las personas de la comunidad LGBTIQ+, “no significa que esto pase en todas las instituciones. Entonces debe existir un protocolo que nos obligue a sensibilizarlos y educarnos en diversidad sexual y que sea obligatorio para todas las personas que formamos parte del Estado, que somos funcionarios públicos como tal”.

Dylan en las calles de Tegucigalpa en Octubre de 2022. (Foto de Fátima Romero)

”Yo soy una persona trans que buscó asistencia médica con cirujanos para poder realizarme una operación dentro del país. Recibí muchos rechazos con respecto a eso”, comenta Duarte.

Como el caso de Dylan, existen cientos de historias que evidencian la decadencia de un sistema saqueado y obsoleto. Muchas han sufrido malas experiencias durante sus citas médicas, desde el personal dirigiéndose a ellas con su nombre muerto o pronombre equivocado hasta la falta de explicaciones claras sobre sus diagnósticos.

Otro aspecto de violencia se vive con los procesos de donación de sangre. Al consultar con la Secretaría de Salud cuáles son los requisitos, se enumeran doce puntos para asegurar la sanidad del paciente. Sin embargo, aunque una persona LGBTIQ+ esté sana, con mucha frecuencia se le impide donar sangre.

Angie resalta que las luchas en el presente son muy importantes para que las personas que vengan en el futuro tengan las armas necesarias para seguir luchando en pro de sus derechos.

Mientras cae la tarde, Angie derrocha más energía, se balancea en su hamaca, continúa  relatando sus pasiones de lucha y se abre paso para contar más de su familia. Actualmente tiene pareja y un sobrino de nueve años al que considera su hijo, pues se ha encargado de criarlo desde que este tenía dos años de edad.

Angie Martínez junto a su sobrino y padre en su casa de Tacamiche. (Foto de Dunia Orellana)

Su semblante se entristece al revelar que al principio quiso desistir de la crianza de su sobrino debido a las críticas y los malos comentarios que se podían dar, pero su amor por el pequeño fue más grande y decidió que les demostraría que podía cuidarlo y educarlo siendo una mujer trans.

La cruda realidad

Mónica Martínez, abogada de ejercicio independiente en su oficina en La Ceiba. (Foto de Dunia Orellana)

En La Ceiba, en la costa norte de Honduras, Mónica Martínez, abogada penalista quien ejerce de manera independiente y ha luchado en contra del sistema para lograr el respeto o reconocimiento en su trayectoría profesional. Recientemente tuvo una victoria a nivel personal cuando, al realizar el papeleo de caso, el juez le preguntó “¿cómo le gusta que la llamen?” para así poder incluirlo en los documentos.

Mónica reconoce que estos son pequeños avances que marcan una diferencia. Según la ceibeña, tanto el proceso de cambio de nombre como la ley de identidad de género tomarán algunos años más para concretarse completamente, pero alienta a sus compañeras a unirse para mantenerse informadas y poder esparcir la información correcta.

En cuanto a los retos que enfrentan las personas trans en Honduras, indica que se mantienen invisibilizadas debido a la discriminación, el estigma y la falta de voluntad política para crear una ley de identidad de género o al menos permitirles cambiar su nombre en el Registro Nacional de las Personas (RNP).

Desde hace ocho años, los grupos defensores LGBTIQ+ desarrollan un borrador de una ley de identidad de género integral que garantice el goce de derechos de las personas trans. “Hay que reconocer que se han dado avances, pero que falta muchísimo más”, comparte Allyson Hernández.

Allyson Hernández, activista LGBTIQ+ impartiendo clases de transfeminismo. (Foto de Dunia Orellana)

“Esto es algo que me ha venido afectando durante toda mi vida. Aquí donde me ves, sé de enfermería, conozco de mecánica industrial, conozco de computación y nunca pude ejercer ninguno de mis oficios ni mi carrera por esa limitante, por la discriminación”, expresa Angie.

Esta situación evita que puedan acceder a educación, servicios de salud y justicia, orillándolas en muchos casos a ejercer el trabajo sexual, “expuestas a la violencia y abusos que hay en las calles” e impidiéndoles disfrutar plenamente de su identidad de género en su propio país.

“Ni siquiera tenemos protocolos de atención especializada, somos discriminadas en los espacios educativos, no contamos con oportunidad de trabajo y siempre hemos tenido falta de respuesta por parte de los servidores públicos al momento que interponemos una denuncia”, dice la originaria de San Manuel.

En gran parte de casos, cuando una persona trans es asesinada, el tratamiento e investigación no llegan a resultado alguno. Los casos quedan engavetados y no se identifica a los culpables. 

Dentro de las medidas de reparación en el caso Vicky versus Honduras se pueden destacar tres para refuerzo de los sistemas judicial, policial y penal: “1) crear e implementar un plan de capacitación permanente para agentes de los cuerpos de seguridad del Estado, 2) adoptar un protocolo de investigación y administración de justicia durante los procesos penales para casos de personas LGBTI víctimas de violencia y 3) diseñar e implementar un sistema de recopilación de datos y cifras vinculadas a los casos de violencia contra las personas LGBTI”.

Diferentes organizaciones LGBTIQ+ han confirmado que ya ha habido un acercamiento de parte de entidades policiales y de investigación para realizar consultas y establecer parámetros que sirvan para cumplir lo solicitado por la Corte IDH. Es un paso necesario dado que los cuerpos estatales ni siquiera cuentan con cifras que contabilicen a la comunidad dividida en sus diferentes interseccionalidades.

Por otro lado, el encargado del censo poblacional del Instituto Nacional de Estadística, Mario Roberto Padilla, declaró que están en la fase de planificación para el nuevo censo y que, aunque no saben qué clasificaciones incluirá la boleta del censo, se sentarán con la población LGBTIQ+ para saber cuáles son las necesidades que deben incluirse.

Si se incluye el censo LGBTIQ+, será un gran avance y también se estaría dando cumplimiento a la sentencia de Vicky Hernández donde se solicita establecer un mecanismo de recolección de cifras con las diferentes interseccionalidades del espectro diverso, facilitando el acceso a la información.

Al momento de hacer solicitudes de información pública a los entes encargados se encuentran dos escenarios. Se cuenta con información dividida en las interseccionalidades más conocidas como homosexual, lesbiana y transexual, pero las cifras actualizadas no están actualizadas y no reflejan la realidad de las personas diversas.

La segunda es que las instituciones ni siquiera tienen los diferentes apartados que muestran las interseccionalidades del amplio espectro de la población LGBTIQ+, lo cual causa una crisis que invisibiliza a una población vulnerable que necesita antecedentes para poder sustentar sus luchas.

Un sistema que no provee seguridad ni justicia

Según el observatorio de muertes violentas de Cattrachas, en lo que va de 2022, uno de los años más violentos para la comunidad diversa, el observatorio de la Red Lésbica Cattrachas contabiliza que unas 432 personas diversas han muerto de forma violenta en Honduras desde 2009 y que, de estas, 128 son personas transexuales.

Mientras tanto, la Secretaría de Seguridad solamente posee cifras desde 2018 y hasta el 20 de septiembre de 2022 solo tenían registradas 39 muertes LGBTI+. De estas, 34 han sido por homicidio, una natural, dos por suicidio y dos indeterminadas. Cifras que difieren mucho de las del observatorio de Cattrachas.

Una de estas muertes violentas es la de Soad, una mujer trans en situación de calle que vivía en un microbús al lado de una estación policial y fue asesinada a mediados de este año, pese a haber interpuesto tres denuncias por amenazas.

Al respecto, el presidente del Comité LGTBI+ del Valle de Sula, Osman Lara, reveló que, tras la muerte de Soad, miembros del comité se presentaron ante el Ministerio Público para preguntar por qué no se le brindó protección a su compañera, a pesar de las tres denuncias.

Osman Lara, presidente del Comité LGBTIQ+ del Valle de Sula. (Foto de Telma Quiróz)

Lara indicó que desde el MP argumentaron no haber recibido denuncias, pero al llevar las pruebas documentales “no supieron cómo responder”.

Agregó que lamenta que, a un año y ocho meses de la sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos en el caso de Vicky Hernández contra el Estado de Honduras, falte voluntad de las autoridades para cumplir con las medidas de reparación, tales como permitir a las personas trans cambiar su nombre en el RNP.

Lo mismo opina Angie. Manifiesta que las personas diversas confiaron en las promesas de campaña de la presidenta Xiomara Castro, quien, a su criterio, “ha tenido poca participación pública” y no ha hecho esfuerzos por cumplir con las demás medidas compensatorias.

En el discurso de la toma de posesión, la presidenta Castro hizo reconocimiento público de las personas LGBTIQ+, acto histórico, pues ningún otro presidente lo había hecho. No obstante, los grupos de oposición avivaron el odio en contra de la diversidad durante la época de las fiestas de independencia. 

El 29 de agosto de 2022, la Asociación de Pastores de Tegucigalpa publicó un comunicado por “ataques a los principios y valores cívicos”, declarando que estaban en desacuerdo con que la comunidad LGBTIQ+ desfilara junto con la niñez y juventud en los actos de independencia. Un acto de desinformación para desacreditar a la población diversa dado que no había hecho ninguna solicitud para participar.

Carta de pastores (Captura de pantalla)

Esto llevó a una serie de ataques de odio dirigidos a las personas LGBTIQ+ en los medios de comunicación y redes sociales. Una multitud de ciudadanos enardecidos por aquellas declaraciones comenzó a reafirmar la idea de que las personas de las interseccionalidades diversas atacaban la moral y las buenas costumbres del país.

Dicha situación desató una reacción de parte de la asociación LGBTIQ+ Kukulkán, que para transgredir el sistema decidió enviar, el 8 de septiembre, una solicitud a la Secretaría de Educación para participar de los desfiles principales. Adicionalmente presentaron una denuncia por discriminación ante el Ministerio Público.

Solicitud de Kulkulkán (Captura de pantalla)

Educación negó la solicitud y la denuncia nunca escaló a otras instancias. Lo anterior es todo un esquema de desinformación de parte de tal grupo religioso dado a que las personas LGBTIQ+ han participado desde 2010 en los desfiles patrios alternos de la resistencia contra el golpe de Estado. 

Esta es la realidad que las personas trans deben afrontar en la sociedad hondureña. Constantemente se crean prejuicios en su contra en actividades que son cotidianas para las personas cisgénero. Algo que Angie viene viviendo desde hace siete años y que no parece terminar nunca.

Población trans y del resto de la diversidad presentándose ante autoridades en el desfile. (Foto de Amelian Zerón)

Angie agrega que el cambio de nombre o la implementación de una ley de identidad de género no solucionaría los problemas de las mujeres trans en el país, pero sería una luz en la lucha por sus derechos.

“Que un país como el nuestro apruebe una ley de identidad de género sería maravilloso. Vendría a disminuir los problemas que tenemos como mujeres trans, a disminuir un poquito el estigma y la discriminación que existe”, dice.

En cuanto a sus planes para el futuro, Angie quiere terminar su licenciatura en Psicología, que no pudo seguir debido a la falta de recursos y la discriminación en los establecimientos educativos.

Angie con su mascota. (Foto de Dunia Orellana)

Además continúa trabajando con el grupo de jóvenes de su comunidad. “Estoy con ganas de trabajar con este grupo, hay historias nuevas que contar y hay un trabajo nuevo que realizar. Eso es lo que me mantiene entusiasmada”, concluye.

Al cierre de esta investigación hemos conocido las historias de tres mujeres trans migrantes, una de ellas de 17 años que no pudo seguir esperando sus derechos mientras el Estado hondureño sigue obstaculizandolos. Este reportaje va para las, los y les que se fueron, que están migrando y para aquellas quienes ven la migración como su única salida para vivir y ser su verdadera yo. 

Para aquellos, aquellas y aquelles que se quedan para unirse a la lucha por la ley de identidad de género integral, el cambio de nombre, el respeto a los derechos humanos y la creación de protocolos que velen por sus vidas. Por Vicky, Angie, Allyson, Mónica, Aneiry, Kendra, Thalía, Claudia, Sofía y Dylan. Por lxs aliadxs, las organizaciones LGBTIQ+ y para todas aquellas personas que se deconstruyen a diario por una mejor Honduras que permita que las personas trans dejen de ser indocumentadas en su propio país.

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Encuentro regional de protección a refugiados LGBTQ se realizó en Bogotá

24 organizaciones de siete países participaron

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(Foto de José Arnaldo Mujica por el Washington Blade)

BOGOTÁ, Colombia — El tercer encuentro regional de protección a refugiados y migrantes LGBTQ e intersex en las Américas se realizó en la ciudad de Bogotá esta semana con la participación de 24 organizaciones fundadas en siete países de la región, las cuales expusieron como ha sido el recibimiento e inserción a la vida productiva de los migrantes de la comunidad en las naciones donde operan sus organizaciones.

El III Encuentro de la Red Regional de Protección de Personas LGBTIQ+ Refugiadas, Solicitantes de Asilo y Migrantes en las Américas fue de suma importancia puesto que se realizó luego de la pandemia de la COVID-19, que dejó como consecuencia que la mayoría de los procesos que se venían efectuando se paralizaran y muchas organizaciones dedicadas a atender esta población desaparecieran.

“Estamos felices de estar aquí porque estamos reactivando los planes de acción, estamos reconectando con las otras organizaciones y estamos reactivando los procesos que teníamos antes de la pandemia” así lo aseguró María Paula Botero, líder de una organización de mujeres lesbianas en Brasil.

La agenda de este encuentro estuvo integrada por distintas actividades orientadas a construir una red de apoyo a todas las personas de la comunidad que tienen la condición de migrantes.

Durante el primer día se expuso un contexto general de la situación, además se efectuó el primer mapeo del estado actual de los procesos de movilidad humana de personas LGBTQ e intersex en la región, mostrando estrategias y buenas prácticas.

Entretanto, el segundo día los participantes trabajaron en crear estrategias conjuntas para dar respuestas oportunas a los migrantes y el tercer día, se firmaron acuerdos para llevar mensajes de la Red a todas las instancias gubernamentales en las Américas.

Todos aprendemos

Lola Vásquez, es represen a la organización Trans Reinas de la Noche fundada hace 18 años en Guatemala, aunque la organización es relativamente nueva, solo queda con vida una de las 16 mujeres trans que la fundaron, pues en ese país hasta el 2006 era ilegal desplazarse con una identidad diferente a la asignada al nacer y por ello se practicaba lo que se conoció como “limpieza social“ en donde la autoridades gubernamentales asesinaron y desaparecieron a las trabajadoras sexuales.

Vásquez asistió al encuentro en la capital colombiana con la intención de conocer la experiencia de otras organizaciones de la región sobre el trato de personas trans, debido a las vulneraciones que vivió en su país natal.

“Para nosotras es importante estos eventos porque podemos seguir tejiendo redes para dar un acompañamiento seguro a las mujeres trans migrantes, para que su migración sea más segura y sin tantos estigmas,” dijo Vásquez. “En Guatemala, hay mucha población migrante debido a que las autoridades gubernamentales no piden visa para ingresar, las personas transitan por el país ya que es la puerta de entrada a México y EE.UU.”

Metas en común

Una de las organizaciones que trabajó arduamente para que este multicultural encuentro fuera una realidad fue la organización colombiana Caribe Afirmativo. Su director, Wilson Castañeda afirmó que “estamos respondiendo a la cuarta oleada del movimiento de la comunidad LGBTI+, que tiene como enfoque principal la movilidad humana, producto de las dificultades que se generan en algunos países de la región, si bien es cierto, la migración no es algo nuevo para nuestra comunidad, estamos viendo que durante los últimos años se registró un incremento considerable, es por esto que debemos actuar y actuar en conjunto para que la respuesta sea contundente”.

Sumado a esto, el miembro de la organización Caribe Afirmativo, Giovanny Molinari consideró que uno de los retos que tiene esta red es lograr que cada organización pueda alzar la voz en los distintos escenarios de cambio social para se creen políticas públicas apropiadas, para apoyar a los migrantes miembros de la comunidad LGBTQ e intersex. 

“Hay tres retos, el primero, fortalecer la red luego de la crisis del COVID-19, el segundo, encontrar oportunidades para que cada una de las instituciones que integramos esta coalición crezca y el tercero, poder incidir políticamente a nivel internacional en las instituciones que trabajan en la movilidad humana, pero con enfoque a la comunidad”, señaló.

La crisis continúa en Venezuela 

A este encuentro también asistió Johan León, director general de la fundación Azul Positivo, fundada en Venezuela hace 18 años, él nos comentó que realmente su país, las condiciones para los miembros de la comunidad LGBTQ e intersex no han mejorado.

“Venezuela junto con Paraguay, son los países que tienen menos avances en materia de atención a la comunidad, en mi país no existe una protección a nivel legal y esto se refleja en el difícil acceso a los derechos en materia de salud, educación y hasta en la vida laboral”, dijo León.

Además, León puntualizó las cifras que demuestran que en Venezuela no hay una mejoría económica, sino que se está generando una nueva etapa de la prolongada crisis de ese país latinoamericano. 

“Todo el sistema de salud está prácticamente destruido, más del 50 por ciento de los centros de atención a los pacientes con VIH cerraron luego de la pandemia, básicamente, los que funcionan ahora, están en las principales ciudades, esto lo que ha generado es que las personas con el virus no continúen el tratamiento por lo difícil que es trasladarse”, aseguró. “El Estado Venezolano desde el 2017 no compra los medicamentos antirretrovirales, la única forma de tener ese tratamiento en el país es por medio del Fondo Global. El oficialismo lo único que hace es disponer el tratamiento en las farmacias para que distribuyan los medicamentos que compra el fondo”.

Finalizó León que la organización Azul Positivo mostró su preocupación por la situación que hay en esa nación y que a su juicio, seguirá generando mayor movilidad humana durante los próximos años.

Este encuentro finalizó con la elección de la nueva mesa técnica, la cual fue integrada por un diverso grupo: una mujer trans, una mujer lesbiana y un hombre gay, ellos tendrán la responsabilidad de agilizar los procesos para que los migrantes de la comunidad LGBTQ e intersex sean parte de una red de apoyo en los países receptores de las Américas.

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Ni insultos ni amenazas impiden desfilar a la población LGBTQ en Honduras

Se celebran el 201 aniversario de la Independencia del país

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(Foto cortesía de Reportar sin Miedo)

Reportar sin Miedo es el socio mediático del Washington Blade en Honduras. Esta nota salió en su sitio web el 15 de septiembre.

TEGUCIGALPA-SAN PEDRO SULA, Honduras — A pesar de las amenazas repetidas durante toda la semana de impedir la participación diversa en los desfiles patrios, las poblaciones LGBTI+ de las principales ciudades de Honduras se hicieron presentes hoy en las marchas para celebrar el 201 aniversario de la Independencia del país. 

Tanto en Tegucigalpa como San Pedro Sula, integrantes de organizaciones diversas hondureñas hicieron el recorrido desde el final del bulevar Morazán hasta el Estadio Nacional, en la capital Tegucigalpa, y desde la tercera avenida y séptima calle hasta el Estadio Morazán, en San Pedro Sula.

Bajo el brillante sol de la capital de Honduras, organizaciones LGBTI+ como Kukulcán, Arcoíris y Muñecas de Arcoíris marcharon mientras a su lado también lo hacían las bandas marciales de los institutos capitalinos de secundaria.

“No podíamos faltar”, dijo Pepe Palacios sobre la participación de la diversidad sexual en los desfiles por los más de doscientos años de emancipación política. “Hemos estado desde el 15 de septiembre de 2009, la población LGBTI se manifestó en contra de golpe de Estado. Tenemos 13 años de hacerlo”.

En el evento no faltó el brochazo político de los grupos de apoyo al Partido Libre y a la presidenta Xiomara Castro, quienes llegaron armados de las conocidas banderas rojas de su instituto político.

Mientras tanto, en San Pedro Sula, hacia las diez de la mañana el desfile parecía pertenecer exclusivamente a Libre y a los colegios de secundaria como el instituto José Trinidad Reyes.

Pero en San Pedro Sula no sólo se escucharon los ritmos de moda al son de los tambores y las liras. En medio de las bandas de los colegios se pudo ver a pequeños grupos de garífunas que interpretaron sus ritmos ancestrales.

En esta ciudad del norte de Honduras había dos escenarios, uno frente al parque central y otro en la Plaza de las Banderas, en el estadio Francisco Morazán, donde el alcalde Roberto Contreras y otros funcionarios estaban sentados.

Las organizaciones LGBTI+ de Tegucigalpa impusieron su presencia en los desfiles. Llegaron ondeando banderas diversas al estadio Nacional desde las ocho de la mañana.

Políticos + LGBTI + feministas

En el estadio Nacional en Tegucigalpa se hallaba el estrado principal ocupado por la presidenta Xiomara Castro junto a reconocidos funcionarios de su gobierno, como su esposo Mel Zelaya, su hijo Héctor y el presidente del Congreso Luis Redondo.

En la capital, lxs integrantes de los colectivos diversos de la capital desfilaron llevando con orgullo las banderas y otros distintivos que lxs representan.

Además de los grupos diversos de Tegucigalpa, en el desfile de Independencia estuvieron presentes lxs integrantes de las organizaciones feministas como Somos Muchas. Lxs feministas acudieron al evento llevando en sus muñecas coloridos distintivos y pañoletas verdes.

Para el miembro de la población diversa Ricardo Montes, la participación LGBTI+ en los desfiles “es importante porque pertenecemos a la población hondureña”.

Además, Montes le pidió a la juventud que no tenga miedo de ser quienes son

Los colectivos trans pusieron el color en el desfile con palillonas vestidas de rosado que marcharon bajo el sol ardiente mientras agitaban pompones blancos y de otros colores. 

Lxs miembrxs de Asociación Kukulcán cargaron enormes pancartas con mensajes antiodio, de visibilización para sus colectivos y de lucha en pro de una sociedad desprejuiciada.

Les tiran de todo

La mala nota del día ocurrió alrededor del mediodía, cuando representantes de las organizaciones de la diversidad sexual comenzaron a entrar al estadio Nacional de Tegucigalpa. 

A esa hora, desde las graderías, grupos de militantes antiderechos comenzaron a tirar bolsas de agua, botellas de refrescos, bolsas de basura y otros objetos contra las comitivas LGBTIQ+ mientras desfilaban alrededor de la cancha del estadio.

A pesar de los ataques de los reducidos grupos antiderechos, la mayoría de las y los presentes en el estadio aplaudieron y vitorearon a lxs miembrxs de las comitivas de la diversidad sexual que hicieron su entrada al estadio con orgullo y dignidad.

Las palillonas de las asociaciones trans de la capital continuaron su desfile sin inmutarse por los ataques de los grupos antiderechos que no lograron reducir el ánimo de las comitivas LGBT ni afear el evento de Independencia.

El equipo de Reportar sin Miedo intervino durante lo peor de los ataques antiderechos y les llamó la atención para que dejaran de lanzar objetos y gritar improperios en contra de los grupos diversos.

En resumen, podría decirse que fue mayor el apoyo brindado por el público que los actos vergonzosos en contra de las organizaciones LGBTIQ+ que tuvieron la valentía y el orgullo de desfilar en al celebración de los 201 años de Independencia de la patria.

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