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La comunidad LGBTI mexicana a la conquista de las audiencias
Hay más personajes LGBTI en las pantallas del país

Un beso lésbico en horario de máxima audiencia y una mujer transgénero cantando en un programa familiar de domingo eran escenas impensables hace unos años en la televisión mexicana. Hoy, no solo conforman una realidad, sino que devienen en historias con miles de seguidores, en un país donde el machismo y la homofobia aún son caldo de cultivo para una alarmante violencia en contra de la comunidad LGBTI.
El reality show de música “La Voz“ en su versión mexicana de 2018 así como varias telenovelas, todo producido por la cadena Televisa, sorprendieron al retratar sin tapujos en la pantalla nacional historias gays, reales y de ficción, que han logrado, sin dudas, una mayor visibilidad de esta minoría.
Y apenas está comenzando todo. En 2017 se emitió “Papá a Toda Madre” un audiovisual que reveló las dificultades a las que se enfrentaba una pareja homosexual masculina para formar una familia. El año pasado, según la revista People, Televisa presentó su primera relación de amor lésbico en televisión con “LIKE”, todavía en transmisión. Lo hizo a través de una pareja, a la que dieron vidas las actrices Carolina Sepúlveda y Daphne Montesinos.
También ha causado gran conmoción entre el público mexicano, el dúo amoroso de Juliana y Valentina, de la novela “Amar a Muerte” (actualmente en emisión), encarnadas por las actrices Bárbara López y Macarena Achaga respectivamente, quienes asumen con total naturalidad sus personajes, que constantemente son tendencia en Twitter.
Para inicios de este año, Televisa continúa con melodramas gay-friendly, pues llevará a los hogares mexicanos “Ringo” , una superproducción con una subtrama que recrea una relación de amor entre dos boxeadoras.
Música y activismo
La séptima temporada de “La Voz” (concluida en diciembre pasado) trajo dos talentos de la comunidad LGBTI: Morgana Love, una mujer transexual de 28 años, originaria de uno de los estados más conservadores de México, Guanajuato, y Ángel Elizondo, un joven abiertamente gay de 21 años, procedente de Coahuila.
Elizondo llegó a la final del programa en el equipo de Anitta y en varios capítulos lo acompañó su novio, pues según confesó, parte de su familia no lo acepta como gay. Sin embargo, señaló que desde que comenzó a cantar no ha recibido discriminación.
“En el lado de la música me ha ido muy bien”, refirió. “Nunca me ha ido mal por mi orientación sexual porque es tan intrascendente como cualquier otra diferencia. Soy una persona plena, buscando la felicidad, luchando con sus sueños y luchando para compartir el amor que uno tiene por uno mismo con los demás”.
Elizondo en una de las emisiones lanzó además un mensaje en el que apostó por la igualdad de los seres humanos, un gesto de tímido activismo aderezado con notas musicales: “Antes de gustos, antes de sexo o de cualquier orientación sexual somos todos iguales y todos valemos lo mismo. Creo que hay que dejar de decir ‘la comunidad (gay, trans, etc.)’ porque la comunidad somos todos, no necesitamos representantes porque cada quien se representa a sí mismo y es algo fundamental en estos días, el amor, la tolerancia y el respeto para nosotros mismos”.
En cambio, Love se convirtió en la primera mujer trans en participar en un certamen de este tipo, pese a que no remarcó desde un inicio su verdadera identidad de género por temor a no ser aceptada por los televidentes. Lo que sí dejó claro desde un principio fue su propósito en el reality: “Quiero decir que la bandera que yo estoy levantando aquí es la de ser humano. Me voy a quitar las etiquetas y todo eso que nos define por nuestra sexualidad, no me interesa nada de eso. Soy un ser humano, soy una cantante y todos amamos la música. Por eso estoy aquí”, afirmó.
Uno de los episodios más emocionantes para la concursante fue cuando, en una de sus presentaciones, dedicó la canción “Creo en ti” a una amiga que había sido asesinada por ser trans. En ese momento su mentora, Anitta, en medio de elogios por la calidad de su presentación, le confirmó al público lo que sospechaban: Morgana era una mujer trans, lo cual desató aplausos en la audiencia que asistía al foro de la cadena Televisa, encargada del popular show.
Detrás de la dedicatoria de Morgana late una vergonzosa realidad: México ocupa el segundo lugar a nivel mundial, luego de Brasil, en la tasa de homicidios a personas trans. Solo en este 2018, se han registrado 47 asesinatos, según Rocío Suárez, directora general del Centro de Apoyo a las Identidades Trans A.C, en una entrevista ofrecida a El Universal el promedio de vida de una persona trans en Latinoamérica es de 35 años.
En ‘La Voz’ ganó la diversidad
Varios activistas e integrantes de la comunidad LGBTI en México coinciden en que este concurso de talentos deviene en otra acertada plataforma para que los mexicanos sigan eliminando prejuicios y cada día ganen en tolerancia y aceptación.
Francisco Robledo, empresario y socio director de la Alianza por la Diversidad e Inclusión Laboral (ADIL) afirmó al Washington Blade que “La Voz México” 2018 fue “una gran oportunidad de poner el tema en la mesa, sirvió para abrir esta discusión y se vean las muchas formas en que una persona LGBT nos presentamos ante la vida”.
Robledo es amigo personal de Love y tuvo la oportunidad de acompañarla a su audición. “Escuché lo que se dijo esa tarde y luego comparándolo con lo que salió en TV me quedo satisfecho de que haya escogido a Anitta, una mujer entendida, informada y comprometida con las personas LGBT desde su natal Brasil y ahora dándose a conocer con más fuerza en el resto de Latinoamérica a través de México”.
“Nuestra amiga (Morgana) sin duda no quería exhibir ser una persona trans desde el inicio para no sesgar a la audiencia. Al final, la producción fue quien eligió cómo armar el material y lo que vimos en televisión sí fue un abordaje frontal y directo al tema”.
A Robledo le preocupaba cómo iba a ser reflejada la vida personal de la cantante, así como los términos que se utilizarían en el show. Según nos cuenta, quedó complacido pues, “el día de la semifinal el discurso que salió en televisión de Anitta, fue de lo mejor y más digno que he escuchado en esa cadena televisiva nunca antes”.
Y es que Televisa no era conocida como una empresa que tocara temas pro-LGBTI y cuando lo hacía, era de una forma estereotipada y con personajes que solo servían como recurso cómico, reconoce Karolyna Pollorena, una activista de Mexicali.
“Considero importante y muy positivo que un programa como ‘La Voz México’, que tiene una audiencia muy grande con la empresa de televisión mexicana más importante, esté apostando por hablar de diversidad e inclusión”, destaca Pollorena.
Pese a que ninguno de los dos participantes conquistó el premio, Robledo comparó las apariciones de Morgana y Elizondo con la de Angela Ponce, la primera trans en representar a España en Miss Universo. “Ganó la diversidad, ganó la conversación y ganó la visibilidad”, destacó.
Este último aspecto, relacionado con la visibilidad, en opinión de Mónica Trasandes, investigadora de la Alianza Gay y Lésbica contra la Difamación (GLAAD), resulta sumamente importante pues “ver a personas LGBTQ felices, fuertes, saliendo adelante puede ser muy alentador para ellas, y ellos que no tienen apoyo familiar o en sus comunidades, puede dar esperanza. También hay muchas personas que aún no conocen a personas gays, lesbianas, bisexuales o transgénero. A través de los medios pueden ‘conocer’ quienes somos y esto puede tener un fuerte efecto en disminuir el prejuicio”.
Aun no es suficiente
Según varios expertos, “La vida en el espejo”, telenovela mexicana producida por Argos Comunicación para Televisión Azteca en 1999, fue el primer material audiovisual que presentó dignamente a un hombre gay en México. Así lo cree Paul Julian Smith, profesor e investigador británico, quien durante dos años se adentró en los procesos de representación y producción de la industria cinematográfica y televisiva mexicana para realizar el libro “Queer Mexico, Cinema and Television Since 2000.”
En una entrevista concedida al blog Sección Amarilla, Smith alegó que en esa telenovela “no hubo nada del mariquita. No. Aquí se trató de un hombre y se mostró perfectamente. Fue muy importante … A diferencia del cine, la televisión deja entrar a tu casa temáticas como la LGBT y provocar una reacción más directa”.
Antes del lanzamiento de ese material y en años sucesivos “algunos grupos de la comunidad LGBT, en especial los colectivos gay y lesbianas, han sido perpetuados como objeto de burla y humillación, pues en la mayoría de las telenovelas mexicanas donde los productores tratan de ser ‘inclusivos’ son representados por uno de dos estereotipos clichés: el peluquero o estilista y el diseñador o modista, siempre propuestos súper femeninos”, escribió José Alfredo Jiménez en un artículo titulado “Estereotipos LGTB en la televisión mexicana” para la web Servicio de Agencia.
Al decir de Jiménez, los cambios en la representación de los gays en las pantallas mexicanas han sido mínimos y se debe, en su mayoría, por la influencia que ha ejercido Internet, que posee una visión más desprejuiciada y abierta.
“Es muy importante que los medios sigan, incluso aumenten su inclusión”, sostiene Trasandes. “Hay un poco más inclusión, lo cual me alegra, pero no es suficiente. En cobertura noticiera, unos de los errores que vemos todavía es que se desconozca la diferencia entre orientación e identidad de género”.
La investigación Todavía Invisibles, realizada por GLAAD, una organización sin ánimo de lucro dedicada al estudio de los temas LGTBI en los medios de comunicación, reveló que, de los 698 personajes de ficción de cadenas como Univisión, Telemundo y UniMás, solo diecinueve, un 3 por ciento del total, eran LGBTI, idéntico resultado que el año anterior, lo cual evidencia un estancamiento en la representación de esta comunidad en la pantalla chica.
“Continúa siendo preocupante el hecho de que los productores no puedan imaginar una manera en la que los personajes LGBTQ tengan relaciones satisfactorias, familias o éxito en los negocios, de igual manera en que los personajes heterosexuales y cisgénero lo logran en los mismos programas”, dice GLAAD en su estudio.
Sin dudas, el prejuicio ha mutado y ahora no se presenta tan evidente, sino en una forma menos agresiva. Superar esos tabúes debe ser el próximo éxito. Solo así la obra de estas producciones televisivas estará completa.

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La X vuelve al tribunal
Primer Circuito examina caso del reconocimiento de personas no binarias en Puerto Rico
Hace ocho meses escribí sobre este tema cuando todavía no había llegado al nivel judicial en el que se encuentra hoy. En ese momento, la discusión se movía entre decisiones administrativas, debates públicos y resistencias políticas. No era un asunto cerrado, pero tampoco había alcanzado el punto actual.
Hoy el escenario es distinto.
La organización Lambda Legal compareció ante el Tribunal de Apelaciones del Primer Circuito en Boston para solicitar que se confirme una decisión que obliga al gobierno de Puerto Rico a emitir certificados de nacimiento que reflejen la identidad de las personas no binarias. La apelación se produce luego de que un tribunal de distrito concluyera que negar esa posibilidad constituye una violación a la Constitución de Estados Unidos.
Este elemento marca la diferencia. Ya no se trata de una discusión conceptual. Existe una determinación judicial que identificó un trato desigual.
El planteamiento de la parte demandante se sostiene en el propio marco legal vigente en Puerto Rico. Los certificados de nacimiento de identidad no son registros históricos inmutables. Son documentos utilizados para fines actuales y esenciales. Permiten acceder a empleo, educación y servicios, y son requeridos en múltiples gestiones ante el Estado. Su función es operativa.
En ese contexto, la exclusión de las personas no binarias no responde a una limitación jurídica. Puerto Rico permite la corrección de marcadores de género en certificados de nacimiento para personas trans binarias desde el caso Arroyo González v. Rosselló Nevares. Además, el Código Civil reconoce la existencia de certificados que reflejan la identidad de la persona más allá del registro original.
La diferencia radica en la aplicación.
El reconocimiento se concede dentro de categorías específicas, mientras que se excluye a quienes no se identifican dentro de ese esquema. Esa exclusión es el eje de la controversia actual.
El argumento presentado por Lambda Legal es preciso. Obligar a una persona a utilizar documentos que no reflejan su identidad implica someterla a una representación incorrecta en procesos fundamentales de la vida cotidiana. Esto puede generar dificultades prácticas, exposición innecesaria y situaciones de vulnerabilidad.
Las personas demandantes, nacidas en Puerto Rico, han planteado que el acceso a documentos precisos no es una cuestión simbólica, sino una necesidad básica para poder desenvolverse sin contradicciones impuestas por el propio Estado.
El hecho de que este caso se encuentre en el sistema federal introduce una dimensión adicional. No se trata de un proyecto legislativo ni de una política pública en discusión. Es una controversia constitucional. El análisis gira en torno a derechos y a la aplicación equitativa de las leyes.
Este proceso tampoco ocurre en aislamiento.
Se desarrolla en un contexto donde los debates sobre identidad y derechos han estado marcados por una mayor presencia de posturas conservadoras en la esfera pública, tanto en Estados Unidos como en Puerto Rico. En el ámbito local, esa influencia ha sido visible en discusiones legislativas recientes, donde argumentos de carácter religioso han comenzado a formar parte del debate sobre política pública. Esa intersección introduce tensiones en torno a la separación entre iglesia y Estado y tiene efectos concretos en el acceso a derechos.
Señalar este contexto no implica cuestionar la fe ni la práctica religiosa. Implica reconocer que, cuando determinados argumentos se trasladan al ejercicio del poder público, pueden incidir en decisiones que afectan a sectores específicos de la población.
Desde Puerto Rico, esta situación no se observa a distancia. Se experimenta en la práctica diaria. En la necesidad de presentar documentos que no corresponden con la identidad de quien los porta. En las implicaciones que esto tiene en espacios laborales, educativos y administrativos.
El avance de este caso abre una posibilidad de cambio en el marco legal aplicable. No porque resuelva de inmediato todas las tensiones en torno al tema, sino porque establece un punto de análisis jurídico sobre una práctica que hasta ahora ha operado bajo criterios restrictivos.
A diferencia de hace ocho meses, el escenario actual incluye una determinación judicial que ya identificó una violación de derechos. Lo que corresponde ahora es evaluar si esa determinación se sostiene en una instancia superior.
Ese proceso no define un resultado inmediato, pero sí establece un nuevo punto de referencia.
El debate ya no es teórico.
Ahora es judicial.
Cuba
Cuba bajo presión y sin respuestas
Cubanos no hablan en términos geopolíticos. Hablan de sobrevivir
Las tensiones entre Estados Unidos y Cuba han vuelto a subir de tono. No es algo nuevo, pero este momento se siente distinto. Las medidas más recientes desde Washington buscan cerrar aún más los espacios financieros del gobierno cubano, limitar sus fuentes de ingreso y presionar sectores clave de la economía. No es simbólico. Es una política directa.
Desde Estados Unidos, el mensaje es claro. Se busca provocar cambios que no han ocurrido en más de seis décadas. También hay un componente interno, una presión política que responde a sectores del exilio que llevan años exigiendo una postura más dura. Todo eso forma parte del escenario.
Pero esa es solo una parte.
Del lado cubano, la respuesta sigue un patrón conocido. El gobierno habla de agresión externa, de guerra económica, de un embargo que se endurece. Cada medida se convierte en argumento para reforzar su narrativa y cerrar filas. No hay espacio para reconocer errores propios. Todo apunta hacia afuera.
Mientras tanto, la vida en la isla va por otro camino.
La crisis energética que hoy vive Cuba no empezó con estas medidas. Lleva años acumulándose. El sistema eléctrico está deteriorado, sin mantenimiento suficiente, con fallas constantes. Los apagones no son nuevos. Lo que ha cambiado es la frecuencia y la duración.
Durante años entró petróleo a Cuba, especialmente desde Venezuela. Hubo acuerdos. Hubo suministro. Y aun así, la vida del cubano no mejoró. La electricidad seguía fallando, el combustible seguía racionado, el transporte seguía siendo un problema diario.
Entonces la pregunta sigue siendo la misma.
Si el petróleo estaba entrando, ¿por qué nada cambiaba?
¿Dónde fue a parar ese recurso?
¿Dónde está el dinero que generó?
Hoy se habla de restricciones al petróleo como si fueran la causa principal de la crisis. No lo son. Empeoran una situación ya frágil, pero no la explican completamente.
Hay una historia más larga que no se puede ignorar.
Lo mismo ocurre con las brigadas médicas.
Durante años se presentaron como un gesto de solidaridad internacional. Y en muchos casos lo fueron. Médicos cubanos trabajaron en condiciones difíciles, salvaron vidas, sostuvieron sistemas de salud en otros países. Eso es real.
Pero también funcionaron como una de las principales fuentes de ingreso del Estado cubano.
Muchos de esos profesionales no recibían el salario completo por su trabajo. Una parte significativa quedaba en manos del gobierno. En algunos casos, ni siquiera tenían control sobre el dinero que generaban.
Y hay algo más duro.
Si uno de esos médicos decidía no regresar a Cuba, ese dinero no llegaba a su familia. Se quedaba retenido.
Hoy varios países están revisando o cancelando esos acuerdos. Y otra vez, la respuesta oficial es señalar hacia afuera. Pero la pregunta sigue siendo inevitable.
¿Se está perdiendo un modelo de cooperación o un sistema que dependía del control sobre sus propios profesionales?
Dentro de Cuba, la conversación suena diferente.
La gente no habla en términos geopolíticos. Habla de sobrevivir. De cómo llegar al final del día. De los apagones, de la comida que no alcanza, del transporte que no aparece, de una vida que cada vez se hace más difícil.
Hay quienes miran las medidas de Estados Unidos con cierta expectativa. No porque quieran más escasez, sino porque sienten que el sistema no cambia por sí solo. Hay una sensación de estancamiento que pesa.
Pero esa expectativa convive con una realidad concreta.
Las sanciones no golpean primero a quienes toman decisiones. Golpean al ciudadano común. Al que hace la fila. Al que pierde la comida por falta de electricidad. Al que no tiene cómo moverse.
Esa es la contradicción.
El gobierno cubano pide solidaridad internacional. Y la recibe. Países que envían ayuda, organizaciones que se movilizan, voces que defienden a la isla.
Pero hay otra pregunta que también está ahí.
¿Esa ayuda llega realmente al pueblo?
La falta de transparencia en la distribución de recursos es parte del problema. Porque no se trata solo de lo que entra, sino de lo que realmente llega a quienes lo necesitan.
Reducir lo que pasa en Cuba a un conflicto entre dos gobiernos es no querer ver el cuadro completo.
Aquí hay responsabilidades compartidas, pero no iguales.
Estados Unidos ejerce presión con efectos reales sobre la economía cubana. Eso no se puede negar. Pero dentro de la isla hay un sistema que ha tenido décadas para corregir, para abrir, para responder a su gente, y no lo ha hecho.
Esa parte no se puede seguir esquivando.
Yo escribo esto como cubano. Desde lo que vi, desde lo que viví y desde la gente que sigue allá tratando de resolver el día.
Porque al final, más allá de lo que se diga entre gobiernos, la realidad es otra.
Cuba hoy está más apretada, sí. Pero también lleva años arrastrando problemas que nadie ha querido enfrentar de verdad.
Y mientras eso siga así, da igual lo que venga de afuera. El problema sigue estando adentro.
Ecuador
Adolescentes trans en Ecuador podrán cambiar datos en su cédula, pero con condicionamientos
Pueden modificar el campo de género en su documento de identidad con requisitos
Por VICTOR H. CARREÑO | En una sentencia del 5 de febrero de 2026, la Corte Constitucional declaró inconstitucional el requisito legal de mayoría de edad para modificar el campo de sexo o género en la cédula de identidad y fija lineamientos para que adolescentes trans puedan cambiar estos datos.
El máximo organismo de control e interpretación constitucional incorpora dos requerimientos: que la persona adolescente se presente al procedimiento administrativo con sus padres y que informes psicosociales acrediten un grado de madurez.
El fallo resuelve una consulta de constitucionalidad de una unidad judicial que lleva una acción de protección contra el Registro Civil presentada por la familia de un adolescente trans que solicitó, en junio de 2023, modificar el campo de género en la cédula.
La institución se negó porque la Ley Orgánica de Gestión de la Identidad y Datos Civiles establece que la rectificación de sexo o género es un procedimiento para personas mayores de 18 años.
El adolescente, cuya identidad se protege en la sentencia, cuenta con el apoyo de sus padres en su transición, que inició en 2020. En una audiencia, su madre expuso que si bien en el ámbito familiar y en el sistema educativo se respeta la identidad de su hijo, fuera de estos hay situaciones, como en consultas médicas en el Seguro Social, en que debe presentar la cédula de él y quienes la reciben preguntan si es el documento equivocado.
En el desarrollo de la sentencia, la Corte expone por qué el requisito de tener mayoría de edad para acceder a la modificación de datos en la cédula es inconstitucional.
Entre varios motivos, explica que restringe los derechos al libre desarrollo de la personalidad e identidad, que la edad no puede exigirse como “criterio determinante y único” para determinar la madurez de un adolescente, y que la medida puede generar impactos negativos en el bienestar psicológico y emocional.
Por ello, indica que existen mecanismos alternativos como la evaluación individualizada, el acompañamiento técnico y la consideración del contexto familiar.
En ese sentido, la Corte dispone al Registro Civil que debe proceder al cambio de los datos de adolescentes trans cuando acudan acompañades de sus representantes legales y con el respaldo de informes psicosociales.
Estos informes, agrega la sentencia, deben ser de profesionales acreditados o de órganos técnicos públicos competentes que sean considerados por el Registro Civil.
El fallo tiene efectos para este caso y otros similares. A diferencia de otras sentencias, la Corte no ordena una reforma a la legislación.
La organización Silueta X, que difundió el caso en un comunicado el 11 de marzo, calificó el fallo como histórico y explicó que este crea jurisprudencia de cumplimiento obligatorio.
🏳️⚧️🌈Un chico trans de 15 años le dijo al Estado ecuatoriano “yo sé quién soy”. Y la Corte Constitucional le dio la razón. 🏛️✊
Este fallo es nuestro. Es tuyo.
🔗 Lee la comunicado completa en nuestra bio.#DerechosTransEcuador #SiluetaX #CorteConstitucional #AdolescentesTrans pic.twitter.com/aXE4FU9VeS
— Asociación SILUETA 'X' (@SiluetaX) March 11, 2026
Sin embargo, otras organizaciones cuestionan los requisitos. Fundación Pakta indica que si bien la sentencia derriba la barrera etaria de la mayoría de edad, la inclusión de informes psicosociales contradice la tendencia global y regional hacia la despatologización.
Pakta menciona, por ejemplo, la Opinión Consultiva 24/17 de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, instrumento que reconoce la identidad autopercebida de las personas y los derechos patrimoniales de parejas del mismo sexo.
El documento, recuerda Pakta en un comunicado, establece que para el reconocimiento de la identidad de género no se debe exigir certificados médicos ni psicológicos. Además, que la Organización Mundial de la Salud reconoció que la identidad trans no es una patología psiquiátrica.
Mientras que la activista Nua Fuentes, de Proyecto Transgénero, considera que los requisitos impuestos por la Corte pueden ser problemáticos. Menciona que frente al desconocimiento y prejuicios, profesionales de salud patologizan la identidad trans.
La Sentencia 4-24-CN/26 sobre la inconstitucionalidad de negar a adolescentes trans cambio de su sexo o género en la cédula es un acto que entreabre la puerta para los derechos, pero también sostiene algunas barreras y es problemático para adolescentes trans #Ecuador
Abro hilo🧵 pic.twitter.com/aKBUlmnU1A— Nua Elizabeth Fuentes Aguirre (@NuaEliz) March 11, 2026
Además, señala que puede haber casos de que la familia y psicólogos expresen rechazo a la identidad trans y limiten los derechos de adolescentes trans. O también menciona casos de abandono de niñes y adolescentes trans y pregunta cómo reconocer su identidad si no cumplen con el requisito de acudir sin representantes legales.
Los condicionamientos para el cambio del campo de sexo o género en la cédula para adolescentes trans marcan también una diferencia con el procedimiento en personas trans de más de 18 años, pues estas —desde las reformas vigentes en 2024— no deben presentar requisitos. Solo su declaración expresa de ser una persona trans que desea que los datos de su cédula estén conformes a su identidad de género.
La madurez de niñeces y adolescencias ha sido un tema abordado en convenciones o instrumentos internacionales. La Convención sobre los Derechos del Niño de la ONU del 2009 es contundente al reconocerles como seres autónomos y capaces de formar sus propias opiniones a través de la experiencia, el entorno, las expectativas sociales y culturales.
Esta convención es mencionada en una sentencia de la Corte Constitucional en que reconoció la identidad de infancias y adolescencias trans en el sistema educativo.
En las Observaciones Generales del Comité de los Derechos del Niño, documentos de interpretación para los alcances de la mencionada Convención, se explica que la madurez es “la capacidad de comprender y evaluar las consecuencias de un asunto determinado”, lo cual debe considerarse en relación con su capacidad individual, contextos, entornos, experiencias de vida y familiar, desarrollo psicológico y no únicamente con su edad biológica.
Además, que la edad cronológica no determina la evolución de las capacidades de las niñeces y adolescencias porque estas crecen a lo largo del tiempo.
