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Migrantes LGBTI en Tijuana ‘buscan una oportunidad para vivir’

Miles de personas en la ciudad mexicana deseen entrar los EEUU

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Melani Sofía Rosales Quiñones, una mujer transgénero de la Ciudad de Guatemala, fue golpeada, amenazada y discriminada en su país por el solo hecho de sumir su verdadera identidad de género. (Foto del Washington Blade de Yariel Valdés González)

TIJUANA, México — A Melani Sofía Rosales Quiñones, una mujer transgénero de la Ciudad de Guatemala, la esperaba una banda de homofóbicos a la vuelta de su casa. Era julio de 2017 y al pasar junto a ellos les dijo: Buenas noches y solo eso fue el pretexto para una agresión atroz.

“Me golpearon con bates y palos”, narra ahora Melani. “Me quebraron la mandíbula y el maxilar izquierdo. Estuve tres días sin despertar en el hospital y luego de 15 días me hicieron una cirugía para reconstruirme el rostro. Me pusieron placas y tornillos. Estuve cuatro meses en recuperación”.

Un año antes, las pandillas, que enferman de odio y violencia a medio Latinoamérica, codiciaban su casa como depósito para drogas. Su madre nunca aceptó e interpuso una denuncia por el acoso de las también llamadas “maras”.

“Saliendo de la policía llaman a mi mamá y la amenazan. Le dicen que con ellos no se jugaba y matan a mi hermano menor de 15 años”, ella dice.

Melani cuenta parte de su vida al Washington Blade desde una casa de acogida en el centro de Tijuana, donde momentáneamente amparan a los miembros LGTBI de la caravana migrante, que llegaron a esta ciudad fronteriza unas semanas atrás con el objetivo de solicitar asilo político en los Estados Unidos, una nación en la cual piensan vivir sin temores y con prosperidad económica.

Los migrantes LGTBI, al igual que la caravana, se han dispersado por toda la frontera norte del país. Lo que antes de llegar a México era un grupo compacto, que enfrentaba ofensas y malos tratos de la propia caravana, hoy no son más que pequeñas y débiles fuerzas dispersas en Tijuana, Baja California y Nogales, otro pueblo limítrofe con EEUU, perteneciente al estado de Sonora.

Atravesar este muro y llegar seguros a territorio estadounidense es el deseo de los miles de migrantes varados en Tijuana. Solo buscan una oportunidad de vida en los Estados Unidos. (Foto del Washington Blade de Yariel Valdés González)

Las historias detrás del sueño americano

No es la primera vez que Melani se lanza en dirección norte para tocar suelo estadounidense. En mayo de este año “subió” a Tijuana con otra caravana pero otra agresión le postergó el anhelo. “Me llevé una gran decepción porque oficiales de Tijuana me golpearon cuando me dirigía a la garita de El Chaparral. Luego, fui al hospital y puse una denuncia a los policías en Inmigración”, dice Melani.

Entonces Melani retornó hasta un pueblito entre Guatemala y México, “en territorio ‘nulo’”, dice con la ilusión de que, en algún momento, volvería a caminar hacia su sueño americano. No podía volver a Guatemala, pero tampoco a Tijuana. Por esa época se volvió casi ermitaña. Ella, una chica extrovertida y sociable, vivía alejada de la gente. “Trabajaba en una panadería y de ahí para mi casa. Sin decir alguna palabra, sin saludar”, añade.

Melani huía de una Guatemala donde la violencia se percibe como natural y se manifiesta más aguda contra las comunidades LGBTI. Allí soportan “insultos, sobornos, detenciones arbitrarias y agresiones físicas, que no pocas veces terminan en asesinatos, pero que no se denuncian por temor a las represalias. Las personas LGBTI viven con miedo y no cuentan con redes de apoyo comunitario que les ayuden a enfrentar los escenarios violentos en que habitan”, especifica un diagnóstico sobre la situación de esta comunidad en cuatro países centroamericanos.

Un total de 39 mujeres trans, como Melani, fueron asesinadas de enero a julio de 2017 en Guatemala, según el Observatorio de Personas Trans Asesinadas, ubicando a la nación en el puesto número seis dentro de la lista de países de América Latina y el Caribe con mayores cifras absolutas de personas trans asesinadas.

En Honduras, por otra parte, 40 personas LGTBI han muerto entre 2007 y mayo del presente año, indicó en un comunicado el estatal Comisionado Nacional de los Derechos Humanos en Honduras (Conadeh). Cattrachas, una red lesbiana feminista, indica que 288 personas LGBTI han sido asesinados en Honduras entre 2009 y 2018.

No solo es una situación de inseguridad. Este colectivo en Honduras posee muy bajas posibilidades de empleo. Según reportó Infobae “no existen en el país antecedentes de ninguna persona trans que haya ingresado a un puesto de trabajo en una empresa privada o en una dependencia estatal”.

Amelia Frank-Vitale, antropóloga de la Universidad de Michigan, quien lleva más de un año viviendo en Honduras para estudiar temas de deportación, migración y violencia, confirmó al Blade que “las personas de la comunidad LGBTI están expuestas a todas las formas de violencia que vive cualquier persona en Honduras, que es la mayoría de la población urbana, joven y pobre, pero además están discriminadas, estigmatizadas por su orientación sexual y en muchos casos el Estado está ausente en temas de justicia. Es siempre más crítico para la comunidad LGBTI”.

De esa situación vienen huyendo Alexis Rápalos y Solanyi, dos identidades que habitan un mismo cuerpo robusto de 38 años. En la entrevista con el Blade es Alexis quien habla. Lleva un gorro que cubre una cabeza casi sin pelos y las palabras apenas le salen.

Viene de una familia con bajos recursos y nos ha revelado que, desde los diez años, sufre el flagelo de la discriminación por las calles de su ciudad, San Pedro Sula, la que por cuatro años fue reconocida como la urbe más peligrosa del planeta. De nadie tuvo que despedirse, pues desde que murió su madre hace un año, vive solo.

Sastre y chef de cocina, trabajaba en un restaurante en su país natal, pero decidió sumarse a la caravana en busca de un futuro con más seguridad y una vida sin los sobresaltos de una homofobia generalizada.

Partió sin más que un pantalón y una camisa en su mochila y alcanzó la caravana en la frontera entre Guatemala y México. “Fui descubriendo amigos en la caravana”, refiere Alexis. “Y luego a la comunidad gay. Venimos luchando, peleando muchas cosas porque nos discriminan bastante, nos insultan”.

“El camino ha sido bastante duro”, sostiene Alexis. “A veces nos quedamos dormidos en lugares muy fríos, con tormentas. Yo me enfermé de la gripe con una tos horrible, pero gracias a Dios nos han ayudado con medicinas, con ropa”.

Arribaron a Tijuana pidiendo jalón (auto-stop), a ratos en autobuses y suplicando por la caridad ajena para comer. “Llegamos al albergue que había en la Unidad Deportiva Benito Juárez, pero nosotros estábamos en nuestro grupo aparte. Nos han tratado bien, con ropas, medicinas, comida”, insiste como tratando de agradecer días atenciones recibidas.

Hasta ese albergue, donde las condiciones de insalubridad y hacinamiento eran una constante, los persiguió la homofobia que viaja con algunos de sus coterráneos y los ubica en una posición aún más desfavorable que la del resto. Alexis detalla que eran abucheados en las filas para los alimentos y hubo ocasiones en las que no los dejaron comer. La situación se repetía en las frías duchas a la intemperie, donde la privacidad era un lujo impensable.

Allí, junto a los casi 6.000 centroamericanos que llegaron a aglomerarse en el albergue habilitado por las autoridades de la ciudad, sintió la crudeza del frío de madrugada, durmió en la calle porque no tenía una carpa que lo protegiera y la inusual lluvia de la temporada le humedeció hasta el alma cuando vio empapadas sus pocas pertenencias.

“En el albergue (Benito Juárez) sí pasamos humillaciones, críticas, hasta nos hicieron quitar la bandera gay. Recibimos mucha discriminación, nos dicen que no podemos hacer la misma fila para la comida y para el baño nos dejan de últimos y aquí (Enclave Caracol, nuevo albergue) nos están apoyando demasiado, nos dan nuestro lugar, tenemos baño aparte y todo”, comenta Bairon Paolo González Morera, un gay guatemalteco de 27 años.

Los integrantes de la caravana LGTBI estuvieron a su llegada a Tijuana en la Unidad Deportiva Benito Juárez, un complejo deportivo convertido en albergue. Allí también fueron discriminados por sus coterráneos. Les hicieron quitar la bandera gay. No los querían en las filas para la alimentación y los dejaban de últimos en las duchas públicas. (Foto del Washington Blade de Yariel Valdés González)

Cuenta Bairon que se travestía por las noches y ejercía la prostitución como Kiara Paola, una actividad que le dejó varias cicatrices en su cuerpo. “Yo me dedicaba a trabajar para llevarle comida a mi hermano gemelo y al más pequeño”, dice. “Ahí mi familia se enteró que era gay. Mi madrastra me discriminó y mi papá no me apoyó y hasta hoy día estoy luchando por mi bienestar, a pesar de que me han dado trabones en la espalda y en diferentes partes de mi cuerpo, pero he salido adelante”.

Vivía solo y constantemente era extorsionado, por lo que decidió unirse a la caravana. Cuando los migrantes arribaron a México, ya trabajaba en un restaurante en Tuxpan y no pensó dos veces unirse a la caravana, que en opinión de la experta en migraciones Frank-Vitale es “un movimiento de desobediencia civil contra un régimen global … La caravana es la forma que se ha reconocido que se puede cruzar México sin estar tan expuesto a los grupos criminales, las autoridades corruptas y sin pagar un coyote para buscar una oportunidad de vivir”.

Paolo González Morera, un gay guatemalteco de 27 años, ejercía como trabajador sexual en su país y constantemente era extorsionado y maltratado por su orientación sexual. (Foto del Washington Blade de
Yariel Valdés González)

A la espera del asilo

Una larga fila se ha formado a las afueras del Enclave Caracol, un espacio comunitario ubicado en la calle primera, en el centro de Tijuana, que ha acogido a esta fracción de la caravana LGBTIQ, que llegó semanas después de la primera.

Bajo unas carpas, los propios migrantes se organizan para repartir la comida que ellos mismos han preparado en el interior del edificio, que semanas antes también brindó su espacio para el matrimonio de varias parejas gays.

Nacho, quien prefirió solo presentarse así, es colaborador de Enclave Caracol, y dijo que están apoyando “a la comunidad con la alimentación y agua, el uso de baño, acceso a Internet, uso de teléfonos para que puedan llamar prácticamente a cualquier parte del mundo y en algún momento ha funcionado como albergue”.

En el Enclave Caracol, son los propios migrantes quienes han cocinado y organizado la vida allí. Con las donaciones de la sociedad civil de varias ciudades ha sido posible mantener a las decenas de ellos que
allí se resguardan. (Foto del Washington Blade de Yariel Valdés González)

En los primeros días de auxilio a estos desplazados eran los trabajadores del lugar quienes cocinaban gran parte de los alimentos y garantizaban la limpieza. Pero, dice “poco a poco se han ido involucrando personas de la caravana. Actualmente ninguna persona del Enclave ha estado en la cocina. Estas últimas semanas hemos recibido donaciones y también hemos ido a los mercados por la merma y la limpiamos, la procesamos y se cocina. Ellos mismos están organizando la limpia y entrega de la comida”.

Nacho declaró que varias personas de la sociedad civil de Los Ángeles, San Diego y de la propia ciudad de Tijuana aportan dinero, comida, voluntariado, productos de limpieza, platos y vasos desechables para aliviar la tensa situación que se vive ahora mismo por la llegada de miles de migrantes a esta urbe fronteriza, muchos de los cuales no han iniciado su proceso de asilo político.

Y es que, al decir de la académica Frank-Vitale, este proceso se ha puesto intencionalmente difícil en EEUU. “Hay una lista muy larga de personas que solicitan el asilo, que se han entregado en la garita y buscan seguir el proceso correcto, bajo la ley internacional”, dice. “Se ha dicho que van a tener que esperar hasta dos meses para tener la oportunidad de hablar de su caso, y eso para personas vulnerables, que huyen de una persecución, que viven bajo la lluvia, el frío, a la intemperie todo ese tiempo, la verdad es una crisis humanitaria fatal”.

“A veces uno se desespera porque no hay un lugar estable. Nos vamos de aquí para allá. Dicen que hoy nos van a llevar para otra casa para esperar a los abogados que nos van a ayudar con los papeles”, dice esperanzado Alexis.

Sin embargo, Melani es más realista al comentar sobre su petición de asilo: “La situación de nosotros está un poco difícil porque siguen llegando muchas personas. Donald Trump cerró la frontera y el trámite está muy complicado. Por eso las personas van a la frontera a meter presión”.

Frank-Vitale considera que el actual sistema de asilo debe cambiar para reconocer las formas modernas de violencia y persecución a las que se ven expuestas las personas y en especial los grupos LGTBI. “Tomando todo eso en cuenta, sí es posible. Hay casos de Centroamérica que entran perfectamente en el sistema, siempre y cuando tengan realmente el temor por sus vidas en sus países y mucha gente tiene un miedo muy verdadero”.

Ese temor, que ha colmado gran parte de la vida de Melani, la acompañará, incluso, en territorio norteamericano, pues en “la caravana anterior había una chica que se llamaba Roxsana, quien murió porque tenía VIH, pero la autopsia reveló que había sido agredida por los oficiales del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) de Estados Unidos”.

La primera autopsia realizada en Hernández, una mujer trans hondureña con VIH que murió bajo custodia de ICE en Nuevo México el 25 de mayo, menciona la causa de muerte como un paro cardíaco. La segunda autopsia a la que se refirió Melani muestra que Hernández fue golpeada, pero no identifica las personas que la atacaron mientras estaba bajo custodia.

La autopsia original realizada en Hernández, una mujer trans hondureña con VIH que murió bajo custodia de ICE en Nuevo México el 25 de mayo, menciona la causa de la muerte como un paro cardíaco. La segunda autopsia a la que se refirió Melani muestra que Hernández fue golpeado, pero no identifica quién la atacó mientras estaba bajo custodia.

El tema ha llegado hasta el Senado estadounidense, pues tres senadores invitaron recientemente al Servicio de Aduanas e Inmigración y Aduanas y Protección de Fronteras de EEUU a entregar documentos relacionados con el caso de Roxsana, una mujer trans hondureña con VIH que murió bajo su custodia el año pasado.

Pese a todas estas situaciones, pese a un presidente xenófobo que comanda al otro lado, pese a un poderoso ejército atrincherado en la frontera, pese a las largas filas para ser escuchados, pese a la incertidumbre constante, Bairon se mantiene firme en su decisión: “Ya estamos acá. Con tanto trabajo que nos costó, yo no regreso”.

Ya sabemos por qué.

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Federal Government

Todd Blanche’s record on LGBTQ issues comes under scrutiny as he takes over DOJ

Blanche was confirmed by the Republican controlled Senate 50-49.

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Attorney General Todd Blanche (Photo public domain)

Todd Blanche, President Trump’s former personal lawyer, was sworn in as attorney general of the United States on Monday.

Blanche secured the position as the country’s 88th chief law enforcement officer on Sunday night after a contentious Senate confirmation process, ultimately ending with a 50-49 vote in his favor. All Democrats, as well as Republican Sens. Susan Collins and Lisa Murkowski, voted against him.

The confirmation hearing — and subsequent vote — brought questions surrounding Blanche’s credibility and integrity, as well as concerns about Trump’s ethical dilemmas surrounding cronyism, to the forefront.

The attorney general acts as the head of the Department of Justice, responsible for enforcing federal laws, representing the U.S. in court, and advising the president.

Blanche has a long history in Washington, beginning when he attended American University for his undergraduate education, like fellow former Trump attorney Michael Cohen. He began his legal career as an intern in the U.S. Attorney’s Office in Washington, which eventually became a full-time position.

That job eventually led him to work as a paralegal in the U.S. Attorney’s Office for the Southern District of New York while attending Brooklyn Law School at night. Blanche graduated cum laude in 2003.

Blanche left the public sector in 2014, taking a job in the Manhattan office of the law firm WilmerHale. In September 2017, he moved to Cadwalader, Wickersham & Taft LLP, where he was a partner in the White Collar Defense and Investigations practice.

There, Blanche represented several figures associated with President Donald Trump, including former New York City Mayor Rudy Giuliani and Trump’s former campaign manager Paul Manafort.

In 2024, Blanche switched from Democrat to Republican and moved from New York City to Palm Beach, Fla., where he would be closer to Trump’s primary legal residence at Mar-a-Lago.

He then served as Trump’s personal defense attorney in the New York state case that led to Trump’s 2024 conviction on 34 felony counts of falsifying business records to cover up hush-money payments to adult film star Stormy Daniels.

While serving as acting head of the Department of Justice before his official confirmation, Blanche played a central role in overseeing the department and was involved in leadership decisions tied to several controversial actions affecting LGBTQ people.

One of the first issues was transgender rights and gender-affirming care, particularly for minors — an issue the White House and Republican Party have made a key part of their broader cultural agenda and federal policy efforts.

In a letter to New York Attorney General Letitia James, Blanche declared that the Justice Department “will not sit idly by while you attempt to use your office to force harmful procedures on our most vulnerable population.”

The letter came before NYU Langone ended its gender-affirming care at the behest of the president, forcing the hospital system to stop prescribing puberty blockers and hormones to minors.

The hospital’s change in policy came after the Trump-Vance administration threatened to pull all federal funding if it continued providing the care.

Blanche wrote that “the Justice Department believes the law is clear, and anti-discrimination laws cannot be used to force NYU Langone to perform sex-rejecting procedures on children.”

“As just one example, your office’s position would require a hospital to prescribe certain medications for certain diagnoses, regardless of the hospital’s or its doctors’ independent medical determination about the propriety of such treatment,” he continued in the letter.

In addition to his anti-transgender positions, Blanche also echoed his predecessor, Pam Bondi, in taking a public stance on limiting LGBTQ-related protections at the federal level.

He aligned with Bondi’s sentiments in June 2025 regarding the U.S. Supreme Court’s 6–3 decision that restricted LGBTQ history lessons in schools and limited lower federal courts from issuing nationwide injunctions — rulings that have often blocked Trump administration policies.

Blanche called it “another great decision that came down today,” arguing the ruling “restores parents’ rights to decide their child’s education.”

“It took the Supreme Court to set the record straight, and we thank them for that,” he said. “Now that ruling allows parents to opt out of dangerous trans ideology and make the decisions for their children that they believe is correct.”

In December 2025, a Justice Department memo stated that, “effective immediately,” prisons and jails would no longer be held responsible for violations of standards meant to protect LGBTQ people from harassment, abuse and rape under the Prison Rape Elimination Act.

The law, passed unanimously by Congress in 2003, requires that incarcerated people be screened for their risk of sexual assault, including consideration of LGBTQ status, and applies to all correctional facilities.

Additionally, when the Justice Department, under Blanche’s deputy leadership and at Trump’s behest, attempted to force Children’s National Hospital in D.C. to turn over medical records related to gender-affirming care, U.S. District Judge Julie R. Rubin ruled that the effort “appears to have no purpose other than to intimidate and harass.”

Blanche also faced scrutiny over a slew of other issues surrounding his leadership during his tenure as acting AG.

The Justice Connection, a watchdog organization that works to protect current and former civil servants working in the U.S. Department of Justice, called his work so far “devastating.”

The organization said Blanche “harmed the department’s workforce, advanced the politicization of the department, undermined the rule of law, and threatened public safety.”

The group cited several issues, including what it described as Blanche minimizing the violent reality of the January 6 insurrection led by Trump supporters; investigating and attempting to prosecute President Trump’s perceived political enemies; the botched release of the Epstein Files to Congress and the public, including the release of victim and witness details and censorship surrounding the scope of Trump’s relationship with the convicted sex trafficker and pedophile; and the expansion of federal immigration enforcement in Minnesota which lead to the death of two U.S. citizens by federal officials.

Sharon McGowan, senior vice president of Policy & Litigation at the Human Rights Campaign, the largest LGBTQ advocacy group in the country, provided a statement to the Blade about Blanche’s confirmation calling it “chilling.”

“The last thing Todd Blanche deserves is a promotion,” McGowan said via email. “For months, Blanche has used his position as Acting Attorney General to advance President Trump’s personal and financial interests and to weaponize the Justice Department against the President’s enemies, whether they be transgender kids or civil rights organizations trying to help people vote. His notion of justice is warped and dangerous, and LGBTQ+ Americans deserve better.”

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Delaware

New LGBTQ visitor center slated for Wilmington, Del.

The Collective to feature gift shop, queer museum, more

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Members of the Gay and Lesbian Alliance of Delaware (GLAD) at the Griffin Community Center in Wilmington, Del. (Photo from Collection of Delaware Queer History, courtesy of Ivo Dominguez Jr.)

During Pride month this year, the Delaware Sexuality and Gender Collective (DSGC) announced plans for “The Collective,” the first LGBTQ+ visitor center in Wilmington in nearly 40 years.

“We’ve been talking about the concept of a brick-and-mortar space for a long time,” said Noah Duckett, co-founder of the DSGC.

A licensed clinical social worker, Duckett co-founded DSGC with his mother, Julissa Corianno, in 2018. Established under Sussex Pride, the DSGC serves as a hub for leaders and organizations working directly with LGBTQ+ communities throughout Delaware.

“Our vision for The Collective is a place where our community can come to learn, create, work, and be inspired,” said Corianno.

The Collective will feature a visitor center and gift shop highlighting LGBTQ-owned businesses in Delaware.

“I think that this is something that’s going to benefit our community so much,” said Duckett.

Some of the LGBTQ-owned businesses that DSGC has already partnered with include Stressed Induced Art Attack, Moonbeam Art Collaborative, Voce Coffee, Groovy Gemini Co., Scout Cafe, Macaron Social, and Huxley and Hiro.

“Specifically in Wilmington, we haven’t had an LGBTQ-dedicated space in almost 40 years,” said Duckett.

The last LGBTQ community center in Wilmington was The Griffin Community Center, which was open for only a few years in the 1990s.

“The Griffin was a community space in the ’90s, founded by our friends James and Evo, who are so incredible and have been so supportive throughout this process,” said Duckett. 

Duckett said the DSGC hopes to carry on The Griffin’s legacy.

“I think now more than ever, there’s more and more spaces closing their doors. More and more spaces are losing funding, seeing reduced funding and reduced access, especially LGBTQ+ organizations and communities,” said Duckett. 

The Collective will also feature Delaware’s first LGBTQ history museum, curated by queer historian Carolanne Deal.

“We don’t have any permanent displays in the state about Delaware’s queer history, and we want people to be able to access that history any day of the year, not just during Pride month,” said Deal.

With a master’s degree in art history for museum professionals, Deal has more than seven years of experience in curatorial work and hands-on collections care.

“It’s mainly going to be a graphic display with photographs, articles, and accessible text that draws people in and creates a story for the community,” said Deal.

Although the museum will not initially have an object collection, Deal said she hopes to add physical archival pieces in the future.

“Delaware has been at the forefront of a lot of queer civil rights, and it’ll be really amazing to have that enshrined in a permanent display that’s not only up for Pride month,” said Deal.

Duckett said DSGC is currently raising funds with the goal of breaking ground this summer and opening by the end of the year.

“We would love to have rent paid for, like, multiple years up front,” said Duckett.

Duckett told the Blade that fundraising efforts have reached just under $29,000 and that the organization is awaiting several major donations from community partner organizations.

However, he said DSGC continues to be denied many grants tied to federal or state funding because of restrictions on those funds being used for LGBTQ-serving organizations.

“Private and corporate donations are absolutely vital,” said Duckett.

Anyone interested in supporting the construction of The Collective can donate online or contact [email protected] for more information.

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Netherlands

Tens of thousands take part in World Pride March

Event capped off two weeks of celebrations in Amsterdam.

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(Washington Blade photo by Michael Key)

AMSTERDAM — Tens of thousands of people on Saturday participated in the World Pride March in Amsterdam.

Outright International Executive Director Maria Sjödin and Paolo Rondelli, who in 2022 became the world’s first openly gay head of state when he became Captain Regent of San Marino, are among those who participated alongside Massachusetts state Rep. Jack Lewis and Olena Shevchenko, chair of Insight, an LGBTQ advocacy group in Ukraine, and others.

Members of D66, the centrist Dutch political party that Prime Minister Rob Jetten heads, also marched.

Jetten in February became the Netherlands’ first openly gay prime minister. He participated in the opening of the World Pride Human Rights Conference on Aug. 5 and spoke on a panel with Rondelli, former Irish Prime Minister Leo Varadkar, and other gay and lesbian current and former heads of government.

(Washington Blade video by Michael K. Lavers)

(Washington Blade video by Michael K. Lavers)

The march took place a week after hundreds of thousands of people lined Amsterdam’s canals for the city’s annual Amsterdam Pride Canal Parade.

A terrorist attack at Berlin’s Christopher Street Day on July 25 left one person dead and more than two dozen others injured.

The incident overshadowed World Pride, which began hours earlier and ended on Saturday.

Dutch authorities increased security measures in the aftermath of the July 25 attack. No incidents were reported during World Pride.

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