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‘No somos culpables de no saber sobre las UMAP’

Hombres gay fueron traslados a campos de trabajo después de la Revolución Cubana

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Espacio de discusión “Memorias de elefante”. (Foto de Darcy Borrero Batista)

Nota del editor: Tremenda Nota es el medio socio del Washington Blade en Cuba. Esta nota salió en su sitio web el 27 de octubre.

LA HABANA — El pasado jueves 24 de octubre el espacio “Memorias de elefante”, coordinado por el Club del Espendrú en el Centro Cultural Cubapoesía, en Centro Habana, sirvió de escenario para la presentación del libro “Misa para un ángel”, de Tomás Fernández Robaina, miembro del Departamento de Investigaciones Histórico-Culturales y Bibliotecológicas de la Biblioteca Nacional José Martí.

Gran parte del debate generado por el título de Fernández Robaina giró en torno a la homofobia en la Revolución Cubana. Aunque el diálogo público no se restringió al período posterior a enero de 1959, hizo énfasis en esa etapa.

Los primeros años de la Revolución estuvieron signados por episodios de persecución a las personas LGBTI+, que eran confinados por el gobierno a campos de trabajos forzados conocidos como Unidades Militares de Apoyo a la Producción (UMAP).

Lo que sucedió con los homosexuales a inicios de la Revolución, a juicio de varios panelistas, fue inédito. “Nunca antes [la homofobia] se había convertido en política de Estado”, dijo el ensayista, crítico e investigador literario Roberto Zurbano. 

“Nunca antes se había perseguido a los homosexuales de esa forma”, remarcó.

Muchos de los presentes en el espacio “Memorias de elefante” se preguntaron por qué, a estas alturas, prevalece la desmemoria sobre lo que sucedió en aquellas “unidades”. ¿Por qué, a pesar de algunos libros y artículos que tratan el tema, prevalece el misterio oficial de aquellos campos donde fueron llamados a “reformarse” unos 30 000 hombres

Otros participantes en el encuentro indicaron que el tema ha sido tratado en libros, pero fundamentalmente desde la ficción u otros géneros que coquetean con la frontera entre realidad e imaginación. 

“Al ser un tema poco sistematizado desde la investigación, quizás por el poco acceso a la información relacionada con las UMAP, se vuelve un asunto complejo y por ello pudiera pecar de ciertas omisiones en su acercamiento. A eso debo añadir el interés del Gobierno cubano en borrar la memoria histórica de lo que fueron las UMAP para la conformación del modelo socialista cubano y para la configuración de la categoría de sujetos lacras, contrarrevolucionarios o enfermos”, escribió el cubano Yassiel Vázquez en “Las UMAP y el hombre nuevo en Cuba”.

Una de las principales vías de acercamiento a las UMAP han sido los testimonios recogidos, principalmente, por las iglesias —los religiosos fueron otros de los grupos sometidos a aquellos campos de trabajo forzado—. Aun así, el debate no alcanza para aclarar los hechos.

En octubre de 2010, Fidel Castro declaró al diario mexicano La Jornada que había sido responsable de la creación de los campos de trabajo forzado para homosexuales y otros grupos de la sociedad que no se ajustaban al canon del “hombre nuevo”.

Poco después, Mariela Castro Espín, en su rango de directora del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex) dijo a la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación (Cosude) que “sería muy saludable hablar sobre lo ocurrido [las UMAP], analizarlo, no solo en el plano personal sino también socio-histórico”.

Sin embargo, hasta hoy el Cenesex ha mantenido silencio total sobre ese episodio histórico: la institución no ha publicado o editado ninguna reconstrucción histórica de los hechos, ni ha impulsado el debate social sobre el tema, muy por el contrario, ha intentado mitigar su relevancia en todos los espacios y foros.      

Precisamente, ante el gran vacío oficial sobre el tema la rapera cubana Magia López, coordinadora del espacio “Memorias de elefante”, dijo que “no somos culpables de no saber. Los que están aquí hoy no son culpables de su desconocimiento de esta parte de la Historia [de Cuba]”.

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Todas las vidas de Ilse, una mujer trans de 57 años en Guatemala

Ilse Jeaneth Contreras vive en la capital guatemalteca

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Ilse Jeaneth Contreras (Foto cortesía de Quorum)

Quorum es el socio mediático del Washington Blade en Guatemala. Esta nota salió en su sitio web el 23 de septiembre.

La puerta de su casa se mantiene siempre abierta. Un letrero en la pared amarillenta indica que ahí se hacen ruedos, se colocan zippers y se hacen zurcidos a las prendas de vestir. Ilse Jeaneth vive en el El Amparo II, un barrio popular ubicado en la zona 7 de la Ciudad de Guatemala.

Esta tarde de septiembre el cielo está despejado y los gatos del vecindario entran y salen de la casa de la costurera con completa confianza, como lo hacen también sus vecinos.

Durante los últimos 40 años el barrio ha sido testigo de cómo Jeaneth se ha ido transformando poco a poco y encontrándose con su propia identidad. Es de carácter fuerte: lo que piensa, lo dice. Es, incluso, un poco dura para tratar a quienes no conoce, pero es esa transparencia la que al final se gana la confianza de quienes están a su alrededor.

Las y los jóvenes la buscan en su hogar, donde tiene un taller de costura. Le piden que les enseñe a coser y Jeaneth nunca dice que no. En estos encuentros aprovecha para hablarles:

“Les digo ‘¿ustedes ya estudiaron la identidad de género?’, y me dicen que no. Entonces les pregunto, ‘¿Saben lo que es una mujer trans?’. Y responden: ‘Sí, es alguien como usted’”.

Ella no hubiera imaginado tener ese diálogo en su propia adolescencia, cuando tuvo que salir de su casa a los 15 años por la discriminación de sus hermanos. 

Sobrevivir a su propia familia

Hoy Jeaneth tiene 57 años. Lleva el pelo teñido de negro y los labios pintados de rosa. Las arrugas en su rostro cuentan de una vida de resistencia.

Nació en el barrio El Gallito, en la zona 3 y desde que empezó a ir a la escuela ya se diferenciaba de los niños. Es una etapa que prefiere no recordar porque la traslada a los malos tratos que recibía cuando sus hermanos se dieron cuenta que le gustaba jugar con muñecas y que prefería la compañía de las demás niñas. 

Pero su mamá es su referente de mujer. De ella solo recibió amor y sabe que lloraba a solas al ver que sus otros hijos no aceptaban a Jeaneth como era. “Fue una mujer luchona que nunca se dio por vencida”, dice. 

Después del terremoto de 1976, con su familia tuvo que mudarse a la colonia “4 de Febrero”, en la zona 7, y desde esa fecha recuerda que empezó a construir su identidad de género.

“No se tenía entendido cómo era una mujer trans o una persona de la diversidad sexual porque no había mucha información. En ese entonces yo sabía que era un homosexual pero a los 15 años me empecé a hormonizar con pastillas anticonceptivas porque quería ser una mujer”.

Resistir en la calle en tiempos de guerra

A los 22 años empezó como trabajadora sexual en las calles de la zona 1, en pleno centro de la Ciudad de Guatemala. Entre sus tesoros aún guarda varias fotografías que le recuerdan a sus compañeras de esa época.

En una de las fotos aparece con cuatro mujeres jóvenes afuera de un lugar llamado Salón Ramiro, que se ubicaba en la 5 avenida y 14 calle. Están abrazadas, casi todas sonrientes, con el pelo estilizado con una permanente característica de la década de los 90.

Jeaneth es la única que aún está con vida. Las demás murieron. Algunas, a causa de la falta de acceso a un tratamiento contra el VIH. Otras, como su gran amiga Conchita Alonso, a manos de la violencia. 

Alonso es la única que se mantiene seria desde la esquina izquierda de la foto. Ella fue asesinada en 1997 en la zona 1 de la capital. La demanda de justicia por el transfemicidio de esa joven de 23 años fue el inicio en Guatemala de la Marcha del Orgullo, que aún se celebra cada año.

“Con ellas trabajamos en una discoteca imitando a artistas”, cuenta Jeaneth. Para entonces, los artistas de moda que imitaban eran Gloria Trevi, Yuri, Ana Gabriel y María Conchita Alonso. 

Sus shows eran en la famosa discoteca Cashé, que se ubicaba cerca del Cementerio General. Ese taller mecánico, que durante las noches se convertía en una pista de baile, era de los pocos lugares seguros para la comunidad LGBTIQ+ que existían en aquella época. 

Los recuerdos alegres chocan con los momentos en los que Jeaneth acudió a las drogas y al alcohol para asimilar una realidad en la que ella y sus amigas vivían. A menudo eran agredidas, violentadas y desaparecidas por las fuerzas de seguridad de las dictaduras militares.

Una ‘madre’ para la comunidad

Después de pasar por siete casas de rehabilitación, Jeaneth ahora celebra más de dos décadas sobria. Es coordinadora del colectivo Mujeres Trans Trabajadoras Sexuales de El Trébol, que nació en el 2010. “Madre” le dicen allá. Trabaja con temas de salud sexual, derechos humanos y prevención de las drogas y el alcohol. 

Con los años, Jeaneth ha sido reconocida como una figura protectora de muchas mujeres jóvenes que han acudido a ella, y mientras habla, su celular no deja de sonar. La llaman compañeras y otros colectivos para pedirle acompañamiento y ayuda. 

También se dedica a apoyar a otras mujeres trans adultas mayores para que puedan tener una vejez digna, un tema del que se habla poco en Guatemala. Jeaneth Menciona como ejemplo a Juanita, de 80 años, que murió hace poco más de un mes. 

“La salud para las personas grandes es peor. No hay una ayuda social del gobierno para mujeres trans, por fuerza tenemos que tener una familia construida por nosotras mismas para que nos den el bono del Adulto Mayor”.

Jeaneth formó una familia con sus sobrinas y el hijo de una de ellas, pero esto no es suficiente para que el gobierno la tome en cuenta en el aporte mensual que los adultos mayores reciben y que les sirve para su subsistencia y compra de medicinas.

Aún queda mucho por luchar, pero ve entre lágrimas y alegría cómo la Marcha del Orgullo hoy convoca a miles de jóvenes que caminan por las calles de la ciudad. Hace 20 años, cuando Jeaneth participaba en las primeras marchas iba en vestidos de su propia confección, las condiciones eran muy diferentes.

“Los chicos gay se liberan, las mujeres lésbicas se liberan y pueden disfrutar esto. Antes nosotras no podíamos hacerlo porque el ejército no podía vernos, nos subían a una carroza y no nos dejaban de golpear hasta que dijéramos que éramos hombres”.

Mucho ha cambiado hoy, pero las mujeres trans siguen siendo las más vulnerabilizadas de la diversidad sexual, por eso Jeaneth no se rinde. 

“A veces me pongo a llorar en el desfile y otras veces me pongo feliz por todo lo que se ha logrado en las calles, ser libres aunque sea ese día”.

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Presidente Petro confía en la vicepresidenta Francia Márquez el desarrollo de la política pública LGBTQ en Colombia

El nuevo gobierno tomó posesión el pasado mes

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Vicepresidenta Francia Márquez (Foto cortesía de su cuenta de Twitter)

OrgulloLGBT.co es el socio mediático del Washington Blade en Colombia. Esta nota salió en su sitio web.

Mediante Decreto 1874 de 2022 el presidente de la república de Colombia Gustavo Petro asigna una serie de responsabilidades en temas sociales a la vicepresidenta Francia Márquez Mina, entre ella en el Numeral 12 le entrega el desarrollo de la política pública LGBTIQ+ en Colombia.

Cabe anotar que en 2018 durante el gobierno del presidente Juan Manuel Santos fue expedido el Decreto 762 de 2018 cuyo incumplimiento ha motivado diversas acciones de tutela por parte de activistas de los sectores poblaciones LGBT (Ver más). 

Desde nuestra plataforma OrgulloLGBT.co saludamos esta designación y nos manifestamos a la expectativa y a total disposición en lo que se requiera para que finalmente Colombia cuente con unas acciones reales, de hondo calado y de beneficio para nuestra población diversa. 

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Juventud LGBTQ hondureña renueva la marcha del orgullo

Unas mil personas participaron en el evento en San Pedro Sula

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(Foto cortesía de Reportar sin Miedo)

Reportar sin Miedo es el socio mediático del Washington Blade en Honduras. Esta nota salió en su sitio web el 1 de agosto.

SAN PEDRO SULA, Honduras — “Este maricón seguirá en las calles”, dijo con su altavoz el miembro de la Asociación LGBTIQ+ Iguales, Javier Carrington, después de que algunos conductores intentaran tirarles sus carros encima en varias ocasiones a quienes asistieron este sábado 30 de julio a la marcha del orgullo 2022 que recorrió las principales vías del centro de San Pedro Sula.

Pero no solo Javier detenía los carros. También la líder de la Asociación Feminista Trans (AFET), Allyson Hernández, y el presidente del Comité LGBTIQ+ del Valle de Sula, Osman Lara, estaban allí para proteger a sus compañerxs que estaban desfilando y venían de Tegucigalpa, La Ceiba, San Manuel, Puerto Cortés, Tela, Nacaome, Choloma, Villanueva, Siguatepeque, Santa Cruz, Santa Bárbara, entre otras ciudades.

“Hubo insultos y nos querían tirar los carros, pero nos defendimos con uñas y dientes, fue una manifestación pacífica y valió la pena porque ya no queremos ser invisibilizadas”, dijo Hernández. 

La marcha no sólo tuvo que enfrentarse a las agresiones de los automovilistas, sino también a un intento de boicot, ya que varias organizaciones de San Pedro Sula y Tegucigalpa decidieron a última hora no asistir al evento. A pesar de todo, la marcha tuvo un tremendo éxito que quedó demostrado por la enorme cantidad de asistentes, en su mayoría jóvenes, según lo que pudo constatar el equipo periodístico de Reportar sin Miedo.  

“Esta marcha presenta un nuevo relevo generacional”, dijo Osman Lara. “Estamos dando la apertura para que estas nuevas juventudes, identidades y corporalidades estén siendo incluidas. Estamos ofreciendo mayor visibilidad en un contexto como el de Honduras, donde las personas LGBTI+ existimos y resistimos”.

@reportarsinmiedo Hablamos con Osman Lara presidente de comité LGBTIQ+ del Valle de Sula sobre el día del orgullo celebrado en San Pedro Sula. #Pride #Honduras #lgbt🌈 ♬ sonido original – Reportar Sin Miedo

‘Todos tenemos derecho a ser diferentes’

El evento demostró el fortalecimiento de las alianzas con diferentes organizaciones que resistieron a las presiones internas de otros colectivos. Además mostró el apoyo de la gobernadora de Cortés, Alexa Solórzano, el diputado de Libre, Víctor Grajeda, y el vicealcalde de San Pedro Sula, Omar Menjívar. 

“Todos tenemos derecho a ser diferentes”. Esas fueron las palabras de Menjívar mientras participaba en la marcha del orgullo LGBTIQ+. El evento se desarrollaba en la ciudad del alcalde Roberto Contreras, quien ha enviado mensajes de odio contra las poblaciones diversas como no asistir a las actividades que han convocado, aunque sí abrió el espacio de la municipalidad de San Pedro Sula para publicitar bodas masivas de grupos religiosos. 

Menjívar se desliga de los discursos del edil y se muestra más inclusivo. “Es importante una manifestación como esta porque se vivisilizar una población que existe, resiste y tiene derechos”, afirmó. 

La gobernadora del departamento de Cortés y el diputado de Libre fueron nombrados los mariscales de la marcha. “Seguiremos apoyando todas las iniciativas que ayuden a la inclusión y la diversidad”, manifestó Alexa Solórzano. 

Por su parte, el primer diputado abiertamente gay en el Congreso Nacional de Honduras, Víctor Grajeda, enfatizó la importancia de participar en este tipo de espacios. “Aunque se hizo la invitación a varios políticos, no todos están aquí, pero sabemos que el próximo año habrá más oportunidades”. 

Foros por la igualdad 

Usaid junto con sus programas Unidos por la Justicia y Gobernabilidad Local patrocinaron y apoyaron de forma directa la marcha. También estuvieron presentes otras organizaciones, como Pasmo, la Iglesia Episcopal, Médicos sin Fronteras, Asonapvsidah, Brigadas Internacionales de Paz, Policía Nacional e integrantes de la Policía Municipal de San Pedro Sula. La embajada de Taiwán en Honduras apoyó el espacio. 

En la semana del orgullo, Usaid patrocinó dos foros, el primero sobre inclusión y no discriminación con los gobiernos locales y el segundo sobre migración LGBTIQ+, donde participaron las organizaciones de San Pedro Sula, Tegucigalpa, Tela, La Ceiba, Choloma, Puerto Cortés y otras ciudades. 

Entre las organizaciones que participaron estuvieron Somos CDC, Horus, LGBTI Sureña, Aprest, Iguales, OprouceHumanos en Acción, Sitraluna, CEFI, Muñecas de ArcoirisAsociación de Mujeres Lesbianas y Bisexuales LITOSAfetAlma Violeta y Cepres, entre otras. 

 

 
 
 
 
 
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Una marcha para familias diversas 

Entre las palillonas que alegraron el desfile con sus habilidades y ritmo se hallaban niñas como la sobrina de la líder de la organización Muñecas de Arcoiris, JLo Córdova. “Lo que queremos en nuestro país es vivir nuestra comunidad LGBTI+ con orgullo”, exigió Córdova. “Sin desprecio ni discriminación, sin maldad ni prejucio hacia nosotras”. 

Al desfile llegaron en masa jóvenes hondureñxs, así como niñxs acompañadxs por sus madres, padres y familiares. Un ejemplo de esto fue Max, que llegó junto a su hija, su sobrina y su familia para enviar mensajes hacia las familias diversas. Ella dice que es difícil ser una mujer diversa en un contexto como Honduras, pero marchar para encontrar la igualdad vale la pena, por eso lo hace en familia.

La juventud fue la que en su mayoría llenó las calles de color y música, a pesar de los discursos y acciones de rechazo de algunos conductores sampedranos que se molestaron por la manifestación pacífica de las poblaciones de las disidencias sexuales.

Blanca Osorio marchó junto con su hijo Gago apoyándolo y reclamando sus derechos. “Como madre lo apoyo incondicionalmente. Muy triste al principio porque uno no lo acepta, pero viendo las cosas y tratando con ellos nos hace ver que cada quien tiene que respetar sus decisiones”. 

2022, el año de la juventud LGBTIQ+ 

Casi mil personas, en especial jóvenes, llenaron las principales calles de San Pedro Sula para ser parte de la marcha del orgullo LGBTIQ+. El desfile recorrió las céntricas tercera avenida y primera calle hasta finalizar en la Plaza de las Banderas, junto al estadio Morazán.

Este año, a la marcha llegaron en su mayoría representantes de la juventud LGTIQ+ de todo el país para aportar colorido y ritmo al evento.

Además de lxs integrantes de organizaciones como Coven, Iguales, Cepres, Afet, Cefi, Pueblo y Barrio, asociación Luna, Aprest, Humac, Oprouce, Muñecas de Arcoiris, Litos, Arcoiris, Horus, Red LGBTIQ de Chamelecón, Frida Trans y Red LGBTIQ de Choloma, entre otras, en el desfile participaron los miembros de la banda marcial Independiente Tecno Sampedrano, quienes pusieron música hondureña, folclórica, tradicional y punta en el desfile con sus liras y tambores.

En representación de los chicos trans estuvieron Andy Tosta y Alex Bustillo, quienes expresaron que estos espacios son importantes para visibilizar la violencia que sufren los hombres trans en Honduras. “Acabemos con la genocidio trans”, gritaron en las calles sampedranas. 

También la juventud diversa afrodescendiente y garífuna se destacó por sus mensajes de inclusión. El líder garífuna hondureño Darwin Pérez llevaba una camisa inclusiva que decía “todos somos humanos”. “Mi mensaje es lograr inclusión de verdad y que las personas LGBTIQ+ afrodescendientes tengamos espacios verdaderos”, enfatizó. La colectiva Pueblo y Barrio sobresalió por sus mensajes antipatriarcales, anticolonialistas y antiheterocisnormales al pedir una representación inclusiva de las disidencias sexuales, entre las que se encontraban también las personas asexuales, no binarias y queer. Su mensaje fue claro: “Los pueblos somos diversidad”.

El relevo generacional

La directora de Litos, Esdras Sosa, llegó desde Tegucigalpa y fue una de cientos de personas que apoyaron la marcha del orgullo en el centro sampedrano. El evento comenzó en ese lugar y recorrió las dos principales vías hasta llegar a la Plaza de las Banderas, situada junto al estadio Morazán, en el oeste de la ciudad. Poco antes de llegar a la Plaza, las organizaciones hicieron estallar fuegos artificiales que llenaron de chispas de colores el cielo de la ciudad.

“Hay nuevos liderazgos y nuevas etapas para seguir en la lucha”, dijo Sosa. Ella con su colectiva viajó desde Tegucigalpa exigiendo igualdad para las mujeres diversas, ya que enfrentan tres veces más la discriminación en el país. Primero por ser mujeres, segundo por ser lesbianas y tercero por no tener recursos o pertenecer a un grupo originario o afrodescendiente. 

Así como Esdras estuvo presente, el activista de Iguales y excandidato a la diputación por el departamento de Cortés, Fredy Funes, enfatizó que participar en este espacio no es para perdir nada extraordinario, sino respeto e inclusión, la petición más importante es la aprobación de una ley de identidad de género integral. “Honduras ya tiene la sentencia de Vicky Hernández y es importante que se cumpla”. 

El Estado de Honduras a través de la presidenta Xiomara Castro pidió perdón el 9 de mayo de 2022 por el asesinato de Vicky Hernández. La petición es parte de la sentencia de la Corte IDH que obliga a la burocracia hondureña a ofrecer una serie de derechos para las personas trans y LGBTI+. 

Hasta la fecha, las personas trans siguen sin acceder a su DNI ni tener otra serie de garantías.

Entre los participantes de la marcha estuvo presente el líder de Arcoiris, Donys Reyes, quien pidió mayor inclusión para la diversidad y no más crímenes de odio. En 2022 se han registrado más de 12 muertes LGBTIQ+ y suman más de 412 desde el 2009 hasta la fecha, según el Observatorio de muertes violentas de la Red Lésbica Cattrachas. 

También resurgió Ramón Valladares, fundador de la Comunidad Gay Sampedrana, quien acaba de fundar una colectiva de Chamelecón. “Estoy muy orgulloso porque hemos limpiado el camino, esto sigue y vamos para adelante. Qué bueno que se vea gente joven, pero todavía estamos luchando porque la Iglesia tiene mucha influencia sobre el Estado y se supone que en Honduras estamos en un Estado laico”, finalizó.

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