THE MAGIC TOUCH
World
Companies participate in ‘Pride on the Promenade’ at World Economic Forum
GLAAD co-organized initiative
A dozen companies that are participating in the World Economic Forum on Wednesday lit up their venues on the Davos promenade in rainbow colors.
Amazon, Axios, Bloomberg, Circle, Cisco, Cloudflare, Edelman Trust House, Hub Culture, Salesforce, SAP, Snowflake, and Workday participated in the “Pride on the Promenade” that GLAAD, Open for Business, and the Partnership for Global LGBTIQ+ Equality organized. It is the fourth year the organizations have organized the initiative during the World Economic Forum.
The annual event is taking place this week in the Swiss ski resort town of Davos.
GLAAD CEO Sarah Kate Ellis on Wednesday moderated a panel in which Open for Business CEO Ken Janssens and Iris Bohnet, co-director of the Harvard Kennedy School’s Women and Public Policy Program, among others, participated. President Donald Trump earlier in the day spoke at the World Economic Forum.
“World leaders, corporate executives, and global media are discussing new ways to evolve inclusion and social issues, but leaders in those institutions and our community as a whole need to do more to support LGBTQ people globally,” said Ellis in a statement that GLAAD sent to the Washington Blade on Thursday. “At a time when decades-old alliances are being challenged, the importance of this visible show of solidarity at the largest convening of global decision makers cannot be understated. Inclusion remains a necessary business practice and companies that demonstrate shared values of family and freedom know this helps grow the bottom line.”
El año 2026 no comenzó en blanco para las organizaciones LGBTQ en Estados Unidos. Llegó precedido por un proceso que se activó con fuerza en 2025 y que hoy se manifiesta como una reconfiguración profunda del ecosistema de derechos, servicios y sostenibilidad comunitaria. No se trata de una crisis momentánea ni de un ajuste administrativo pasajero. Lo que está ocurriendo es un cambio estructural en la forma en que el Estado define, financia y condiciona la igualdad, la accesibilidad y la atención a poblaciones históricamente vulnerables.
Desde los primeros meses de 2025, la administración federal inició la retirada o revisión de múltiples órdenes ejecutivas y disposiciones que protegían explícitamente a personas LGBTQ en áreas clave como salud, educación y acceso a servicios. La justificación oficial ha girado en torno a la eliminación de lo que se denomina “ideología de género” y a la redefinición restrictiva del concepto de sexo, limitado exclusivamente a criterios biológicos. Este cambio discursivo no quedó en el plano simbólico. Se tradujo en nuevas reglas de elegibilidad, en la cancelación de subvenciones, en la eliminación de recopilación de datos y en una creciente incertidumbre administrativa que ha afectado directamente la operatividad de organizaciones comunitarias en todo el país, como ha documentado la Kaiser Family Foundation.
La salud fue uno de los primeros campos donde se sintió el impacto. Programas vinculados a la atención integral, a la prevención del VIH, a la salud mental y a la investigación en poblaciones LGBTQ comenzaron a perder respaldo federal. Subvenciones previamente aprobadas fueron canceladas o sometidas a revisión bajo criterios ideológicos, no científicos. Reuters y Associated Press han documentado cómo esta nueva orientación provocó la interrupción de investigaciones financiadas por los Institutos Nacionales de Salud, afectando proyectos que buscaban comprender mejor las desigualdades en salud, el acceso a tratamientos y las condiciones de vida de comunidades ya marginadas. La consecuencia inmediata no es solo la pérdida de conocimiento, sino la erosión de la capacidad del país para diseñar políticas públicas basadas en evidencia.
La educación siguió un camino similar. A lo largo de 2025, el discurso oficial contra los programas de diversidad, equidad e inclusión se tradujo en recortes presupuestarios y en señales claras a los sistemas educativos. Talleres de prevención de acoso, programas de formación docente, iniciativas de acompañamiento estudiantil y espacios seguros que durante años fueron sostenidos por alianzas entre escuelas y organizaciones LGBTQ comenzaron a desaparecer o a ser suspendidos por temor a perder fondos. El mensaje fue inequívoco: la igualdad dejó de ser una prioridad financiable. En ese vacío, quienes pagan el precio son jóvenes que pierden redes de apoyo fundamentales en etapas decisivas de su vida.
A este escenario se sumó un fenómeno menos visible pero igualmente dañino: el condicionamiento del lenguaje. Organizaciones que no se dedican exclusivamente a temas LGBTQ, pero que atienden poblaciones diversas, comenzaron a recibir directrices que restringen términos y enfoques en sus propuestas de financiamiento. Esto ha generado autocensura institucional, debilitamiento de programas y una sensación generalizada de inseguridad jurídica. Cuando las organizaciones no saben si nombrar una realidad puede costarles su existencia, el impacto va mucho más allá del presupuesto.
El efecto acumulado de estas decisiones comenzó a hacerse evidente en 2025 y se consolida en 2026. Servicios que antes funcionaban con relativa estabilidad ahora operan al límite. Se reducen horarios, se despide personal, se priorizan únicamente los casos más urgentes y se crean listas de espera que antes no existían. La prevención cede espacio a la emergencia, y la emergencia, como bien sabe la salud pública, siempre resulta más costosa y más dolorosa.
Puerto Rico ofrece un ejemplo claro de cómo esta dinámica se acelera en contextos con menos margen de maniobra. La pérdida de fondos federales por parte de organizaciones comunitarias ha tenido efectos inmediatos, obligando a cierres de programas, reestructuraciones profundas y una dependencia aún mayor de donaciones locales en un mercado filantrópico limitado. Lo que en otros estados puede tardar años en sentirse, en la isla se manifiesta en meses. Y, sin embargo, la necesidad de servicios no disminuye; al contrario, aumenta en contextos de incertidumbre económica y social.
Frente a este panorama, las organizaciones LGBTQ no han permanecido inmóviles. El 2026 las encuentra ensayando estrategias de supervivencia que, aunque diversas, comparten un mismo objetivo: no colapsar. Muchas han acelerado la diversificación de sus fuentes de ingreso, apostando por donantes individuales recurrentes, campañas comunitarias y modelos de membresía. Otras han intentado desarrollar servicios híbridos que permitan generar ingresos propios para sostener programas gratuitos. Las alianzas con universidades, sistemas de salud, municipios y organizaciones comunitarias más amplias se han convertido en una tabla de salvación para compartir costos y mantener presencia territorial.
Pero también hay decisiones dolorosas. Reducciones de personal, cierres temporales, eliminación de proyectos no considerados esenciales y una redefinición constante de prioridades. Estas medidas no son señales de mala gestión; son respuestas defensivas ante un entorno que se ha vuelto hostil e impredecible.
Lo que muchas veces queda fuera del debate público es que este proceso no afecta solo a las organizaciones como estructuras administrativas. Afecta a personas concretas. A jóvenes que pierden espacios seguros. A personas trans que ven restringido su acceso a servicios de salud. A familias que ya no encuentran acompañamiento. A activistas que quedan más expuestos en un clima social cada vez más polarizado. La retirada de fondos no elimina las realidades humanas que esos programas atendían; simplemente las empuja hacia la invisibilidad y el sufrimiento silencioso.
El 2026, entonces, no es únicamente un año de ajustes presupuestarios. Es una antesala que pone a prueba el compromiso real del país con la igualdad y la dignidad. Cuando los derechos dependen de ciclos políticos y los servicios esenciales quedan sujetos a criterios ideológicos, lo que se debilita no es solo una comunidad específica, sino el tejido social en su conjunto.
La pregunta que queda abierta no es si las organizaciones LGBTQ resistirán. Históricamente lo han hecho. La verdadera pregunta es cuántas personas quedarán sin protección en el camino y cuánto daño se normalizará antes de que la nación asuma que la accesibilidad, la educación y la salud no pueden ser tratadas como concesiones temporales.
El 2026 ya comenzó. Y lo que está en juego no es una narrativa cultural, sino la capacidad de una sociedad para sostener, con hechos y no solo con discursos, la dignidad humana.
Opinions
The felon in the White House must be stopped
Are there any decent Republican members of Congress left?
We are up shit’s creek if the felon in the White House actually thinks he has a Nobel Peace Prize. If he believes he deserves one, or Venezuelan opposition leader Maria Corina Machado had any other reason to give him hers, than it was easier, and less degrading, than going on her knees to him, as a number of men already have. I don’t know if she understood how many millions the medal could be worth. Instead, she could have used it for her people, if she didn’t want to keep it.
Machado was awarded the Nobel Prize for her work for the Venezuelan people. She spoke up for them, and fought for them. The felon couldn’t care less about them. He proved that by invading, and then supported Maduro’s vice president as president. He said he, and his fascist cohorts, would run the country, and is now stealing their oil and personally deciding what to do with it. After U.S. troops captured Venezuelan President Nicolás Maduro, Trump said, Venezuelan opposition leader Maria Corina Machado “doesn’t have the support within Venezuela to be its next leader, she was not consulted prior to the operation.” He went on to say, “I think it would be very tough for her to be the leader. She doesn’t have the support within or the respect within the country.” This is the slime bag she gave her Nobel Peace Prize medal to. I hope she is not naïve enough to believe he really cares about her, or her countrymen, and women.
Trump is vile, sick, and mentally deranged. He is threatening foes and allies alike. They see bending a knee to him only works for the moment, but has no long-term impact on his tiny brain. Today, he is threatening Greenland, and our NATO allies are moving their military to Greenland to protect it against the United States. Now he is threatening them with new tariffs. That would have once been unfathomable. He is saber rattling over Iran, Colombia, even Mexico. He is bombing Nigeria and Syria.
If that weren’t enough, he threatens to use the Insurrection Act to send the military into cities here. He has already sent in thousands of ICE agents. ICE is classified as a federal law enforcement agency under the Department of Homeland Security. They have authority to arrest, detain, and investigate immigration violations. However, the law is clear; ICE agents do not have unlimited power. They face significant constitutional restrictions that many people don’t realize, especially when it comes to entering homes and private spaces. But what is clear, in Minneapolis today, some of the agents are acting like the Gestapo. They are smashing car windows, pulling people out of their cars, invading homes, and workplaces, all without first having any proof the people they are going after are guilty of anything. I believe we need fair immigration laws, and they should be enforced. But this is clearly not what the felon is doing. The felon in the White House and his incompetent stooge at Homeland Security, Kristi Noem, who has no idea what the hell she is doing, are acting egregiously, and making a mockery of our democracy.
The president, Noem, Hegseth, Bondi, and the other incompetents in the felon’s Cabinet, simply pretend to forget the history of the United States. They don’t want to accept the truth; we are a nation of immigrants. It is immigrants who built our country, and are still building it. My parents were immigrants escaping from Hitler, and they came here and built a life, and in doing so, added to the greatness of our country. I want every person around the world who needs to escape from dictators, and despots, to be able to do the same as my parents did. We need to build an immigration system that allows them to do that. Instead, because of what this felon is doing, we are seeing American citizens thinking of leaving this country, and looking for asylum in others. That is really sick, but it’s happening.
Sitting in the Oval Office today we have a felon who is reveling in becoming the war president. He is taking the United States down an incredibly dangerous path, threatening our own citizens with violence here at home, and doing the same to our allies around the world. He, and the incompetents and fascists surrounding him, need to be stopped. If there are any decent Republican members of Congress left, they need to join with Democrats, and the voters, to stop him.
Peter Rosenstein is a longtime LGBTQ rights and Democratic Party activist.
