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Primer hombre abiertamente gay competirá para diputado en El Salvador

Erick Iván Ortiz es candidata de partido Nuestro Tiempo

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Erick Iván Ortiz (Foto cortesía de Ortiz)

SAN SALVADOR, El Salvador En el territorio salvadoreño están programadas para el 28 de febrero del 2021, las elecciones para diputados de la Asamblea Legislativa y Parlamento Centro Americano, como también de Gobiernos Municipales; dichas elecciones han sido muy esperadas por todo el pueblo salvadoreño, debido al descontento que se tiene por el supuesto mal actuar de los congresistas que actualmente ocupan los curules en el palacio legislativo.

Por este descontento y en la búsqueda de crear verdaderos cambios desde un puesto en uno de los poderes del Estado, surgieron nuevos partidos políticos y al mismo tiempo dentro de ellos muchas postulaciones como pre candidatos a diputados; en las elecciones internas del nuevo partido Nuestro Tiempo, es electo entre los cinco más votados el primer candidato que se postula hablando abiertamente de su orientación sexual. Erick Iván Ortiz, un hombre gay de 29 años con estudios en economía de la Escuela Superior de Economía y Negocios (ESEN), también una especialización en Derechos Humanos por la Universidad Luis Amigó de Medellín y con formación en liderazgo social por George Mason University.

Erick comentó al Washington Blade el contexto por el cual comenzó hace 10 años trabajando en el activismo social, con la defensa de la democracia, la promoción de la institucionalidad y de la transparencia, la participación de las juventudes en política, entre otros temas.

“Se dio en un contexto muy difícil para El Salvador, porque era un momento en el que enfrentábamos un ataque a la democracia, por el intento de maniatar a la sala de lo constitucional; nos unimos diferentes sectores de la población a justamente a articularnos y ahí a mi temprana edad me vi como una persona agente de cambio”, agrega Ortiz.

Luego de la campaña presidencial del año 2014 en donde el tema de la población LGBTQ fue utilizado de manera negativa, Ortiz junto a otras personas con las que coincidía su malestar al respecto de la problemática que se vivía y compartían el pensar de hacer algo para generar cambios, deciden organizarse y para 2015 nace el Colectivo Normal.

“El colectivo nace bajo el análisis en que el problema de nuestra sociedad es cultural, tenemos una sociedad machista, violenta y homofóbica porque esa es la construcción social que se ha hecho”, comenta.

Desde ese momento marcan sus líneas de acción a través de la incidencia cultural y la incidencia política, utilizando como estrategia a las artes para generar nuevas conversaciones, para ir logrando así las narrativas asociadas a la población LGBTQ. Luego de un proceso de deconstrucción y aprendizaje constante junto al colectivo, se unieron a diferentes organizaciones LGBTQ en una mesa de trabajo en la que luego se conformó la Federación Salvadoreña LGBTI.

Ortiz menciona al Blade y se muestra agradecido por ser privilegiado, “he podido formarme y construirme a mí mismo al lado de grandes activistas trans de El Salvador como Karla Avelar, Karla Guevara, Ambar Alfaro, Paty Hernández, entre otras personas”. 

Trabajando una agenda de derechos humanos

El incursionar dentro de un partido político no es nada nuevo para Ortiz, pues en el pasado formó parte de la Dirección Nacional de la Juventud Republicana Nacionalista dentro del partido ARENA, el cual es conocido por su línea conservador, pero Ortiz tenia clara su línea de trabajo.

“El reto no es hablar con los convencidos, sino hablar donde las cosas son más complicadas. Era importante tener una vocería partidaria para generar conversación del tema a lo interno”, asegura Ortiz.

En palabras de Ortiz, explicó que su proyecto dentro de ARENA llegó a su fin y decidió renunciar al mismo, pues sus planes innovadores para generar cambios en la política, no tenían convergencia con la visión que el partido tiene.

“Ahora he decidido incorporarme a Nuestro Tiempo, pues es un partido que dentro de sus principios está la diversidad como uno de los siete ejes de trabajo”, comenta Ortiz al Blade.

“Frente a un Gobierno abiertamente anti derechos, que nos ha invisibilizado y le ha restado importancia a la temática LGBTI. Decido dar el paso y tomar las riendas de nuestra representación e involucrarnos en la primera línea de la política”, agrega.

En El Salvador como en muchos otros países latinoamericanos, hay una invisibilidad histórica en lo que respecta al tema de representación política LGBTQ; Ortiz comenta que no se puede confiar solo en promesas de partidos que no manejan el tema y que dejan de lado el tema de derecho en sus agendas.

“Lo único que estamos pidiendo son todos los derechos por igual, no queremos derechos especiales; se trata de garantizar el acceso a la justicia, combatir la impunidad ante los crímenes por odio, garantizar la no discriminación en el ámbito laboral, en los servicios de salud y en la educación, por mencionar algunos”, expresa Ortiz al Blade.

“Al final de lo que se trata la lucha LGBTI, es de avanzar por un El Salvador que sea más inclusivo, más justo y más pacífico”, agrega.

Ante la nueva realidad que se está viviendo a nivel mundial en donde El Salvador no es la excepción, el comenzar una campaña política para dar a conocer su plataforma, puede ser un reto para Ortiz y su equipo, por ello todo será de manera digital una propuesta programática, en donde dará a conocer sus propuestas legislativas. Entre ellas Ortiz menciona al Blade una ley nacional contra la discriminación, en la que se incluyen a todos los sectores de la población históricamente excluidos.

Otra propuesta es la legalización de la marihuana, esto como una opción para generar nuevos ingresos y así equilibrar las finanzas públicas y al mismo tiempo desmontando un mercado negro; también propone trabajar el tema de la salud mental, dado la historia conflictiva que ha vivida el país y la inseguridad con la que se ha vivido por años, Ortiz considera que es necesario apostarle a la reconstrucción del tejido social de una forma integral y así fomentar las convivencias ciudadanas. Y también entre sus propuestas está el trabajar y apoyar la aprobación de una ley de identidad.

“La propuesta programática va a ser consultiva, algo que se construirá con otras personas y así lograr identificar cuáles son las ideas que la ciudadanía necesita que se implemente”, expresa Ortiz.

Retos a corto y largo plazo

“Mi mayor preocupación en la actualidad es el empoderamiento de la población LGBTI respecto a la coyuntura; pues mi propuesta es poner en el centro de una propuesta política electoral a la población LGBTI, algo que no se ha dado antes.”, dice Ortiz, “Esto solo será posible con el acompañamiento y la unidad del movimiento LGBTI”.

Ortiz identifica este momento como el tiempo justo de dejar a un lado nuestras diferencias como movimiento, y construir así sobre la base de las coincidencias, entre ellas identifica la no discriminación y para aclarar dudas que haya al respecto, se compromete a generar espacios de diálogo para superar diferencias y que esto se vuelve un proyecto fuerte y apoyado por el movimiento LGBTQ.

“A largo plazo me preocupa que en la conformación de la Asamblea Legislativa 2021, tengamos una relación más conservadora que la que se tiene actualmente, porque se estima según las encuestas que entrará un partido que se ha mostrado abiertamente anti derechos como Nuevas Ideas y que estos sean mayoría, y esto se le suma el conservadurismo tradicional de ARENA, del PCN, del PDC y ahora también de VAMOS como partido político”, comenta Ortiz.

Este escenario dejaría en una marcada minoría a los partidos y propuestas que están en contra de la propuesta anti derechos que se está configurando. Por lo que Ortiz expresa que será un gran reto al momento de estar en la Asamblea Legislativa y enfrentar a un bloque ultra conservador que de paso sería demasiado articulado. A lo cual agrega que hay canales de comunicación construidos y los cuales se pueden retomar para hacer incidencia ahora desde un curul dentro de la Asamblea.

Erick Iván Ortiz ayuda a una mujer trans en su hogar en San Salvador durante la cuarentena nacional para controlar el coronavirus. (Foto cortesía de Ortiz)

Ortiz contará dentro de su fórmula como diputada suplente a Gabriela Martino, una mamá orgullosa de un hijo gay, activista por los derechos de la población LGBTQ, quien ha vivido en carne propia como es de dolorosa la discriminación que un hijo puede enfrentar en los ámbitos educativos, familiares, entre otros.

“Gabriela es una mujer muy comprometida con nuestro proyecto, porque ella también tiene una voz que habla desde ser una mamá heterosexual que está orgullosa de sus hijos, de su familia y que cree y está convencida que ningún niño o niña debe pasar una infancia de discriminación o violencia”, comenta Ortiz.

Ortiz expresa que cuenta con el apoyo del partido político Nuestro Tiempo, dado que en las elecciones internas junto a otras candidaturas no terminó en mala posición en la lista, por lo que demuestra así la apuesta que el partido tiene por la temática y la inclusión.   

“Siento una enorme responsabilidad con esta candidatura, porque esto será un termómetro para la sociedad y así calibrar como estamos. Posiblemente no voy a representar a cabalidad a todos los segmentos de la población LGBTI, pero sí, mi voz va a representar en la agenda política a la voz LGBTI,” dice Ortiz.

“Nosotras y nosotros debemos romper este techo de cristal que rompieron las mujeres hace décadas y que mi candidatura no sea la última y que cada liderazgo que hay, tome el empoderamiento y puedan ser esos agentes de cambio que la sociedad necesita”, finaliza.

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Capitalizando el Mes del Orgullo: cómo empresas en Honduras utilizan a las personas LGBTQ para vender sus marcas

Galeano modificó el símbolo patrio Lempira

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Reportar Sin Miedo es el medio socio del Washington Blade en Honduras. Esta nota salió en su sitio web el 13 de junio.

Por María Alejandra Aguilar y Dunia Orellana

SAN PEDRO SULA, Honduras — Ondeando banderas de arcoíris y organizando marchas caracterizadas por color y júbilo recibimos junio, el Mes del Orgullo LGBTIQ+, alrededor del mundo. Aunque las poblaciones de la diversidad sexual y de género se dedican a concientizar y promover representación igualitaria durante todo el año, el Mes del Orgullo es un tiempo dedicado a visibilizar a la diversidad sexual y su lucha para borrar el estigma que aún existe.

Sin embargo, las personas LGBTIQ+ y sus aliadxs no son lxs únicxs en publicar mensajes de apoyo en redes sociales durante el Mes del Orgullo. Recientemente, corporaciones y empresas también se han unido al movimiento visibilizando su respaldo a través de campañas publicitarias. Tal es el caso de la marca de bebidas alcohólicas Four Loko, que publicó en sus redes sociales la campaña “Four Loko es para TODES” con el fin de visibilizar a la comunidad LGBTIQ+ hondureña.

También lo hizo Barena en el 2020 con una campaña publicitaria denominada “#LevantalaConOrgullo”, en la cual también promocionaron un “kit para apoyar la igualdad” por la compra de sus productos. Esta campaña fue creada por la transnacional AB InBev y dirigida creativamente en Honduras y El Salvador por la compañía publicitaria Ogilvy.

Sin derechos ni oportunidades

Aunque el Mes del Orgullo no es la única ocasión que las empresas y corporaciones utilizan para diversificar sus audiencias y consumidores, este movimiento es objeto de crítica y oposición que, digamos, el mes rosa -mes de concientización sobre el cáncer de mama- no recibe. Este fenómeno de utilizar al movimiento LGBTIQ+ como una herramienta para generar dinero se denomina capitalismo rosa o capitalismo gay.

Según activistas LGBTIQ+ hondureñxs, esa fue la táctica de Galeano, una marca de ropa hondureña que publicó una controversial imagen de Lempira, símbolo patrio nacional, con los colores de la bandera LGBTI+ en redes sociales el pasado 1 de junio. Acompañada de un mensaje ambiguo por parte de la empresa en el que no se expresa abiertamente apoyo hacia la población de la diversidad sexual, la publicación recibió miles de interacciones y comentarios negativos, incluso de personas de la diversidad sexual.

“Prácticamente, el sistema capitalista se ha llegado a adueñar del colectivo LGBTIQ+. Están vendiendo nuestro orgullo y nosotros estamos permitiéndolo”, opinó la activista LGBTIQ+ hondureña Génesis González. “La única manera en la que ellos se están pronunciando a favor de nosotros simplemente es en un día o en un mes, cuando la homofobia, la transfobia, la bifobia y la lesbofobia existen en todo el año”.

En un país donde la diversidad sexual es discriminada y violentada, no basta una publicación con arcoíris cada junio. De acuerdo con el Observatorio de Muertes Violentas de la Red Lésbica Cattrachas, más de 380 personas LGBTI han sido asesinadas desde el 2009, sin contar la cifra de quienes han sufrido amenazas de muerte, violencia física y sexual. Además, según un reporte del 2020 por el Observatorio de los Derechos Humanos, las personas de la diversidad sexual “se ven empujadas a los márgenes sociales y económicos por una vida de discriminación”. Esta marginación sistémica suele comenzar con el rechazo y el abuso por parte de sus familias, agrega el reporte.

¿Dónde está la responsabilidad empresarial?

El problema con el capitalismo rosa es que tal sistema, si bien visibiliza a las personas LGBTIQ+ durante el Mes del Orgullo, también se lucra de su opresión y no permite que estas comunidades logren desarrollos económicos sustentables para sí mismas. “Pensar en alcanzar otras audiencias es violencia capitalista porque es buscar provecho lucrativo y monetario de las vidas y luchas que no te atraviesan y deshumanizar las vidas de a quienes sí”, comentó lu cía Santos, representante del colectivo Luciérnaga Poética.

José, un joven de 24 años, abiertamente gay y migrante de San Pedro Sula, lleva seis meses sin encontrar trabajo. ¿Su mayor obstáculo? Ser homosexual. Personas como José no reciben ningún beneficio por parte de empresas que aparentan ser inclusivas, pero no implementan políticas internas que brindan oportunidades a las personas de la diversidad sexual. Como José, muchxs sufren discriminación con base en su orientación sexual e identidad de género en los lugares de trabajo, lo cual invisibiliza a la comunidad aún más.

“Estoy de acuerdo con que existan marcas comerciales que para estas fechas visibilicen su acompañamiento o su identificación con la comunidad de la diversidad sexual”, opinó el sociólogo hondureño Luis Velásquez. “Yo, como consumidor, sí les exigiría que tuvieran responsabilidad social empresarial en lo interno, que en sus políticas empresariales administrativas sean respetuosas de los derechos humanos y de la diversidad, y que en sus políticas comerciales se exprese esto por el resto del año”.

La publicación de Galeano también recibió críticas por usar la imagen del Indio Lempira, pero la cuenta oficial en Instagram no aclaró el propósito de modificar al símbolo patrio con colores de la bandera LGBTI+. Muchxs tomaron la publicación como una ofensa.

“Usar el símbolo de Lempira, en este caso con la bandera LGBTIQPA+, puede significar muchas cosas dependiendo de donde viene”, comentó Lu Cía. “El caso de Galeano es una ofensa. Usar las fechas que conmemoran de alguna u otra forma las luchas de comunidades y poblaciones violentadas como oportunidades de mercantilización es reafirmar la intención opresiva de los sistemas de opresión”.

El que las empresas y corporaciones utilicen sus marcas y plataformas para visibilizar a la comunidad de la diversidad sexual no es la causa del disgusto y ofensa por parte del público LGBTI+, según Luis Velásquez. Pero existen formas de actuar como aliadxs en vez de capitalizar el Mes del Orgullo.

“No les podemos exigir que se unan a la causa de las personas de la diversidad sexual de forma totalmente desinteresada porque no está en su naturaleza”, opinó Velásquez. “Lo que sí podemos exigirles es la responsabilidad social empresarial para que no utilicen la bandera de la diversidad o la apropiación de símbolos sin que eso sea coherente con su actividad diaria”.

Orgullo critico

El cofundador de la organización Honduras Diversa, Néstor Hernández, dice que en este mes están promoviendo el Orgullo Crítico que promueve la memoria histórica desde un espectro crítico contra las violencias capitalistas, racistas, clasistas y patriarcales. “Buscamos que todas las personas puedan estar representadas, ya que la invisibilización es segregación y discriminación. En conclusión, buscamos fomentar un espíritu de apoyo ante las diversas luchas disidentes que se dan en nuestro colectivo”, apunta el activista.

“Como personas LGBTIQ+ no debemos olvidar que orgullo es protesta. Para poder conmemorar esta fecha hubo personas que lucharon, dejando lágrimas, sudor, sangre e incluso sus vidas. Como para permitir que se comercialice esta lucha, ni Marsha P. Jonhson ni Sylvia Rivera tuvieron patrocinadores y aún así salieron a las calles y organizaron un movimiento revolucionario por la liberación sexual y de género”, manifiesta.

Para Hernández, las empresas se benefician y “nos controlan” con sus productos supuestamente inclusivos, pero los fondos recaudados en la mayoría de los casos son destinados a campañas de políticos ultraconservadores quienes se dedican a bloquear los derechos LGBTIQ+.

Desde su organización están promoviendo el Orgullo Crítico que busca recordar la revolución y reivindicación de lo que significa el Día del Orgullo. Busca la igualdad colectiva de todas las disidencias sexuales y de género.

Pinkwashing

El término pinkwashing se usa para describir la acción de usar temas relacionados con poblaciones LGBTIQ+ de manera positiva para distraer la atención de las acciones negativas de una organización, país o gobierno. La palabra fue acuñada por Breast Cancer Action para identificar a las empresas que aseguraban apoyar a las mujeres con cáncer de mama, mientras que en realidad pretendían obtener mayores beneficios y mejorar su imagen de marca al incorporar a su publicidad una causa benéfica.

Un buen ejemplo de esto fue la campaña de Pepsi en 2017, cuando se vio obligada a retirar un spot relacionado con el movimiento #BlackLivesMatter por considerarse “muy insensible” con lo que estaba sucediendo.

A raíz de estas prácticas nació la palabra pinkwashing. Se refiere, en el contexto de los derechos LGBTI, a la variedad de estrategias de marketing dirigidas a promocionar productos o empresas apelando a su condición de simpatizante con la causa, con el objetivo de ser percibidos como progresistas, modernos y tolerantes.

“Las compañías deben de referirse a las poblaciones de la diversidad sexual el resto del año y somos una población vulnerada, subatendida, y creo que las corporaciones deben tener el deber ético y moral de hacer mucho más allá de vender mercancías que solo los lucren a ellos y por lo menos deberían hacer campañas de concientización”, dice el fotoperiodista Danny Barrientos.

“La capitalización del orgullo es un problema muy global porque se utiliza a una comunidad que históricamente ha sido marginada. En las últimas décadas está siendo incluida en primer mundo y las corporaciones lo incluyen para lucrarse», enfatiza Barrientos.

Junio es un mes para hablar abiertamente de los temas diversos, afirma el periodista. Además, es un tiempo para promover contenido y actividades no lucrativas, sino que provean información sobre “el amplio espectro de la comunidad LGBTIQA+”. Se necesitan “narrativas dignas no sexualizantes ni misóginas, destinadas a informar a las personas”, dice Barrientos.

“Necesitamos comenzar a informar sobre los temas relevantes y asuntos que nos aquejan. A las autoridades que por décadas nos han marginado y ni siguiera nos mencionan y también al resto de la población que, si nos conoce o desconoce, nos mira desde una representación visual burlesca y sórdida y esa representación es poco real”. 

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Pareja gay en Cuba tuvo que encargarse de dos niños en medio de la epidemia y ahora quiere adoptar

José Carlos y Samy se hicieron padres sin desearlo

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José Carlos y Samy (Foto de Nelson Julio Álvarez Mairata)

Tremenda Nota es el medio socio del Washington Blade en Cuba. Esta nota salió en su sitio web el 1 de junio.

LA HABANA — José Carlos Peñalver y Samy Bermúdez son una pareja gay con dos niños. Se hicieron padres sin desearlo. Por el camino descubrieron que cuidar y educar a sus “hijos”, además de una responsabilidad de primer orden, era un placer. 

“La madre de los niños necesitaba salir del país, empezó a indagar quién podía hacerse cargo de los niños y contactó conmigo porque es mi prima hermana”, contó Samy a Tremenda Nota.

“Como pareja lo hablamos y llegamos a la conclusión de que sí podíamos asumir la responsabilidad, porque era una tarea muy compleja”, añadió Samy.

Ninguno de los dos tenía experiencia en el cuidado de niños. Dylan, el más pequeño, tiene 3 años actualmente. Anyi, la mayor, va a la escuela primaria. Ambos les dicen “tío” a José Carlos y a Samy.

“Comenzamos en esto el año pasado justo antes de comenzar la covid. Y llevamos más de un año en esto”, cuenta Samy.

La epidemia significó un desafío mayor. Los niños han tenido que pasar más tiempo en casa. Los meses sin ver a su mamá se han alargado.

“Al principio el niño era totalmente dependiente y eso para mí fue un momento traumático, en lo personal, porque eran llantos, se hacía ‘pipi’, diversas situaciones de un niño de un año que estresan”, observa Samy.

Entre tantas novedades que vivieron, José Carlos recuerda su participación en una reunión de padres de la primaria donde estudia Anyi.

“Llegué a la escuela, pregunté dónde estaba el aula, porque nunca había ido al aula de la niña. Me senté como un padre más, pasaron la hoja y anoté mi nombre. Cuando empezó la reunión, todos los padres protestando porque sus hijos estaban indisciplinados. Me tuve que parar y poner orden. La maestra me propuso ser el jefe de los padres”, relata.

“Siempre tuvimos la duda en ser padres. Yo siempre quise, pero Samy es quien tiene dudas. Y hace algunos días empezó a pensar en un nombre para nuestros hijos. Significa que esto nos sirvió de mucha experiencia”, afirma José Carlos.

“Los prejuicios los crean las mismas personas, porque estos niños no tienen esa mentalidad, ni ese prejuicio, ni esa mala opinión”, dice Samy sobre el argumento conservador de que las parejas LGBTI+ no son un ejemplo apropiado.

“Yo sólo preguntaría a las personas que no están de acuerdo con el nuevo Código que debe aprobarse, si usted tiene un hijo y fallece, ¿que preferiría? ¿Que su hijo pase a manos de dos personas que le van a dar amor, como nosotros, o a una casa de amparo filial?”, reflexiona José Carlos.

El Código de las Familias será presentado al parlamento en julio próximo. Aunque el texto todavía no es público, algunas iglesias fundamentalistas han publicado declaraciones contra la legalización de las uniones LGBTI+ y la educación sexual en las escuelas cubanas.

José Carlos y Samy prevén que la madre de Dylan y Anyi podrá volver a La Habana para fin de año, a más tardar. Faltan meses para ese momento, pero ya se lo imaginan.

“Cuando llegue la hora de separarme de los niños voy a sufrir mucho. De ambos, porque quiero a los dos por igual, pero más del pequeño porque lo cogí desde bien chiquito”, dice José Carlos.

“Las primeras palabras que dijo, además de ‘mamá’ y ‘papá’, fue ‘borracha’, una palabra que nosotros le enseñamos, por una canción. Y muchas cosas que te marcan de por vida. Sé que los voy a extrañar cuando no estén”, añade.

José Carlos se imagina con hijos en el futuro: “No quisiera adopción temporal. Una adopción permanente y de forma legal”.

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Odio en Guatemala: Parte III

Testimonios de las personas LGBTQ guatemaltecos

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(Imagen cortesía de Astrid Morales)

Nota del editor: Esta investigación se realizó con el apoyo de la iniciativa ¡Exprésate! de la International Women’s Media Foundation. El Washington Blade el pasado mes publicó la primera y la segunda parte de esta serie de tres partes.

Un grupo de personas en Guatemala dan testimonios audios sobre sus experiencias como personas LGBTQ y no binarias en el país.

Ángel (hombre gay)

Ángela (mujer lesbiana)

Brandon (no binario)

Carlos (hombre gay)

Débora (mujer trans)

Erick (hombre bisexual)

Erick (hombre gay)

Jolie (mujer lesbiana)

Kenya (mujer trans)

Lou (no binario)

Manuel (hombre gay)

María (pansexual)

Mario (hombre gay)

Mercedes (mujer lesbiana)

Misael (no binario)

Mónica (mujer trans)

Owen (hombre trans)

Raisa (mujer lesbiana)

Tatiana (hombre gay/transformista)

Thalía (mujer trans)

Tod (no binario)

Vivi (mujer bisexual)

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