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El coronavirus tiene gran impacto en la comunidad LGBTQ salvadoreña

Una cuarentena domiciliar entró en vigor el 21 de marzo

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Una cuarentena domiciliar en El Salvador entró en vigor el 21 de marzo (Foto cortesía de la Presidencia de la República de El Salvador)

SAN SALVADOR, El Salvador — Desde el 31 de diciembre se ha tenido conocimiento del coronavius, qu comenzó en la ciudad de Wuhan, China. A raíz del crecimiento de dicha pandemia en El Salvador se comenzó las restricciones con la prohibición el ingreso de personas provenientes de China, luego la medida pasó con personas provenientes de Corea del Sur e Italia, de igual manera pasó con las personas provenientes de Irán, Alemania, Francia y España; para el 11 de marzo pese a no contar con ningún caso de coronavirus para esa fecha, el Gobierno a través de un decreto Ejecutivo dictó cuarentena a nivel nacional, agregó que todas las actividades económicas seguían igual, es decir que todos seguirían trabajando igual.

Por el lado de los estudiantes, se suspendieron todas las actividades educativas durante 21 días; esas medidas entre otras que dictaba el decreto ejecutivo No. 4 fueron tomados para bien por unos y para mal por otros; el 14 de marzo la Asamblea Legislativo aprobó dos decretos que de alguna manera ayudarían a sobre llevar esta emergencia que se estaba comenzando a vivir en el país, también la Ley de restricción temporal de Derechos Constitucionales, mientras dure la pandemia.

Entre los derechos constitucionales que quedaban restringidos estaban: Libertad de tránsito, reunirse pacíficamente sin armas y se harían detenciones administrativas por desobedecer a las autoridades. Para el 17 de marzo se estaba cerrando toda operación en el Aeropuerto Internacional de El Salvador, al igual que el servicio en mesas de todos los restaurantes, cafeterías, comedores, pupuserías y similares, únicamente funcionarían en modalidad “para llevar” y a domicilio, y pese a esto insistían en que si no era necesario no se saliera de sus casas y los lugares nocturnos comenzaron a cerrar.

El 18 de marzo se dio a conocer el primer caso de coronavirus en el territorio salvadoreño y junto a ello, una serie de medidas de suspensión temporal de ciertos pagos a personas que se vean afectadas en sus trabajos por la emergencia; pasadas las 8 p.m. del 21 de marzo del presente el presidente decretó cuarentena domiciliar a nivel nacional, en vista de la irresponsabilidad que estaban viendo en personas que en lugar de estar en sus casas salieron de paseo a centros turísticos; quien no acate las indicaciones de estar en casa será llevado a un centro contención en donde tendrá que pasar la cuarentena.

Esto generó incertidumbre y descontento en organizaciones LGBTQ, pues el tener a Policía Nacional Civil y Fuerzas Armadas en las calles, a cargo de velar por el cumplimiento de la cuarenta, se pueden incrementar las violaciones de Derechos Humanos con el afán de “hacer cumplir la ley”.

“Como COMCAVIS TRANS, hasta el momento no hemos registrado casos de violencia a personas LGBTI; sin embrago se ha podido documentar 16 casos de mujeres trans y cuatro hombres gay que han denunciado discriminación y estigmatización al momento de presentar su documento de identidad en los diferentes retenes o agentes en la vía pública que les han solicitado sus documentos de identidad”, comenta al Washington Blade, Bianca Rodríguez, directora ejecutiva de la organización, además afirma que las personas denunciantes externan que esta situación se da mayormente por agentes de la Fuerza Armada.

Empresarios LGBTQ ante la cuarentena nacional

Las empresas a nivel nacional en El Salvador han sufrido muchos cambios en su funcionamiento a partir de la cuarentena decretada por el presidente Bukele, algunas como los call center y maquilas de textiles únicamente están laborando con el 20 por ciento de su personal en las instalaciones, las empresas que tienen las posibilidades han destacado el trabajo desde casa de sus empleados; pero hay otras como los negocios LGBTQ que se verán muy afectados por estos días sin trabajar.

“Fuimos de los primeros grupos afectados, ya que al cerrar definitivamente nuestros negocios fueron cortados nuestros ingresos, lo que a su vez género que no pudiéramos pagar nómina, local, gastos fijos, ya que al ser pequeños empresarios dependemos del flujo constante de efectivo y ventas”, comenta al Blade, Gustavo Reyes, propietario del Club Baby.

Reyes agrega que “por el momento han sido mencionadas algunas medidas, sin embargo, no es claro el cómo aplicar a ellas, no hay claridad en el tema como pagos de locales por ejemplo y gastos fijos”.

Agustín Linares, propietario de la Diska Scape, comenta al Blade, “desde el 14 de marzo no hemos podido operar, por lo que nos hemos visto afectados por los compromisos financieros que la empresa tiene, así como compromisos laborales con nuestros empleados”, mostrando su preocupación ante la situación, “Sin embargo, sabemos la necesidad de acatar las medidas por el presidente de la República, las respetamos y estamos cumpliendo con el decreto de no abrir discoteca Scape”, agregó Linares.

La incertidumbre y los constantes cambios de la situación, no permiten a los empresarios LGBTQ a tener un plan estratégico para solventar sus realidades luego de la emergencia nacional, “Aún no tenemos un plan definido, como esto ha ido cambiando día a día, no podemos determinar cuándo terminará o cuánto tiempo tendremos que esperar con los negocios cerrados”, menciona al Blade, Reyes.

“Con las medidas que se han dado a beneficio de los negocios de no pagar alquiler durante tres meses, si nos hemos visto beneficiados porque es una descarga grande de compromiso de pago; la empresa donde alquilamos el local ha tomado a bien las instrucciones de esperarnos esos tres meses a los que alquilamos en su centro comercial”, comenta al Blade Linares, pero esto no quiere decir que no le preocupa lo que a futuro esto implica, “aunque abramos el negocio, sabemos el déficit financiero que tendremos todos los ciudadanos y el presupuesto para “salir a distraerte” será limitado o cero”, agrega.

Las mujeres trans que ejercen el trabajo sexual también se ven afectadas con esta situación, en declaraciones al Blade la directora ejecutiva de COMCAVIS TRANS, aseguraba que se ha registrado y documentado casos sobre mujeres trans que han sido desalojadas en la zona central de San Salvador, “el propietario de los locales, las están desalojado, lo cual les genera temor de ser capturadas; ante esto se están haciendo gestiones necesarias para la interposición de la denuncia”, aseguró Rodríguez.

Esta emergencia tomo a todos por sorpresa y al no tener medidas claras de apoyo por parte del Gobierno, por su parte, algunos empresarios tendrán que tomar decisiones drásticas, “la única opción en caso de no poder negociar o asumir costos de todos estos días sin ingresos, será cerrando definitivamente”, agrega Reyes en sus declaraciones.

En la ayuda que ha hecho más énfasis el Gobierno es la que se les otorgará a algunas familias, “Las viviendas que consumen menos de 250 kilowatt (en energía eléctrica), van a recibir una transferencia de $300 dólares por parte del Gobierno. Esto representa a más de un millón y medio de familias. Si en el hogar hay un salario, esos hogares no van a recibir ese dinero”, dijo en conferencia de prensa el presidente Bukele.  

La salud de personas LGBTQ ante el coronavirus

Organizaciones LGBTQ en El Salvador han publicado en sus redes sociales información directa para personas viviendo con VIH, invitándoles a mantenerse informadas sobre el virus y sobre todo haciendo un llamado a las personas que tienen problemas cardiacos o pulmonares, ya que podrían tener un mayor riesgo de infectarse y sufrir mayores síntomas.

La Asociación Entre Amigos en una de sus publicaciones, invitaba a las personas LGBTQ viviendo con VIH a estar preparadas, “deberá tener suficientes suministros médicos necesarios a la mano, idealmente para 30 días o más si es posible”; al mismo tiempo a saber cómo comunicarse con su clínica a través del teléfono por cualquier asesoría y pusieron a disposición uno de sus teléfonos para cualquier emergencia. 

Por su parte COMCAVIS TRANS, brinda atención legal y psicológica a las personas con VIH que han sufrido violaciones a sus derechos humanos, “en casos de emergencia o situaciones de vulnerabilidad a las personas LGBTI o viviendo con VIH se le brindara asistencia económica según sea el caso”, comenta al Blade Rodríguez.

El ministerio de salud por su parte, a través de un memorándum emitido el 16 de marzo del presente, expresaba indicaciones de la atención que se dará a las personas viviendo con VIH desde las consultas hasta los controles que estas mismas requieran, “entre las medidas se resaltan la distribución de la Terapia Antirretroviral y las condiciones en las cuales deben presentarse, así mismo a los diferentes hospitales del país se les dio a conocer estas medidas, las citas se han designado cada cuatro meses”, agrega al Blade, Rodríguez.

Pero no solo a las personas viviendo con VIH hay que ponerles control, recientemente la activista independiente LGBTQ, Ambar Alfaro, expuso en sus redes sociales el caso de Nikol Osorio, una mujer trans de muy escasos recursos, que ejerce el trabajo sexual, ella necesita una operación muy delicada por problemas en un riñón y solo cuenta con un poco de apoyo de la mamá que trabaja en el mercado, por lo que ante la crisis que se vive no están recibiendo suficientes ingresos.

“Nikol ya pasa de los 50 años, ya supera las expectativas de vida en El Salvador para las personas trans, el sustento más fijo es el negocio de la mamá y con el tema del COVID19 esto se ha detenido, pues la mamá de igual forma tiene que cuidar de su hija para la movilidad y hacerle sus alimentos”, comentó en sus redes Alfaro.

Aunque esté en tratamiento, Osorio necesita la operación; las citas están paradas por la emergencia y ella necesita hacerse una serie de exámenes en laboratorios privados. Este tipo de casos no son conocidos por el Gobierno y no han sido contemplados como solventar en esta emergencia. Se ha logrado recaudar un pequeño fondo para Osorio, pero este no solventará al 100 por ciento todas sus necesidades.

Con el tema de la emergencia nacional que se vive, casos como el de Osorio corren mucho más riesgo y deben tener las condiciones necesarias para no sumarse al índice de personas afectadas por el mismo. Pese a las críticas de alarmistas y posibles daños al comercio del país y al turismo, el Gobierno seguirá con su plan y modificando las medidas de acuerdo al progreso que la emergencia vaya teniendo en el territorio salvadoreño; al cierre de esta nota el pequeño país de Centroamérica, registraba 13 casos positivos con coronavirus.

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‘Ser hombre va más allá de tener genitales’: Carlos y Niurka, una familia LGBTQ en Cuba

‘Yo vivo orgulloso’

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Carlos Hernández (Foto de María Lucía Expósito)

Tremenda Nota es el socio mediático del Washington Blade en Cuba. Esta nota salió en su sitio web el 27 de agosto.

LA HABANA — “Tengo muchísimas amistades que me llaman como Carlos, tengo otros allegados como mi familia que me aceptan, pero no se acomodan totalmente a la idea de que no es Diana, sino Carlos”, dice.

“Empecé en la transición hace tres años, siempre había tenido el deseo de estar bajo tratamiento. Comencé gracias a un grupo de amistades que tenía conexiones con la Cenesex (Centro Nacional de Educación Sexual). Hasta ahora he visto muchos cambios en mi cuerpo”, relata.

Carlos Hernández tiene 32 años y no tiene ningún problema con mencionar su nombre legal, aunque nadie se lo pregunte. El nombre antiguo está tan superado que no le preocupa mencionarlo.

Su mamá es la única que insiste en llamarlo Diana y le ha dicho que empezará a llamarlo Carlos cuando haya podido cambiar su nombre en el registro civil. Este argumento se lo inspira una transfobia agonizante, prácticamente derrotada. Ninguna institución tiene la facultad de hacer de Carlos un Carlos legítimo. Sin embargo, el Estado cree que tiene ese poder y para ejercerlo cuenta con oficinas, juristas, médicos, tribunales. Gente como la madre de Carlos, que no entiende bien que el género es otra norma, se excusa con esto.

“La última vez que insistí en buscar trabajo para el Estado me miraron de arriba a abajo cuando vieron mi carnet, me juzgaron por el tamaño”, cuenta Carlos. “Desistí y comencé a trabajar en el sector independiente y así nadie me reprime. Como trans, lo primero que yo desearía no es casarme como una Diana sino como un Carlos, cambiarme el nombre”.

Aunque el matrimonio parece la gran demanda de los colectivos LGBTIQ+ y ha sido el caballo de batalla del activismo, hay mucha gente como Carlos pensando más en derechos laborales o en el respeto al género de las personas trans. Hasta ahora, estos reclamos ni siquiera están en el gran debate público.

Cuando se aprobó el Código de Trabajo, en 2014, quienes legislaron decidieron que quedaba prohibido, a la hora de contratar, discriminar a nadie por su orientación sexual. Sin embargo, algunos diputados se negaron a incluir a la identidad de género en la lista de argumentos usados para descalificar a una persona que busca empleo. La ley entró en vigor con esa falta.

(Foto de María Lucía Expósito)

Carlos coordina una red de activistas afrodescendientes y vive con Niurka. Se conocen desde la adolescencia. Pasaron años desde que volvieron a verse decidieron tener una familia. Niurka tiene un hijo. Ha vivido como una mujer heterosexual. Insiste en que sigue siéndolo, aunque la transfobia general se empeñe en considerarla lesbiana.

“Nunca había tenido una relación con alguna otra mujer, de hecho me gustan los hombres. Por eso estoy con Carlos, porque él realmente lo es”, dice.

“Para mí ser hombre va más allá de tener genitales. Él tiene conceptos, principios y otras cualidades muy bonitas. Creo que debería ser un ejemplo para otros hombres”, opina.

“Luego del reencuentro, sin muchos rodeos, me aparecí en su casa con el niño y punto. Ya vamos para dos años de relación”, cuenta Niurka.

“El niño me dice tío, a veces me dice papá. Soy partidario de no imponer las cosas. Yo vivo orgulloso de esta familia”, dice Carlos y sonríe.

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Mujeres trans detenidas en el 11J: A las arbitrariedades reportadas, se añade la violencia de género

Personas por todo el país participaron en las protestas

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Brenda Díaz (izq.) y otras mujeres trans que protestaron el 11J en Cuba (Fotos de Facebook y Tremenda Nota)

Tremenda Nota es el socio mediático del Washington Blade en Cuba. Esta nota salió en su sitio web el jueves.

LA HABANA — Brenda Díaz García, una mujer trans de 27 años, está encarcelada desde el 11 de julio de 2021. La acusan de haber lanzado piedras durante las protestas en Güira de Melena, el municipio donde reside. Su hermano, Luis Manuel Díaz García, de 16, que fue arrestado cuando intentaba impedir que la detuvieran, asegura que tal acusación es falsa.

“Nosotros salimos a manifestarnos como todo el mundo y cuando regresamos para la casa la policía la vino a buscar. Pero ella no estaba. Andaba caminando, la vieron, le cayeron atrás y la cogieron, y yo fui a defenderla y me cogieron a mí también. La acusan de tirar piedra, pero ella no tiró”, narra.

Según Luis, durante el arresto, Brenda pidió que le aflojaran las esposas porque le dolían las muñecas, y un policía le respondió: “No importa. Sufre”.

Ambos fueron trasladados a la unidad de policía conocida como el Técnico de Cuatro Caminos. A Brenda le permitieron estar en la misma celda que su hermano y allí estuvieron juntos alrededor de una semana. Con ellos había detenidos que no eran de Güira de Melena. En los interrogatorios a los que fueron sometidos, les preguntaban quiénes convocaron a manifestarse y cuánto les habían pagado.

Luis es uno de los 29 adolescentes que el régimen ha detenido, procesado o mantiene bajo investigación penal luego de las masivas protestas del 11 de julio. Cuenta que durmió en el piso durante nueve días y que la comida estaba “fatal”. Asegura, además, que a Brenda, quien tiene una condición de salud, no le dieron buena atención y que los guardias se burlaban de ella haciendo muecas.

“Cuando ella llamaba porque se sentía mal y tenía mareos, no le hacían caso. Hasta que yo cogí y le caí a piñazos a la puerta. Entonces la sacaron y la llevaron a darle un medicamento”, relata.

Luis fue liberado con medida cautelar tras 17 días de detención. “Ahora tengo que ir todos los lunes a firmar en la estación de policía de aquí de Güira y me dijeron que tengo que estar en mi casa tranquilo”, explica.

Por su parte, Brenda, a la semana de estar en el Técnico de Cuatro Caminos, la separaron de su hermano y la trasladaron al campamento Reloj Club de Boyeros y más tarde a una prisión en Melena del Sur, donde se encuentra actualmente.

Mujeres trans privadas de libertad: la invisibilidad tras los muros”, un informe realizado en 2020 por nueve organizaciones defensoras de derechos humanos en América Latina, señala: “Las mujeres trans son transferidas frecuentemente de una prisión a otra por exigir sus derechos y pueden ser ubicadas en áreas donde existen peores condiciones”.

A veces, al no contar con todas las protecciones legales que garanticen y respeten el género autopercibido de las personas trans, el propio sistema policial y carcelario no sabe qué hacer con ellas.

De los 20 países analizados en el informe, solo Argentina cumple todos los estándares internacionales: principio de igualdad y no discriminación por identidad de género, ley contra la violencia hacia mujeres, ley de identidad de género y normas para el alojamiento de personas trans en prisiones.

En países como Cuba, Bolivia y Honduras, aun cuando establezcan en sus leyes generales el principio de igualdad y de no discriminación por identidad de género, las mujeres trans son llevadas a prisiones de hombres o, en el mejor de los casos, a pabellones aparte dentro de las prisiones de hombres.

En Cuba ocurre comúnmente con las encarceladas por “peligrosidad”, que es un eufemismo usado en este caso para designar el trabajo sexual. Son llevadas al correccional para hombres de San José de las Lajas, provincia de Mayabeque, y no al correccional de mujeres Macondo, ubicado en Artemisa.

Brenda no ha sido la única persona trans encarcelada por haber participado en las protestas de julio. Nathalie Álvarez, de la ciudad de Colón, Matanzas, fue detenida en su casa el 17 de julio y acusada por desorden público. Permaneció detenida once días y finalmente fue liberada con medida cautelar y se encuentra bajo investigación penal.

Numerosas mujeres trans participaron en las protestas que el pasado julio se dieron a lo largo del país. En La Habana, un grupo de ellas denunció en entrevista para este mismo medio, la situación que las había empujado a manifestarse.

Además de la escasez de comida y de medicamentos y la falta de libertades que afecta a la mayoría de cubanos y cubanas, hicieron hincapié en el acoso policial, en que son procesadas sin haber cometido delito, y hablaron del desempleo, de la transfobia institucional y de la discriminación laboral.

Los reclamos de Brenda, que lleva 25 días detenida, no debieron ser muy diferentes. Su familia está muy preocupada por su situación legal, su salud e integridad física.

Un periodista de Tremenda Nota que fue detenido el 11 de julio y liberado al día siguiente, reportó haber encontrado a dos mujeres trans en la cárcel provisional conocida como el Vivac. Fue testigo de que eran tratadas por las autoridades con su nombre legal y refirió que fueron internadas en celdas junto a hombres.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) ha advertido que las personas LGBTIQ+ en prisión enfrentan un mayor riesgo de violencia sexual y de sufrir otros actos de violencia y discriminación, a manos de personas privadas de libertad o de carceleros.

El informe citado arriba alerta que “las mujeres trans (…) son mucho más propensas a sufrir abusos y violencia tras las rejas que otras poblaciones. Además de los retos que el encarcelamiento impone a las personas privadas de libertad, las mujeres trans presentan desafíos relacionados con el alojamiento, su identificación, las requisas, el acceso a servicios médicos, la privacidad, entre otros”.

Este 4 de agosto, el padre de Brenda y otra hermana fueron hasta la prisión donde se encuentra para llevarle comida. “No la dejan ver, solo pasarle comida”, contaron. Informan que el abogado a cargo del caso le dijo a la familia que no puede hacer nada hasta el lunes próximo.

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Capitalizando el Mes del Orgullo: cómo empresas en Honduras utilizan a las personas LGBTQ para vender sus marcas

Galeano modificó el símbolo patrio Lempira

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Reportar Sin Miedo es el medio socio del Washington Blade en Honduras. Esta nota salió en su sitio web el 13 de junio.

Por María Alejandra Aguilar y Dunia Orellana

SAN PEDRO SULA, Honduras — Ondeando banderas de arcoíris y organizando marchas caracterizadas por color y júbilo recibimos junio, el Mes del Orgullo LGBTIQ+, alrededor del mundo. Aunque las poblaciones de la diversidad sexual y de género se dedican a concientizar y promover representación igualitaria durante todo el año, el Mes del Orgullo es un tiempo dedicado a visibilizar a la diversidad sexual y su lucha para borrar el estigma que aún existe.

Sin embargo, las personas LGBTIQ+ y sus aliadxs no son lxs únicxs en publicar mensajes de apoyo en redes sociales durante el Mes del Orgullo. Recientemente, corporaciones y empresas también se han unido al movimiento visibilizando su respaldo a través de campañas publicitarias. Tal es el caso de la marca de bebidas alcohólicas Four Loko, que publicó en sus redes sociales la campaña “Four Loko es para TODES” con el fin de visibilizar a la comunidad LGBTIQ+ hondureña.

También lo hizo Barena en el 2020 con una campaña publicitaria denominada “#LevantalaConOrgullo”, en la cual también promocionaron un “kit para apoyar la igualdad” por la compra de sus productos. Esta campaña fue creada por la transnacional AB InBev y dirigida creativamente en Honduras y El Salvador por la compañía publicitaria Ogilvy.

Sin derechos ni oportunidades

Aunque el Mes del Orgullo no es la única ocasión que las empresas y corporaciones utilizan para diversificar sus audiencias y consumidores, este movimiento es objeto de crítica y oposición que, digamos, el mes rosa -mes de concientización sobre el cáncer de mama- no recibe. Este fenómeno de utilizar al movimiento LGBTIQ+ como una herramienta para generar dinero se denomina capitalismo rosa o capitalismo gay.

Según activistas LGBTIQ+ hondureñxs, esa fue la táctica de Galeano, una marca de ropa hondureña que publicó una controversial imagen de Lempira, símbolo patrio nacional, con los colores de la bandera LGBTI+ en redes sociales el pasado 1 de junio. Acompañada de un mensaje ambiguo por parte de la empresa en el que no se expresa abiertamente apoyo hacia la población de la diversidad sexual, la publicación recibió miles de interacciones y comentarios negativos, incluso de personas de la diversidad sexual.

“Prácticamente, el sistema capitalista se ha llegado a adueñar del colectivo LGBTIQ+. Están vendiendo nuestro orgullo y nosotros estamos permitiéndolo”, opinó la activista LGBTIQ+ hondureña Génesis González. “La única manera en la que ellos se están pronunciando a favor de nosotros simplemente es en un día o en un mes, cuando la homofobia, la transfobia, la bifobia y la lesbofobia existen en todo el año”.

En un país donde la diversidad sexual es discriminada y violentada, no basta una publicación con arcoíris cada junio. De acuerdo con el Observatorio de Muertes Violentas de la Red Lésbica Cattrachas, más de 380 personas LGBTI han sido asesinadas desde el 2009, sin contar la cifra de quienes han sufrido amenazas de muerte, violencia física y sexual. Además, según un reporte del 2020 por el Observatorio de los Derechos Humanos, las personas de la diversidad sexual “se ven empujadas a los márgenes sociales y económicos por una vida de discriminación”. Esta marginación sistémica suele comenzar con el rechazo y el abuso por parte de sus familias, agrega el reporte.

¿Dónde está la responsabilidad empresarial?

El problema con el capitalismo rosa es que tal sistema, si bien visibiliza a las personas LGBTIQ+ durante el Mes del Orgullo, también se lucra de su opresión y no permite que estas comunidades logren desarrollos económicos sustentables para sí mismas. “Pensar en alcanzar otras audiencias es violencia capitalista porque es buscar provecho lucrativo y monetario de las vidas y luchas que no te atraviesan y deshumanizar las vidas de a quienes sí”, comentó lu cía Santos, representante del colectivo Luciérnaga Poética.

José, un joven de 24 años, abiertamente gay y migrante de San Pedro Sula, lleva seis meses sin encontrar trabajo. ¿Su mayor obstáculo? Ser homosexual. Personas como José no reciben ningún beneficio por parte de empresas que aparentan ser inclusivas, pero no implementan políticas internas que brindan oportunidades a las personas de la diversidad sexual. Como José, muchxs sufren discriminación con base en su orientación sexual e identidad de género en los lugares de trabajo, lo cual invisibiliza a la comunidad aún más.

“Estoy de acuerdo con que existan marcas comerciales que para estas fechas visibilicen su acompañamiento o su identificación con la comunidad de la diversidad sexual”, opinó el sociólogo hondureño Luis Velásquez. “Yo, como consumidor, sí les exigiría que tuvieran responsabilidad social empresarial en lo interno, que en sus políticas empresariales administrativas sean respetuosas de los derechos humanos y de la diversidad, y que en sus políticas comerciales se exprese esto por el resto del año”.

La publicación de Galeano también recibió críticas por usar la imagen del Indio Lempira, pero la cuenta oficial en Instagram no aclaró el propósito de modificar al símbolo patrio con colores de la bandera LGBTI+. Muchxs tomaron la publicación como una ofensa.

“Usar el símbolo de Lempira, en este caso con la bandera LGBTIQPA+, puede significar muchas cosas dependiendo de donde viene”, comentó Lu Cía. “El caso de Galeano es una ofensa. Usar las fechas que conmemoran de alguna u otra forma las luchas de comunidades y poblaciones violentadas como oportunidades de mercantilización es reafirmar la intención opresiva de los sistemas de opresión”.

El que las empresas y corporaciones utilicen sus marcas y plataformas para visibilizar a la comunidad de la diversidad sexual no es la causa del disgusto y ofensa por parte del público LGBTI+, según Luis Velásquez. Pero existen formas de actuar como aliadxs en vez de capitalizar el Mes del Orgullo.

“No les podemos exigir que se unan a la causa de las personas de la diversidad sexual de forma totalmente desinteresada porque no está en su naturaleza”, opinó Velásquez. “Lo que sí podemos exigirles es la responsabilidad social empresarial para que no utilicen la bandera de la diversidad o la apropiación de símbolos sin que eso sea coherente con su actividad diaria”.

Orgullo critico

El cofundador de la organización Honduras Diversa, Néstor Hernández, dice que en este mes están promoviendo el Orgullo Crítico que promueve la memoria histórica desde un espectro crítico contra las violencias capitalistas, racistas, clasistas y patriarcales. “Buscamos que todas las personas puedan estar representadas, ya que la invisibilización es segregación y discriminación. En conclusión, buscamos fomentar un espíritu de apoyo ante las diversas luchas disidentes que se dan en nuestro colectivo”, apunta el activista.

“Como personas LGBTIQ+ no debemos olvidar que orgullo es protesta. Para poder conmemorar esta fecha hubo personas que lucharon, dejando lágrimas, sudor, sangre e incluso sus vidas. Como para permitir que se comercialice esta lucha, ni Marsha P. Jonhson ni Sylvia Rivera tuvieron patrocinadores y aún así salieron a las calles y organizaron un movimiento revolucionario por la liberación sexual y de género”, manifiesta.

Para Hernández, las empresas se benefician y “nos controlan” con sus productos supuestamente inclusivos, pero los fondos recaudados en la mayoría de los casos son destinados a campañas de políticos ultraconservadores quienes se dedican a bloquear los derechos LGBTIQ+.

Desde su organización están promoviendo el Orgullo Crítico que busca recordar la revolución y reivindicación de lo que significa el Día del Orgullo. Busca la igualdad colectiva de todas las disidencias sexuales y de género.

Pinkwashing

El término pinkwashing se usa para describir la acción de usar temas relacionados con poblaciones LGBTIQ+ de manera positiva para distraer la atención de las acciones negativas de una organización, país o gobierno. La palabra fue acuñada por Breast Cancer Action para identificar a las empresas que aseguraban apoyar a las mujeres con cáncer de mama, mientras que en realidad pretendían obtener mayores beneficios y mejorar su imagen de marca al incorporar a su publicidad una causa benéfica.

Un buen ejemplo de esto fue la campaña de Pepsi en 2017, cuando se vio obligada a retirar un spot relacionado con el movimiento #BlackLivesMatter por considerarse “muy insensible” con lo que estaba sucediendo.

A raíz de estas prácticas nació la palabra pinkwashing. Se refiere, en el contexto de los derechos LGBTI, a la variedad de estrategias de marketing dirigidas a promocionar productos o empresas apelando a su condición de simpatizante con la causa, con el objetivo de ser percibidos como progresistas, modernos y tolerantes.

“Las compañías deben de referirse a las poblaciones de la diversidad sexual el resto del año y somos una población vulnerada, subatendida, y creo que las corporaciones deben tener el deber ético y moral de hacer mucho más allá de vender mercancías que solo los lucren a ellos y por lo menos deberían hacer campañas de concientización”, dice el fotoperiodista Danny Barrientos.

“La capitalización del orgullo es un problema muy global porque se utiliza a una comunidad que históricamente ha sido marginada. En las últimas décadas está siendo incluida en primer mundo y las corporaciones lo incluyen para lucrarse», enfatiza Barrientos.

Junio es un mes para hablar abiertamente de los temas diversos, afirma el periodista. Además, es un tiempo para promover contenido y actividades no lucrativas, sino que provean información sobre “el amplio espectro de la comunidad LGBTIQA+”. Se necesitan “narrativas dignas no sexualizantes ni misóginas, destinadas a informar a las personas”, dice Barrientos.

“Necesitamos comenzar a informar sobre los temas relevantes y asuntos que nos aquejan. A las autoridades que por décadas nos han marginado y ni siguiera nos mencionan y también al resto de la población que, si nos conoce o desconoce, nos mira desde una representación visual burlesca y sórdida y esa representación es poco real”. 

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