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Evan Wolfson habla sobre libertad religiosa, matrimonio igualitario
Fundador de Freedom to Marry viajó a Costa Rica este mes

Evan Wolfson, el fundador de Freedom to Marry, asistió este mes a un congreso en Costa Rica enfocado en matrimonio igualitario en América Latina. (Foto del Washington Blade por Michael Key)
Nota del editor: Esta nota fue traducida al español por Alejandro Piercy.
SAN JOSÉ, Costa Rica — El fundador de Freedom to Marry dice que los esfuerzos de impulsar medidas y litigios anti-LGBT basados en la libertad religiosa no son “nada nuevos.”
“Es parte del patrón clásico del avance de los derechos civiles en la historia americana,” Evan Wolfson le dijo al Washington Blade el 10 de noviembre durante una entrevista en San José, la capital de Costa Rica. “Los opositores a la igualdad y la inclusión tratan de bloquear los avances del bloque de los derechos civiles y cuando fallan en bloquearlos, tratan de subvertirlos usando esta táctica de la supuesta libertad religiosa. Esto no es nada nuevo.”
“Las personas gays no son las primeras en experimentar esto,” agregó. “Las personas trans no son las primeras en experimentar esto. Todavía lo vemos aquí mismo con las mujeres en un esfuerzo para corroer el acceso a los derechos reproductivos en el cuidado de la salud.”
Wolfson habló con el Blade menos de un mes antes que la Corte Suprema (de los EEUU) tuviera programado escuchar los argumentos orales en un caso sobre si la Primera Enmienda le permite a Masterpiece Cakeshop en Colorado rehusarse a hornear pasteles de boda para parejas entre personas del mismo sexo, en razón de sus creencias religiosas.
El mes pasado, el Fiscal General de EEUU Jeff Sessions emitió una directriz general que dice que individuos y empresas pueden actuar con base en su libertad religiosa sin miedo a represalias del gobierno.
La ley de libertad religiosa de Misisipí que cuyos críticos aseguran que permite discriminación en contra de personas LGBT en el estado entró en vigor el mes pasado. Una orden ejecutiva sobre libertad religiosa que el presidente Trump firmó en mayo no contenía ninguna referencia LGBT específica.
“Es parte de una lucha en la cual progresamos, pero la oposición no nada más se derrite,” dijo Wolfson, quien ha presentado un escrito amicus en el caso Masterpiece. “Tratan de subvertirlo y esta es una técnica muy, muy común que utilizan.”
“La libertad religiosa es un escudo, no una espada,” agregó. “La libertad religiosa pretende proteger derechos muy importantes de las personas de libertad de culto, de orar y hablar como elijan y tener sus propias canciones dentro de sus templos, pero no es una espada para llevar al mercado y decir quiero todos los beneficios de participar en la esfera pública, pero no voy a seguir la ley, quiero una licencia para discriminar y sí, soy una empresa que pone un rótulo afuera que dice que está abierta al público, pero no voy a estar abierta al público.”
Wolfson le dijo al Blade que las personas y las cortes de Estados Unidos “han rechazado” este argumento “una y otra vez.”
“Aunque estamos en una especie de momento político disfuncional donde la oposición es más feroz de lo que en realidad es representativo del pueblo estadounidense, aún así estoy confiado que vamos a hacer retroceder estos ataques,” dijo. “No vamos a ganar todas las batallas, pero sí vamos a hacer retroceder estos ataques porque el pueblo estadounidense comprende esto como una gran amenaza a la democracia, ya que si cada quien se vuelve ley en sí mismo y puede simplemente decir ‘no quiero’ como defensa contra una ley sobre derechos civiles, abre una caja de pandora que asesta perjuicio real en personas reales, pero que además socava el estado de derecho y la cohesión misma de nuestra democracia y por todas estas razones creo que venceremos.”
‘Tenemos que aprender mutuamente’
Wolfson conversó con el Blade en el Congreso de Matrimonio Civil Igualitario, el cual fue el primero en su especie en América Latina y que estuvo enfocado exclusivamente en el derecho al matrimonio para parejas entre personas del mismo sexo.
Herman Duarte de Fundación Igualitos, un grupo de defensores del matrimonio igualitario basado en Costa Rica, organizó la conferencia junto con HduarteLex, su firma legal la cual lucha en contra de la discriminación por orientación sexual. Dos grupos de abogacía costarricenses — Acceder y Asociación Costarricense de Derecho Internacional — fueron coanfitriones del evento que atrajo más de 100 activistas provenientes de todo hemisferio occidental.
“Estamos aquí para aprender mutuamente,” dijo Wolfson.
En 2015 Wolfson presentó un testimonio a favor de los derechos maritales de las parejas entre personas del mismo sexo ante la Corte Constitucional de Colombia.
Ha presentado un escrito ante la Corte Suprema de Panamá a favor de la parte actora en un caso de matrimonio entre personas del mismo sexo. Wolfson además trabaja con dos grupos de abogacía LGBT Chilenos — Movimiento de Integración y Liberación Homosexual y Fundación Iguales — que trabajan para impulsar el asunto en el país.
“En ninguno de estos países … lo estoy manejando todo”, le dijo al Blade. Estoy aconsejando y compartiendo y tratando de ayudar y alentar y darle a las personas la experiencia y los elementos que puedan adoptar.”
En 2016, Wolfson se reunió con defensores en Cuba que promueven el derecho al matrimonio para parejas entre personas del mismo sexo en el país. También se ha reunido con activistas, dirigentes de empresas y oficiales de gobierno en Suiza, Austria, Alemania, Japón, Sudáfrica y otros países desde el 2015 cuando la Corte Suprema de los EEUU emitió su sentencia hito en el caso Obergefell.
Wolfson señaló que 1,100 millones de personas al rededor del mundo habitan en jurisdicciones donde parejas entre personas del mismo sexo pueden casarse legalmente. Conversó con el Blade a menos de dos semanas antes que oficiales australianos anunciaran que la mayoría de votantes que participaron de un plebiscito no vinculante sobre si los gays y lesbianas deberían poder casarse dijo que “sí.”
“Esto refuta los alegatos de la oposición de que cosas malas van a suceder,” dijo Wolfson, refiriéndose al creciente número de jurisdicciones que permiten el matrimonio igualitario. “Esto es parte importante del caso que tenemos que presentarle a la corte de la opinión pública, así como en las cortes de derecho en estos países. Pero también suministra esta montaña de experiencia y evidencia que puede traerse a las discusiones, ya sea con el público o con quienes toman las decisiones. Esta no es una nueva pregunta.”
“No estamos en los Estados Unidos en 1972. Estamos en Costa Rica en 2017,” señalando que el 70 por ciento de la población total de América Latina viven en jurisdicciones que han extendido el derecho al matrimonio para las parejas entre personas del mismo sexo. “Entonces, ¿Por qué no deberían tener los pueblos de Costa Rica, o del Perú, o Panamá o sigue la lista lo que todos sus hermanos y hermanas a través del continente — o alrededor del mundo — ya tienen.”
The White House
Report: Grenell wants Russian ambassadorship
Country’s anti-LGBTQ record a reported barrier
Richard Grenell, President Donald Trump’s special envoy for “special missions,” is making it known that he is interested in the Russian ambassadorship.
According to reporting by the Daily Mail, Grenell has “floated” his interest in the role to coworkers, but issues surrounding the former German ambassador’s sexuality have made securing the position more difficult.
“He had an interest in the job — or at least he floated the idea to select colleagues. But Putin’s regime is extremely anti–LGBTQ, so I’m sure they didn’t take that thought too seriously,” one source close to Grenell told the Daily Mail. “That would never happen anyway.”
Grenell has long been one of Trump’s closest allies and was the first openly gay person to hold a Cabinet-level position. He was ousted last month as acting director of the Kennedy Center, a position he had held since Trump reestablished the board to be composed of his political supporters in 2025.
In addition to leading the nation’s cultural arts center, Grenell previously served as the U.S. ambassador to Germany from 2018 to 2020, and as the special presidential envoy for Serbia and Kosovo peace negotiations from 2019 to 2021. He was also a State Department spokesperson to the U.N. under the George W. Bush administration and a Fox News contributor.
Russia has a longstanding history of being anti-LGBTQ.
In 2013, the country passed a law banning any public endorsement of “nontraditional sexual relations” among minors. In December 2022, Putin signed legislation expanding the ban, making it illegal to promote same-sex relationships or suggest that non-heterosexual orientations are “normal” for people of any age, widening censorship across media and public life.
The Russian courts have also supported the restriction of LGBTQ identity in the country. In November 2023, Russia’s Supreme Court granted a request from the Justice Ministry to outlaw the “international LGBT movement” as “extremist,” allowing authorities to criminalize advocacy and potentially prosecute individuals for expressions of LGBTQ+ identity or support.
In addition to LGBTQ rights issues, the war between Russia and Ukraine has become a global concern. Ukraine, which was part of the former Soviet Union, includes the territory known as Crimea, which Russia annexed in 2014. The annexation remains a major point of international dispute over sovereignty. Since 2022, Russia’s large-scale invasion of Ukraine has escalated the conflict, drawing global attention and sanctions while straining U.S.-Russia relations.
The U.S. has spent $188 billion in total related to the war in Ukraine since the Russian invasion in February 2022, according to the Council on Foreign Relations.
The Russian ambassadorship seems to be a difficult role to fill, according to additional information presented by the Daily Mail. With Trump already being seen as relatively positive by Russian President Vladimir Putin, and with close ties to members of his Cabinet and family — like son-in-law Jared Kushner — the ambassadorship is complicated and viewed as less critical than in previous administrations.
“There is no rush to fill that role because it has now been deemed unnecessary,” another source told the U.K.-based publication.
Bob Foresman, a seasoned businessman with decades-long ties to the Kremlin, was reportedly once the frontrunner, according to the Daily Mail. Foresman served as vice chair of UBS Investment Bank and Deputy Chairman of Renaissance Capital between 2006 and 2009, and earlier led investment banking for Russia at Dresdner Kleinwort Wasserstein from 1997 to 2000.
“This is a pattern, especially in the Trump administration — special envoys big–footing the ambassadors,” a source told the Daily Mail. “It is shocking that we are already in April and we don’t have an ambassador to one of the most important countries in the world.”
Politics
Log Cabin Republicans to honor Scott Presler
Event to take place at Capitol Hill Club on Friday
The Log Cabin Republicans, a group representing LGBTQ conservatives and their allies within the Republican Party, is set to honor gay conservative commentator and activist Scott Presler on Friday.
Presler will receive the organization’s 2026 “Game Changer Award” during its Spring Forward Cocktail Reception at the Capitol Hill Club, a private club steps from the U.S. Capitol that regularly hosts Republican political events.
Presler has risen to prominence through a combination of pro-LGBTQ conservative activism, political organizing, and a series of controversial affiliations.
He first gained national attention in 2017 for organizing the “March Against Sharia” rallies across the country. The demonstrations came amid heightened tensions in Portland, Ore., following a deadly attack on a metro train, in which Jeremy Joseph Christian killed two people and injured others after harassing Muslim women for wearing a hijab.
The rallies were organized in partnership with ACT for America, which advocates against what it describes as “the threat of radical Islam” in the U.S. and has been labeled a hate group by the Southern Poverty Law Center. Presler volunteered with the organization for three months.
He has said he was first motivated to “fight Muslim extremism” following the Pulse nightclub massacre, he told NPR, in which a gunman who pledged allegiance to ISIS killed 49 people at an LGBTQ nightclub in Orlando, Fla. The site now serves as a memorial to the victims of the attack.
Born May 15, 1988, in Jacksonville, Fla., Presler is the son of a U.S. Navy captain and was raised in both Florida and Fairfax County. He later attended George Mason University, where he earned a degree in criminal justice.
In addition to his anti-Islam activism, Presler has been involved in a number of other high-profile and controversial efforts. He co-founded “Gays for Trump” and attended their 2017 DeploraBall in Maryland for the first inauguration of Trump. According to a 2021 report from Media Matters for America, he also promoted the QAnon conspiracy movement through social media posts in 2018 and 2019.
He has also faced criticism tied to his early political work. According to a 2023 report from Politico Playbook, Presler’s work with the Republican Party of Virginia in 2016 ended after he allegedly engaged in sexual activity in a shared office space and posted explicit images online.
Beyond ideological activism, Presler has also organized community-focused initiatives. In 2019, he led a widely publicized cleanup effort in Baltimore that drew more than 100 volunteers and resulted in approximately 29 tons of trash being removed. The event was a result of criticism from President Donald Trump, calling the area, represented by then-U.S. Rep. Elijah Cummings (D-Md.) a “rodent infested mess.”
Presler has also been active in election-related organizing, leading a two-day “Stop the Steal” demonstration at the Pennsylvania State Capitol following the 2020 presidential election. He has appeared on the “War Room” podcast hosted by former Trump strategist and well-known right-wing populist conspiracy theorist Steve Bannon.
He has also expressed a controversial stance within the LGBTQ community for supporting then-candidate Trump for President over Hillary Clinton. He told prioritizing Second Amendment rights over certain LGBTQ policy goals, saying he is more supportive of gun rights than efforts to codify same-sex marriage, and adding, “I 100 percent believe in the notion that armed gays don’t get bashed. It is our right to feel safe.”
Presler voiced his support for the Florida Parental Rights in Education Act, more commonly referred to as the “Don’t Say Gay” law, signed into law by Republican Gov. Ron DeSantis in 2022.
Cuba
Cuba bajo presión y sin respuestas
Cubanos no hablan en términos geopolíticos. Hablan de sobrevivir
Las tensiones entre Estados Unidos y Cuba han vuelto a subir de tono. No es algo nuevo, pero este momento se siente distinto. Las medidas más recientes desde Washington buscan cerrar aún más los espacios financieros del gobierno cubano, limitar sus fuentes de ingreso y presionar sectores clave de la economía. No es simbólico. Es una política directa.
Desde Estados Unidos, el mensaje es claro. Se busca provocar cambios que no han ocurrido en más de seis décadas. También hay un componente interno, una presión política que responde a sectores del exilio que llevan años exigiendo una postura más dura. Todo eso forma parte del escenario.
Pero esa es solo una parte.
Del lado cubano, la respuesta sigue un patrón conocido. El gobierno habla de agresión externa, de guerra económica, de un embargo que se endurece. Cada medida se convierte en argumento para reforzar su narrativa y cerrar filas. No hay espacio para reconocer errores propios. Todo apunta hacia afuera.
Mientras tanto, la vida en la isla va por otro camino.
La crisis energética que hoy vive Cuba no empezó con estas medidas. Lleva años acumulándose. El sistema eléctrico está deteriorado, sin mantenimiento suficiente, con fallas constantes. Los apagones no son nuevos. Lo que ha cambiado es la frecuencia y la duración.
Durante años entró petróleo a Cuba, especialmente desde Venezuela. Hubo acuerdos. Hubo suministro. Y aun así, la vida del cubano no mejoró. La electricidad seguía fallando, el combustible seguía racionado, el transporte seguía siendo un problema diario.
Entonces la pregunta sigue siendo la misma.
Si el petróleo estaba entrando, ¿por qué nada cambiaba?
¿Dónde fue a parar ese recurso?
¿Dónde está el dinero que generó?
Hoy se habla de restricciones al petróleo como si fueran la causa principal de la crisis. No lo son. Empeoran una situación ya frágil, pero no la explican completamente.
Hay una historia más larga que no se puede ignorar.
Lo mismo ocurre con las brigadas médicas.
Durante años se presentaron como un gesto de solidaridad internacional. Y en muchos casos lo fueron. Médicos cubanos trabajaron en condiciones difíciles, salvaron vidas, sostuvieron sistemas de salud en otros países. Eso es real.
Pero también funcionaron como una de las principales fuentes de ingreso del Estado cubano.
Muchos de esos profesionales no recibían el salario completo por su trabajo. Una parte significativa quedaba en manos del gobierno. En algunos casos, ni siquiera tenían control sobre el dinero que generaban.
Y hay algo más duro.
Si uno de esos médicos decidía no regresar a Cuba, ese dinero no llegaba a su familia. Se quedaba retenido.
Hoy varios países están revisando o cancelando esos acuerdos. Y otra vez, la respuesta oficial es señalar hacia afuera. Pero la pregunta sigue siendo inevitable.
¿Se está perdiendo un modelo de cooperación o un sistema que dependía del control sobre sus propios profesionales?
Dentro de Cuba, la conversación suena diferente.
La gente no habla en términos geopolíticos. Habla de sobrevivir. De cómo llegar al final del día. De los apagones, de la comida que no alcanza, del transporte que no aparece, de una vida que cada vez se hace más difícil.
Hay quienes miran las medidas de Estados Unidos con cierta expectativa. No porque quieran más escasez, sino porque sienten que el sistema no cambia por sí solo. Hay una sensación de estancamiento que pesa.
Pero esa expectativa convive con una realidad concreta.
Las sanciones no golpean primero a quienes toman decisiones. Golpean al ciudadano común. Al que hace la fila. Al que pierde la comida por falta de electricidad. Al que no tiene cómo moverse.
Esa es la contradicción.
El gobierno cubano pide solidaridad internacional. Y la recibe. Países que envían ayuda, organizaciones que se movilizan, voces que defienden a la isla.
Pero hay otra pregunta que también está ahí.
¿Esa ayuda llega realmente al pueblo?
La falta de transparencia en la distribución de recursos es parte del problema. Porque no se trata solo de lo que entra, sino de lo que realmente llega a quienes lo necesitan.
Reducir lo que pasa en Cuba a un conflicto entre dos gobiernos es no querer ver el cuadro completo.
Aquí hay responsabilidades compartidas, pero no iguales.
Estados Unidos ejerce presión con efectos reales sobre la economía cubana. Eso no se puede negar. Pero dentro de la isla hay un sistema que ha tenido décadas para corregir, para abrir, para responder a su gente, y no lo ha hecho.
Esa parte no se puede seguir esquivando.
Yo escribo esto como cubano. Desde lo que vi, desde lo que viví y desde la gente que sigue allá tratando de resolver el día.
Porque al final, más allá de lo que se diga entre gobiernos, la realidad es otra.
Cuba hoy está más apretada, sí. Pero también lleva años arrastrando problemas que nadie ha querido enfrentar de verdad.
Y mientras eso siga así, da igual lo que venga de afuera. El problema sigue estando adentro.
