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Una tarde con Yariel

Ha permanecido bajo custodia de ICE por casi un año

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River Correctional Center en Ferriday, Luisiana, el 1 de febrero de 2020. (Foto de Michael K. Lavers por el Washington Blade)

Nota del editor: Una versión de esa nota de opinión en inglés salió en el sitio web del Blade el 4 de febrero.

FERRIDAY, Luisiana — Un guardia masculino al River Correctional Center, un centro de detención privado en el Condado Concordia en Luisiana, me llevó a la sala de visitantes un poco después de la 1 p.m. el sábado. Me senté en una mesa grande —como las que se pueden encontrar en una cafetería de la escuela— y miré a las murallas con mensajes de empoderamiento que habían sido pintados en la pared. Unos minutos después, miré hacía la puerta con una pequeña ventana y vi a Yariel, que vestía un traje verde de rayas. Otro guardia masculino abrió la puerta y Yariel entró la sala. Nos abrazamos fuertemente unos segundos después. Estaba casi sollozando, pero Yariel me aseguró que estaba bien. Después de un par de minutos, nos sentimos en la mesa —uno frente al otro— y empezó nuestra visita. Usé una de las servilletas que tomé de una gasolinera cercana para limpiar las lágrimas de mis ojos. Después de un par de minutos, puse sus manos en las mías y comenzó a llorar. Le di una de las servilletas de la gasolinera para limpiar sus ojos y traté de consolarlo.    

“Esta bien llorar”, lo aseguré.

No había visto a Yariel en persona desde el 27 de enero de 2019. Habíamos pasado el día reportando desde un albergue de migrantes dirigida por una lesbiana en Mexicali, una ciudad mexicana en la frontera con EEUU, y lo dejé al apartamento pequeño en Tijuana en que vivía con su padre. Estábamos casi mareados, en parte, porque habíamos cantado canciones de Lady Gaga como locos durante el viaje de dos horas entre Mexicali y Tijuana. Esos momentos despreocupados parecen de toda la vida.

Yariel el sábado me dio dos regalos: Una pulsera hecha de piezas de bolsas de basura negras y blancas y un zapatillo hecho de paquetes de Maruchan y envoltorios de crema de café que hará un buen ornamento navideño. Hablamos como amigos, como hermanos. Hablamos sobre Cuba y el juicio político del presidente Trump. Lo compré una botella de Sprite de una máquina expendedora en la sala. También compartimos una bolsa de Doritos. Una guardia femenina que habla español estaba en la sala con nosotros. Al principio estuve un poco incómodo de verla escribiendo en un cuaderno, pero después de unos minutos olvidé que estaba allí.

La pulsera que Yariel dio a Michael K. Lavers, el editor de los temas internacionales del Washington Blade, durante su visita al River Correctional Center en Ferriday, Luisiana, el 1 de febrero de 2020. (Foto de Michael K. Lavers por el Washington Blade)

A las 2:50 p.m., nos dijo en español que nuestra visita iba a terminar en 10 minutos. Yariel quería darme dos carpetas con sus escritos sobre su tiempo bajo custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), pero la guardia lo dijo que no podría tomarlas conmigo. Yariel había colocado la pulsera alrededor de mi muñeca y un supervisor dijo a la guardia que podría llevar el ornamento conmigo. Los puse, junto con su foto del tamaño de un pasaporte, en mi mano. Nos pusimos de pie y nos abrazamos fuertemente. Lo dije que lo quiero y luego salimos por puertas diferentes. Salí por la puerta principal de la instalación menos de cinco minutos después y regresé a mi hotel en Kenner, un suburbio de Nueva Orleans, a las 6:45 p.m.     

Ha pasado casi un año desde que Yariel pidió asilo en EEUU y entró la custodia de ICE. Los lectores del Washington Blade saben que un juez el pasado septiembre concedió asilo a Yariel. También saben que su destino está en las manos de la Junta de Apelación de Inmigración en Virginia porque ICE apeló el fallo.

Hay cierta ironía en el hecho que Yariel comenzó escribir para el Blade en el otoño de 2018, en parte, porque necesitábamos un reportero en Tijuana que pudiera reportar sobre los migrantes LGBTQ que llegaban a la ciudad con las caravanas migratorias de Centroamérica. La cobertura del Blade de estos temas continua, con mi más reciente viaje a Honduras y El Salvador que terminó hace seis días antes de mi visita con Yariel. Esta cobertura sigue siendo tan importante como siempre con la política migratoria de línea dura de la administración Trump continúan poniendo en riesgo a los migrantes LGBTQ.   

También se convierte en algo profundamente personal.

Yariel entrevistá a una migrante mexicana durante una visita a un albergue de migrantes dirigida por una lesbiana en Mexicali, México, el 27 de enero de 2019. (Foto de Michael K. Lavers por el Washington Blade)

Mi esposo y yo el viernes, unas horas antes de volar a Luisiana, asistieron una ceremonia en Durham, Carolina del Norte, donde nuestro querido amigo Marcelo se convirtió en ciudadano estadounidense. Marcelo, un bailarín para el Carolina Ballet de origen paraguayo, trabajaba muy duro para llegar a ese momento y estamos muy orgullosos de él.

Una pancarta en una oficina local del Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos (USCIS) en Durham, Carolina del Norte, el 31 de enero de 2020. Cincuenta y siete personas se convirtieron ciudadanos estadounidenses durante una ceremonia de naturalización que se realizó esa día. (Foto de Michael K. Lavers por el Washington Blade)

Uno de los momentos más memorables de la ceremonia fue el video en que Trump felicitó a Marcelo y los otras 56 personas que acababan de convertirse en ciudadanos estadounidenses. Ninguno de ellos aplaudió al final del video. Ellos, junto con el resto de nosotros, saben mierda cuando la escuchan, y todos respondimos en especie.

Estos ciudadanos estadounidenses, junto con Yariel, son exactamente el tipo de personas que harán una contribución positiva a este país y lo hará aún mejor. Merecen nuestro respeto y apoyo, no retorica barata basada en racismo, xenofobía y supremacía blanca para apaciguar una base política antes de una elección presidencial.

Una de las partes más desgarradoras de mi visita con Yariel fue cuando me dijo que más desea es su libertad que lo permitirá empezar una nueva vida en los EEUU sin miedo de persecución. La lucha para hacer realidad el sueño de Yariel sigue. Espero que mi próximo viaje a Luisiana sea recogerlo después de la Junta de Apelaciones de Inmigración confirme su decisión de asilo y ICE finalmente lo libere de su custodia.   

Siempre estaré a tu lado, Yariel.

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Virginia

Gay Va. State Sen. Ebbin resigns for role in Spanberger administration

Veteran lawmaker will step down in February

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Virginia State Sen. Adam Ebbin will step down effective Feb. 18. (Washington Blade file photo by Michael K. Lavers)

Alexandria Democrat Adam Ebbin, who has served as an openly gay member of the Virginia Legislature since 2004, announced on Jan. 7 that he is resigning from his seat in the State Senate to take a job in the administration of Gov.-Elect Abigail Spanberger.

Since 2012, Ebbin has been a member of the Virginia Senate for the 39th District representing parts of Alexandria, Arlington, and Fairfax counties. He served in the Virginia House of Delegates representing Alexandria from 2004 to 2012, becoming the state’s first out gay lawmaker.

His announcement says he submitted his resignation from his Senate position effective Feb. 18 to join the Spanberger administration as a senior adviser at the Virginia Cannabis Control Authority.

“I’m grateful to have the benefit of Senator Ebbin’s policy expertise continuing to serve the people of Virginia, and I look forward to working with him to prioritize public safety and public health,” Spanberger said in Ebbin’s announcement statement.

She was referring to the lead role Ebbin has played in the Virginia Legislature’s approval in 2020 of legislation decriminalizing marijuana and the subsequent approval in 2021of a bill legalizing recreational use and possession of marijuana for adults 21 years of age and older. But the Virginia Legislature has yet to pass legislation facilitating the retail sale of marijuana for recreational use and limits sales to purchases at licensed medical marijuana dispensaries.   

“I share Governor-elect Spanberger’s goal that adults 21 and over who choose to use cannabis, and those who use it for medical treatment, have access to a well-tested, accurately labeled product, free from contamination,” Ebbin said in his statement. “2026 is the year we will move cannabis sales off the street corner and behind the age-verified counter,” he said.   

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Maryland

Steny Hoyer, the longest-serving House Democrat, to retire from Congress

Md. congressman served for years in party leadership

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At 86, Steny Hoyer is the latest in a generation of senior-most leaders stepping aside, making way for a new era of lawmakers eager to take on governing. (Photo by KT Kanazawich for the Baltimore Banner)

By ASSOCIATED PRESS and LISA MASCARO | Rep. Steny Hoyer of Maryland, the longest-serving Democrat in Congress and once a rival to become House speaker, will announce Thursday he is set to retire at the end of his term.

Hoyer, who served for years in party leadership and helped steer Democrats through some of their most significant legislative victories, is set to deliver a House floor speech about his decision, according to a person familiar with the situation and granted anonymity to discuss it.

“Tune in,” Hoyer said on social media. He confirmed his retirement plans in an interview with the Washington Post.

The rest of this article can be found on the Baltimore Banner’s website.

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Colombia

Colombians protest against Trump after he threatened country’s president

Tens of thousands protested the US president in Bogotá

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Colombians protest against U.S. President Donald Trump in Plaza Bolívar in Bogotá, Colombia, on Jan. 7, 2026. (Washington Blade photo by Michael K. Lavers)

BOGOTÁ, Colombia — Tens of thousands of people on Wednesday gathered in the Colombian capital to protest against President Donald Trump after he threatened Colombian President Gustavo Petro.

The protesters who gathered in Plaza Bolívar in Bogotá held signs that read, among other things, “Yankees go home” and “Petro is not alone.” Petro is among those who spoke.

The Bogotá protest took place four days after American forces seized now former Venezuelan President Nicolás Maduro and his wife, Cilia Flores, at their home in Caracas, the Venezuelan capital, during an overnight operation.

The Venezuelan National Assembly on Sunday swore in Delcy Rodríguez, who was Maduro’s vice president, as the country’s acting president. Maduro and Flores on Monday pleaded not guilty to federal drug charges in New York.

Trump on Sunday suggested the U.S. will target Petro, a former Bogotá mayor and senator who was once a member of the M-19 guerrilla movement that disbanded in the 1990s. Claudia López, a former senator who would become the country’s first female and first lesbian president if she wins Colombia’s presidential election that will take place later this year, is among those who criticized Trump’s comments.

The Bogotá protest is among hundreds against Trump that took place across Colombia on Wednesday.

Petro on Wednesday night said he and Trump spoke on the phone. Trump in a Truth Social post confirmed he and his Colombian counterpart had spoken.

“It was a great honor to speak with the president of Colombia, Gustavo Petro, who called to explain the situation of drugs and other disagreements that we have had,” wrote Trump. “I appreciated his call and tone, and look forward to meeting him in the near future. Arrangements are being made between Secretary of State Marco Rubio and the foreign minister of Colombia. The meeting will take place in the White House in Washington, D.C.”

Colombians protest against U.S. President Donald Trump in Plaza Bolívar in Bogotá, Colombia, on Jan. 7, 2026. (Washington Blade photo by Michael K. Lavers)
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