March 25, 2019 at 6:00 am EDT | by Maykel González Vivero
¿Qué hizo en Cuba Michael Petrelis?
MDos de las imágenes que publicó Michael Petrelis en su perfil de Facebook después de saber que no podría viajar a Cuba. (Captura de pantalla de Facebook)

Nota del editor: Tremenda Nota es la pareja del Washington Blade y el Los Ángeles Blade en Cuba. Esta nota salió originalmente en el sitio web de Tremenda Nota el 22 de marzo de 2019.

Michael Petrelis se embarcó este 20 de marzo en un viaje que no terminaría en buen puerto.

“Volé desde San Francisco a Cancún en un vuelo turbulento y tomaré otro vuelo a casa en unas horas”, dijo en su perfil de Facebook, al principio de una nota donde explicó a sus seguidores por qué viajó en vano hasta territorio mexicano.

Con Cuba tan cerca, a punto de tocarla desde la costa de Quintana Roo, Petrelis tenía cara de estar llegando a La Habana, iba risueño, hasta que le advirtieron que su nombre aparecía en una lista negra.  

El activista llevaba una chaqueta con los colores del arcoíris, una gorra con los colores del arcoíris, cargaba un bolso con los colores del arcoíris que quería dejar a cargo de la aerolínea mexicana Interjet. No pudo facturarlo. Tampoco le imprimieron un pase de abordar.

La computadora decía algo sobre él, un aviso que no le dejaron fotografiar. Tanto exigió una explicación que el empleado se apoyó en el mostrador y le escribió una nota breve: “Por cuestiones migratorias no se nos permite trasladarlo a La Habana ya que el país no le permite la entrada”.

La nota que un agente de Interjet dio a Michael Petrelis que dice el gobierno cubano no le permitirá entrar al país (Captura de pantalla de Facebook)

Era su cuarto viaje a Cuba. Su visita anterior, en enero de 2019, inquietó a las autoridades cubanas. Ahora regresaba unas pocas semanas para celebrar, de paso, el Día de la visibilidad transexual, y no lo dejaron embarcar.

Un buen amigo de Cuba’

Michael Anthony Petrelis tiene la edad de la Revolución Cubana. Nació el 26 de enero de 1959. Su agenda también coincide en muchos puntos con el gobierno cubano. Michael cree que “el bloqueo estadounidense es horrible”. Se muestra a menudo en las redes sociales con caricaturas de Donald Trump, el primer enemigo de La Habana, a quien considera una amenaza también para la comunidad LGBTI+. Su activismo político y sexual se parece tanto al de Mariela Castro que le pidió hacerse una foto juntos y ella aceptó.

Este año, a punto de cumplir 60, Petrelis vino a Cuba y trajo unas 10 000 pegatinas y más de 1000 brazaletes. Su equipaje sorprendió a los funcionarios de Aduana y, sobre todo, a la policía de la frontera.

‘El agente me preguntó por qué traía a Cuba tantos artículos con el arcoíris si había viajado con visa de turista, contó Petrelis al periódico norteamericano Washington Blade.

La pregunta se la hicieron en un cuarto privado del aeropuerto. Entró a la habitación, acompañado por un oficial de Inmigración, y encontró una mesa con copias impresas de sus publicaciones en las redes sociales.

“Voy a regalarlos a los gais cubanos, sin costo alguno”, contestó Michael cuando le preguntaron por las pegatinas y brazaletes. Hablaron durante una media hora que se hizo larga. El oficial quiso tranquilizarlo, le dijo que sería admitido como turista y nada más se interesó, como si fuera rutina, por la dirección de su alojamiento en La Habana.

Pero tantas banderas del arcoíris tenían que resultar, por fuerza, inquietantes. A los pocos días, un policía uniformado se presentó en el hostal donde se alojaba el estadounidense y le pidió que compareciera en un sitio que parecía un verdadero cuartel.

Ahí esperaban el mismo oficial del aeropuerto y otro que dijo llamarse Carlos. Ambos dejaron establecidas las reglas del viaje: Nada de manifestaciones ni de reuniones. Petrelis quería hacer un arcoíris en el Capitolio de La Habana. Otro. Esta vez un arcoíris humano: Gente con camisetas de colores, juntos, abrazados como si fueran todos una sola bandera.

Carlos le dijo que era mejor no celebrar la reunión. De paso, para aligerarle las maletas, le ordenó que regalara las pegatinas y pulseras al Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex), la única institución de la Isla autorizada por el gobierno para promover la agenda LGBTI+.

Petrelis obedeció. En el Cenesex le pidieron que no se preocupara y le garantizaron que ellos repartirían aquellos regalos.

El estadounidense siguió camino a Matanzas y Santa Clara, al este de La Habana, para conocer a otros activistas, viejos conocidos de las redes sociales que Petrelis quería complacer con algún brazalete sobrante.

A su salida del país, la policía política esperaba a Michael en el aeropuerto. Ahí estaba Carlos, que casi era otro amigo del activista a estas alturas del viaje.

“Sus brazos estaban completamente abiertos, como si fuera a darme un abrazo”, contó Petrelis al Blade. “El traductor me dijo que Carlos estaba feliz de verme y que yo no tenía que preocuparme por nada”.

El oficial prácticamente le agradeció por no asistir a un encuentro de activistas en el parque Lennon, de La Habana. Le preocupaba la asistencia de dos “contrarrevolucionarios” a la cita, reveló Petrelis al Blade.

Al despedirse, el oficial le dijo que lo consideraba un buen amigo de Cuba y que siempre sería bienvenido. La única recomendación que le hizo para futuros viajes fue que se cuidara de traer tantas pegatinas y brazaletes.

Con el consejo presente y un equipaje mucho más ligero, Michael Anthony Petrelis no pudo embarcarse a Cuba este 20 de marzo.

Con Mariela Castro y contra Donald Trump

“No sé qué ha cambiado”, dice Petrelis a Tremenda Nota, mientras evoca la despedida afectuosa que le hizo el oficial Carlos en el aeropuerto de La Habana. “Quiero saber por qué me prohibieron entrar y si puedo volver algún día a Cuba, ¿encontrar esas respuestas será una fantasía muy grande?”

El año pasado, en la provincia de Pinar del Río, al occidente de Cuba, el activista invitó a posar a Mariela Castro con la bandera transexual. Petrelis sonríe y sostiene un extremo azul. Mariela sonríe, sostiene un cartel con la etiqueta #MeIncluyo y algo más en inglés, 17 May, IDAHOT en Cuba, probablemente obra de Michael.

Michael Petrelis con Mariela Castro, la hija del expresidente cubano Raúl Castro, en Cuba en 2018. (Captura de pantalla de Facebook)

“Ella estuvo más que feliz de aceptarme un brazalete del arcoíris y de posar para la foto conmigo”, recuerda.

Por esos días de la XI Jornada contra la Homofobia y la Transfobia que organiza Cenesex, todavía no prosperaba la campaña de algunas iglesias evangélicas contra el matrimonio igualitario. Fue en junio, un mes después, cuando la Asamblea Nacional de Cuba aprobó un proyecto de Constitución que asumía el matrimonio como “la unión de dos personas”.

Para fin de año, al final de los debates parlamentarios, el artículo sobre el matrimonio se había diluido en una fórmula técnica. Encima, se anunció otra consulta popular para aprobar o rechazar el Código de Familia, la ley que finalmente podría implementar las uniones LGBTI+ en un plazo de dos años.

La Constitución fue aprobada por notable mayoría en un referendo celebrado el 24 de febrero pasado, aunque las cifras de abstenciones y votos negativos es la mayor en la historia de la Revolución Cubana.

Desde San Francisco, Petrelis alentó a sus colegas en las redes sociales y se interesó públicamente en los intentos del activismo por ir a las calles y rechazar el discurso de las iglesias. Ninguna de las salidas proyectadas reunió a mucha gente. Como le sucedió al estadounidense en enero, la policía intervino para contener a los activistas.  

“Mientras algunos pastores vienen a este país y dan sus discursos en los templos evangélicos, a este hombre le ponen el dedo y ahora es una amenaza”, comentó a Tremenda Nota Roberto Ramos Mori, un diseñador y activista.

Ramos Mori confirmó que Petrelis quiso reunirse con un grupo LGBTI+ en una de las vías más famosas de La Habana y desistió tras las presiones de la Seguridad del Estado.

El diseñador asegura que también intentaron contactarlo a él para evitar la reunión. Finalmente, sin el norteamericano, los activistas se fueron al parque Lennon, un sitio más discreto.

Lo mismo pasó en Matanzas, según Yadiel Cepero, otro de los colegas cubanos de Petrelis. “Él nunca estuvo presente en las acciones por los problemas que tuvo con la Seguridad”, dijo a Tremenda Nota.

Isbel Díaz Torres cree que prohibir la entrada del activista “es una muestra más del conservadurismo instalado en la policía política cubana”.

Michael e Isbel se conocieron en San Francisco por noviembre de 2018. Eran amigos de Facebook y decidieron verse, dar un paseo por el famoso barrio gay de Castro y asistir a la celebración por el Día de los Muertos. Aprovecharon la fiesta para exhibir una piñata con el rostro de Donald Trump, acusarlo de homofobia y pedir su impugnación como presidente de Estados Unidos.

Díaz Torres recuerda aquella protesta y dice que Petrelis “es más revolucionario que los propios líderes en la Isla”.

Isbel Díaz Torres, izquierda, y Michael Petrelis en Cuba. (Captura de pantalla de Facebook)

Cepero supone que la prohibición de entrar a Cuba contra Michael evidencia la preocupación de las autoridades cubanas ante el fortalecimiento del activismo LGBTI+.

“Algo debemos estar haciendo bien para que se desencadene tal reacción. Podrán negarle la entrada a Petrelis pero eso no hará que la ciudadanía LGBTI+ deje de salir a la calle”, dijo.

Los activistas intentarán otra salida este 31 de marzo para celebrar el Día de la visibilidad transexual. Michael Petrelis no podrá acompañarlos, pero estará pendiente a las redes sociales desde San Francisco. Allí espera la respuesta de las autoridades cubanas, a quienes dirigió algunas preguntas por correo electrónico sobre su estatus.   

“¿Por qué un hombre gay de sesenta años, que es amigo de Cuba, no puede compartir arcoíris, construir solidaridad, pedir la eliminación del horrible bloqueo estadounidense, hacer amigos y gastar dinero durante tres semanas [en Cuba]? ¿Por qué les parece tan peligroso [hasta el punto] que acabé rechazado?”, cuestionó el activista.

Tremenda Nota preguntó al Ministerio de Relaciones Exteriores sobre las razones del gobierno cubano para impedir la entrada de Petrelis y hasta el momento no tiene respuesta.    

“Tal vez están enojados porque ayudé a organizar el 14 de febrero en solidaridad con los cubanos LGBTI+, o porque comparto fotos y noticias sobre el activismo independiente en La Habana y Matanzas”, supone el activista.

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