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Lo que trae el Código de las Familias de Cuba

Tendría matrimonio igualitario y ‘multiparentalidad’

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Activistas LGBTIQ+ en una acción callejera realizada en Playa, La Habana, en 2021 (Foto de María Lucía Expósito por Tremenda Nota)

Tremenda Nota es el socio mediático del Washington Blade en Cuba. Esta nota salió en su sitio web el 15 de septiembre.

El anteproyecto del Código de las Familias fue publicado este miércoles por el Ministerio de Justicia (Minjus). Como estaba previsto, la propuesta incluye el matrimonio LGBTIQ+ entre otros conceptos nuevos para la legislación cubana.

“El matrimonio es la unión voluntariamente concertada de dos personas con aptitud legal para ello, a fin de hacer vida en común, sobre la base del afecto y el amor”, dice el artículo 61 del anteproyecto.

Esta es la versión número 22 del Código de las Familias, declaró el gobierno hace una semana cuando la comisión redactora se reunió con el presidente Miguel Díaz-Canel y otros funcionarios.

Según el ministro de Justicia Oscar Silvera Martínez, el gobierno decidió publicar la última versión para «captar opiniones» de la ciudadanía. La publicación se hizo efectiva este miércoles.

El Minjus, en su presentación del anteproyecto de ley, compartió el correo electrónico [email protected] para recibir sugerencias y comunicó que «del resultado de estos análisis se elaborará una nueva versión del anteproyecto que será sometida a aprobación de las diputadas y diputados de la Asamblea Nacional del Poder Popular, en diciembre de este año».

Posteriormente, ya convertido en proyecto de ley, el Código será sometido a consulta popular en 2022.

¿Qué dice el anteproyecto?

El matrimonio entre personas LGBTIQ+ provocó grandes discusiones en 2018, durante el debate del proyecto de Constitución que finalmente se aprobó en 2019. El gobierno tuvo que desistir del artículo 68, que definía matrimonio como «la unión de dos personas», y adoptar una fórmula más amplia.

El camino quedaba abierto, a pesar de los reclamos del activismo LGBTIQ+, que alcanzaron su tono máximo en la marcha del 11 de mayo de 2019, un mes después de promulgada la Constitución.

Un plazo de dos años quedó abierto en Cuba, por una de las disposiciones transitorias de la Constitución, para discutir sobre los alcances del matrimonio. La epidemia de covid-19 complicó el cumplimiento de los plazos. Finalmente, el anteproyecto de ley se hizo público este 15 de septiembre.

A pesar de la falta de transparencia para constituir la comisión redactora, criticada también por la ausencia de personas abiertamente LGBTIQ+, el anteproyecto trajo algunas sorpresas.

En Cuba, si se aprueba este anteproyecto, será posible tener más de dos filiaciones. Aunque se aclara que será “excepcionalmente”, la ley reconocerá la maternidad/paternidad de más de 2 personas.

El artículo dedicado a la “multiparentalidad” dice que “una persona puede tener más de dos vínculos filiatorios” y cita como ejemplos “los casos de filiación asistida donde no existe anonimato de la persona dadora o gestante” y “las adopciones por integración”. Este último caso es el de quienes adoptan a la hija o al hijo de su pareja.

Según el anteproyecto, este vínculo será válido sin que importe “el lazo biológico o el componente genético de las personas implicadas”. “La determinación de los apellidos y el orden de estos, si la hija o hijo es menor de edad, se toma en cuenta lo que resulte más beneficioso, conforme con su interés superior y el respeto a su identidad”, establece el anteproyecto.  

La “gestación solidaria” también será posible en Cuba siempre que no tenga fines de lucro.

“La gestación solidaria se autoriza judicialmente cuando en la misma intervengan personas unidas por vínculos familiares, en beneficio de mujeres con alguna patología médica que les impida la gestación o de personas que presenten esterilidad o de hombres solos o parejas de hombres”, dice uno de los artículos del anteproyecto.

Con respecto a la adopción, buena parte de los procedimientos se hacen más sencillos. En la ley vigente, para adoptar hay que contar con autorización judicial. Con el nuevo Código aparece la opción de ceder un bebé voluntariamente “sin que de este acto sea exigible responsabilidad penal alguna”. Ofrece la posibilidad de hacerlo incluso con una simple escritura notarial.

El anteproyecto introduce el concepto de “comaternidad” para referirse a las parejas de lesbianas con descendencia y establece tácitamente la “filiación asistida” como un derecho, en vez de una opción para tratar la infertilidad según había sido considerada hasta ahora.

La noción tradicional de “patria potestad”, de origen romano y raíz machista, fue sustituida por la de “responsabilidad parental”. En esa línea, el anteproyecto prohíbe el castigo físico de los hijos, que está permitido “moderadamente” en la ley vigente.

Sobre la responsabilidad doméstica atribuida culturalmente a las mujeres, el nuevo Código expresa que “la división tradicional de roles de género y funciones durante la convivencia de los cónyuges no puede dar lugar a consecuencias económicas perjudiciales para ninguno de ellos” y establece por último que “el trabajo en el hogar es computable como contribución a las cargas”.

El anteproyecto se ocupa ampliamente de la violencia familiar con un adecuado enfoque de género. Los adultos mayores son otro foco de interés que no tiene tanta atención en la ley vigente. El nuevo Código también reconoció los derechos sexuales de las personas “en situación de discapacidad”.

A pesar de estos avances, en algunos casos extraordinarios, el anteproyecto no se refiere nunca a las personas trans y no binarias. El respeto a la identidad de género de menores trans por parte de sus familias, y en particular de quienes tienen la “responsabilidad parental”, es una significativa ausencia.

De ser aprobada la versión publicada hoy, el Código de las Familias sustituirá una ley de 1975 considerada un hito jurídico de la Revolución Cubana, pero sobre todo trascenderá por inaugurar el matrimonio LGBTIQ+ y por consagrar el derecho de esas familias a tener descendencia. 

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‘Mercenarismo’: El delito que la Seguridad del Estado de Cuba usa para presionar al activista LGBTQ Raúl Soublett

Se realizó la interrogación el 9 de octubre

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Raúl Soublett López ((Foto cortesía de Twitter de María Matienzo)

Tremenda Nota es el socio mediático del Washington Blade en Cuba. Esta nota salió en su sitio web el 9 de octubre.

LA HABANA — El activista LGBTIQ+ Raúl Soublett López fue amenazado este sábado durante una entrevista con la Seguridad del Estado con un proceso penal por “mercenarismo”.

“Cualquier tipo de lucha en #Cuba puede ser criminalizada. A Raúl Soublett López ahora lo quieren procesar por mercenarismo y la notificación se la hace un tipo que tiene tanto miedo que no da ni su nombre real”, denunció la periodista María Matienzo en sus cuentas de Facebook y Twitter.

Según Matienzo, el argumento de la Seguridad del Estado para probar el «mercenarismo» de Raúl Soublett es una serie de videos contra el racismo y la homofobia que produjo el activista.

Al menos uno de esos videos fue publicado por Tremenda Nota.

Camino al Código de las Familias, uno de los videos de Raúl Soublett señalados por la Seguridad del Estado como “mercenarismo”

La Alianza Afro-Cubana, una organización independiente que coordina el propio Soublett, informó este viernes que el activista había sido citado en la mañana del sábado para una entrevista con “agentes de la Seguridad del Estado” en una unidad de policía ubicada en Playa, La Habana.

En coincidencia con la citación, este sábado Raúl Soublett debió asistir a la universidad, donde cursa el último año de una licenciatura en Pedagogía.

María Matienzo advirtió en Facebook que “las citaciones con menos de 72 horas de antelación son ilegales también”.

El mismo día que citaron a Soublett, el presidente Miguel Díaz-Canel se reunió con activistas LGBTIQ+ y funcionarios del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex). Malú Cano, la coordinadora de la red TransCuba, que fue una de las invitadas, calificó el encuentro como una evidencia de la “voluntad política de avanzar en el reconocimiento de los derechos de las personas LGBTIQ+”.

Matienzo, que también es lesbiana, observó la coincidencia entre ambos incidentes.

“Ante una comunidad #LGTBIQ que se reúne con el poder en #Cuba, quieren procesar al activista @RaulSoublett”, observó en Twitter.

El propio Soublett posteó en Facebook: “Mientras hay activistas LGBTIQ+ que no se les escuchan, que los acosan, los citan para interrogatorios ilegales, en fin. Esa es la Cuba de ponle corazón. Hipócritas”.

El pasado 25 de febrero, Raúl se reunió con la Seguridad del Estado y acabó autoagrediéndose como resultado de la presión.

“Fue interrogado por más de cuatro horas, según me describe las cuatro horas más horribles de su vida, en la cual usaron los más bajos recursos de intimidación, chantaje, coacción y sobre todo mucha violencia tanto psicológica como verbal”, relató en esa ocasión el periodista Héctor Luis Valdés Cocho.

Según el Código Penal vigente en Cuba, el delito de “mercenarismo” consiste en incorporare “a formaciones militares integradas total o parcialmente por individuos que no son ciudadanos del Estado en cuyo territorio se proponen actuar” a cambio de “un sueldo u otro tipo de retribución material”. 

Las sanciones previstas para estos casos son hasta 20 años de cárcel o muerte. 

Un experto en Derecho consultado por Tremenda Nota, que pidió reservar su identidad, considera que “esta amenaza no pasa de ser un recurso de tortura psicológica”.  “Ese delito es improcedente en este caso y eso sería obvio para cualquiera”, añadió. 

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ORMUSA presentó investigación sobre la realidad LGBTQ en El Salvador

73.2 por ciento de miembros de la comunidad han sido discriminados

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Miembros de COMCAVIS TRANS participan en una marcha por el Día Internacional de la Mujer en San Salvador, El Salvador, el 8 de marzo de 2021. (Foto cortesía de COMCAVIS TRANS)

SAN SALVADOR, El Salvador Recientemente la Organización de Mujeres Salvadoreñas por la Paz (ORMUSA), en colaboración con la Asociación Comunicando y Capacitando a Mujeres Trans en El Salvador (COMCAVIS TRANS) y con el apoyo de la Colaboración Alemana y la Iniciativa Cristiana Romero (CIR), realizó tres diferentes presentaciones de una investigación sobre la realidad de personas LGBTQ en el país.

Desde hace ocho años y después de varias reflexiones, ORMUSA encontró diferentes aristas en los ámbitos en los que se desenvuelven las mujeres y por ello vio la necesidad de tocar el tema de diversidad sexual, al igual que de otras expresiones que encontraban en los territorios, expresó al Washington Blade, Marcos Urquilla, coordinador de planificación monitoreo y evaluación de la organización.

“Así ORMUSA comenzó a gestionar diferentes iniciativas, que pudieran dar una respuesta desde el tema de la investigación, con datos reales”, agrega Urquilla, quien además asegura que es importante dar reconocimiento a la diversidad misma que labora en la misma organización como tal.

Con el propósito de poder investigar en conjunto a COMCAVIS TRANS, las realidades de las poblaciones diversas, comenzaron hace unos años el observatorio www.nuestramirada.lgbt, debido al desconocimiento de la existencia de un observatorio que se dedique específicamente a temas de la población LGBTQ, expresa con énfasis Urquilla.

“La mayor parte de la información de la población LGBT que se encuentra es de testimonios, crónicas u otra modalidad; se necesitaba información cuantitativa”, explica Urquilla el porqué de la actual investigación.

La aproximación más cercana fue la Consulta Nacional sobre realidades LGBTI en El Salvador, realizada por la Dirección de Diversidad Sexual de la Secretaría de Inclusión Social en el año 2012; esto bajo la secretaría de Vanda Pignato en dicha institución.

“Esta iniciativa fue muy modesta en cuanto al alcance de la muestra”, expresó Urquilla con respecto a dicha consulta nacional, explicando así que con ORMUSA se pretende quitar el paradigma que solo se investiga sobre temas de salud sexual, sino también como el capital natural, el económico y social, entre otros.

De la investigación lanzada por ORMUSA, se obtuvo 447 respuestas de una muestra inicial de 625 personas LGBTQ en los 14 departamentos de El Salvador; también brindaron un poco de información instituciones como el Ministerio de Trabajo y Previsión Social (MTPS), Policía Nacional Civil (PNC), Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología (MINEDUCYT), Ministerio de Salud (MINSAL), Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), Ministerio de Gobernación y Desarrollo Territorial (MIGOBDT) y Fiscalía General de la República (FGR), de los cuales solo el MIGOBDT no respondió a su solicitud de información.

De todas estas instituciones únicamente el MINSAL tiene programas específicos en beneficio de la población LGBTQ, el 95 por ciento de las personas encuestadas conocen los diferentes programas y políticas de gobierno a su favor.

Otro hallazgo importante es que 58 por ciento profesan una religión, en su mayoría mujeres trans y hombres gays; de este porcentaje un 40.3 por ciento tiene un estigma y realizan discriminación a las personas LGBTQ, pese a eso no les parecía un obstáculo para vivir una fe.

Un 73.2 por ciento de las personas expresó haber sido discriminados, sobre todo personas bisexuales y gays, el 47.7 por ciento de estas personas son hombres. Un 41.4 por ciento han enfrentado violencia por su orientación sexual y/o identidad de género, sobre todo personas intersexuales y lesbianas. Esto les genera afectaciones emocionales, físicas y sociales, como también las pérdidas de oportunidades de crecimiento y desarrollo.

Como en el tema del apoyo entregado por el gobierno para generar ingresos en temas de emprendimientos, únicamente el 12.8 por ciento manifestó haber recibido ayuda de ese tipo.

Ante toda la realidad de esta parte de la población salvadoreña afronta, un 79.5 por ciento se reconocen como resilientes, se adapta a su realidad de una manera positiva, pese a todo.

De esta manera lo reflejó Romina, mujer trans asistente a la presentación de la investigación, “al acercarme a este tipo de presentación y diferentes procesos, me motivo a conocer más y seguir creciendo”, expresó.

Astor Elías, un hombre trans que recién comienza su proceso de hormonización, entre lagrimas expresó sentirse identificado con los resultados presentados, “al escuchar los datos de la investigación, puedo confirmar que son reales”, alegó entre sollozos.

Las personas asistentes externaban que estos resultados pueden servir de apoyo al ante proyecto de ley de identidad, Kaori Sánchez, “nunca había visto un estudio así, a profundidad, esto puede apoyar la ley de identidad”.

Ivonne Argueta, una investigadora de ORMUSA, aseguró que cuando las personas se identifican con lo que se presenta, esto valida el análisis y además muestra que se va por el camino correcto ante la realidad que se vive.

“Sin duda es una aproximación a la realidad”, aseguró Urquilla, agregando también que aún tienen grandes desafíos en cuanto a la participación de muchos departamentos del país ya que comenta que en Cabañas, Morazán, La Unión, Usulután y Chalatenango no hubo mucha respuesta.

“Pese a eso consideramos que es uno de los mayores aportes que hay a nivel nacional y esperamos seguirlo promoviendo, y que estos datos se utilicen como evidencia”, finaliza.

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Un país con derecho a la blasfemia

‘El idioma es para singar, asere, para hacer magia negra’

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Tremenda Nota es el socio mediático del Washington Blade en Cuba. Esta nota salió en su sitio web el 30 de septiembre.

LA HABANA — Dice el periodista Maykel González Vivero, director de Tremenda Nota, que yo soy un tipo “cuir”.

También dice que algo de lo mejor que le ha pasado la revista en esta epidemia, fue que entró a trabajar un “heterosexual cis”. Esto último no lo dice, pero al masajista de mi ego le encanta pensar que sí.

Llevo algunos meses trabajando con lesbianas, bisexuales, pájaros y no binaries. Conversan fluidamente en lenguaje inclusivo. A veces se me agota el oído intentando seguirles la rima. No soy un defensor apasionado de su uso.

Pero otro día le comentaba a un socio, negro y maricón, al que no le gusta que le digan que es negro y maricón, que sin darme cuenta he comenzado a manejar formas inclusivas en algunas de mis conversaciones. Desestigmatizarlo desde el juego con las palabras es un reto poético.

Otro socio, amargado y ladinamente heterosexual, aspirante a ateo en la asamblea de los muertos de hambre, soltó que me estaba comportando como un tipo blasfemo: “El idioma es para singar, asere, para hacer magia negra. Es un cultismo. No es para hacerse el heterogéneo ni el inclusivo. Recuerda lo que dijo Víctor Hugo: el español se utiliza para hablar con Dios”.

Me importó un rábano toda su proyección léxicomachista. En lo que sí me detuve, fue en el hecho de que me definiera como un blasfemo. Hacía años no escuchaba semejante hipérbole. Ahora soy empingadamente “cuir” y un blasfemo de nuevo tipo.

Hay quien me ha aconsejado que salga de aquella redacción donde Sodoma y Gomorra son apacibles pueblos de provincia. Otros siguen enquistados en que nuestro pájare superior es un comprobado agente de la Seguridad del Estado. Otros aseguran que es ahijado de la NED, la organización estadounidense más denunciada por el gobierno cubano.

Tremenda Nota justifica su existencia en una apología casi divina. Admitir que somos “una revista marginal” tiene sus consecuencias en un país marginal y harto mamable.

Fuera más fácil la pincha para nosotros, los redactores, si nuestros próceres asumieran de una vez que nunca han dejado de ficcionar un mundo ideal bajo principios de Levítico. Este texto bíblico, miles de años viejo, sanciona la blasfemia con lapidación por las masas. Si consideramos que blasfemar es un delito público contra Dios, entonces somos el verdadero y único pueblo elegido.

Blasfemar es un acto democrático. Se trata de conectar los cables indicados al explosivo, dígase sentido común, y dejar caer el artefacto, “la mirada constante, la palabra precisa, la sonrisa perfecta”, desde el piso más alto de la libertad que te asiste como hereje alfabetizado que eres. El paquete de vuelta trae incluido lo que llaman “pánico moral”.

Ser cruelmente sincero en un país obstinadamente hipócrita “obliga” a los gobernantes a usar la racionalidad política: hacer lo necesario para salvar lo necesario. Es decir, la “revolú”.

El abogado y veterano de la guerra civil estadounidense Robert Ingersoll dijo una vez que «el crimen llamado blasfemia fue inventado con el propósito de mantener ―defender— doctrinas que no pueden sostenerse por sí mismas”.

Cuando Maykel González Vivero defenestró mis horas nalgas de cultura política y temas de identidad de género y orientación sexual con aquello de “querido, asúmelo ya: eres un macho cuir con todas las de la ley”, yo no sabía de qué estaba hablando.

En mi última etapa como militar supe, por comentarios de pasillo, que la gente llevaba tiempo queriendo saber cuán maricón era Acostarana. Nadie me conocía ninguna descarga o romance con ninguna de mis compañeras de trabajo. Al parecer eso era mal visto o la confirmación de que lo mío “era otra cosa”.

Mi heterosexualidad ha cogido otro rumbo, pero ni Maykel ha sido esa especie de mecenas que pudiera pensarse ni la revista es la playa “Mi Cayito”, como otros tantos la asumen desde el desprecio y el desconocimiento.

Soy una blasfemia andante de doscientos seis huesos y uñas pintadas de vez en cuando. Tengo gestos de passarella, de amanuense versátil. Si me enseñas una ropa de mujer que me queda en talla, no dudo en ponérmela.

Todas mis balas son de mujer. Lo que quiere decir que la diferenciación entre ropa femenina y masculina, desde hace unos cuantos años, es un rezago de eso que Ingersoll denominó blasfemia: una construcción social bollopinga con causa y efecto acérrimo en una sociedad marcada por un pensamiento austral, imposible ya de sostenerse.

Viene un país con total derecho a la blasfemia.

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