Connect with us

Noticias en Español

Congresista guatemalteco: Retórica antiinmigrante de Trump es preocupante

Jean Paul Briere dice que migrantes LGBTI son más vulnerables

Published

on

Congresista guatemalteco Jean Paul Briere el 1 de febrero de 2019 dijo que la retórica antiinmigrante del presidente Trump es preocupante. (Foto cortesía de Jean Paul Briere)

CIUDAD DE GUATEMALA — Un congresista guatemalteco el 1 de febrero dijo que está preocupado por la retórica antiinmigrante del presidente Trump.

“Tengo una reacción de rechazo”, Jean Paul Briere dijo al Washington Blade durante una entrevista a su oficina en la Ciudad de Guatemala. “No positivo por supuesto”.

Briere, 44, es miembro de la Frente Parlamentario por la Transparencia y la Democracia, una coalición que incluye a Sandra Morán, la primera persona abiertamente LGBTI elegida al Congreso de Guatemala, y seis otros diputados.

Briere era presidente de la Comisión del Migrante del Congreso entre 2013-2017. Dos de sus leyes extendieron derechos a migrantes en Guatemala y dirigieron a las redes de trata de personas.

Briere dijo la política migratoria de Trump en general, que incluye demandas para un muro en la frontera EEUU-México, era parte de la plataforma de su campaña presidencial. Briere también notó que las cortes federales han bloqueado a la administración de Trump de implementar muchas de sus propuestas que críticas describen como antiinmigrantes.

“El venía ofreciendo desde su campaña actuará de cierta manera hacía el tema migratorio”, Briere dijo al Blade. “Obviamente fue elegido y lo que iba a hacer era el sigue cumplir lo que ofrecía en su campaña. El está cumpliendo”.

“El quiere un muro porque quiere un muro”, añadió. “Hay muro. Hay muro bien grande y el le diga a la gente miran que pongan un muro de 30 metros de alta. Yo digo el temor y el miedo al hambre es mayor que cualquier muro. La gente va a ver por una manera para pasar … Van a ser túneles”.

La frontera México-EEUU desde Nogales, México, el 23 de enero de 2019. (Foto de Michael K. Lavers por el Washington Blade)

Guatemala es un país centroamericano que limita con México, El Salvador, Honduras y Belice.

Estadísticas del Banco Mundial indican que Guatemala en 2014 tuvo una tasa de pobreza cerca de 60 por ciento. Briere dijo al Blade que la falta de oportunidades económicas es el factor principal que impulsan a migrantes de salir del país.

“Guatemala tenemos violencia por supuesto, pero la causa de la migración mayoría con nosotros no es la violencia”, el dijo. “Es la falta de oportunidades. El Salvador y Honduras viven en una situación muy complicada en el tema de violencia”.

Muchos de las decenas de miles de migrantes que han huido de Honduras y El Salvador durante los últimos dos años han viajado por Guatemala con la esperanza de llegar a México y los EEUU.

Roxsana Hernández, una mujer trans de Honduras con VIH que murió bajo la custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) el 25 de mayo de 2018, recibió ayuda a Asociación Lambda, un grupo LGBTI en la Ciudad de Guatemala, antes de viajar a la frontera Guatemala-México. Un grupo de 30 migrantes LGBTI desde Guatemala, Honduras y El Salvador el 1 de febrero cruzaron el río Suchiate, que marca la frontera entre Guatemala-México, y llegaron a Ciudad Hidalgo en el estado mexicano de Chiapas.

“Guatemala no es un país de destino”, notó Briere. “Los migrantes que vienen a Guatemala solo van paso de tránsito. Sí, EEUU es un país de destino y México está devolviendo un país de destino también”.

“Pocos se quedan”, añadió, refiriéndose a Guatemala.

Briere dijo que los migrantes LGBTI son aún más vulnerables como viajan norte por el Triángulo Norte, una región que incluye Guatemala, y México hasta los EEUU.

El dijo al Blade que los coyotes cobran hasta $8.000 para contrabandear niños a través de la frontera. Briere dijo que muchos niños se han encontrado muerto en el desierto después de coyotes los abandonaron.

Los casos de Jakelin Caal Maquin y Felipe Gómez Alonzo — dos niños jóvenes guatemaltecos que murieron en la custodia de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de los Estados Unidos (CBP) el fin del año después de ellos y sus padres fueron detenidos cerca de la frontera — provocaron indignación generalizada en Guatemala y en los EEUU. Claudia Gómez González, una mujer guatemalteca indígena de 20 años, murió el 27 de mayo de 2018 después de recibir disparos de un agente del Patrulla Fronteriza de los Estados Unidos en Texas.  

“No solo en el tema de coyotes”, dijo Briere, refiriéndose a la vulnerabilidad de niños y miembros de la comunidad LGBTI que migran. “Todos los niños, ni importa si sea migrante o no migrante, sufren las mismas situaciones”.

“Incrementa más con los de la comunidad”, añadió. “Sufres un extra”.

Trump durante los pasados meses ha amenazado con cortar la ayuda estadounidense a Guatemala, Honduras y El Salvador si sus gobiernos no hacen más para detener el flujo de migrantes que están saliendo de sus países.

Briere dijo que el presidente Jimmy Morales, que está bajo investigación por corrupción antes de las elecciones generales de Guatemala que se espera realizarse el 16 de junio, necesita priorizar problemas que incluyen más acceso al empleo, la salud y la educación y mejorar la infraestructura del país. Briere añadió que Guatemala no puede lograr estas mejoras sin la asistencia de los EEUU.

“Necesitamos la ayuda de los EEUU”, el dijo. “No podemos hacerlo solos”.

Una tienda en Tecún Umán, Guatemala, con una bandera estadounidense. La ciudad guatemalteca es un destino para migrantes antes de cruzar el rio Suchiate para llegar a México. (Foto de Michael K. Lavers para el Washington Blade)
Advertisement
FUND LGBTQ JOURNALISM
SIGN UP FOR E-BLAST

Honduras

Corte IDH reconoce a Thalía Rodríguez como familia social de Leonela Zelaya

Se construyeron una familia tras más de una década de convivencia

Published

on

(Captura de pantalla de Reportar sin Miedo)

Reportar sin Miedo es el socio mediático del Washington Blade en Honduras. Esta nota salió en su sitio web el 19 de enero.

Por DORIS GONZÁLEZ * | TEGUCIGALPA, Honduras — En la sentencia del caso Leonela Zelaya y otra vs Honduras emitida por la Corte Interamericana de Derechos Humanos se estableció un hito jurisprudencial para las personas LGBTQ en Honduras, así como en la región en relación a las diversas conformaciones de familias existentes. La Corte IDH interpretó por primera vez el concepto de familia social, indicando que la construcción de familia no debe restringirse a la familia nuclear o a nociones tradicionales, bajo el entendido de que hay diferentes formas en las que se materializan los vínculos familiares.

Este análisis se trae a colación debido al contexto de discriminación, prejuicio y violencia que atravesamos las personas LGBTQ, el cual se puede manifestar incluso dentro de nuestras propias familias. Esta violencia se manifiesta a través de actos de odio como ser el desarraigo familiar, violencia física, psicológica, social, económica, expulsiones de los hogares, violaciones correctivas e incluso, culminando en muertes violentas. Esta violencia motivada por la orientación sexual, identidad y expresión de género de las personas imposibilita la convivencia familiar.

Ante esto, las personas LGBTQ construimos vínculos sociales fuera del vínculo familiar tradicional, los cuales a través de la convivencia, amistad, apoyo económico-social y construcción de vida en común constituyen familias, tal como ocurrió en este caso.

Tras el abandono de su familia biológica, Leonela Zelaya y Thalía Rodríguez construyeron una familia tras más de una década de convivencia, en los cuales se apoyaron mutuamente en diversas situaciones, viviendo como mujeres trans, portadoras de VIH, ejerciendo el trabajo sexual y en situación de pobreza, enfrentando constantes episodios de detenciones arbitrarias y violentas por parte de los órganos policiales.

Tras su asesinato, fue Thalía quien recogió el cuerpo de Leonela en la morgue de Tegucigalpa y quien gestionó el féretro a través de la Funeraria del Pueblo. Los servicios fúnebres de Leonela Zelaya fueron realizados en un bar por mujeres trans, trabajadoras sexuales, al cual no asistió ningún miembro de su familia biológica.

El asesinato de Leonela y la falta de esclarecimiento generaron a Thalía un sentimiento de inseguridad, frustración e impotencia. Por estas violaciones de derechos humanos, la Corte reconoció a Thalía Rodríguez, en calidad de familiar de Leonela, como víctima del caso, generando estándares aplicables a todas las personas LGBTQ.

A juicio de la Corte, esta situación lleva a que, en casos de muertes violentas de mujeres trans, las personas que integren las redes de apoyo de la persona fallecida puedan ser declaradas víctimas por la violación de sus derechos a la integridad psíquica o moral, siempre que se acredite la existencia de un vínculo estrecho con la víctima y una afectación a sus derechos, derivada, por ejemplo, de las gestiones realizadas para obtener justicia. Esta sentencia logra reconocer que las personas LGBTQ construimos familias sociales, familias elegidas, e indica que estas deben ser reconocidas y validadas.


* Abogada litigante del caso Leonela Zelaya y otra vs Honduras, Red Lésbica Cattrachas

Continue Reading

Noticias en Español

El 2026 bajo presión

La realidad que enfrentan las organizaciones LGBTQ en EEUU

Published

on

(Foto de Michael Key por el Washington Blade)

El año 2026 no comenzó en blanco para las organizaciones LGBTQ en Estados Unidos. Llegó precedido por un proceso que se activó con fuerza en 2025 y que hoy se manifiesta como una reconfiguración profunda del ecosistema de derechos, servicios y sostenibilidad comunitaria. No se trata de una crisis momentánea ni de un ajuste administrativo pasajero. Lo que está ocurriendo es un cambio estructural en la forma en que el Estado define, financia y condiciona la igualdad, la accesibilidad y la atención a poblaciones históricamente vulnerables.

Desde los primeros meses de 2025, la administración federal inició la retirada o revisión de múltiples órdenes ejecutivas y disposiciones que protegían explícitamente a personas LGBTQ en áreas clave como salud, educación y acceso a servicios. La justificación oficial ha girado en torno a la eliminación de lo que se denomina “ideología de género” y a la redefinición restrictiva del concepto de sexo, limitado exclusivamente a criterios biológicos. Este cambio discursivo no quedó en el plano simbólico. Se tradujo en nuevas reglas de elegibilidad, en la cancelación de subvenciones, en la eliminación de recopilación de datos y en una creciente incertidumbre administrativa que ha afectado directamente la operatividad de organizaciones comunitarias en todo el país, como ha documentado la Kaiser Family Foundation.

La salud fue uno de los primeros campos donde se sintió el impacto. Programas vinculados a la atención integral, a la prevención del VIH, a la salud mental y a la investigación en poblaciones LGBTQ comenzaron a perder respaldo federal. Subvenciones previamente aprobadas fueron canceladas o sometidas a revisión bajo criterios ideológicos, no científicos. Reuters y Associated Press han documentado cómo esta nueva orientación provocó la interrupción de investigaciones financiadas por los Institutos Nacionales de Salud, afectando proyectos que buscaban comprender mejor las desigualdades en salud, el acceso a tratamientos y las condiciones de vida de comunidades ya marginadas. La consecuencia inmediata no es solo la pérdida de conocimiento, sino la erosión de la capacidad del país para diseñar políticas públicas basadas en evidencia.

La educación siguió un camino similar. A lo largo de 2025, el discurso oficial contra los programas de diversidad, equidad e inclusión se tradujo en recortes presupuestarios y en señales claras a los sistemas educativos. Talleres de prevención de acoso, programas de formación docente, iniciativas de acompañamiento estudiantil y espacios seguros que durante años fueron sostenidos por alianzas entre escuelas y organizaciones LGBTQ comenzaron a desaparecer o a ser suspendidos por temor a perder fondos. El mensaje fue inequívoco: la igualdad dejó de ser una prioridad financiable. En ese vacío, quienes pagan el precio son jóvenes que pierden redes de apoyo fundamentales en etapas decisivas de su vida.

A este escenario se sumó un fenómeno menos visible pero igualmente dañino: el condicionamiento del lenguaje. Organizaciones que no se dedican exclusivamente a temas LGBTQ, pero que atienden poblaciones diversas, comenzaron a recibir directrices que restringen términos y enfoques en sus propuestas de financiamiento. Esto ha generado autocensura institucional, debilitamiento de programas y una sensación generalizada de inseguridad jurídica. Cuando las organizaciones no saben si nombrar una realidad puede costarles su existencia, el impacto va mucho más allá del presupuesto.

El efecto acumulado de estas decisiones comenzó a hacerse evidente en 2025 y se consolida en 2026. Servicios que antes funcionaban con relativa estabilidad ahora operan al límite. Se reducen horarios, se despide personal, se priorizan únicamente los casos más urgentes y se crean listas de espera que antes no existían. La prevención cede espacio a la emergencia, y la emergencia, como bien sabe la salud pública, siempre resulta más costosa y más dolorosa.

Puerto Rico ofrece un ejemplo claro de cómo esta dinámica se acelera en contextos con menos margen de maniobra. La pérdida de fondos federales por parte de organizaciones comunitarias ha tenido efectos inmediatos, obligando a cierres de programas, reestructuraciones profundas y una dependencia aún mayor de donaciones locales en un mercado filantrópico limitado. Lo que en otros estados puede tardar años en sentirse, en la isla se manifiesta en meses. Y, sin embargo, la necesidad de servicios no disminuye; al contrario, aumenta en contextos de incertidumbre económica y social.

Frente a este panorama, las organizaciones LGBTQ no han permanecido inmóviles. El 2026 las encuentra ensayando estrategias de supervivencia que, aunque diversas, comparten un mismo objetivo: no colapsar. Muchas han acelerado la diversificación de sus fuentes de ingreso, apostando por donantes individuales recurrentes, campañas comunitarias y modelos de membresía. Otras han intentado desarrollar servicios híbridos que permitan generar ingresos propios para sostener programas gratuitos. Las alianzas con universidades, sistemas de salud, municipios y organizaciones comunitarias más amplias se han convertido en una tabla de salvación para compartir costos y mantener presencia territorial.

Pero también hay decisiones dolorosas. Reducciones de personal, cierres temporales, eliminación de proyectos no considerados esenciales y una redefinición constante de prioridades. Estas medidas no son señales de mala gestión; son respuestas defensivas ante un entorno que se ha vuelto hostil e impredecible.

Lo que muchas veces queda fuera del debate público es que este proceso no afecta solo a las organizaciones como estructuras administrativas. Afecta a personas concretas. A jóvenes que pierden espacios seguros. A personas trans que ven restringido su acceso a servicios de salud. A familias que ya no encuentran acompañamiento. A activistas que quedan más expuestos en un clima social cada vez más polarizado. La retirada de fondos no elimina las realidades humanas que esos programas atendían; simplemente las empuja hacia la invisibilidad y el sufrimiento silencioso.

El 2026, entonces, no es únicamente un año de ajustes presupuestarios. Es una antesala que pone a prueba el compromiso real del país con la igualdad y la dignidad. Cuando los derechos dependen de ciclos políticos y los servicios esenciales quedan sujetos a criterios ideológicos, lo que se debilita no es solo una comunidad específica, sino el tejido social en su conjunto.

La pregunta que queda abierta no es si las organizaciones LGBTQ resistirán. Históricamente lo han hecho. La verdadera pregunta es cuántas personas quedarán sin protección en el camino y cuánto daño se normalizará antes de que la nación asuma que la accesibilidad, la educación y la salud no pueden ser tratadas como concesiones temporales.

El 2026 ya comenzó. Y lo que está en juego no es una narrativa cultural, sino la capacidad de una sociedad para sostener, con hechos y no solo con discursos, la dignidad humana.

Continue Reading

Colombia

Colombia anunció la inclusión de las categorías ‘trans’ y ‘no binario’ en los documentos de identidad

Registraduría Nacional anunció el cambio el 28 de noviembre

Published

on

(Foto via Bigstock)

OrgulloLGBT.co es el socio mediático del Washington Blade en Colombia. Esta nota salió en su sitio web.

Ahora los ciudadanos colombianos podrán seleccionar las categorías ‘trans’ y ‘no binario’ en los documentos de identidad del país.

Este viernes la Registraduría Nacional del Estado Civil anunció que añadió las categorías ‘no binario’ y ‘trans’ en los distintos documentos de identidad con el fin de garantizar los derechos de las personas con identidad diversa.

El registrador nacional, Hernán Penagos, informó que hizo la inclusión de estas dos categorías en los documentos de: registro civil, tarjeta de identidad y cédula de ciudadanía.

Según la registraduría: “La inclusión de estas categorías representa un importante avance en materia de garantía de derechos de las personas con identidad de género diversa”.

Estas categorías estarán en el campo de ‘sexo’ en el que están normalmente las clasificaciones de ‘femenino’ y ‘masculino’ en los documentos de identidad.

En 2024 se inició la ejecución de diferentes acciones orientadas implementar componentes “‘NB’ y ‘T’ en el campo ‘sexo’ de los registros civiles y los documentos de identidad”.

Las personas trans existen y su identidad de género es un aspecto fundamental de su humanidad, reconocido por la Corte Constitucional de Colombia en sentencias como T-236/2023 y T-188/2024, que protegen sus derechos a la identidad y no discriminación. La actualización de la Registraduría implementa estos fallos que ya habían ordenado esos cambios en documentos de identidad.

Por su parte, el registrador nacional, Penagos, comentó que: “se trata del cumplimiento de unas órdenes por parte de la Corte Constitucional y, en segundo lugar, de una iniciativa en la que la Registraduría ha estado absolutamente comprometida”. Y explicó que en cada “una de las estaciones integradas de servicio de las más de 1.200 oficinas que tiene la Registraduría Nacional se va a incluir todo este proceso”.

Continue Reading

Popular