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Migrantes LGBTI en Tijuana ‘buscan una oportunidad para vivir’

Miles de personas en la ciudad mexicana deseen entrar los EEUU

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Melani Sofía Rosales Quiñones, una mujer transgénero de la Ciudad de Guatemala, fue golpeada, amenazada y discriminada en su país por el solo hecho de sumir su verdadera identidad de género. (Foto del Washington Blade de Yariel Valdés González)

TIJUANA, México — A Melani Sofía Rosales Quiñones, una mujer transgénero de la Ciudad de Guatemala, la esperaba una banda de homofóbicos a la vuelta de su casa. Era julio de 2017 y al pasar junto a ellos les dijo: Buenas noches y solo eso fue el pretexto para una agresión atroz.

“Me golpearon con bates y palos”, narra ahora Melani. “Me quebraron la mandíbula y el maxilar izquierdo. Estuve tres días sin despertar en el hospital y luego de 15 días me hicieron una cirugía para reconstruirme el rostro. Me pusieron placas y tornillos. Estuve cuatro meses en recuperación”.

Un año antes, las pandillas, que enferman de odio y violencia a medio Latinoamérica, codiciaban su casa como depósito para drogas. Su madre nunca aceptó e interpuso una denuncia por el acoso de las también llamadas “maras”.

“Saliendo de la policía llaman a mi mamá y la amenazan. Le dicen que con ellos no se jugaba y matan a mi hermano menor de 15 años”, ella dice.

Melani cuenta parte de su vida al Washington Blade desde una casa de acogida en el centro de Tijuana, donde momentáneamente amparan a los miembros LGTBI de la caravana migrante, que llegaron a esta ciudad fronteriza unas semanas atrás con el objetivo de solicitar asilo político en los Estados Unidos, una nación en la cual piensan vivir sin temores y con prosperidad económica.

Los migrantes LGTBI, al igual que la caravana, se han dispersado por toda la frontera norte del país. Lo que antes de llegar a México era un grupo compacto, que enfrentaba ofensas y malos tratos de la propia caravana, hoy no son más que pequeñas y débiles fuerzas dispersas en Tijuana, Baja California y Nogales, otro pueblo limítrofe con EEUU, perteneciente al estado de Sonora.

Atravesar este muro y llegar seguros a territorio estadounidense es el deseo de los miles de migrantes varados en Tijuana. Solo buscan una oportunidad de vida en los Estados Unidos. (Foto del Washington Blade de Yariel Valdés González)

Las historias detrás del sueño americano

No es la primera vez que Melani se lanza en dirección norte para tocar suelo estadounidense. En mayo de este año “subió” a Tijuana con otra caravana pero otra agresión le postergó el anhelo. “Me llevé una gran decepción porque oficiales de Tijuana me golpearon cuando me dirigía a la garita de El Chaparral. Luego, fui al hospital y puse una denuncia a los policías en Inmigración”, dice Melani.

Entonces Melani retornó hasta un pueblito entre Guatemala y México, “en territorio ‘nulo’”, dice con la ilusión de que, en algún momento, volvería a caminar hacia su sueño americano. No podía volver a Guatemala, pero tampoco a Tijuana. Por esa época se volvió casi ermitaña. Ella, una chica extrovertida y sociable, vivía alejada de la gente. “Trabajaba en una panadería y de ahí para mi casa. Sin decir alguna palabra, sin saludar”, añade.

Melani huía de una Guatemala donde la violencia se percibe como natural y se manifiesta más aguda contra las comunidades LGBTI. Allí soportan “insultos, sobornos, detenciones arbitrarias y agresiones físicas, que no pocas veces terminan en asesinatos, pero que no se denuncian por temor a las represalias. Las personas LGBTI viven con miedo y no cuentan con redes de apoyo comunitario que les ayuden a enfrentar los escenarios violentos en que habitan”, especifica un diagnóstico sobre la situación de esta comunidad en cuatro países centroamericanos.

Un total de 39 mujeres trans, como Melani, fueron asesinadas de enero a julio de 2017 en Guatemala, según el Observatorio de Personas Trans Asesinadas, ubicando a la nación en el puesto número seis dentro de la lista de países de América Latina y el Caribe con mayores cifras absolutas de personas trans asesinadas.

En Honduras, por otra parte, 40 personas LGTBI han muerto entre 2007 y mayo del presente año, indicó en un comunicado el estatal Comisionado Nacional de los Derechos Humanos en Honduras (Conadeh). Cattrachas, una red lesbiana feminista, indica que 288 personas LGBTI han sido asesinados en Honduras entre 2009 y 2018.

No solo es una situación de inseguridad. Este colectivo en Honduras posee muy bajas posibilidades de empleo. Según reportó Infobae “no existen en el país antecedentes de ninguna persona trans que haya ingresado a un puesto de trabajo en una empresa privada o en una dependencia estatal”.

Amelia Frank-Vitale, antropóloga de la Universidad de Michigan, quien lleva más de un año viviendo en Honduras para estudiar temas de deportación, migración y violencia, confirmó al Blade que “las personas de la comunidad LGBTI están expuestas a todas las formas de violencia que vive cualquier persona en Honduras, que es la mayoría de la población urbana, joven y pobre, pero además están discriminadas, estigmatizadas por su orientación sexual y en muchos casos el Estado está ausente en temas de justicia. Es siempre más crítico para la comunidad LGBTI”.

De esa situación vienen huyendo Alexis Rápalos y Solanyi, dos identidades que habitan un mismo cuerpo robusto de 38 años. En la entrevista con el Blade es Alexis quien habla. Lleva un gorro que cubre una cabeza casi sin pelos y las palabras apenas le salen.

Viene de una familia con bajos recursos y nos ha revelado que, desde los diez años, sufre el flagelo de la discriminación por las calles de su ciudad, San Pedro Sula, la que por cuatro años fue reconocida como la urbe más peligrosa del planeta. De nadie tuvo que despedirse, pues desde que murió su madre hace un año, vive solo.

Sastre y chef de cocina, trabajaba en un restaurante en su país natal, pero decidió sumarse a la caravana en busca de un futuro con más seguridad y una vida sin los sobresaltos de una homofobia generalizada.

Partió sin más que un pantalón y una camisa en su mochila y alcanzó la caravana en la frontera entre Guatemala y México. “Fui descubriendo amigos en la caravana”, refiere Alexis. “Y luego a la comunidad gay. Venimos luchando, peleando muchas cosas porque nos discriminan bastante, nos insultan”.

“El camino ha sido bastante duro”, sostiene Alexis. “A veces nos quedamos dormidos en lugares muy fríos, con tormentas. Yo me enfermé de la gripe con una tos horrible, pero gracias a Dios nos han ayudado con medicinas, con ropa”.

Arribaron a Tijuana pidiendo jalón (auto-stop), a ratos en autobuses y suplicando por la caridad ajena para comer. “Llegamos al albergue que había en la Unidad Deportiva Benito Juárez, pero nosotros estábamos en nuestro grupo aparte. Nos han tratado bien, con ropas, medicinas, comida”, insiste como tratando de agradecer días atenciones recibidas.

Hasta ese albergue, donde las condiciones de insalubridad y hacinamiento eran una constante, los persiguió la homofobia que viaja con algunos de sus coterráneos y los ubica en una posición aún más desfavorable que la del resto. Alexis detalla que eran abucheados en las filas para los alimentos y hubo ocasiones en las que no los dejaron comer. La situación se repetía en las frías duchas a la intemperie, donde la privacidad era un lujo impensable.

Allí, junto a los casi 6.000 centroamericanos que llegaron a aglomerarse en el albergue habilitado por las autoridades de la ciudad, sintió la crudeza del frío de madrugada, durmió en la calle porque no tenía una carpa que lo protegiera y la inusual lluvia de la temporada le humedeció hasta el alma cuando vio empapadas sus pocas pertenencias.

“En el albergue (Benito Juárez) sí pasamos humillaciones, críticas, hasta nos hicieron quitar la bandera gay. Recibimos mucha discriminación, nos dicen que no podemos hacer la misma fila para la comida y para el baño nos dejan de últimos y aquí (Enclave Caracol, nuevo albergue) nos están apoyando demasiado, nos dan nuestro lugar, tenemos baño aparte y todo”, comenta Bairon Paolo González Morera, un gay guatemalteco de 27 años.

Los integrantes de la caravana LGTBI estuvieron a su llegada a Tijuana en la Unidad Deportiva Benito Juárez, un complejo deportivo convertido en albergue. Allí también fueron discriminados por sus coterráneos. Les hicieron quitar la bandera gay. No los querían en las filas para la alimentación y los dejaban de últimos en las duchas públicas. (Foto del Washington Blade de Yariel Valdés González)

Cuenta Bairon que se travestía por las noches y ejercía la prostitución como Kiara Paola, una actividad que le dejó varias cicatrices en su cuerpo. “Yo me dedicaba a trabajar para llevarle comida a mi hermano gemelo y al más pequeño”, dice. “Ahí mi familia se enteró que era gay. Mi madrastra me discriminó y mi papá no me apoyó y hasta hoy día estoy luchando por mi bienestar, a pesar de que me han dado trabones en la espalda y en diferentes partes de mi cuerpo, pero he salido adelante”.

Vivía solo y constantemente era extorsionado, por lo que decidió unirse a la caravana. Cuando los migrantes arribaron a México, ya trabajaba en un restaurante en Tuxpan y no pensó dos veces unirse a la caravana, que en opinión de la experta en migraciones Frank-Vitale es “un movimiento de desobediencia civil contra un régimen global … La caravana es la forma que se ha reconocido que se puede cruzar México sin estar tan expuesto a los grupos criminales, las autoridades corruptas y sin pagar un coyote para buscar una oportunidad de vivir”.

Paolo González Morera, un gay guatemalteco de 27 años, ejercía como trabajador sexual en su país y constantemente era extorsionado y maltratado por su orientación sexual. (Foto del Washington Blade de
Yariel Valdés González)

A la espera del asilo

Una larga fila se ha formado a las afueras del Enclave Caracol, un espacio comunitario ubicado en la calle primera, en el centro de Tijuana, que ha acogido a esta fracción de la caravana LGBTIQ, que llegó semanas después de la primera.

Bajo unas carpas, los propios migrantes se organizan para repartir la comida que ellos mismos han preparado en el interior del edificio, que semanas antes también brindó su espacio para el matrimonio de varias parejas gays.

Nacho, quien prefirió solo presentarse así, es colaborador de Enclave Caracol, y dijo que están apoyando “a la comunidad con la alimentación y agua, el uso de baño, acceso a Internet, uso de teléfonos para que puedan llamar prácticamente a cualquier parte del mundo y en algún momento ha funcionado como albergue”.

En el Enclave Caracol, son los propios migrantes quienes han cocinado y organizado la vida allí. Con las donaciones de la sociedad civil de varias ciudades ha sido posible mantener a las decenas de ellos que
allí se resguardan. (Foto del Washington Blade de Yariel Valdés González)

En los primeros días de auxilio a estos desplazados eran los trabajadores del lugar quienes cocinaban gran parte de los alimentos y garantizaban la limpieza. Pero, dice “poco a poco se han ido involucrando personas de la caravana. Actualmente ninguna persona del Enclave ha estado en la cocina. Estas últimas semanas hemos recibido donaciones y también hemos ido a los mercados por la merma y la limpiamos, la procesamos y se cocina. Ellos mismos están organizando la limpia y entrega de la comida”.

Nacho declaró que varias personas de la sociedad civil de Los Ángeles, San Diego y de la propia ciudad de Tijuana aportan dinero, comida, voluntariado, productos de limpieza, platos y vasos desechables para aliviar la tensa situación que se vive ahora mismo por la llegada de miles de migrantes a esta urbe fronteriza, muchos de los cuales no han iniciado su proceso de asilo político.

Y es que, al decir de la académica Frank-Vitale, este proceso se ha puesto intencionalmente difícil en EEUU. “Hay una lista muy larga de personas que solicitan el asilo, que se han entregado en la garita y buscan seguir el proceso correcto, bajo la ley internacional”, dice. “Se ha dicho que van a tener que esperar hasta dos meses para tener la oportunidad de hablar de su caso, y eso para personas vulnerables, que huyen de una persecución, que viven bajo la lluvia, el frío, a la intemperie todo ese tiempo, la verdad es una crisis humanitaria fatal”.

“A veces uno se desespera porque no hay un lugar estable. Nos vamos de aquí para allá. Dicen que hoy nos van a llevar para otra casa para esperar a los abogados que nos van a ayudar con los papeles”, dice esperanzado Alexis.

Sin embargo, Melani es más realista al comentar sobre su petición de asilo: “La situación de nosotros está un poco difícil porque siguen llegando muchas personas. Donald Trump cerró la frontera y el trámite está muy complicado. Por eso las personas van a la frontera a meter presión”.

Frank-Vitale considera que el actual sistema de asilo debe cambiar para reconocer las formas modernas de violencia y persecución a las que se ven expuestas las personas y en especial los grupos LGTBI. “Tomando todo eso en cuenta, sí es posible. Hay casos de Centroamérica que entran perfectamente en el sistema, siempre y cuando tengan realmente el temor por sus vidas en sus países y mucha gente tiene un miedo muy verdadero”.

Ese temor, que ha colmado gran parte de la vida de Melani, la acompañará, incluso, en territorio norteamericano, pues en “la caravana anterior había una chica que se llamaba Roxsana, quien murió porque tenía VIH, pero la autopsia reveló que había sido agredida por los oficiales del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) de Estados Unidos”.

La primera autopsia realizada en Hernández, una mujer trans hondureña con VIH que murió bajo custodia de ICE en Nuevo México el 25 de mayo, menciona la causa de muerte como un paro cardíaco. La segunda autopsia a la que se refirió Melani muestra que Hernández fue golpeada, pero no identifica las personas que la atacaron mientras estaba bajo custodia.

La autopsia original realizada en Hernández, una mujer trans hondureña con VIH que murió bajo custodia de ICE en Nuevo México el 25 de mayo, menciona la causa de la muerte como un paro cardíaco. La segunda autopsia a la que se refirió Melani muestra que Hernández fue golpeado, pero no identifica quién la atacó mientras estaba bajo custodia.

El tema ha llegado hasta el Senado estadounidense, pues tres senadores invitaron recientemente al Servicio de Aduanas e Inmigración y Aduanas y Protección de Fronteras de EEUU a entregar documentos relacionados con el caso de Roxsana, una mujer trans hondureña con VIH que murió bajo su custodia el año pasado.

Pese a todas estas situaciones, pese a un presidente xenófobo que comanda al otro lado, pese a un poderoso ejército atrincherado en la frontera, pese a las largas filas para ser escuchados, pese a la incertidumbre constante, Bairon se mantiene firme en su decisión: “Ya estamos acá. Con tanto trabajo que nos costó, yo no regreso”.

Ya sabemos por qué.

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India

India’s Jharkhand state works to improve trans people’s access to health care

People for Change working with local officials to address disparities

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Jkarhkand State Health Minister Irfan Ansari, right, meets with local LGBTQ activists. (Courtesy photo)

The transgender community has been part of India’s social fabric for centuries, but decades of policy neglect pushed many into poverty and inadequate health care. 

The Supreme Court formally recognized trans people as a third gender in 2014, yet state-level services developed slowly. Telangana opened India’s first dedicated trans clinic, the Mitr Clinic, in 2021 with support from the U.S. Agency for International Development and Johns Hopkins University. Jharkhand State has now ordered all government hospitals and medical colleges to establish dedicated outpatient units for transgender patients.

People for Change, an LGBTQ organization, spent the past year mapping gaps in trans health care across Jharkhand. Its surveys of 100 trans residents in five districts found limited access to gender-affirming care, hormone therapy, dermatology, and mental-health services. The group followed this survey with a May 2025 consultation in Jamshedpur, an industrial town in Jharkhand, that brought together clinicians and community leaders to outline a feasible outpatient model. 

Those findings were presented to Health Minister Irfan Ansari in June, backed by input from allied organizations and more than 50 trans leaders. The process helped inform the state’s decision to introduce dedicated trans outpatient departments in all government hospitals and medical colleges.

People for Change, which played a central role in shaping the policy, noted that government hospitals in Jharkhand still face infrastructure and resource gaps. Even so, the group said the order reflects a clear policy commitment to creating dedicated trans health services.

If Jharkhand’s trans outpatient departments system functions as planned, it could become a regional model for states with comparable gaps in public health access. 

Government data from the 2011 Census — the latest official count to identify an “other” gender category — lists 13,463 trans residents in Jharkhand, alongside sizable populations in neighboring states: 40,827 in Bihar, 30,349 in West Bengal, 22,364 in Odisha, 18,489 in Chhattisgarh, and 137,465 in Uttar Pradesh. Though likely underreported, these figures underscore the scale of need across eastern and central India.

“The decision to start dedicated transgender OPDs (outpatient departments) is not just an administrative step — it is a statement of inclusion, a recognition that the transgender community deserves discrimination-free, dignified, and responsive healthcare. When the government takes such a deliberate step, it sets a tone for systemic change,” said Souvik Saha, founder of People for Change. “It creates an official entry point for transgender healthcare.”

“For the first time, transgender persons will have a recognized and respectful space within the public health system,” added Saha. “That itself is a major shift. It signals to doctors, nurses, and administrators that transgender health is a priority. This leads to sensitization, accountability, and the gradual improvement of attitudes within hospitals.”

Saha told the Washington Blade the policy is likely to trigger broader improvements, noting that once a service is formally notified, budget allocations, training, infrastructure, and staffing typically follow. He said the move could strengthen the system gradually, “step by step.”

“We are realistic: we know improvements won’t happen overnight. But we are also optimistic because the state has already shown genuine leadership and empathy by issuing this order,” said Saha. “And since Jharkhand is celebrating its 25th year of formation, this decision reflects the state’s intention to move towards greater equality and social justice.” 

“For the transgender community, this is not just a service — it is dignity. It is visibility. It is inclusion,” he added. “And with the government, civil society, and community working together, we believe this will lead to meaningful and lasting change in the years ahead.”

Saha told the Blade that the dedicated transgender outpatient will operate within existing government medical colleges and hospitals in Jharkhand and will be staffed by current medical and paramedical teams, with no separate funding required at this stage. He said the policy does not call for separate wards or beds, but for clearly designated outpatient spaces for trans patients. The service, he added, will be run by existing staff who will receive training and orientation as needed.

“At this moment, the specific operational details are still being discussed with the government of Jharkhand. However, what is clear is: the OPD will function as a dedicated space within the hospital, not limited to a specific day,” said Saha. “Transgender individuals will have access to focused, discrimination-free services through this dedicated space. The clinic will run through existing hospital systems, with linkages to psychiatry, dermatology, endocrinology, and other departments when required.”

“This structure allows the government to start services immediately without needing new construction, new staff positions, or separate budget lines,” he added. “It is a practical and efficient first step, making the service accessible while keeping the doors open for: future budget allocations, specialized staffing, expansions into gender-affirming services, and strengthened infrastructure. The government’s intent is very clear: to ensure dignified, equitable, and discrimination-free healthcare for the transgender community. This order is a strong beginning, and operational details will continue to evolve through collaborative discussions between the government, hospitals, and People for Change.”

Saha acknowledged that taboos, misinformation, and stereotypes about the trans community persist in Jharkhand and in many other states. However, Saha said there are encouraging models at which to look. 

He pointed to Kerala and Chhattisgarh, which have introduced sensitization programs and begun integrating trans-inclusive practices into their public health systems. These examples, he noted, show that when health departments invest in training and awareness, attitudes shift and services become more respectful and accessible.

“In Jharkhand, People for Change has proposed a similar approach. We have formally recommended to the government that civil surgeons, chief medical officer, doctors, nurses, and other hospital staff be trained on gender sensitization and transgender health challenges. This includes understanding gender identity, psychological needs, respectful communication, medical protocols, and ways to ensure discrimination-free services,” said Saha. “The encouraging part is that these proposals are already being discussed in detail with the government of Jharkhand. The government has shown strong intent through the issuance of the transgender OPD order, and training health professionals is naturally the next crucial step.”

Saha noted that it remains unclear whether trans people will be recruited into government health roles, saying it is too early to make any definitive statement. He explained that recruitment requires separate processes, policies, and approvals, and the current order does not address new staffing or the creation of government positions.

A recent performance audit by the Comptroller and Auditor General of India, the constitutional authority responsible for auditing government spending and administration, outlined severe human-resource and medicine shortages across Jharkhand’s public health system. 

Tabled in the state assembly in February, the report found that about 61 percent of sanctioned posts for medical officers and specialists were vacant, along with more than half of all staff-nurse positions and roughly four-fifths of paramedic posts. The audit also documented acute shortages of essential drugs in the hospitals it reviewed, with stock gaps ranging from 65 to 95 percent during the 2020-2022 period. The findings highlight the systemic constraints that the new trans outpatients will have to navigate.

Saha acknowledged that drug shortages remain a serious issue in government hospitals and said the concern is valid. Even so, he added that he is approaching the new outpatient policy with hope and confidence.

“The government of Jharkhand has made a historic and intentional decision by opening dedicated transgender OPDs,” said Saha. “When a government takes such a strong step of recognition and inclusion, it also shows the readiness to understand the specific health challenges and medication needs of the transgender community.” 

“As more transgender persons start coming to the OPDs and their health requirements become clearer through proper documentation and reporting, we are confident that the state will make every effort to ensure that essential medicines are available for them,” he added.

Saha said People for Change is also seeking support outside the public system. The organization has begun briefing civic service groups — including Lions Club, Rotary Club and Inner Wheel, international volunteer organizations that run local welfare and health projects — on the outpatient order and the community’s needs. According to Saha, several of these groups have indicated they may help trans patients with medicines and other essentials when prescribed by a doctor.

“So the effort is two-fold: the government is creating an inclusive health system and will be informed of the community’s specific medicinal needs through the OPDs. People for Change and partners are strengthening the safety net to ensure that transgender persons are never left unsupported,” said Saha. “We truly believe that this collaborative approach will ensure that transgender individuals receive the medication and care they deserve — with dignity, consistency, and compassion.”

“Every hospital may take a slightly different amount of time depending on internal readiness, but overall: The foundational work is already underway, Hospitals have started preparing their designated OPD spaces, And coordination is happening at the level of civil surgeons, medical superintendents, and hospital management teams,” he added.

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Local

Comings & Goings

Heng-Lehtinen joins Trevor Project as SVP

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Rodrigo Heng-Lehtinen (Washington Blade file photo by Michael Key)

The Comings & Goings column is about sharing the professional successes of our community. We want to recognize those landing new jobs, new clients for their business, joining boards of organizations and other achievements. Please share your successes with us at [email protected]

Congratulations to RODRIGO HENG-LEHTINEN on his new role as Trevor Project Senior Vice President of Public Engagement Campaigns. On accepting the position, he said, “My mission has long been to stop LGBTQ, and especially trans, people from being perceived as political footballs and start getting us seen as real people – your friends, your families, your neighbors. Now I get to focus on that 100% at The Trevor Project.”  

Prior to this, he was executive director, Advocates for Trans Equality (A4TE), where he co-led the merger of two national transgender rights organizations, NCTE and TDLEF, to create the new organization. He had served as executive director of the National Center for Transgender Equality, leading that organization through a period of growth, restoring organizational size and stability. He had served as deputy executive director prior to that. Previously he served as vice president of Public Education, Freedom for All Americans, where he led a successful campaign for transgender nondiscrimination protections in New Hampshire.  He oversaw a full range of legislative lobbying, field organizing, and communications strategies and oganized a leadership coalition, established structure, and divided roles for key committees of 17 state and national partner organizations and local activists.   

Heng-Lehtinen conducted English-language interviews with outlets such as The New York Times, CNN, MSNBC, and Politico. He planned a Transgender Leadership Summit for the Transgender Law Center and served as Development & Donor Services Assistant, Liberty Hill Foundation. He earned his bachelor’s degree in Latin American Studies from Brown University.

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Local

D.C., Va., Md. to commemorate World AIDS Day

Cathedral of St. Matthew the Apostle will hold a Mass, candlelight prayer vigil

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Washingtonians participate in a World AIDS Day candlelight vigil in Dupont Circle in 2021. (Washington Blade photo by Michael Key)

The D.C. area will observe World AIDS Day on Dec. 1 through a variety of community events.

Established by the World Health Organization in 1988, World AIDS Day aims to raise awareness about HIV/AIDS and honor the individuals affected by the epidemic. The global theme for 2025 is “overcoming disruption, transforming the AIDS response.”

Washington

DC Health will host a World AIDS Day event at the Martin Luther King, Jr. Library from noon to 9 p.m on Dec. 1. Attendees can expect live performances, free food and free HIV testing.

The all-day event will also feature community resources from DC Health, DC Public Library, DC Health Link, Serve DC, and the Mayor’s Office of LGBTQ Affairs.

The Lily and Earle M. Pilgrim Art Foundation is partnering with Visual AIDS, a New York-based non-profit that uses art to fight AIDS, to reflect on World AIDS Day with a film screening on Dec. 1.

The David Bethuel Jamieson Studio House at Walbridge in Mount Pleasant will premiere “Meet Us Where We’re At,” an hour-long collection of six videos. The free screening highlights the complexity of drug use in intersection with the global HIV epidemic.

The videos, commissioned by artists in Brazil, Germany, Nigeria, Puerto Rico and Vietnam, showcase the firsthand experience of drug users, harm reduction programs, and personal narratives. The program intends to showcase drug users as key individuals in the global response to HIV.

In addition to streaming the videos, the event will include an evening potluck and conversation led by Peter Stebbins from 6-8 p.m.

The Cathedral of St. Matthew the Apostle will hold a 5:30 p.m. Mass and candlelight prayer vigil at 6 p.m. in honor of World AIDS Day on Dec. 1. The event is open to all and includes a subsequent reception at 6:30 p.m.

The Capital Jewish Museum is hosting a speaker series on Dec. 2 from 6:30-8 p.m. that explores the response to AIDS within the Jewish community. Speakers include LGBTQ psychiatrist Jeffrey Akman, physician assistant Barbara Lewis and Larry Neff, lay service leader at Bet Mishpachah, a synagogue founded by LGBTQ Washingtonians. Heather Alt, deputy director of nursing at Whitman-Walker Health, will moderate the event.

The program is free for museum members. General admission is $10 and Chai tickets, which help subsidize the cost of general admission, are $18. Tickets include access to LGBT Jews in the Federal City, a temporary exhibition that collectively explores Washington, Judaism, and LGBTQ history. The exhibition is on view through Jan. 4, 2026.

Virginia

Alexandria Mayor Alyia Gaskins and local residents will commemorate World AIDS Day on Dec. 1 at the Lee Center. 

The event, which is free to attend, will include music, choir performances, educational moments and more. The commemoration will be held from 6:30-8:30 p.m.

Maryland

The Frederick Center will host talks, tabling and a raffle in honor of World AIDS Day. The Frederick County Health Department will conduct free HIV testing.

The event, which is free to attend, will be held on Nov. 30 from 1-4 p.m. The Frederick County Health Department always offers free, walk-in HIV testing on Tuesdays and Fridays from 9 a.m. to 3 p.m.

The Prince George’s County Alumnae Chapter of Delta Sigma Theta Sorority will host a community day of awareness in honor of World AIDS Day on Dec. 6 from 1 a.m. to 2 p.m. The free event will feature free, confidential HIV testing, private talks with medical professionals and health workshops.

The event will be held at Suitland Community Center in Forestville and will include breakfast and snacks.

Damien Ministries is commemorating World AIDS Day on Dec. 1 through the grand opening of the We the People Community & Wellness Collaborative. The event, held at 11:30 a.m. at 4061 Minnesota Avenue, N.E., is free to attend.

Damien Ministries is a faith-based non-profit committed to supporting those with HIV/AIDS.

Begin Anew, a Baltimore non-profit that provides education, outreach and resources to improve public health, wellness and economic stability, is hosting its 4th Annual World AIDS Day Community Celebration on Dec. 1 alongside community partners.

Hosted at the University of Maryland BioPark from noon to 3 p.m., the program will feature keynote speaker Jason E. Farley of the Johns Hopkins School of Medicine. The celebration will also dedicate awards to local heroes focused on fighting HIV/AIDS and promoting health equity.

The free event includes lunch, live entertainment and networking opportunities with health advocates and partners.

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